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SÉNECA: EL “SABIO” Y LA COMPASIÓN

17 de julio de 2018

25 de abril de 2008
SÉNECA EL “SABIO” Y LA COMPASIÓN

«La compasión es una enfermedad del espíritu, que se contrae al contemplar las desgracias de los demás, o una depresión causada por los males de los demás, que cree que suceden a quienes no lo merecen. Y la enfermedad no recae sobre el sabio: su mente está serena y no puede sucederle nada que la ofusque. Nada le es adecuado a un hombre como la grandeza del ánimo, y no puede la grandeza coexistir con la tristeza. La tristeza destroza la mente, la degrada, la reduce. Esto no debe sucederle al sabio, ni siquiera ante una calamidad propia; rechazará las iras de la fortuna y las destrozará ante él. Siempre conservará el mismo aspecto, plácido, inalterable, cosa que no podrá hacer si diera cabida a la depresión».

SÉNECA, de “Sobre la Clemencia”. Clásicos de Grecia y Roma, nº8274, de Alianza Editorial. Pág. 109. Traducción de Carmen Codoñer.

Para los estoicos existían cuatro “pasiones” (=adfectus), una especie de cuatro pecados capitales del espíritu: aegritudo (=tristeza), cupiditas (=deseo), metus (=temor) y uoluptas (=placer). Para los estoicos, las pasiones son impulsos desmedidos provenientes del deseo de querer más de lo necesario y de la inteligencia, que aleja al Hombre de la Naturaleza y de la suya propia. Aún así, la inteligencia no es otra cosa que una adaptación al medio, un paso adelante del instinto. El control sobre las pasiones, mantenerse en equilibrio, es entonces una de las cualidades que debe identificar al sabio, quien debe estar por encima del bien y del mal.

Para Séneca, el sabio debe posar inalterable, imperturbable como una roca. Como bien dice, “la tristeza (aegritudo) destroza la mente”, lo que no debe ocurrir en el sabio, sobre quien la tristeza o cualquiera de las pasiones cruza, pero sin erosionar.

En cuanto a la compasión, Séneca dice que es una enfermedad del espíritu. Qué razón tiene Séneca. La enfermedad primero afecta a los que compadecen, convirtiéndose en débiles, palideciendo ante la desgracia, de forma que su visión imparcial se desvanece. Posteriormente, esta enfermedad se contagia a los compadecidos, agasajados con la pena de los demás, con la caridad de los demás, con las supuestas buenas acciones de los que compadecen, que creen hacer una buena acción cuando solamente sacian la enfermedad que les provoca la pena. La compasión está en un polo opuesto a la clemencia, pues la clemencia es castigar y gratificar en su justa medida, ni más ni menos. Como dijo Seneca: “Y la enfermedad no recae sobre el sabio: su mente está serena y no puede sucederle nada que la ofusque”; seamos entonces como el sabio.

Finalmente, la compasión no es algo que deba desestimarse, verse como un mal menor. Hoy en día vemos como compadecientes y compadecidos le sacan partido. No hay que ser ajeno a la desgracia humana ni alejarnos del dolor, es cierto, pero hay que serlo sin pasión, pues flaco favor se hace a los que realmente necesitan ayuda si fanatizamos la clemencia hacia cualquiera de sus polos, hacia la compasión o hacia la venganza. Con la venganza se castiga en exceso tanto al espíritu propio como al ajeno; con la compasión, como hemos dicho anteriormente, el espíritu cae en depresión, debilitándose, y hacemos más débil al débil, creándole dependencia de la compasión de los demás.

En la sociedad actual ser compasivo parece una virtud, nuestro derecho penal está lleno de leyes compasivas. Es más, quien no es compasivo parece un demonio. En definitiva, la compasión es la caridad espiritual hacia los débiles y desvalidos, caridad que convertirá a los compadecidos en pícaros y a los compadecientes en estafados. Creemos una sociedad fuerte, ¡hagamos fuerte al débil!■

FUENTE:
http://librepensamientorevolucionario.blogspot.com/2008/04/seneca-el-y-la-compasion.html

enlace de tresmontes7:
https://tresmontes7.wordpress.com/2018/07/17/seneca-el-sabio-y-la-compasion/

2760 DE LA ERA DE ROMA

6 de febrero de 2008

ab-vurbe-condita.jpg 

Se supone que Jesucristo nació en el año 753  “ab Urbe condita”, es decir, de la fundación de Roma… Por lo tanto, el año 1 de era cristiana equivale al año 754 ab urbe condita. Ahora estaríamos, más o menos en el año 2760 si no se hubiera creado la Era Cristiana, es decir el calendario que divide la Historia en “Antes…” y “Después de Cristo”. Este cómputo del tiempo  lo intentó abolir la Revolución Francesa… y ahora hay masones que traducen E.C. (era cristiana) por “era común”….

Sobre el tema de la fundación de la Ciudad, recomendamos visitar URANIA (  www.tresmontes7.wordpress.com  ).

Por nuestra parte, recogemos de la Red lo siguiente:

Tito Livio, en su libro titulado “Ab Urbe condita” (“Desde la fundación de la ciudad”) narra que Eneas, al huir de Troya, recibió la misión de fundar una nueva ciudad, que sería como una segunda Troya. Después de muchas vicisitudes y vencer a muchos enemigos, encontró un lugar cercano al río Tíber, en el centro de la península Itálica, y allí fundó una ciudad, a la que llamó con el nombre de su segunda esposa, Lavinia. (Eneas había enviudado aquel mismo día de la destrucción de Troya por los Griegos).

El hijo de Eneas y de su primera mujer, se llamaba Lulo. Cuando se hizo mayor se marchó de la ciudad de su padre y fundó otra ciudad, Alba Longa, al sur del río Tíber. Al cabo de los años correspondió el gobierno de la ciudad al hijo primogénito del rey Proca, que se llamaba Numitor, pero su hermano menor, Amulio, no sólo no lo aceptó, sino que lo cogió prisionero y se apoderó del reino. Mató a todos los hijos varones de Numitor, pero no a su hija, Rea Silvia.

Amulio temió que si Rea Silvia llegaba a tener hijos, éstos le disputaran el trono, y por este motivo hizo que Rea Silvia se dedicara a mantener vivo el fuego del hogar en el templo de las Vestales. Las Vestales, que eran las sacerdotisas de la diosa Vesta, la diosa protectora del hogar, no se podían casar ni tener hijos durante treinta años, so pena de un severo castigo.

Aun así, no se sabe cómo, Rea Silvia quedó embarazada. Se trató de explicar este hecho mediante el rumor de que era el dios Marte quien había fecundado a Rea Silvia. Cuando Amulio se enteró del acontecimiento, mandó encarcelarla , y a los gemelos que parió los quiso ahogar en las aguas del río Tíber.  Por entonces el río estaba crecido, y por casualidad, al bajar las aguas, los gemelos quedaron en seco. Por casualidad una loba que iba a beber al río, les oyó llorar, y se desvió hasta llegar a ellos y les dio de mamar. Por casualidad, así los encontró el jefe de los pastores del rey, llamado Fáustulo, que se los llevó y se los entregó a su esposa Larentia para que los criara. (Hay quien dice que la “loba” del rio era era una prostituta llamada Larentia a la que los pastores llamaban “la Loba”). Lo cierto es que los niños crecieron y fortalecieron su cuerpo y su mente en los trabajos y juegos de los pastores. Estos muchachos eran Rómulo y Remo. Fáustulo llegó a sospechar que los gemelos eran de estirpe real, porque había hecho números sobre el tiempo en que habían sido abandonados en el río los hijos de Rea Silvia y contó a Rómulo y Remo quien era su madre.También Numitor, el abuelo, echó cuentas y llegó a la misma conclusión. Al frente de un grupo de jóvenes, Rómulo y Remo, asaltaron el palacio, mataron al rey y tras ser liberado, Numitor recuperó el trono. http://users.servicios.retecal.es/jomicoe/Roma_antigua

 


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