Posts Tagged ‘Cultura’

Una mujer falangista murió para no delatar a sus camaradas

21 de mayo de 2017

Torturada y asesinada. Una falangista en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil
La historia de Carmen Cabezuelo es un ejemplo de lo que miles de mujeres padecieron durante la Guerra Civil en la retaguardia republicana. Su delito no fue otro que el de pertenecer a Falange desde casi sus comienzos y ocupar la dirección del partido en el municipio madrileño de El Escorial. Sus relaciones la situaban en el núcleo del partido más cercano a José Antonio Primo de Rivera puesto que era la novia de José María Alfaro, uno de los fundadores del mismo. Esta circunstancia la puso en el blanco de las milicias frentepopulistas desde el principio de la guerra. Por eso no es de extrañar que fuera detenida inmediatamente.
El alcalde socialista de El Escorial, Dionisio Fernández-Salinero, su hermano, su hermano Eulogio, un alemán llamado Carlos Temelmanz -o Telmanz, según las versiones- y dos miembros más del comité de milicias local, se presentaron en la casa familiar de Carmen al medio día del 19 de julio de 1936 y la trasladaron detenida al Ayuntamiento de El Escorial donde fue interrogada durante varios días. El objetivo es que desvelase la identidad de los miembros de Falange en el municipio para poder detenerlos. Ella jamás facilitó los datos que le reclamaban.
Poco después, fue trasladada a la Cárcel de San Lorenzo de El Escorial, que se improvisó en una zona del Monasterio, donde empezaron las torturas a la joven que tenía 26 años. Las torturas fueron tanto psicológicas como como físicas. Hay varios testimonios de personas que estuvieron presas a la vez que ella que cuentan como cada pocos días Carmen era trasladada tras comunicársele que iba a ser fusilada. Para doblegar su voluntad de no facilitar los nombres de sus camaradas, la situaban frente a un pelotón de fusilamiento que finalmente no disparaba sobre ella. En una ocasión le introdujeron un revolver en la boca y le dijeron que dispararían si no delataba a los miembros de Falange. Y para hacer más daño sobre su resistencia afirmaron que ya habían hecho lo mismo con su novio, José María Alfaro.

Las lesiones que se conocen de esta etapa fueron varias heridas por golpes en la cabeza y la reproducción de unos problemas intestinales que padecía desde hace años. La mala salud de la detenida llevó a que su familia solicitase su traslado a Madrid para poder recibier asistencia médica. Tras numerosas gestiones, el padre de la joven consiguió un permiso y trasladó a su hija a la capital en situación de vigilancia. Pero no era sino una trampa, a los pocos días de estar en Madrid, se presentó de nuevo el alcade socialista de El Escorial para trasladarla a Guadarrama, donde fue encerrada en la biblioteca de un hotel que había sido incautado como sede de las milicias locales.
Al día siguiente de llegar allí, un oficial de las milicias le comunicó que había sido condenada a muerte, pero el mismo oficial vuelve a las pocas horas y se identifica como falangista y la ayuda a escapar para que se traslade a Madrid donde permanece los meses de octubre y noviembre, pero a finales de ese mes fue detenida de nuevo, esta vez por la policía republicana, para que fuera a prestar declaración en el cuartel de la Carrera de San Francisco.
Para evitar volver a ser detenida Carmen Cabezuelo decidió refugiarse en la embajada de Finlandia donde sabía que un tal Francisco Cachero López, un extrabajador de la embajada que se había autoconcedido el cargo de consul honorario y que cobraba importantes cantidades de dinero a los derechistas de Madrid para darles cobijo en una sede diplomática que ya no era tal tras la salida del personal finlandes al comienzo de la Guerra Civil. Con ese dinero sobornaba a los miembros de las milicias republicanas de la retaguardia y retenía una parte como lucrativo beneficio.

Sabemos que Carmen entró en la antigua sede de la embajada el 3 de diciembre. Aquella noche la embajada fue asaltada por orden de las autoridades republicanas. Lo que había ocurrido es que los refugiados que habían sido cobijados allí se habían quedado sin dinero y ni las milicias -que denunciaron la situación tras perder su parte del negocio- ni el propio Cachero hicieron nada por salvar a los cientos de personas allí refugiadas.
Tras el asalto a la embajada Carmen fue detenida e ingresada en la cárcel de San Rafael, en Chamartín, para “enemigas del régimen republicano”. Allí se encontraba detenida su madre y su hermana María. Se desconoce el tiempo que pasó allí ingresada y cómo salió de la cárcel. El siguiente dato que tenemos de ella es que fue detenida el 20 de enero en las inmediaciones del Parque del Retiro, en la Calle de Alcalá.
Esta vez fue trasladada a la checa de “El Castillo”, en la calle Alonso Heredia, en el barrio de La Guindalera. Allí estuvo hasta el día el 3 de marzo de 1937, día en el que supuestamente fue puesta en libertad. A partir de entonces no se volvió a saber nada de ella, aunque son muchas las hipótesis que se barajan sobre su final.
Las teorías más fundadas son las que aseguran que fue asesinada en las horas siguientes a su supuesta puesta en libertad. Aunque hay muchas versiones sobre su muerte. La primera de estas hipótesis se encuentra en el testimonio de Fernando Valentí, comisario de Investigación y Vigilancia de la Policía republicana y responsable temporalmente de “El Castillo”. Según su declaración, Carmen fue fusilada por un piquete de milicianos de una brigadilla comunista de Guindalera. Otras versiones apuntan a que su puesta en libertad fue concedida de manera falsa y realmente fue fusilada por los propios miembros de la checa. Esta táctica de decretar libertad de quienes en verdad eran asesinados es muy habitual y se usó en los fusilamientos en masa de Paracuellos del Jarama.

Otra de las teorías sitúa a la detenida en las dependencias del Servicio de Información Militar (SIM), donde habría sido asesinada tras negarse a colaborar con los servicios de inteligencia del Ejército Republicano. Lo mismo se llegó a plantear, pero con las Juventudes Socialistas Unificadas como pretendientes de los servicios como agente de la joven. Una versión habla de su traslado a Barcelona, donde habría sido fusilada en el foso del Castillo de Montjuic.
Existe un testimonio, dado por el soldado republicano Julio Iraola, que asegura que una miliciana llamada Pilar Pérez Vidal habría asegurado que ella asesinó a Carmen Cabezuelo ante la falta de valor de los milicianos de Guadarrama para hacerlo. Tras la Guerra Civil, Pilar Pérez fue detenida e interrogada y negó que hubiera conocido jamás a Carmen.
Y tras estas, las versiones más asombrosas: que se fugó a Francia donde rehizo su vida con una identidad falsa; que fue trasladada a la Unión Soviética donde acabó sus días en un Gulag; e incluso hay versiones que afirman que habría acabado como agente de los republicanos.
Sea cual sea la ralidad sobre el final de Cermen Cabezuelo, lo cierto es que vivió un calvario, de detención en detención y de tortura en tortura hasta su muerte. Y que la única causa para padecer esta situación fue la de pertenecer a un partido, Falange Española, que había sido constituído bajo la legalidad republicana, una legalidad que sus asesinos, captores y torturadores decían defender.
Es de justicia agradecer a http://www.guerraenmadrid.com su trabajo de investigación sobre Carmen Cabezuelo. La mejor recopilación documental sobre este episodio de la represión frentepopulista.
FUENTE:
http://gaceta.es/juan-e-pfluger/torturada-asesinada-falangista-retaguardia-republicana-durante-guerra-civil-19052017-1859

ANTONIO MEDRANO: LA LUCHA CON EL DRAGÓN

9 de mayo de 2017

ANTONIO MEDRANO:

LA LUCHA CON EL DRAGÓN

 

 

 

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https://www.youtube.com/watch?v=pXERdj0RUJM

https://youtu.be/pXERdj0RUJM

TRIBUTO A WAYNE DYER – LAS 25 FRASES MAS INSPIRADORAS

5 de marzo de 2017

TRIBUTO A WAYNE DYER – LAS 25 FRASES MAS INSPIRADORAS

LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL

23 de junio de 2014

LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL

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La Matrix Holografica

En Elber County, Georgia, Estados Unidos, se encuentra un extraño monumento, que los lugareños consideran su propio Stonehenge y que es conocido como ”Las Piedras Guía de Georgia”, gigantescos rectángulos de piedra (como los que salían en 2001 odisea en el espacio, de Stanley Kubrick) que tiene grabados en ocho idiomas modernos los designios del programa Nuevo Orden Mundial.

Las piedras guías de Georgia rebasan los 6 metros de altura, y están compuesto por 6 planchas de piedra de granito, que pesan en total más de 100 toneladas de peso. Una losa permanece en el centro mientras 4 losas de piedra se abren en torno a ella. Y una sexta piedra cubre por encima el conjunto.

http://fahrenheit2012.files.wordpress.com/2010/07/ima-26.jpg?w=450&h=935

El monumento está orientado astronómica-mente, siguiendo el patrón hermético y ocultista tradicional. El agujero que se ve en la Piedra del Centro se taladró para que se pudiera ver siempre la Estrella Polar, que…

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Una respuesta to “LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL”

  1. mamen Says:
    yo no soy ninguna entendida en estos temas, ni en ninguno en realidad…pero a simple vista me parece que le están dando una interpretación un poco retorcida al texto, no? yo no leo nada de eso ni literalmente ni entre líneas. En realidad un mundo más justo, en equilibrio entre la población y los recursos naturales y sin guerras porque los conflictos se resolverán en un tribunal internacional, pues me parece mejor que lo que tenemos ahora.

3 blogs: avenir89 europa89 hirania89

9 de octubre de 2013

José Gay Bochaca: FILOSOFÍA FUNDAMENTAL

5 de septiembre de 2013

José Gay Bochaca

CURSO DE FILOSOFIA ELEMENTAL

Madrid, 1987

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFIA

Naturaleza de la Filosofía

etimología de la palabra “filosofía” … p. 17…
…de fileo, amor, y sofía, sabiduria… en griego significa “amor a la sabiduría”.
Pitágoras empezó a llamarse “amante de la sabiduría”ó “filósofo” para distinguirse de los sabios ó sofistas.

definición de filosofía
Santo Tomás: “el conocimiento de todas las cosas por sus causas últimas, adquirido mediante la razón”

el objeto de la filosofía … p. 18
El objeto material de la filosofía son todas las cosas, es decir, toda la realidad, pues de ésta se puede buscar sus explicaciones últimas (las ciencias particulares estudiarán sólo algún aspecto concreto de la realidad). Y el objeto formal de la filosofía es el aspecto bajo el cual se estudia el objeto material, es decir, será por sus últimas causas, las explicaciones más profundas de lo que son las cosas (las ciencias particulares buscan las explicaciones más cercanas).

La Filosofía como Ciencia

Ciencia y filosofía …p. 18
La ciencia es “el conocimiento cierto por las causas”. Al ser la filosofía un conocimiento por las causas y ocuparse de las causas últimas, es claro que la filosofia es la ciencia más excelsa, pues las ciencias particulares sólo buscan las causas más inmediatas.
También la filosofía es la ciencia más eminente porque utiliza una metodología demostrativa, pero partiendo de los primeros principios de todo conocimiento.

Unidad y diversidad de la filosofía

El centro de la filosofía es la metafísica, es decir, el estudio del “ser” y sus “causas últimas”.
Pero además, hay una cierta relación entre la filosofía y las ciencias particulares, pues en último término éstas se fundamentan en la metafísica…(por ejemplo: la física debe tener en cuenta el sentido filosófico del espacio, del tiempo, de la cualidad, etc.). En esta relación entre filosofía y ciencias particulares pueden darse supuestos que sean erróneos al partir de concepciones filosóficas falsas (por ej.: en sociología, admitir leyes necesarias al negar la libertad humana; ó en física, reducir la materia a puros aspectos cuantitativos).

La Filosofía y la Teología

Filosofía y Revelación …p. 20

Autonomía de la filosofía …p. 21

El filósofo cristiano …. p. 21

Filosofía tomista y magisterio de la Iglesia … p. 22

La Filosofía y la Razón

Necesidad del conocimiento para filosofar ….p. 24

El método de la filosofía ….p.25

V.- división de la filosofía.- …………………… pág. 26

Nos hemos centrado en los grandes apartados de la filosofía clásica dejando de lado algunas disciplinas (como la antropología, la filosofía de la ciencia, de la política, del derecho, del arte, etc.) que son estudiadas en la actualidad pero que no vamos a incluir en un curso introductorio de la filosofía fundamental.

I. – filosofía real ó natural.:METAFíSICA [169] (4)
I. 1….la Metafísica general u Ontología estudia al ser en cuanto ser. (4.1)
I. 2…la Metafísica especial se divide en: (4.2)
I.2. a) Cosmología: estudia el universo fundamentalmente material. [81] (2)
I.2. b) Psicología racional: estudia el alma. [123] (3)
I.2. c) Teología natural ó Teodicea: estudia el ser inmaterial: Dios. [211] (5)
I. 3 Gnoseología ó Teoría del conocimiento: (4.3) estudia el alcance del conocimiento. [293] (7)

II.- filosofía moral……………: ÉTICA [251] (6)
II……la Ética estudia el obrar humano.

III.- filosofía racional……….: LÓGICA [33] (1)
III…..la Lógica estudia el procedimiento intelectual en relación con la verdad: Formal
Material

(4) El término metafísica se puede tomar en el sentido de enfoque que da unidad a las diferentes partes de la filosofía, es decir el estudio de la realidad por sus causas últimas. Por lo tanto, desde lo que es puramente material hasta lo más abstracto puede estudiarse desde el punto de vista metafísico.
Las ciencias particulares estudian la realidad de modo más parcial y limitado a través de las causas próximas.
Si nos referimos a los temas tratados exclusivamente por la metafísica, podemos decir que metafísica es “la ciencia del ente en cuanto ente” (llamamos ente a todo lo que es). Dicho en otras palabras, la metafísica tiene como objeto material “lo que es” (el ente) y su objeto formal es el estudio del ente bajo el punto de vista de su ser.

(4.1) La Metafísica general u Ontología estudia “lo que es”, el ente. Además estudia la estructura del ente (substancia y accidentes), la esencia, el acto de ser, los transcendentales y la causalidad.

(4.2) La Metafísica especial estudia:
(2) la Cosmología ó filosofía de la naturaleza y se centra en los seres inanimados, su composición, la teoría hilemórfica, etc.; y algunos temas que se relacionan con las ciencias experimentales: el origen del mundo, la extensión del universo, la composición de la materia, etc.
(3) la Psicología racional, que estudia los seres animados, ya sea en la vida vegetativa, o bien en la vida sensitiva y en la vida intelectual (el hombre). La psicología racional se completa con la psicología experimental, que estudia las causas próximas de los hechos psíquicos.

(5) la Teodicea, que estudia el conocimiento de Dios desde el punto de vista racional. Se centra en la demostración de la existencia de Dios y la esencia de Dios, es decir, su constitutivo formal (qué es Dios).

(4.3) La Gnoseología estudia reflexivamente el alcance del mismo conocimiento; es decir, la posibilidad de conocer la verdad y las diferentes posturas que se han adoptado frente a este problema en el transcurso de la historia de la filosofía.

(6) La Ética es una ciencia práctica que estudia la conducta humana, es decir, estudia la aplicación al acto humano de unos principios que regulen el obrar moralmente bien. Estudia el último fin del hombre –la felicidad—y los medios para conseguirlo.
La Ética general se centra en el estudio de los principios que rigen el obrar humano y así concretamente trata del fin último del hombre, de la ley moral, de la conciencia, el pecado, las virtudes.
La Ética especial estudia la aplicación de los principios generales a temas concretos referentes al hombre, como pueden ser el bien común, la familia, las leyes civiles, etc.

(1) La Lógica estudia las tres operaciones intelectuales: simple aprehensión, juicio y raciocinio, dando lugar a varios apartados: la lógica del concepto (resultado de la simple aprehensión), la lógica del juicio y la lógica del raciocinio. (y, según algunos autores, al apartado llamado epistemología ó filosofía de la ciencia, que estudia el proceso intelectual con referencia al saber científico.

HANNAH ARENDT, AMANTE JUDÍA

20 de junio de 2013

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Hannah Arendt:,  la pensadora más importante del siglo XX

Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío, discípula predilecta de Martin Heidegger, es uno de los nombres más importantes del pensamiento en el siglo XX. Su análisis sobre el “totalitarismo” sigue siendo una referencia fundamental y, en muchos aspectos, no ha sido superado. Ahora Ediciones Encuentro acaba de publicar una de las obras más señaladas de Arendt: Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental. La tesis fundamental de la autora: con Marx se cierra el ciclo de la filosofía política abierto con Platón. Un libro que hay que leer. Hannah Arendt nació en Linden (Alemania) hija de padres judíos laicos y creció en Königsberg y Berlín. Estudió filosofía con Martin Heidegger en la Universidad de Marburgo. Escribió su tesis doctoral sobre el concepto de amor en el pensamiento de Agustín, bajo la dirección del filósofo y psiquiatra existencialista Karl Jaspers. La tesis fue publicada en 1929, pero dada su condición judía fue inhabilitada para el ejercicio de la enseñanza en universidades alemanas en 1933.Se trasladó a París, donde  entabló amistad con el crítico literario y místico marxista [y judío] Walter Benjamin, y colaboró con la ayuda a refugiados judíos. Sin embargo, con la ocupación militar alemana de algunas partes de Francia que siguió a la declaración de guerra a Alemania, en 1939 tuvo que escapar de Francia. En 1941 emigró a los Estados Unidos con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry. Allí formó activamente parte de la comunidad judía-alemana en Nueva York y escribió para el semanario Aufbau. Después de la Segunda Guerra Mundial, retomó contacto con Heidegger y testificó a su favor en el proceso de desnazificación de Alemania.En 1951 se nacionalizó estadounidense. Falleció en 1975 y fue enterrada en el Bard College en Annandale-on-Hudson, Nueva York. En sus trabajos, Arendt trata sobre la naturaleza del poder y temas como la política, la autoridad y el totalitarismo en general y sobre la Shoah.Esta obra Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental fue escrito en un momento crucial de la biografía intelectual de Arendt, y en él se perfila por primera vez la tesis fundamental de la autora de que la obra de Marx suponía la conclusión y cierre de la tradición de filosofía política cuyo origen se remontaba a la obra de Platón. Con este escrito, inédito hasta fechas muy recientes, se proponía completar su obra Los orígenes del totalitarismo examinando en profundidad el marxismo como el único elemento ideológico que, a su parecer, conectaba la terrible novedad totalitaria con el cauce de la tradición del pensamiento político de Occidente.Esta edición de Encuentro incluye asimismo Reflexiones sobre la revolución húngara, escrito en la misma época. [ Es un estudio sobre la rebelión húngara de 1956 y la subsiguiente represión del ejército soviético.] Este capítulo fue incluido en la versión estadounidense de Los orígenes del totalitarismo, pero no así en las traducciones españolas de la obra.La Arendt más libre y lúcida, más ecuánime y menos comprometida ideológicamente, se expresa con singular intensidad en estas páginas. Todo el que quiera comprender la evolución política del siglo XX y del presente no puede obviar la lectura de este libro.http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1341 

High-Brow Love: Hannah Arendt (Stacy Ross) and Martin Heidegger (Robert Krakovski) do more than just philosophize in ‘Hannah and Martin.’

The head and the heart try to meet in SJ Rep’s “Hannah and Martin” by Marianne Messina In San Jose Repertory Theatre’s production of Hannah and Martin, actress Stacy Ross makes the 20th-century thinker Hannah Arendt a pleasure to know. Feisty, but not cantankerous, strong but not domineering, quirky, sharp, mischievously wry—in short, fascinating—Ross’ Arendt does much to carry the play. The story follows the relationship between the Jewish Arendt and her mentor/lover Martin Heidegger, who later joined the Nazi party.

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“NO PODEMOS PASARLE ARMAS AL ENEMIGO”

24 de mayo de 2013

Pensamientos aryas, pensamientos blancos (II).

Manu Rodríguez. Desde Europa (20/05/13).

*

*En este tiempo de derrota, en este interregno, en esta noche que padecemos no es prudente, ni sabio, desde nuestras filas, lanzar la más mínima crítica sobre el período nazi (no podemos pasarle armas al enemigo). Por lo demás, es el único hecho de relevancia de nuestros pueblos en los últimos miles de años, me atrevería a decir.
En este período el pueblo arya aparece identificado y reconocido por primera vez en la historia de los pueblos. Por primera vez nuestros pueblos adquieren conciencia de sí, acerca de su origen y de su naturaleza. Desde el surgimiento de nuestro pueblo (aquel núcleo primitivo), hace seis o siete mil años, no se había producido un evento semejante. Fue una aurora, una nueva aurora. Fueron momentos sublimes.
Este ‘nacimiento’ tiene que ver con el surgimiento de los estudios indoeuropeos, y los estudios sobre evolución y genética de la época. Se difundieron conocimientos nuevos acerca de nuestro ser biocultural; acerca de nuestra raza, y de nuestras lenguas y culturas. Fue un reconocimiento. Fue como mirarnos por primera vez en un espejo. Estábamos allí, en aquellos textos: en los himnos del Rig Veda, en la Ilíada, en la Eneida, en los Eddas, en el Mabinogion… Éramos nosotros, nuestra sangre, nuestro genio, nuestra raza, la que había generado aquellos textos, aquellas culturas, aquellos mundos.
*La esvástica, nuestro estandarte, no sólo se alzó contra el liberalismo y el comunismo… Apenas empezamos a comprender hoy la grandeza y el alcance de su misión –y de nuestra misión. Para situarnos podemos hacer nuestras estas certeras palabras de Saint-Loup (en los primeros aforismos de ‘Quotations’):
« [Hitler était] l’homme qui avait jeté au monde ce prodigieux défi : attaquer en même temps le capitalisme anglo-saxon, le bolchevisme rouge, le racisme juif, la franc-maçonnerie internationale, l’Eglise catholique, le paupérisme et les iniquités sociales, le traité de Versailles, le colonialisme, la pagaille française et la Home Fleet. »
“[Hitler was] the man who had thrown to the world this extraordinary challenge: to attack at the same time Anglo-Saxon capitalism, Red Bolshevism, Jewish racism, international freemasonry, the Catholic Church, pauperism and social iniquities, the treaty of Versailles, colonialism, the French mess, and the Home Fleet.”
Y la lista no está completa.
Hay que decir que no fue sólo Hitler, fue Alemania entera; el completo pueblo alemán. Fue una ‘empresa’ colectiva (a la que se fueron uniendo las poblaciones germano-parlantes repartidas por Europa una vez que Hitler logró reunirlas en una sola nación).
Nace armada, como Atenea, la comunidad alemana, la primera comunidad arya en despertar, o en renacer, y lo hace para combatir contra aquellos que han procurado su mal; contra todo un entorno cultural contrario, adverso, que niega su ser. Espiritualmente alienada tiene que luchar contra el engaño judeo-mesiánico, contra el ‘milenio cristiano’. Y no fue el único engendro judío con el que tuvo que enfrentarse esta recién nacida nación arya, también el mesianismo comunista medraba entre la población haciendo estragos; y otros. La hidra judía se había multiplicado, se había ramificado; tenía demasiados rostros, demasiadas cabezas.
No parece que hayamos tenido sino un solo enemigo a lo largo de la historia, los pueblos semitas y sus discursos (judíos, judeo-mesiánicos, y musulmanes). Nos dominan espiritualmente. Es múltiple la alienación que padecemos desde hace siglos a manos de semitas o de ideologías semitas (religiosas, políticas, económicas; antropológicas, sociológicas, psicológicas…).
Nuestro enemigo nos posee de una u otra forma. La espantosa hidra judía. Tifón. El mal, nuestro mal.
*¿Fue un despertar, o un nacimiento prematuro? Demasiado joven esta comunidad para enfrentarse a este monstruo milenario. Como un joven héroe ha fracasado en su primer intento por derrotarlo. Demasiado vieja y astuta esa monstruosidad, ese horror. Se zampó al muchacho, y a la joven comunidad arya, en unos pocos años.
Fue el primer intento, nada más; el primer combate verdadero. Hasta entonces habíamos estado padeciendo sus imposiciones y estrategias sin advertir siguiera que estábamos siendo atacados. Llevaban miles de años privándonos de nuestras cosas, negándonos nuestro ser ancestral, vituperando a nuestros antepasados, mancillando nuestros lugares sagrados; dividiéndonos, enfrentándonos –sembrando la discordia entre nosotros. Hay que advertir el universalismo y el dualismo (maniqueísmo) judeo-mesiánico en su libro sagrado (AT y NT), pero también en el marxismo, o en el psicoanálisis. La diseminación de estas ideologías forma parte de su estrategia de dominio.
Somos un pueblo joven, una raza aún joven. Nos falta experiencia. Este interregno ha de servir para fortalecernos espiritual y culturalmente; para madurar.
*Con César Tort, y otros, que piensan que el ‘revisionismo’ de Hitler y el periodo nazi son esenciales, estoy absolutamente de acuerdo. El período nazi en su conjunto (desde que nace hasta que cae derrotado) hay que reivindicarlo, y hay que reivindicarlo por varias razones. Es esencial en nuestra historia, en la historia de los pueblos aryas. Se trata de nuestro nuevo nacimiento, de nuestro primer enfrentamiento con un enemigo milenario, y de nuestra primera derrota. Ni más ni menos. Este episodio tiene que tener absoluta preeminencia entre nosotros. Ha de ocupar el lugar más alto en nuestra memoria, en nuestras reflexiones, en nuestros corazones.
Hay que rescatar la memoria de ese período y elevarla a lo más alto con orgullo. Debemos estar orgullosos de ese período. Fuimos derrotados, pero no vencidos. Seguimos vivos y activos. Si no vencemos a la próxima, venceremos a la siguiente. Venceremos al fin. Lo sé.
*El renacimiento de nuestro pueblo se gesta en los años previos a la llegada de Hitler al poder. La conciencia arya de todo un pueblo vio entonces la luz, o recibió su ‘bautismo’ público. Todo un pueblo se reconoció. Es 1933 el año de su renacimiento. La primera comunidad arya que se reconoce como tal. Su derrota se produce el año 1945. Estamos, pues, en el 80 aniversario de su nacimiento; del nacimiento de la primera nación arya, de la nación arya misma.
Ese período es un hito sin igual en nuestra corta historia. La primera aparición de nuestro pueblo en la historia. Ahora somos un pueblo –la nación arya.
Hitler simboliza nuestro primer período, nuestra primera batalla, y nuestra primera derrota. Su lucha (‘ihr Kampf’) era nuestra lucha (‘unser Kampf’). Su derrota, fue nuestra derrota. Pero no ha acabado con nosotros esta derrota sufrida en nuestro primer enfrentamiento abierto contra el mal; contra nuestro mal. Fuimos derrotados, si, ¿y qué? Era enorme aquello contra lo que se luchaba. Demasiados cabezas la hidra. No pudo ser. La próxima vez conseguiremos vencerla, o la siguiente. Esta guerra tan sólo ha comenzado.
*Estos aniversarios de Hitler y del nacimiento de nuestro pueblo han sido también para mí como un pequeño renacimiento. Digamos que veo más luz, que veo más claro. Presiento, barrunto la próxima batalla (que habrá próxima batalla). Y esta vez tendremos un espacio desde donde avanzar, un baluarte, un punto de apoyo (la propia nación arya). Reconquistaremos a nuestros pueblos. Tenemos muchos y muy buenos guerreros espirituales, y bien armados de conocimiento y de verdad. Al final, venceremos.
Éste es mi espíritu ahora.
*Hitler fue el héroe; el elegido, el preferido, el amado. Todo el pueblo alemán estuvo con él desde su ascenso a su caída. No hubo deserción, no hubo infidelidad.
Reivindicar pues su nombre, su figura, y su vida. E igualmente todo el período nazi. La infancia de la nación arya.
*Hitler, y la primera comunidad arya, se rebelaron contra un enemigo espiritual o, mejor, inmaterial. La guerra que comienza el pueblo germano, y que la actual nación arya prosigue, es una guerra fría, cultural, espiritual (de propaganda, si se prefiere). Es una guerra que más se celebra en el cielo que en la tierra. Es una guerra que hay que ganar primero en el cielo.
Nuestra guerra es mucho más ambiciosa, más inmensa, más grande. Más compleja, más sutil, más prodigiosa. No es tanto un asunto de independencia territorial como de independencia espiritual; es una guerra de liberación espiritual, y es una guerra existencial –nos jugamos nuestro ser ancestral, ser o no ser.
Nuestro pueblo, mayoritariamente alienado, está en manos de ideologías semitas (judías y judeo-mesiánicas); en manos de la bestia, en manos del enemigo. La labor a realizar es, pues, inmensa. Hay que alertar el oído y el discernimiento de nuestros hermanos, pero también apelar a su orgullo, a su dignidad, a su honor. Que el pueblo arya se sienta vulnerado, desconsiderado, burlado, engañado, instrumentalizado, ofendido, estigmatizado… Un pueblo privado de su cultura ancestral es un pueblo que carece de voz, de palabra, de ser, de verdad; de dignidad.
Reconquistar la mente y el corazón de nuestro pueblo será la primera empresa –de su éxito depende nuestra victoria. Ha de ser el clamor de la muchedumbre arya quien venza a la bestia. La muchedumbre arya será el héroe en la batalla final, en la batalla que viene.
*Doce años apenas cumplidos, lo que duró el primer Reich arya. Nuestra primera experiencia. A las puertas de la adolescencia quedó. Con las armas en las manos.
Wehrwolf, el último aliento del joven héroe. La fuerza, ya adolescente. Un rescoldo, un residuo de dignidad. Es ese espíritu, el espíritu del ‘lobo de defensa’ (Wehrwolf).
La primera república arya es también un modelo de organización, de articulación social –de sociedad. Una pedagogía. Una literatura. Un arte. Un pensamiento. Un mundo; el primer mundo arya. Tenemos mucho que aprender todavía de aquella experiencia.
Debemos movernos en este período con devoción y fervor. Como en espacio sagrado.
Acercarnos a su vida cotidiana. La vida cotidiana en el III Reich. Éste sería un buen título. Dividido en dos sexenios (del 33 al 39, y del 39 al 45). En la paz y en la guerra. Hay numerosos testimonios gráficos de este período (y no sólo en la prensa alemana).
En el sexenio de paz: Las calles, las casas, los comercios, las fiestas, el ocio… El campo. El mar. La montaña. El remozamiento de las ciudades, la pulcritud, la limpieza. La luz. El color. La belleza, la alegría. La pureza, el entusiasmo. Nuestra infancia, la infancia y la niñez de la nación arya.
En el sexenio de guerra: Tras el breve fulgor de las primeras victorias, vinieron la resaca y el furor del enemigo. Fueron bombardeadas nuestras ciudades, fueron desapareciendo poco a poco la luz y el color, y la belleza y la alegría… y la vida. Destruyeron cuanto pudieron. Se saciaron. Todo arruinado, todo deshecho; un cielo negro, un mundo que se apaga. Las imágenes finales. Súbitamente le vino la noche a la joven nación arya. Ahí quedó como dormida la doncella.
*Hay que conocer los trabajos relacionados con la dureza y la crueldad con la que se trató al pueblo alemán antes, durante, y después de la gran guerra. E igualmente todas las mentiras divulgadas por los ‘vencedores’; toda la propaganda anti-nazi (anti-arya) que circula desde entonces. Toda esa historia habrá que reescribirla en su momento, y mostrársela al mundo entero. Pero esto no será antes de nuestra victoria final. Hasta entonces es mucha la labor que queda –sobre todo la unidad espiritual de los pueblos aryas tanto en Europa como en la Magna Europa.
*Reivindicar, rehabilitar, y restituir el honor. El período nazi, y sus años previos, han de ser retomados con unción. Recuperar sus logros, sus figuras, sus héroes; su ciencia, su arte, su pensamiento… Recuperar insignias, banderas, estandartes… toda la iconografía del periodo. El primer Reich arya de la historia; la primera nación arya.
Reivindicar absolutamente la figura de Hitler, su primordial papel en nuestra temprana historia, en nuestra primera salida al mundo. Hitler fue el creador del primer Estado arya. A él le debemos su idea, y su realización.
La lucha que fue de uno solo, es ahora ‘nuestra lucha’ (‘unser Kampf’). Hitler abre un periodo que no ha hecho más que comenzar. Él fue el primero. Estamos en los comienzos de la nación arya, en su aurora.
Nuestra historia apenas ha comenzado.
*El orden arya no tenía, ni tiene, un alcance universal, sino puramente étnico. Aquella primera experiencia queda como modelo perfectible de comunidad racial y cultural. Y aún como modelo para otras etnias, para otros pueblos. Hacia una comunidad no de naciones, pues, sino de pueblos. Ese vuelco, esa subversión, ese giro, esa revolución. Retorno de lo particular y propio.
Esa ambición era excesiva, ese nuevo orden que Hitler anunciaba. Entró en colisión con todos los universalismos o internacionalismos religiosos o políticos. Contra el viejo orden religioso, económico, político… cultural en amplio sentido. Era una guerra declarada a la cultura dominante: el mundo religioso judeo-mesiánico y sus correlatos laicos políticos y económicos (la democracia universal y el internacionalismo comunista).
Estaban condenado, él y su proyecto, desde el momento que alcanzó el poder. Él era el destructor, la amenaza más viva que podían sentir los judíos y sus engendros religiosos, políticos, psicológicos, o económicos –sus mundos. Alguien les declaraba la guerra abiertamente.
No era tanto la guerra territorial como la guerra cultural lo que temían sus enemigos, el enfrentamiento ideológico. Que el mensaje arya que venía de Hitler se extendiera –su revolución étnica y cultural; su espíritu, su lucha (‘ihr Kampf’).
Hitler, y la nueva Alemania, encarnaban un nuevo orden moral, político, cultural, espiritual… El camino de los pueblos. Era la alternativa más poderosa a los todopoderosos universalismos (de origen semita) que imperaban. Aún sigue siéndolo.
El nacionalsocialismo era (y es) ciertamente una ‘tercera vía’, entre el liberalismo económico y el internacionalismo comunista. Demostró en los años de paz su éxito frente a unos y otros. La dignidad y prosperidad que proporcionó a su pueblo arruinaba el prestigio del espiritualmente despreciable capitalismo (y su sociedad de consumo), así como del internacionalismo proletario, cuya área de dominio estaba hundida en la miseria espiritual y material. Y era precisamente este éxito social, económico y cultural, el que podría haber conquistado los corazones y las mentes de las naciones blancas logrando extender esta ‘tercera vía’ por toda Europa, y por todo el mundo blanco. Y esto es lo que había que impedir a toda costa.
Había que acabar con él, y con su ejemplo (sus victorias, sus éxitos), a cualquier precio. Había que destruirlo y estigmatizarlo. Convertirlo en la encarnación del mal; en el mal absoluto. Y lo consiguieron. Derrotaron nuestro primer Reich, y mancillaron su memoria.
La horrible imagen pública de Hitler (y el periodo nazi) elaborada por el enemigo es también nuestra imagen, la imagen de la nación arya –de todos y cada uno de nosotros. El enemigo de Hitler es el enemigo de nuestro pueblo. El que lo combate nos combate; el que lo insulta, nos insulta.
La derrota militar sufrida no ha debilitado siquiera nuestra ‘fe’ y nuestra lealtad a nuestro pueblo. Tampoco la perversa contra-propaganda ha hecho mella en nosotros. Nuestro genio es indestructible. Tarde o temprano reescribiremos la historia. Al final, los blancos, los aryas, venceremos.
*
Hasta la próxima,
Manu
FUENTE: http://www.larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2013/05/90-pensamientos-aryas-pensamientos.html

BENEDICTO XVI SE DESPIDE CON GESTO PROFÉTICO.

28 de febrero de 2013

Con este titular, el blog yugo y atril publica un comentario sobre la retirada de Benedicto XVI del
Pontificado Romano. Lo que sigue es reproducción literal:

EL NOMBRE DE LA ROSA. UMBERTO ECO. UN ATAQUE A LA LINEA DE FLOTACIÓN DE LA BARCA DE SAN PEDRO QUE ES EL MONAQUISMO

Yo también sigo abrazado a mi cruz, corroboro las palabras del papa Benito que en su despendida se ha mostrado grandiosamente humilde casi de la misma forma como accedió a la sede santa, hecho del que me hice lenguas en este blog. Luego la cosa se torció porque querían convertir a este profesor bávaro en un títere mediático al estilo Wojtyla. Algo que no le iba. Estaba claro. Al parecer, la Curia quiso chantajearle y comulgar con ruedas de molino y presentó su pontifical dimisión. Hurra por Benedicto.

Sin embargo, los lobos en desguisa de corderos siguen amenazando al redil y el peligro sigue latente. El papa se va a un monasterio. La vida orante, la liturgia, la renuncia a las cosas del mundo, fueron los cangilones de esa inmensa noria que mueve a la Iglesia las aspas de los molinos de viento del Espíritu que salva y purifica. Todo un gesto. Ego filius Ecclesiae y viviendo una vida en observancia de las leyes divinas (la búsqueda de la verdad en las páginas evangélicas y de la belleza que contienen muchos libros, sigue mi seminario vacío aunque lleno de fulgores que son gritos) me duele la Iglesia en manos de los judíos y me hacen pupa los ataques a Ella. Los recibo como si fueran míos. Anteanoche emitieron por TVE1 El nombre de la Rosa. Para mayor indignación y consternación de nosotros los creyentes. Se trata de una cuchillada feroz a la yugular de la base de la Iglesia a cargo de Humberto Eco un judío italiano que se está muriendo de cáncer si no se ha muerto. El monasterio de Montecasino ha sido destruido dos veces. La primera por el bombardeo de los norteamericanos que se ensañaron con las viejas piedras levantadas por san Benito de Nursia en el siglo VI y la segunda con esta novela. No digo que yo la película en el que borda el papel Sean Connery interpretando a un franciscano capitular, Guillermo de Baskerville, haciendo de Sherlock Holmes no sea interesante pero el mensaje está cargado de veneno. Trata de destruir el monaquismo cargado de santidad y de paciencia de amor a la cultura. Los benedictinos fueron los heraldos con su lema de ora et labora cálamo en ristre y transcribiendo viejos textos de la antigüedad que de no ser por ellos se hubieran perdido la hoz, el rastrillo, la mano en la besana del arado que roturó baldíos o empuñando la gubia para construir catedrales y edificios de la segunda venida de Cristo a Europa. Ellos salvaron a Europa. Fueron la rama de olivo según las profecías y por esto el papa reinante quiso llamarse Benito en honor al padre de Europa. El literato italo-hebreo se fija en los defectos que tuvo o pudo tener aquella iglesia del Cisma de Aviñón: simonía, lujuria, soberbia, inquisición. Precisamente los más avaros, los lujuriosos, los más prepotentes y falsarios que dicen llamarse los del pueblo elegido habiéndose convertido por su protervia y perfidia en el pueblo maldito se atreven a ensañarse con las mermas de una institución divina pero manejada por pecadores que tratando de servir a Cristo lo traicionan. El nombre de la rosa, emblema los Rochild, de la masonería, de la mariconería, es el emblema designado para capitanear las mesnadas de los anticristos nada tiene que ver con mi SEMINARIO VACIO LOS PECADOS MORTALES DE LA IGLESIA. Que los hubo, los ha habido y los habrá. Miré usted don Humberto nuestra fe no es un problema de bragueta aun reconociendo que los problemas del celibato difícilmente lograron ser resueltos para atrición de algunos eclesiásticos y para dar pábulo a la llama furiosa de los blasfemos que despotrican contra la iglesia. Es un pecado un accidente que no afecta a la sustancia que es la economía de la salvación. Sólo la tolerancia y paciencia de las clases consagradas, amigo Eco, y el sentido de la libertad que caracteriza al cristianismo ha permitido que usted se mofe de lo más sagrado. Si usted hubiera sido mahometano lo más seguro es que lo hubiesen condenado a muerte como a Salmon Rushdie pero como es judío ha recibido todas las complacencias de la sinagoga. A mí El Nombre de la rosa al igual que el Código Da Vinci me parecen la versión anticatólica de los Versos Satánicos. La escena del monje marica que se envenena pasando las hojas de un códice prohibido es una quimérica combinación folletinesca entre novela negra y libro de aventuras. El retrato que hace del abad, del prior y de fray Remigio son caricaturas. La vida en los monasterios medievales. Luego se mofa de la liturgia y del canto gregoriano. La escena asadura de buey que porta el donado como regalo a la muchacha por el favor sexual es toda una repelente invocación a las furias del Averno. Otros personajes diabólicos son el monje ciego y otros tonsurados que esgrimen un cerquillo en punta de muy mala calaña pertenecen al cupo de encomendados a Satanás. Ciertamente que eso que llaman concupiscencia del saber y allegar conocimiento que siempre engendra dolor puede haber sido un defecto de los que vivimos bajo la sombra de la cruz y al pie de los sueños que emiten los libros en sus mensajes puede que sea otro de los pecados eclesiales pero Cristo dijo vosotros sois la sal de la tierra y no pertenecéis al mundo etc… pero la quema de la Biblioteca donde se guarda nada menos que el Beato de Liébana inunde más tristeza incluso que el auto de fe de la saludadora, el hereje y el pobre Salvatore impresionante escena que recuerdan al Gólgota. Transmiten más incluso que la muerte del inquisidor. Se hace una calumniosa caricatura de san Bernardo el cantor de la Virgen el doctor Melifluo. Y eso también me llenó el corazón de dolor pero hay algo que salva a toda esta funesta cinta y es el Amor entre la pobre chica utilizada como barragana del convento y el novicio que acompaña al franciscano Guillermo de Baskervile. La secuencia final es apoteósica. Sí. Únicamente nos salvará el amor que es de lo que el cristianismo se trata. Nos llega a través del mensaje de la Resurrección en la cual no creéis vosotros lo judíos. Ya sé que tenéis vara alta en la curia y si algo moteja de mentira todo ese invento fabricado por los pérfidos ingleses del Shoah que no es más que un holocuento os rasgáis las vestiduras, apeláis a los derechos humanos y nos denuncias ante los tribunales acusándonos de xenófobos, fascistas, de borrachos o de locos. Como buenos sepulcros blanqueados (ni Papini se atrevió a llamaros perros ni a meterse con vosotros pues os tenía miedo, el propter metum judeorum evangélico) aplicáis la norma del embudo. Para vosotros lo amplio y para nosotros lo estrecho. El papa alemán os ha dado una lección retirándose a la vida contemplativa de los que vosotros os reís pero es la dinamo de la Barca de Pedro. Tanto en el Este (Calcidia, Anatolia, Optina Pystina) como en el Oeste (Solesmes, Silos, la abadía de Miraflores, el priorato de San Frutos) Todo un gesto.

“LA MANIPULACIÓN DE LOS INDIGNADOS” (cap. 01)

2 de febrero de 2013

sábado, diciembre 29, 2012

Stéphane Hessel o la pólvora mojada del sistema oligárquico

Stéphane Hessel

PRIMER CAPÍTULO DEL LIBRO “LA MANIPULACIÓN DE LOS INDIGNADOS”

Resulta imposible comprender las ideas de Hessel sin explicar quién es. Para los aspectos básicos me remito a la página de Wikipedia, poco sospechosa animadversión hacia un ex prisionero de Buchenwald. Hessel es el vástago, padre judío y madre alemana, de una familia burguesa acomodada de Berlín. Alumno de una escuela de élite elevado a los altares de la ONU gracias a sus excelentes relaciones privadas con oligócratas (verbi gratia: la esposa de Roosevelt), Hessel “osténtase” ante los jóvenes actuales como paradigma ético. No cabe duda de que el comportamiento de Hessel durante la Segunda Guerra Mundial, abandonando un seguro exilio inglés para infiltrarse clandestinamente en territorio controlado por los alemanes, constituye un acto de heroísmo que sería mezquino negar. Tampoco puede obviarse la inteligencia y alto nivel cultural de Hessel, que explican en parte, pero sólo en parte, su vertiginosa carrera hacia las cumbres de la diplomacia occidental. Las luces de Hessel resultan de sobra conocidas, ¿hará falta subrayarlas? Mas junto a las luces existen también las sombras en su vida. Unas sombras que no pueden ser calificadas sólo de anecdóticas, por aquello de que nadie sería perfecto. Nuestra tarea consiste aquí en criticar las ideas de Hessel, pero a tenor de que él mismo se ha erigido como “modelo”, es decir, como encarnación de aquello que dice defender, no podremos eludir el trabajo de una cierta desmitificación personal.

De la lectura de su autobiografía se desprende, por de pronto, la decisiva influencia de unos progenitores que encarnan todos los tópicos de los ambientes vanguardistas. Por ejemplo, el adulterio de la madre tolerado por el padre marca tempranamente su impronta en la personalidad del muchacho. Éste desarrolla un sentido de la moralidad harto relativista, compatible, por un lado, con la picaresca, el robo y la mentira, y, por otro, con una vaga noción estética de “progresismo” muy propia de los “antifascistas” de procedencia burguesa. Para que nos hagamos una idea de la frivolidad intelectual de Hessel, obsérvese cómo valora las aficiones quirománticas de una compañera lesbiana de la madre y la idea de “racionalidad” que desprende:

Justamente porque trató la interpretación de las líneas de la mano como una ciencia, para mí encarna el triunfo seguro de la razón.[1]

Será la “razón” de la masonería, pero no aquello que un filósofo serio pueda admitir como tal. De la parte materna le benefician, por otro lado, nada desdeñables relaciones familiares con el mundo de la banca, en las cuales no profundizan las memorias, pero sabemos que cuando su padre Franz tiene que huir de los nazis, nada menos que los Rothschild de París son quienes le reclaman.[2] Hessel –cuyo talento y valentía, insisto en ello, no negamos- nunca ha dejado de moverse con listeza entre las altas esferas del poder, incluidas las del bando estalinista.

Ahora bien, después de décadas de impunidad del sionismo, que alguien con semejante pedigrí (se declara “amigo de Israel”), funcionario de las Naciones Unidas y diplomático francés a las órdenes del derechista Giscard d’Estaing, pueda gozar de credibilidad como crítico del “sistema”, sólo confirma el grado de lavado de cerebro al que han estado sometidos los ciudadanos de Occidente durante décadas. La inversión en propaganda ha sido muy útil para el dispositivo oligárquico, porque incluso cuando los maltratados por ese mismo aparato de explotación y coacción toman la palabra, aquello que habla en ellos y a través de ellos sigue siendo, en la mayor parte de los casos, la propia oligarquía. Parece evidente que el dispendio publicitario a lo largo de medio siglo resulta, más que rentable, imprescindible para los poderosos. Debemos entender así por qué gobiernos y grandes empresas gastan cantidades astronómicas de dinero en la partida de manipulación psíquica de la población.

Mayo del 68: el fraude de la modernidad transgresiva,
cuyos frutos conocemos bien. Cohn-Bendit
burlándose del “policía” en cuanto “encarnación de la ley”.

Hessel no debería, en efecto, merecer nuestra confianza ética. Preguntémonos cómo escapó Hessel a la muerte en Buchenwald. Pues bien, fue gracias a la intervención de Eugen Kogon, miembro del comité de políticos que dirigía el campo a cuenta de los alemanes. Kogon era “amigo” del médico de las SS que le salvó la vida. Todo esto nárralo el propio Kogon en su libro Der SS-Staat. Das System der deutschen Konzentrationslager, traducido al francés bajo el título L’enfer organisé (1947). Testigo del juicio de Nüremberg contra los nazis, Kogon devino una eminencia reconocida entre los escritores de la literatura sobre “el Holocausto” y se cuenta entre los “padres fundadores” de la República Federal Alemana. Pero resulta que, según Kogon, los nazis sólo le exigían al comité del campo, so pena de substituirlo por otro, que mantuviera el orden entre los presos. A cambio de esta colaboración, los energúmenos del comité, casi todos ellos de filiación estalinista, recibían porciones de comida suplementarias y se apropiaban, a costa de la mayoría, de las magras raciones de los presos comunes o políticos no comunistas, provocando con ello hambrunas, enfermedades y altos índices de mortandad. La supuesta ética de muchos de los supervivientes se basaba así en la corrupción, en la delación y en la bestialidad de los castigos que la mafia comunista de Buchenwald infligía al resto de los internos con la colaboración, por activa o por pasiva, de la dirección SS del campo. Kogon nos cuenta que el comité comunista de Buchenwald, compinchado con la SS, ocultaba a las inspecciones de Berlín y a los visitantes (cadetes de la policía, juventudes hitlerianas, diplomáticos o prominentes de potencias fascistas) las evidencias de que se practicaba la tortura (Kogon, p. 256):

Frecuentemente, tenían lugar en los campos las visitas de la SS. Con este motivo, la jefatura de la SS aplicaba un extraño método: por una parte disimulaba todos los detalles accesorios; por otra organizaba verdaderas exhibiciones. Todos los dispositivos que podían hacer adivinar que se torturaba a los presos eran pasados en silencio por los guías y se les ocultaba. De este modo el famoso potro que se encontraba en la plaza era disimulado en un barracón habitable hasta que partían los visitantes. (…) Igualmente eran apartadas las horcas y las estacas en las cuales se colgaba a los presos. Los visitantes eran conducidos a través de unas ‘instalaciones modelo’: enfermería, cine, cocina, biblioteca, almacenes, servicio de limpieza de ropa y sección de agricultura.[3]

El infierno estaba organizado, así reza el título galo de la obra, pero parece que los comunistas eran expertos en sacar partido de una situación política privilegiada empeorando la del resto de internos. Kogon afirma que “tenía en mis manos al doctor Ding-Schuller” (Kogon, p. 218) y algo más sorprendente todavía (Kogon, p. 275):

Las direcciones de los campos no eran capaces de ejercer un control sobre decenas de millares de presos de otra manera que no fuese la exterior y esporádica. Ella ignoraba lo que realmente sucedía tras las alambradas.[4]

Las conclusiones de Kogon resultan estupefacientes para los espectadores de Hollywood, porque al parecer haber sido preso de Buchenwald no constituye ninguna garantía de moralidad (Kogon, pp. 16-17):

(…) era un mundo en sí, un estado en sí, un orden sin derecho en el cual se arrojaba a un ser humano, que a partir de ese momento sacando partido de sus virtudes y de sus vicios –más vicios que virtudes- sólo combatía para salvar su miserable existencia. ¿Luchaba sólo contra la SS? ¡Por supuesto que no! Le era preciso luchar otro tanto, si no más, contra sus compañeros de cautiverio (…). Decenas de millares de supervivientes a los que el régimen de terror ejercido por arrogantes compañeros ha hecho sufrir aún más quizá que las infamias de las SS, me agradecerán por haber señalado igualmente este otro aspecto de los campos, por no haber tenido miedo de descubrir el papel representado en diversos campos por ciertos tipos políticos que hoy pregonan a voces su antifascismo intransigente. Yo sé que algunos camaradas míos se han desesperado viendo cómo la injusticia y la brutalidad fueron adornadas después con la aureola del heroísmo por personas honradas que no sospechaban nada. Esos explotadores de los campos no serán ensalzados en mi estudio porque éste ofrece los medios para hacer palidecer esas glorias usurpadas.

Sin embargo, pese a estas afirmaciones, el propio Kogon reconoce de qué manera ha evitado, en su libro, inculpar a los presos políticos responsables de los mencionados abusos criminales (Kogon, pp. 20-21):

(…) para disipar ciertos temores y demostrar que este relato no corría peligro de transformarse en acta de acusación contra ciertos presos que habían ocupado una posición dominante en el campo, lo leí, a comienzos del mes de mayo de 1945, cuando ya estaba casi terminado y sólo faltaban los dos últimos capítulos de un total de doce, ante un grupo de quince personas que habían pertenecido a la dirección clandestina del campo o que representaban a determinadas agrupaciones políticas de detenidos.

En suma, Kogon admite en la introducción a su libro, ya de por sí bastante revelador, que encubrió a los responsables de los crímenes; no en vano el propio Kogon formaba parte de esa élite de presos privilegiados. Él mismo tenía mucho que callar. Ahora bien, si Hessel pudo falsificar sus papeles y salvar así su vida gracias a la amistad de Kogon con el médico-jefe de las SS, doctor Ding-Schuler, según cuenta la Wikipedia, parece evidente que Hessel pertenecía también de alguna manera, como poco en calidad de “protegido de lujo”, a la cúpula del comité:

At Buchenwald, Kogon spent part of his time working as a clerk for camp doctor Erwin Ding-Schuler, who headed up the typhus experimentation ward there. According to Kogon’s own statements, he was able to develop a relationship bordering on trust with Ding-Schuler, after becoming his clerk in 1943. In time, they had conversations about family concerns, the political situation and events at the front. According to Kogon, through his influence on Ding-Schuler, he was able to save the lives of many prisoners, including Stéphane Hessel, by exchanging their identities with those of prisoners who had died of typhus. In early April 1945, Kogon and the head prisoner nurse in the typhus experimentation ward, Arthur Dietsch found out from Ding-Schuler that their names were on a list of 46 prisoners who the SS wanted to execute shortly before the expected liberation of the camp. Ding-Schuler saved Kogon’s life at the end of the war by hiding him in a crate and smuggling him out of Buchenwald.[5]

En definitiva, Hessel pudo sobrevivir gracias a la brutal mafia de presos políticos que, en beneficio propio, gestionaba el campo a cuenta de las SS. Kogon y Hessel fueron ambos beneficiarios de esa mafia. ¿Cómo alcanzó Hessel tales posiciones de privilegio? El propio Hessel, quien reconoce en su autobiografía que ha sido un mentiroso empedernido hasta los 70 años, atribúyelo a la “amistad”:

A finales de septiembre, la conjura estaba madura. Yeo-Thomas debía elegir a los beneficiarios. ¿Uno? ¿Dos? Tres como máximo. Eligió a un inglés, Harry Peulevé, y a un francés, yo. ¿Por qué a mí? ¿Para que hubiera un oficial francés? ¿Porque hablaba alemán? Quién sabe. Tal vez por amistad.[6]

En la obra de Kogon, los hechos que afectan a Stéphane Hessel son relatados en las páginas 226-232 de la versión alemana y 217-225 de la francesa. Aunque el fondo del relato es el mismo, se trata de textos muy distintos. En la versión alemana, la original, ya se anuncia que Hessel se ha convertido en un funcionario de las Naciones Unidas:

Die Rettung gelang. Yeo-Thomas und Pauleve sind heute in London. Stéphane Hessel in New York bei der UN.

Drogas, sexo, pederastia, violencia, negación de todas
las normas: hoy son políticos corruptos.
¿Debería extrañarnos? Daniel Cohn-Bendit joven.

La versión francesa amplía la importancia atribuida a la figura de Hessel reproduciendo in extenso algunas notas o cartas que éste hiciera circular y en virtud de las cuales se le erige poco menos que en héroe cinematográfico. Desde luego, que Hessel culminara su carrera en la ONU no puede ser ajeno al hecho de que la cúpula comunista del campo decidiera seleccionarlo. Cuando habla de mera „amistad“, Hessel oculta los verdaderos motivos. En las dos versiones de la obra, Hessel es descrito por Kogon como alguien que trabaja para el servicio secreto del general De Gaulle. En consecuencia, la displicente actitud de Hessel hacia el comunismo debe ser observada con lupa, porque su salvación a manos de los comunistas de Buchenwald fue un acto político. Comunistas eran quienes decidían entre la vida y la muerte (Kogon, pp. 231-232):

Les forces clandestines du camp ont sauvé des centaines de camarades de toutes nations de ce block 61; dans cette affaire, c’étaient les communistes qui avaient le plus de chance. (…) Les détenus chargés du choix avaient toujours la possibilité de procéder à des échanges de persones, et les victimes qu’ils choisissaient n’étaient pas toujuours ceux qui étaient qualifiés de „traîtres“ ou „d’espions de la SS“ par leurs compatriotes. Dans toute una série de cas bien déterminés, on livra ainsi à la mort des hommes dont le seul crime était d’être en mauvais termes avec les communistes dirigeant leur groupe national, ou d’avoir fait quelque déclaration politique contre le parti communiste.

Pero es que, además, los comunistas sólo podían ejercer su dominio a través de sus contactos con los nazis. En el caso de Kogon, el Dr. Ding-Schuler, de las SS, como ya hemos subrayado. Conviene no olvidar, en este sentido, que en 1940, la vigencia del pacto germano-soviético, firmado el 23 de agosto de 1939, había convertido a comunistas de toda Europa en aliados del nacionalsocialismo. Para los antifascistas españoles, dicha alianza debió de convertirse en una auténtica revelación. Cuando los alemanes ocuparon París, el partido comunista francés y Hitler formaban en el mismo bando. Según cuenta Herbert Lottmann en La rive gauche, a los comunistas (Lottmann, p. 202):

(…) la línea oficial les hacía considerar la guerra francobritánica con Alemania como imperialista; en lugar de combatir el fascismo, la lealtad a la línea soviética les imponía sabotear a lo que ellos llamaban ‘la pretendida guerra antifascista’ y considerar agresores a los franceses y a los británicos. Después de la ocupación de París por los alemanes, en junio de 1940, todavía transcurrió un año hasta la invasión de la URSS por Hitler. El órgano oficial comunista, L’Humanité, publicado clandestinamente, trataba la guerra como un asunto de bandas rivales, entre bandidos, y está probado que los comunistas solicitaron a las fuerzas alemanas de ocupación el permiso para publicar un L’Humanité hostil a la guerra. La idea gustó a los alemanes, pero el gobierno de Pétain opuso su veto.

Hessel joven: “luché contra Hitler”.

Es en esa misma época que algunos comunistas presos en Alemania se convierten –por razones obvias- en internos privilegiados que controlan al resto de los reclusos. Esta relación de conveniencia entre nacionalsocialistas y comunistas no sería rota por Moscú, sino por los nazis, puesto que fue Hitler, ante un incrédulo Stalin, quien decidió invadir la Unión Soviética en 1941. En el momento de cruzar la frontera rusa, el holocausto todavía formaba parte del futuro, pero el régimen bolchevique, desde la época de Lenin, ya había exterminado a 13 millones de ciudadanos rusos. Este hecho no impidió a Churchill y De Gaulle, para quien Hessel trabajaba en calidad de espía, hacer causa común con los soviéticos, como si luchar contra Berlín fuera más justificable que apoyar a otro dictador; con la diferencia de que Stalin, en ese momento, además de tirano era ya un probado genocida y asesino de masas. Hitler, no. Atacada Rusia, el partido comunista se hizo inmediatamente con el control de la Resistencia francesa contra los alemanes, pero las características morales de esa Resistencia se tienen que convalidar con la atroz idiosincrasia del régimen estalinista para el que trabajaban, de forma consciente, la mayor parte de los resistentes. De manera que, cuando Hessel fue detenido e internado en Buchenwald, el apoyo que recibió por parte de la cúpula comunista del campo puede calificarse, sí, de “política”, pero en el peor sentido de la palabra. Hablar de “indignación” y, al mismo tiempo, aceptar un vínculo con los estalinistas, “compromiso” cuyas consecuencias Hessel no podía ignorar, es lo más parecido a burlarse de la gente, eso que los políticos profesionales acostumbran a hacer con los ciudadanos.

Puede pretenderse honestamente que la alianza con Stalin tenía un sentido racional para los nacionalismos francés y británico, cuya intención de ganarle una guerra al nacionalismo alemán era en cuanto tal tan válida como la contraria. Pero aquélla quiere envolverse con el manto del heroísmo cuando no hay lugar para la palabra “ética” en semejante contexto abominable. Utilizar la ética para tales fines es indignante: si la Segunda Guerra Mundial fue desencadenada por la invasión alemana de Polonia, pero siempre con ese sentido ético, que Hessel esgrime, de amparar a un país agredido, ¿por qué Francia e Inglaterra no declararon la guerra a la URSS en 1939? ¿No cruzaron los soviéticos la frontera oriental y se apropiaron de la mitad de la nación polaca en cumplimiento del pacto Ribbentrop-Molotov? ¿No invadió Stalin a continuación los Países Bálticos y luego Finlandia? ¿Dónde se escondía entonces la supuesta ética de los gabinetes de Londres y París? Hessel afirma que se alegró cuando el Ejército Rojo derrotó a los nazis, pero esa victoria permitió, precisamente, que no sólo Polonia, sino toda la Europa del Este cayera en manos de Stalin. Quizá los polacos, víctimas de Katyn, no se alegraran tanto de los éxitos de Moscú. Gracias a su alianza con Inglaterra, Francia y Estados Unidos, el comunismo totalitario pudo extenderse a China y otros países; y continuar impunemente con sus genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en todo el mundo, hasta alcanzar la cifra de 100 millones de víctimas. ¿Es esta “ética de juventud” la que pretende esgrimir Hessel contra los políticos corruptos de nuestros días? ¿No fueron los acontecimientos a los que me estoy refiriendo el origen histórico del fraude, es decir, de la falsa democracia en el seno de un estamento político que ya ha mostrado con creces a todos los ciudadanos cuál es su verdadero rostro? ¿No será que él, Hessel, forma parte de la misma casta política que pretende criticar? ¿No trabajaba para ella al publicar su libro, como siempre hizo a lo largo de su dilatada carrera de trepador institucional?

Para la España que se ha convertido en epicentro del movimiento de los indignados, es muy importante tener una idea clara de contra qué está luchándose. En nuestros días, los historiadores, que, tras la caída del comunismo totalitario, tienen acceso a los archivos de Moscú, han llegado a conclusiones poco conocidas por la mayoría. Así, según Stephen Koch, autor de El fin de la inocencia (Koch, p. 317):

(…) durante los meses más cruciales, heroicos y sangrientos de la lucha armada antifascista en Europa, mientras españoles y radicales de todo el mundo se jugaban la vida por lo que creían que era una batalla para detener la oleada fascista, el gobierno soviético, el supuesto patrocinador de esa batalla y esa lucha, utilizaba el sufrimiento español en negociaciones cuyo objetivo era una alianza con Hitler.

La finalidad de Stalin al pactar con Hitler no era, empero, ni mucho menos, evitar la guerra, sino conseguir que el Tercer Reich y las potencias occidentales se desgastaran en un conflicto previo para, a continuación, poder sacar provecho de la situación e invadir una Alemania ya debilitada, expandiendo la sanguinaria dictadura comunista por toda Europa. El “antifascismo” en el que militó Hessel no representa más que una pieza muy pequeña en este puzzle de política caracterizada por el cinismo, el crimen y el más absoluto desprecio de todos los principios éticos (Koch, p. 157):

Stalin propuso una política dual, en apariencia contradictoria, pero coherente en la realidad. Una vez que Hitler estuvo en el poder, la estrategia de Stalin fue estabilizar sus fronteras orientales dirigiendo la agresión nazi contra las democracias occidentales. De haber guerra, quería que fuese entre Alemania y Occidente, mientras él quedaba al margen del conflicto tras la seguridad de una alianza con Hitler. Parece haber asumido que Hitler sería tan cauto como él. Estaba completamente convencido de que los alemanes jamás se embarcarían en una guerra en dos frentes. Por supuesto que, pese a su considerable admiración por el tirano de Berlín, Stalin no quería que Hitler ganase. Su idea era destruir a Hitler y a las democracias en una tercera guerra mundial que acabaría con la intervención del Ejército Rojo en territorios ya preparados por los servicios secretos y sólo cuando los combates de verdad hubieran cesado. Entonces, él, gángster contra gángster, podría apuñalar por la espalda a un rival ya maltrecho por los combates.

Hitler, perfectamente consciente del doble juego de Stalin, decidió adelantarse y atacarle por sorpresa en 1941, siendo así que el verdadero objetivo del nazismo no eran las democracias occidentales (a las que ofreció la paz en diversas ocasiones), sino la destrucción del comunismo y la creación de un “imperio alemán” en el Este que esclavizaría a los eslavos como “raza inferior”; colonialismo aplicado a europeos que nos escandaliza, pero que Francia, EEUU e Inglaterra ya habían puesto en práctica hasta la náusea con pueblos “de color”.

Hessel en apoyo
al partido de Cohn-Bendit.

Con todo lo que actualmente sabemos, la Segunda Guerra Mundial no cabe concebirla como una lucha entre la democracia y la tiranía, la ética y la infamia, según pretendieron hacernos creer los vencedores: fue una lucha entre distintos imperialismos, a cual más opresor e inmoral. Y de esa lucha brotó vencedora la putrefacta clase política actual, amparada en la hegemonía de los Estados Unidos e Israel, con las consecuencias que, pasados sesenta años, los ciudadanos conocemos de sobras (aunque las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, Dresde, Palestina o el gulag, entre otras atrocidades, dejaran claro desde el principio, para quien no quisiera taparse los ojos, lo que podía esperarse de los “antifascistas”). Pero Hessel pretende convencernos de que, pese a la corrupción, pese al crimen y el genocidio que precedió, acompañó y siguió a la victoria de los aliados, esa guerra fue una gesta épica; y que Hessel mismo debe servirnos de paradigma o modelo cívico para enfrentarnos, precisamente, a los herederos políticos de quienes ganaron. Semejante pretensión no puede sostenerse ni un segundo ante una conciencia crítica y bien informada sobre los hechos. Hessel miente. ¡No nos dejemos manipular!

Mimado por los comunistas, Hessel vivió en Buchenwald todo lo bien que se podía vivir en un campo de concentración de cualesquiera de los bandos en conflicto. Cierto es que los miembros de la Resistencia iban siendo liquidados a medida que avanzaba el curso de la guerra, pero lo que oculta Hessel al lector es que la Convención de Ginebra no amparaba a una guerrilla que, sin uniforme, lanzara alevosos ataques sorpresa –o sea, por la espalda- contra tropas regulares. El maquis, a la luz de la legislación militar internacional, estaba compuesto por criminales que podían ser ejecutados inmediatamente sobre el terreno de manera perfectamente legítima. Y así actuaron los aliados con los paracaidistas alemanes apresados que, con uniformes ingleses o americanos, habían precedido a la contraofensiva de la Wehrmacht en las Ardenas destruyendo o anulando postes de señalización y comunicaciones. No obstante, Hessel, espía y así reo de muerte, desconoció el horror en Buchenwald, ese celebérrimo horror del que, según Hessel, sólo tuvo noticias… ¡cuando leyó el libro de Kogon!

El 8 de septiembre, dieciséis de nosotros fuimos llamados a la torre. Balachowski nos confirmó, tres días después, que habían sido ejecutados. Nos ocultó los aspectos atroces del ahorcamiento que había averiguado. Estos horrores, como tantos otros, yo los descubriría tres años más tarde en El estado de las SS de Eugen Kogon, nuestro segundo salvador. Kogon trabajaba también en el barracón 50 con Ding-Schukler (sic), cuya confianza se había ganado. Estaba al corriente de los experimentos in vivo que Ding llevaba a cabo con “criminales”.[7]

La descripción que hace Hessel de su estancia en Buchenwald incluye pasajes como los siguientes:

Escuchaba las noticias de la radio alemana a través de un altavoz. La víspera del bombardeo de Gustloff, París había sido liberado por los Aliados. Una gran emoción. Alfred Balachowski vino a vernos y nos trajo conejo. Estaba rico.

Ignoramos hasta qué punto había que disfrutar de privilegios para comer conejo en Buchenwald, pero, desde luego, no es ésta la imagen que se nos ofrece habitualmente de un campo de concentración nazi. Por lo demás, el propio Hessel compara su destino con el de los denominados Muselmänner, quienes trabajaban hasta la extenuación y cuyo aspecto físico era lo más parecido al de un faquir. Convine no olvidar que en aquellos momentos, centenares de miles de mujeres y niños alemanes eran quemados vivos por los bombardeos incendiarios aliados y, en consecuencia, los nazis no se andaban con chiquitas a la hora de tratar a los prisioneros enemigos. En cualquier caso, quizá por ser privilegiados de los campos, entre los que al parecer se contaba Hessel, podían también organizarse en Buchenwald espectáculos artísticos:

También estaba Hewitt, a quien los SS habían autorizado a montar un cuarteto de cuerda que tocaba Mozart, por la noche, en uno de los barracones. Extraño campo, donde se podía tocar música y escribir tragedias.

Conejo, teatro… Curiosas formas del “horror”. ¡El propio Hessel tiene que reconocerlo, pues la norma canónica de aquello que debe ser, a los ojos del mundo, un Konzentrationslager alemán, no procede de su propia experiencia, sino del libro de Kogon, como él mismo ha admitido! Pero la metodología con que Kogon escribió su obra tiene un carácter tan nauseabundamente político como los criterios que permitieron seleccionar a Hessel para ser salvado del fusilamiento (Kogon, p. 15):

J’espère être parvenu, même sur les points les plus délicats, à dire la vérité toujours de telle sorte qu’elle serve au bien et non au mal.

Que sirva al “bien” significa aquí: a la causa aliada de Stalin y Roosevelt.

El promotor de la “transgresión” Daniel Cohn-Bendit.
Toda su vida ha sido un político profesional.

Hessel funcionario de la ONU, diplomático, político

La carrera de Hessel empezó después de la Segunda Guerra Mundial. Una recomendación de la esposa de Roosevelt le permitió formar parte del grupo de redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Sobre Roosevelt ya se conocen algunas exquisiteces morales, como, por ejemplo, durante la conferencia de Teherán (1943), su aprobación a las propuestas de Stalin de asesinar a 50.000 oficiales alemanes prisioneros. Cuando Churchill manifestó su repugnancia ante semejante sugerencia, Roosevelt respondió:

Como siempre, parece que me toca hacer de mediador en la contienda. ¿Por qué no lo dejamos en 49.500?

Y el hijo de Roosevelt, Elliot, se sumó al coro del crimen de guerra planificado con la siguiente afirmación:

Espero que se ocupen de esos cincuenta mil criminales de guerra, pero ¡que no se olviden de otros varios centenares de miles de nazis!

Roosevelt fue favorable a la aplicación del plan Kaufman/Morgenthau, del que ya hablaremos más abajo, cuya finalidad era el exterminio del pueblo alemán. En una conversación con el ministro del Interior de EEUU a propósito de dicho plan genocida, castraciones y esterilizaciones incluidas, Roosevelt afirmó:

Tenemos que ser duros con los alemanes, y me refiero al pueblo alemán, no sólo a los nazis. También tenemos que castrar a los alemanes de a pie, o cuando menos habrá que tratarles de tal forma que no puedan seguir alumbrando sin más a individuos que deseen continuar por el mismo camino que antes.[8]

Como es sabido, la bomba atómica norteamericana fue construida bajo el mandato de Roosevelt y lanzada sobre el Japón por orden del presidente Truman. Pues bien, Truman heredó un memorándum secreto redactado por Roosevelt y Churchill donde se establecía que “una vez construida la bomba, se podría, después de maduras consideraciones, utilizar contra los japoneses, a los que se advertiría que se repetiría esta acción hasta que se rindieran.” No creemos que se pueda gozar de la amistad de la esposa de Roosevelt inocentemente. Mientras ella promovía la futura Declaración Universal de los Derechos Humanos, su marido, en la habitación contigua, diseñaba políticamente el arma absoluta y redactaba el documento que iba a permitir utilizarla contra decenas de miles de civiles inocentes. La ética no tolera estas ambigüedades. ¿Qué dijo la señora Roosevelt cuando Truman arrojó finalmente el “horror” –este sí, de verdad- sobre las cabezas de las mujeres y los niños japoneses? Agárrense, indignados: “Truman tomó la única decisión que podía”, pues el uso de la bomba era necesario “para evitar el tremendo sacrificio de vidas estadounidenses”. Pero esta afirmación es éticamente insostenible, además de una mentira de hecho: los norteamericanos estaban ya perfectamente informados de que la intención del Japón era rendirse de manera inmediata. El problema consistía precisamente en eso, porque EEUU buscaba poder lanzar la bomba para conocer sus efectos reales e intimidar, de paso, a la Unión Soviética. Por si fuera poco, una vez lanzada la de Hiroshima, y todo ello con el supuesto fin de salvar más vidas americanas, los héroes de la libertad glorificados por Hollywood lanzaron un segundo artilugio mortífero sobre Nagasaki. Eleanor, la amiga de Hessel, legitimó estas atrocidades. A tenor del favor que gozaba de la primera dama, no creemos que Hessel se lo reprochara como merecía… Una vez más, los amigos de Hessel le delatan. Toda su influencia personal procede de dudosos contactos con el estamento político oligárquico, y ello hasta niveles verdaderamente asombrosos. Ora son los criminales comunistas, ora los criminales capitalistas, pero Hessel no deja nunca de beneficiarse de singulares referentes humanos de la “barbarie” del siglo XX. Todo ello, empero, en nombre de unos “ideales maravillosos”, cuya encarnación humana él, como judío de Buchenwald, representaría paradigmáticamente.

Es cierto que Hessel cuenta también con el apoyo de Daniel Cohn-Bendit, el mítico dirigente “rebelde” de mayo del 68 convertido de por vida en funcionario de las instituciones europeas. Pero Cohn-Bendit no es precisamente un dechado de ética, siendo así que en su heroica juventud se dedicó a promover argumentaciones político-filosóficas a favor de las relaciones sexuales entre adultos y niños. Se le considera un legitimador ideológico de la pederastia y ha tenido que pedir perdón por ello (“La Vanguardia”, 22-2-2001):

Veintiséis años más tarde, la hija de Ulrike Meinhof desentierra varias entrevistas y un viejo libro Le grand bazar, publicado en 1975, sin que entonces llamase la atención, haciendo afirmaciones de este tipo: ‘Ocurrió que algunos niños me abrían la bragueta y me hacían cosquillas. Yo reaccionaba de manera diferente según las circunstancias. A veces, les decía a los niños: ¿Por qué no jugáis entre vosotros…? Pero ellos seguían y yo terminaba por acariciarlos’. Cohn-Bendit agrega: ‘Mi ligue con los chavales tomaba, rápido, formas eróticas…’ Estas afirmaciones y comentarios formaban parte de su libro, en el que su autor evoca su aventura personal en los medios ‘contra-culturales’ franceses y alemanes de los años sesenta y setenta, contando, con mucho detalle, sus grandes experiencias y grandes debates en materia de educación y sexualidad, y abogando, con distinto énfasis, en muy distintas ‘liberaciones’. Veinticinco años más tarde, Cohn-Bendit descubre horrorizado, afirma, el ‘alcance’ de sus declaraciones, realizadas, según él, ‘para escandalizar a los burgueses’. Cohn-Bendit sale al paso de cualquier sospecha de pederastia, declarando: ‘Nunca tuve relaciones sexuales con ningún niño. Por otra parte, los padres y los niños de la guardería donde yo trabajaba publicaron una carta abierta en la prensa alemana, insistiendo que jamás hubo la menor sospecha de pederastia. No hay ninguna duda’. El semanario L’Express desentierra hoy esta historia, y pone en boca de Cohn-Bendit esta frase: ‘Sabiendo lo que hoy sé sobre abusos sexuales, siento un remordimiento profundo por haber llegado a escribir y declarar estas cosas…’. Cohn-Bendit intenta explicarse afirmando que, en verdad, muchas de las afirmaciones de su libro Le grand bazar son sencillamente falsas, poniendo como propias ‘reflexiones sobre la sexualidad infantil que corrían entre los grupos contraculturales’. ‘Hoy -concluye Cohn-Bendit en L’Express- todo esto parece horrible e incomprensible. Y quizá lo sea. Pero, en mi libro, es un condensado de las discusiones que sosteníamos padres y educadores en la guardería donde yo trabajaba’.

Hessel y Cohn-Bendit son correligionarios del partido Europe Ecologie. Pero un ciudadano indignado nunca aceptaría compartir escaño u opción política con un personaje capaz de semejantes afirmaciones, sobre cuyas consecuencias no basta con disculparse. Quien en edad adulta ha dicho: “podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme” (1976), tiene que dimitir de cualquier cargo público. Pero Cohn-Bendit, muy a la española, no soltó jamás su poltrona y no parece que Hessel se lo haya reprochado. Al contrario, le apoyó públicamente el 9 de febrero de 2011 en la campaña electoral de Europe Écologie. Una vez más, la política pasa por delante de la ética en Hessel. ¿Cuenta este personaje con autoridad moral alguna para tutelar filosóficamente la rebelión de los indignados? Que el lector juzgue por sí mismo.

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[1]Hessel, S., Mi baile con el siglo, Barcelona, Destino, 2011, p. 40.

[2]Op. cit., p. 33.

[3] Traducimos directamente de la versión francesa, pero, para mayor seguridad, hemos confrontado el texto con la versión original (p. 260) y constatado que la francesa es más extensa e incluye detalles que no se encuentran en la edición alemana, pese a lo cual el sentido es básicamente el mismo: “SS Besuche fanden in den Lagern haufig statt. Die Lagerführung entwickelte dabei eine merkwürdige Praxis: einerseits verschleierte sie die Zusammenhänge, anderseitszeigte sie besondere Schaustücke. Einrichtungen, die auf Marterungen der Häftlinge hinweisen konnten, wurden bei den Führungen übergangen, derartige Gegenstände versteck. So kam zum Beispiel der berüchtige „Bock“, wenn er auf dem Appellplatz stand, so lange in eine Wohnbaracke, bis die Besucher wieder gegangen waren. En la versión francesa se encuentra la siguiente precisión, ausente en la alemana: Une fois, semble-t-il, on oublia de prendre ces mesures de prudence : un visitant ayant demandé quel était cet instrument, l’un des chefs de camp répondit que c’était un modèle de menuiserie servant à fabriquer des formes spéciales. Les potences et les pieux auxquels on pendait les détenus étaient également rangés chaque fois.

[4] Versión francesa: Les directions des camps n’étaient pas capables d’exercer sur des dizaines de milliers de serfs un contrôle autre que purement extérieur et sporadique.Elles ignoraient ce qui se passait réellement derrière les barbelés.Versión alemana (p. 280) : Die Lagerführungen waren nicht imstande, Zehntausende von Unterjochten anders als rein äuBerlich und durch plötzliche Eingriffe zu kontrolieren. Was hinter dem Stacheldraht wirklich vorging, blieb ihnen verborgen.

[5]Traducimos al castellano: “(…) en Buchenwald, Kogon pasó parte de su tiempo trabajando como oficinista para el doctor Erwin Ding-Shuler, quien lideraba la sala de experimentación del tifus del campo. Según las propias declaraciones de Kogon, fue capaz de desarrollar una relación que bordeaba la confianza con Ding–Schuler después de convertirse en su oficinista en 1943. A partir de entonces, tenía con él conversaciones sobre asuntos familiares, la situación política y el frente. De acuerdo con Kogon, gracias a su influencia con Ding–Schuler, fue capaz de salvar la vida de muchos prisioneros, incluido Stéphane Hessel, cambiando sus identidades con aquellos que habían muerto de tifus. A principios de abril de 1945, Kogon y el jefe de enfermeros prisioneros de la sala de experimentación con tifus, Arthur Dietsch (sic) supieron por el propio Ding-Schuler que sus nombres estaban en la lista de 46 prisioneros que los SS querían ejecutar inmediatamente antes de la esperada liberación del campo. Ding-Schuler salvo la vida de Kogon al final de la guerra escondiéndolo en un cajón de embalaje y sacándolo ilegalmente de Buchenwald.

[6]Hessel, S., Mi baile con el siglo. Memorias, Barcelona, Destino, 2011, p. 100.

[7) Hessel, S., Bailando con el siglo, op. cit., p. 99.

[8]Reagan, Geoffrey: Guerras, políticos y mentiras. Cómo nos engañan manipulando el pasado y el presente, Barcelona, Crítica, 2006, p. 45.

Publicado por ENSPO en


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