Archive for the ‘Religión’ Category

Jesus Maestro: la religión en La Galatea y La Numancia

24 de marzo de 2015


23 marzo 2015, Fundación Gustavo Bueno, Oviedo

digno y solidario gesto de la R D del Congo con los cristianos de Egipto

5 de marzo de 2012

Recientemente  una emisión postal de la República Democrática del Congo ha manifestado su

denuncia de la cruenta persecución sufrida por los cristianos llamados coptos, es decir egipcios, por parte del islamismo.

El Congo-Kinsaha, con 72 millones de habitantes (80% de ellos son de religión cristiana) puede llegar

a tener una población de de 177 millones en el año 2050.

No tenemos constancia de que ningún gobierno europeo ó de algún pais de mayoria cristiana haya

seguido un gesto tan ejemplar.

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Nota de Tresmontes: En el blog latercerayijad se publica el siguiente comentario, y en otro post, se informa sobre la mezquita de Badalona.

alfonso dice:
2 marzo 2012 a las 10:56 pm

Por cierto, una vergüenza para nosotros que haya sido el Congo quien haya tomado esta iniciativa.

En este caso no queda mas que felicitar a las autoridades del Congo, que han demostrado mas sensibilidad que la casta que nos gobierna.

la sexualidad en la Hélade (II)

13 de enero de 2012

pág. 28:

¿Dónde está, pues, el problema griego? El problema está en que:

• Los griegos, particularmente los de herencia jonia (como los atenienses), quienes estaban más influidos por las costumbres orientales, tendían a “recluir” mucho a sus mujeres y apartarlas de la vida pública, suprimiendo la imagen femenina, cosa que fue bastante bien satirizada por el historiador Indro Montanelli. Esta situación, como digo, no era panhelénica, ya que en Esparta las mujeres tenían una libertad realmente notable, pero, en todo caso, los vínculos personales más fuertes solían darse entre hombres, como veremos ahora.

• Los griegos ―y en esto coincidían todos― admiraban la belleza sin importar dónde se manifestase ésta, fuese en hombres ó en mujeres, pero de ahí a que tradujesen siempre tal atracción en actos sexuales hay un buen trecho, como veremos después.

  En un pueblo que daba tanta importancia al entrenamiento deportivo, al combate y a la camaradería, era normal que, en el seno de aventuras y grandes batallas lejos del hogar, se forjasen vínculos extremadamente profundos entre hombres, vínculos raramente comprendidos por una sociedad pacifista, afeminada y sedentaria como la nuestra, pero que en todo caso no iban más allá de una sólida hermandad, la propia de toda männerbund. A pesar de la enorme importancia que tenía la relación maestro-discípulo en Grecia, y de que, a no dudarlo, con el advenimiento de la decadencia algunas de estas relaciones quizás degeneraron en hoxualidad, enseguida veremos que no pocos Estados tomaron medidas para salvaguardar la sacralidad de esta institución educativa y espiritual.

• Hoy en día el ideal de belleza del imaginario colectivo es la mujer de treinta y tantos años (lo cual no convierte en “lesbianas“[tribades] a todas las mujeres), en Grecia el ideal de belleza era el muchacho que se hallaba entre la adolescencia y la madurez, porque se consideraba que era el único tipo humano que combinaba una vida de violento ejercicio al aire libre, con la salud de la juventud y la fuerza de la masculinidad.

• Los vocablos griegos para designar al maestro iniciador y al joven iniciado que aspiraba a convertirse en hombre, eran respectivamente erastes y eromenos, lo cual, traducido literalmente, sería algo así como “amante” y “amado“. Sin embargo, como veremos enseguida, la mentalidad de la Antigüedad distinguía claramente entre el amor carnal y el amor platónico, y estas relaciones estaban fundamentadas en el segundo, considerado más elevado, más desinteresado, disociado de lo carnal, y más capaz de inculcar virtud y sabiduría. Y es que en Grecia se pensaba que un hombre joven necesitaba la tutela y el consejo de uno mayor para llegar a ser sabio en la vida o excelso en el deporte, en la caza y en el combate.

(CONTINUARÁ)

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Si existia un lugar donde la conducta disonante del sodomita” estaba mal vista, era sin duda en las asociaciones de cazadores y soldados del pasado remoto (llamadas männerbunden en alemán), donde el trabajo en equipo, la hermandad, el deber y la camaradería del honor predominaban sobre los instintos individuales, los cuales se descargaban en combate o con mujeres, a menudo capturadas y tomadas por la fuerza. El mejor documento para familiarizarse con la mentalidad, la psicología y el modo de vida de una männerbund del pasado, es sin duda la “Ilíada” de Homero, gran epopeya por excelencia del mundo griego, y donde se relatan tradiciones que se remontan al mismísimo Paleolítico. (pág. 31).

Miremos hacia Arriba… Volemos Alto…

30 de mayo de 2011

Cuanto más alto se vuela… nos encontramos con Espacios más  Abiertos… y con muy pocas Almas gemelas…  Esta idea me la ha sugerido mi diario deambular entre grises y obscuras multitudes de gentes amorfas, masa informe entre la cual, como una joya entre la arena, a veces brilla un Alma superior, bella, espiritual, altiva y que, por eso mismo sufre secretamente ante la devastación circundante.

Algo parecido ocurre en la blogsfera: Entre millones de blogs sin brillo especial, a veces se descubre una joya: Alguien muy sensible, con penetrante y sutil inteligencia  observa y además describe verdades por muy poca gente apercibidas. En esta ocasión he seleccionado un blog que es continuación de otro que ha  dejado de publicarse. El último post dice así:

Mi apellido es francés y puedo pasar por un blanco ibérico; aunque no por alguien con piel tan blanca como la de un ario o anglosajón. No obstante, un insólito hallazgo sobre la dilución demográfica tanto de blancos mediterráneos como de nórdicos transformó mi vida interna. Me refiero a la importación masiva de no caucásicos a Occidente. Tal reemplazo de población amenaza de extinción a los especímenes más bellos de Homo sapiens, como aquellas en la obra maestra de Maxfield Parrish en tiempos más civilizados.

Visualicemos en nuestra mente la situación actual en un diagrama de pie. La raza blanca cubría más del 30 por ciento de la población mundial cuando nació mi abuela. Nuestra generación, resultado de la llamada liberación sexual de los años sesenta, se redujo al 15 por ciento y la tendencia es que nos encogeremos al 5 por ciento. El invierno demográfico de la gente de mi grupo étnico es un tema censurado en los medios de comunicación. Entender el tabú me movió a subir una cantidad de entradas en mi blog en inglés, The West’s Darkest Hour.

El reemplazo de población que actualmente se perpetra en Europa, Norteamérica y Australia es la mayor traición en toda la historia de las elites contra su pueblo. Tal política migratoria a la par de nuestra suicida tasa demográfica se debe a una ideología que se ha adueñado de la cultura occidental, la cual muchos llaman “marxismo cultural” aunque prefiero el nombre antiguo, “liberalismo”.

Lo leído hasta la fecha en los blogs de los críticos del liberalismo me ha hecho ver que, a menos de que nos secesionemos para crear un Estado étnico dentro de los Estados Unidos, o de que expulsemos a los millones de migrantes de Europa, nos conducimos irremediablemente a la extinción.

Dado que combatir semejante traición requiere de cada onza de nuestra energía, el tema del maltrato a la infancia, que tantos años me costó entender, ha pasado a segundo plano. Eso no significa que me haya olvidado de lo que originalmente me motivó a escribir. Significa que de ahora en adelante lo que escriba tendrá como punto de partida la hora más oscura de Occidente: más oscura incluso que la caída del Imperio Romano ya que nuestro grupo étnico no estuvo entonces amenazado de extinción.

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Fuente:  http://nacionalismocriollo.wordpress.com/

el “Sanedrín”, culpable de “deicidio”

3 de marzo de 2011

 Dios, es decir el Padre Eterno, en su liberalidad, permite la existencia de los soberbios ó petulantes hombres que se autocalifican de “ateos” y otros, de “creyentes”… Digo esto porque se supone que a Dios no le afecta lo que piensen los hombres.  Ocurre que los hombres no podemos dejar de pensar desde un punto de vista antropocéntrico…  Y dentro del género humano, cada pueblo, nación, raza ó comunidad se supone que se considera el centro de la “Humanidad”. Por supuesto que la “humanidad”, como entidad, no existe y por consiguiente no existen “delitos contra la humanidad”, dado que los supuestos delincuentes también son parte de esa “humanidad”…  Y, sin embargo, al pueblo judío se le ha calificado como “enemigo de la Humanidad”… Incluso se le ha llamado “pueblo deicida”…

Hasta que el Papa felizmente reinante, Benedicto XVI, ha puntualizado este extremo en el segundo tomo de su libro sobre “Jesús de Nazareth”. El culpable de la muerte de Jesús no habría sido “todo el pueblo judío” sino sólo su cúpula dirigente  sacerdotal. Es evidente que a la pregunta de Pilatos de a quién hay que liberar si a Jesús ó  a Barrabás sólo respondió la multitud allí presente gritando “Crucificadle!”.  Ahora bién, lo decisivo es que Jesús fue llevado ante Pilatos como consecuencia de la condena del Sumo Sacerdote, es decir por el Sanedrín. La cuestión a dilucidar es si esta condena fué hecha o no en nombre de todo el pueblo judío… Y todavía más importante es considerar si los judíos de hoy asumen o no la condena a muerte emitida por el Sumo Sacerdote Caifás.

Así pues que el Papa Benedicto XVI proclame hoy que Jesús no era un líder político revolucionario y que sólo fue condenado por la “aristocracia” de la Sinagoga, no parece ser una novedad.

Por el contrario, en www.radiocristiandad.wordpress.com opinan que a los judíos se les ha “exonerado” del crímen de “deicidio”:

(RadioCristiandad ironiza): PUESTO QUE A LOS JUDÍOS NO LES GUSTAN ALGUNOS VERSÍCULOS DE LOS EVANGELIOS, …HABRÁ QUE QUITARLOS…

Partes del Evangelio consideradas “antisemitas”

LA GRAN FRASE QUE HAY DE DESTERRAR: SAN MATEO 27, 25

Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

A esto el pontífice señala que, cuando en el Evangelio de Mateo se habla de que “todo el pueblo” pidió la crucifixión de Cristo, “no se expresa un hecho histórico”.

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No se trata de una revisión exhaustiva (ya tendremos tiempo de hacerlo) pero los siguientes pasajes deberán tener “tratamiento urgente”:

En el Evangelio de San Marcos, hay aproximadamente 40 versículos de “polémica difamatoria antijudía”.

3, 6          Se dice que los fariseos se confabulan para eliminar a Jesús
7, 6-13   Se condena a los fariseos por transgredir los mandamientos
8, 15       Cuidarse de la levadura de los fariseos
10, 2-5  Se dice que los fariseos son duros de corazón
14, 55-65 Los sumos sacerdotes y el sanedrin deciden que Jesús merece la muerte
15, 1-15 La multitud exige que Jesús, y no Barrabás, sea crucificado

En el Evangelio de San Mateo hay aproximadamente 80 versículos de “polémica difamatoria antijudía”:

3, 7c Se llama a los fariseos y saduceos “raza de víboras”
12, 34 a Se llama a los fariseos “raza de víboras”
15, 3-9 Se condena a los fariseos por transgredir los mandamientos
15, 12-14 Se dice que los fariseos son ciegos que guían a otros ciegos
16, 6 Cuidarse de la levadura de los fariseos y los saduceos
19, 3-9 Se dice que los fariseos son duros de corazón
19, 28 Los discípulos de Jesús juzgarán a las doce tribus de Israel
22, 18c Se llama “hipócritas” a los fariseos
23, 13-36 Se califica repetidamente de hipócritas a los escribas y fariseos
23, 38 La casa de Jerusalén quedará desierta
26, 59-68 Los sumos sacerdotes y el sanedrin deciden que Jesús merece la muerte
27, 1-26 El pueblo exige que Jesús, y no Barrabás, sea crucificado
27, 62-66 Los sumos sacerdotes y los fariseos piden que el sepulcro de Jesús sea custodiado
28, 4 Los guardias tiemblan y quedan como muertos al ver al ángel
28, 11-15 El sumo sacerdote soborna a los guardias para que mientan

En el Evangelio de San Lucas, hay aproximadamente 60 versículos de “polémica difamatoria antijudía”:

3, 7c Se llama a la multitud “raza de víboras”
4, 28-30 Los miembros de la sinagoga de Nazareth intentan matar a Jesús
7, 30 Se dice que los fariseos frustran el designio de Dios
11, 39-54 Se condena repetidamente a los fariseos y a los doctores de la Ley
12, 1b Cuidarse de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía
13, 14-17 El jefe de la sinagoga es condenado como hipócrita
13, 35a La casa de Jerusalén quedará vacía
22, 63-71 Los sumos sacerdotes y el sanedrin deciden que Jesús merece la muerte
23, 1-25 El pueblo exige que Jesús, y no Barrabás, sea crucificado

En el Evangelio de San Juan, hay aproximadamente 130 versículos de “polémica difamatoria antijudía”:

5, 16-18  – Se dice que los judíos perseguían a Jesús y querían matarlo
5, 37b-47  – Se dice que la palabra de Dios y el amor de Dios no están en los judíos
7, 19-24  – Se dice que ningún judío cumple (lo que dice) la Torah
7, 28d  – Se dice que los judíos no conocen a Aquel que envió a Jesús
8, 13-28  – Se dice que los fariseos no conocen ni a Jesús ni al Padre
8, 37-59  – Se dice que los judíos son descendientes de su padre, el demonio
9, 13-41  – Se condena a los fariseos y demás judíos como culpables
10, 8  – Se dice que los judíos son ladrones y asaltantes
10, 10a  – Se alude a los judíos diciendo que roban, matan y destruyen
10, 31-39  – Se dice que los judíos tomaron piedras para arrojarlas a Jesús
11, 53  – Se dice que los judíos deciden dar muerte a Jesús
11, 57  – Se dice que los sumos sacerdotes y los fariseos querían prender a Jesús
12, 10  – Se dice que los sumos sacerdotes planean matar también a Lázaro
12,36b-43  – Se dice que la mayoría de los judíos prefiere la gloria de los hombres a la gloria de Dios
16, 2-4  – (Los judíos que) matan a los discípulos de Jesús pensarán que dan tributo a Dios
18, 28-32  – Los judíos piden a Pilato que sentencie a muerte a Jesús
18,38b-40 –  Los judíos piden que Jesús, y no Barrabás, sea crucificado
19, 4-16  – Los judíos insisten a Pilato para que Jesús sea crucificado

En los Hechos de los Apóstoles, hay aproximadamente 140 versículos de “polémica difamatoria antijudía”, incluidos en 20 de los 28 capítulos de ese documento:

2, 23b  – Pedro dice a los hombres de Israel que ellos crucificaron a Jesús
2, 36b  – Pedro repite a los hombres de Israel que crucificaron a Jesús
3,13b-15a  – Pedro dice a los hombres de Israel que mataron al autor de la vida
4, 10a  – Otra vez dice Pedro a los hombres de Israel que mataron a Jesús
5, 30b  – Pedro dice a los miembros del sanedrin que ellos mataron a Jesús
6, 11-14  – Se dice que algunos judíos acusaron falsamente a Esteban
7, 51-60  – Esteban condena a los judíos por traicionar y matar a Jesús
9, 1-2  – Se dice que Pablo planea arrestar a los discípulos de Jesús
9, 23-25  – Se dice que los judíos conspiran para matar a Pablo
9, 29b  – Los judíos helenistas también traman matar a Pablo
12, 1-3a  – Los judíos se alegraron cuando Herodes mató a Santiago
12, 3b-4  – Herodes detiene a Pedro también para complacer a los judíos
12, 11  – Se dice que Pedro se enteró de que los judíos querían matarlo
13, 10-11  – Pablo condena al judío Elimas como hijo del diablo
13, 28-29a  – Los judíos pidieron a Pilato que crucificara a Jesús
13, 38d  – Se dice que los judíos no pueden lograr la justificación por la Ley
13, 45-46  – Se dice que los judíos contradecían a Pablo
13, 50-51  – Se dice que los judíos incitan a perseguir a Pablo y Bernabé
14, 1-6  – Judíos se oponen a Pablo y Bernabé, e intentan apedrearlos
14, 19-20  – Judíos apedrearon a Pablo y creen haberlo matado
17, 5-9  – Judíos promovieron disturbios para detener a Pablo y Silas
17, 13 – Se dice que los judíos agitaron a la gente contra Pablo
18, 6  – Se dice que Pablo dijo a los judíos: “Vuestra sangre caiga sobre vuestras cabezas”
18, 12-17  – Se dice que los judíos presentan acusaciones contra Pablo
19, 13-19  – Se condena a los exorcistas judíos
21, 27-36  – Se muestra a los judíos prendiendo a Pablo e intentando matarlo
22, 4-5  – Pablo dice que anteriormente había perseguido a los cristianos
23, 2-5  – Se dice que Pablo condenó al sumo sacerdote por golpearlo
23, 12-22  – Los judíos se prometen no comer hasta haber matado a Pablo
23, 27-30  – Se dice que Pablo estuvo a punto de ser muerto por los judíos
24, 9  – Se dice que los judíos acusaron a Pablo por muchos crímenes
25, 2-5  – Se dice que los judíos prepararon una celada para matar a Pablo
25, 7-11  – Los judíos seguían presentando acusaciones contra Pablo
25, 15-21  – Se dice que los judíos seguían hablando contra Pablo
25, 24  – Se dice que todos los judíos gritaban que se debía matar a Pablo
26, 21  – Se dice que los judíos detuvieron a Pablo y trataron de matarlo
28, 25-28  – Pablo condena a los judíos por no haber entendido nunca a Dios

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Nota de URANIA: Algunos católicos tradicionalistas argumentan que las opiniones del Papa Benedicto XVI no son magisterio de la Iglesia, dado que la teoría de la responsabilidad colectiva se basa en la cita evangélica de: ”Caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos……”

JUDIOS CELEBRAN LA “ARGUMENTACIÓN CONTUNDENTE” DE BENEDICTO XVI (via Radio Cristiandad)

3 de marzo de 2011

Dios, es decir el Padre Eterno, en su liberalidad, permite la existencia de los soberbios ó petulantes hombres que se autocalifican de “ateos” y otros, de “creyentes”… Digo esto porque se supone que a Dios no le afecta lo que piensen los hombres. Ocurre que los hombres no podemos dejar de pensar desde un punto de vista antropocéntrico… 

Es lo que hacen  en  http://radiocristiandad.wordpress.com/2011/03/02/judios-celebran-la-argumentacion-contundente-de-benedicto-xvi/los que opinan que a los judíos se les ha “exonerado” del crímen de “deicidio”. Por esta razón, reproducimos el post siguiente:

JUDIOS CELEBRAN LA "ARGUMENTACIÓN CONTUNDENTE" DE BENEDICTO XVI ¡LA GLORIA DEL OLIVO A PLENO! El Centro Simón Wiesenthal celebró la “argumentación contundente” que realizó Benedicto XVI en su nuevo libro contra “la responsabilización colectiva” de la muerte de Jesús. “Es muy oportuno en tiempos de creciente antisemitismo”, resaltaron “Este pronunciamiento de su Santidad es oportuno y de máxima importancia, en especial en tiempos de creciente antisemitismo”, señaló el rabino Marvin Hier, decano y fundador del … Read More

via Radio Cristiandad

BARROCO, ARTE EUROPEO Y CATÓLICO

6 de febrero de 2011

declaración del obispo Williamson

14 de octubre de 2010

Adolf y la Iglesia

19 de febrero de 2010

Hitler en Misa y otras supuestas pruebas de complicidad de la Iglesia con el nazismo

ACUSACIÓN: Los líderes católicos sembraron el odio contra los judíos.- El holocausto judío no comenzó cuando Adolfo Hitler envió a las cámaras de gases a millones de judíos, sino cuando los líderes cristianos sembraron las semillas de odio en contra del pueblo judío: durante siglos la Iglesia los llamaba «pérfidos». Un general alemán, interrogado durante el Juicio de Nuremberg acerca de cómo un país tan adelantado como Alemania fue capaz de exterminar a seis millones de judíos, contestó: «Hace muchos años y siglos se ha predicado que los judíos no eran humanos, mentira que nosotros creímos y aceptamos en nuestro corazón. El resultado de una mentira propagada por tantos siglos se acabó aceptando como una verdad. El resultado fue inevitable» (Las raíces del cristianismo antisemita, Freedom Library Press, New York, pág. 3).

RESPUESTA: Hasta 1959, en la Misa tridentina se rezaba el Viernes Santo «por los pérfidos judíos», pidiendo su conversión. Con el tiempo la gente comenzó a interpretar la palabra «pérfido» sólo en el sentido peyorativo que asumió en las lenguas vernáculas, es decir, como «traidor», «malvado», «desleal». Sin embargo, en latín —idioma en que se escribió la oración— la palabra «pérfido» procede de per y fides, es decir, significa el que persiste o permanece en su fe. Así, resultaba perfectamente bien aplicada a la situación de los judíos, que rechazaron las enseñanzas de Cristo decidiendo conservar la religión de sus antepasados a pesar de ser solo «sombras» de la Revelación total y definitiva.

Por cierto, el 6 de septiembre de 1938, año anterior al estallamiento de la segunda guerra mundial, Pío XI pronunció este discurso que dio rápidamente la vuelta al mundo: «Resaltemos que en la Santa Misa Abraham es nuestro Padre y nuestro Patriarca. El antisemitismo es incompatible con el elevado pensamiento que ese hecho expresa. Es un movimiento con el que los cristianos no pueden tener nada que ver. No, no, os digo que es imposible para un cristiano tomar parte en el antisemitismo. Es inadmisible. A través de Cristo y en Cristo somos la progenie espiritual de Abraham. Espiritualmente, todos somos semitas».

ACUSACIÓN: Hitler era católico, y tuvo todo el apoyo de la Iglesia.- Adolfo Hitler era católico; hasta hay una foto en el que se le ve saliendo de Misa. Además le dijo a un amigo cuando eran jóvenes que su deseo más ardiente era haber podido ser un sacerdote católico. Después que escribió su libro Mi lucha, dio este testimonio público: «Yo soy ahora tan católico como lo he sido siempre». Cuando firmó el convenio entre el Tercer Reich y la Iglesia católica, afirmó: «Yo sólo estoy continuando la obra de la Iglesia católica romana». Además, citaba frecuentemente la Biblia para basar sus ataques contra los judíos. Hasta el día de hoy muchos judíos consideran a Adolfo Hitler como «cristiano» porque el Papa «le dio su total apoyo».

RESPUESTA.- Las personas que piensan que Hitler era católico solamente por una foto, entonces estarían diciendo que Juan Pablo II se volvió musulmán porque hay fotos que demuestran que entró a una mezquita; o que Benedicto XVI se volvió de religión judía porque las fotografías prueban que entró a una sinagoga. Aunque Hitler haya sido bautizado, y aunque en su cartilla del servicio militar diga que fue católico, dicha condición religiosa no es perenne ni se da por sólo decirlo; cualquier bautizado puede abandonar el cristianismo. Para ser católico se necesita aceptar todos y cada uno de los dogmas de la fe cristiana. Hi-tler, a través de su discursos, programas y obras, fue dejando claro que rechazaba a Jesucristo y sus preceptos. Habrá seguido asistiendo a veces a Misa —como sucede con miles de paganos y de «católicos de nombre» que entran al templo en bodas, quince años, bautizos, funerales, etc., aunque rechazan las enseñanzas de la Iglesia—, pero estaba muy, muy lejos de ser católico. En cuanto al uso que haya hecho de la Biblia para asesinar, Hitler simplemente habrá emulado a Satanás, que quiso tentar a Cristo usando citas de las Sagradas Escrituras. En cuanto a judíos que puedan estar creyendo que Hitler era cristiano, debe tratarse de casos de personas sumamente incultas, que no tienen idea alguna de lo que significa el cristianismo.

ACUSACIÓN: El Vaticano estaba tan ansioso de obtener el favor del Tercer Reich que constantemente le daba su bendición públicamente. El Vaticano y Hitler firmaron el 20 de julio de 1933 un acuerdo de apoyo. Cuando Hitler invadió Austria, el cardenal Innitzer le recibió y saludó personalmente con la señal de la cruz, y le aseguró el apoyo total de Roma diciéndole que «todos los católicos debían ser considerados los hijos verdaderos del Tercer Reich».

RESPUESTA: No sólo el Vaticano —durante el pontificado de Pío XI— sino media Europa firmó tratados con Alemania en 1933. ¿Por qué? Porque en 1933 ni el Vaticano ni ninguna nación sabía lo que Hitler tenía en mente. El acuerdo firmado por la Santa Sede y el gobierno alemán aseguraba para los años siguientes el derecho de la Iglesia a realizar sus funciones evangelizadoras en Alemania. El Concordato garantizaba también que si Alemania rehiciera su ejército, los soldados tendrían acceso a capellanes; pero esto no significa que la Iglesia aprobara o promoviera el rearme, sino que lo firmó buscando acercar la conversión y los sacramentos a todos en todas las circunstancias posibles.

Con el paso de los años se fueron descubriendo las verdaderas intenciones de Hitler, y la Iglesia se fue pronunciando en contra de ellas. Pío XI publicó el 14 de marzo de 1937 la encíclica Mit brennender Sorge («Con ardiente preocupación»), cuando Eugenio Pacelli —futuro Pío XII— era su secretario de Estado. El documento condenaba no sólo la persecución de la Iglesia en Alemania sino también el neopaganismo de las teorías raciales nazis.

Mit brennender Sorge disgustó tanto a los nazis que un memorándum interno del gobierno, fechado el 23 de marzo de 1937, calificó a la encíclica de «casi una declaración de guerra contra el gobierno del Reich».

Por otra parte, los clérigos católicos fueron de los primeros en Alemania en reconocer la amenaza que suponían los nazis. En 1930, los obispos de Berlín y Westfalia condenaron a los nazis en cartas pastorales. En la primavera de 1931, los obispos bávaros condenaron igualmente al nacionalsocialismo y lo describieron como incompatible con el cristianismo. Declaraciones semejantes fueron hechas por los obispos de Colonia, Paderborn y el alto Rin. A raíz de esto, el 28 de octubre de 1935 el Ministerio de Propaganda nazi impuso la censura previa a todas las publicaciones periódicas de la Iglesia, y el 30 de noviembre de 1935 la medida se extendió a todo el material gráfico o escrito que fuera a ser distribuido. Por eso, después de 1937 los obispos alemanes abandonaron sus infructuosos intentos de imprimir sus pastorales y se limitaron a leerlas desde los púlpitos, pero a veces eran confiscadas antes de llegar al templo.

Como Hitler era austríaco de nacimiento, llegó a Viena y se entrevistó con el cardenal Innitzer, del que logró con engaño una desafortunada declaración del episcopado austríaco en que se ensalzaba el nacionalsocialismo alemán. En seguida vio lnnitzer que había cometido un grave error, y añadió una nota aclaratoria. Como era de suponer, la propaganda nazi aireó la declaración, pero omitiendo toda referencia a esa nota aclaratoria. Innitzer fue llamado a Roma y a los pocos días publicó una rectificación mucho más contundente. Sólo después fue recibido por Pío XI, pues hasta entonces no había querido hacerlo. La respuesta nazi fue ignorar la rectificación, suprimir las organizaciones juveniles católicas, la enseñanza de la religión y hasta la Facultad de Teología de lnnsbruck. El palacio arzobispal de lnnitzer fue asaltado y arrasado por las juventudes hitlerianas.

Hay muchas fotos en que aparece Hitler con obispos, presbíteros y monjas católicos, y que se usan para «demostrar» el contubernio entre la Iglesia y el nazismo. Intencionalmente se omiten las fechas, pues fueron tomadas años antes de que el dictador hiciera públicas sus más bajas intenciones. Aun así, seguramente hubo miembros de la Iglesia —clero y feligreses— que finalmente renunciaron a Jesucristo y se pronunciaron a favor del Fürher, pero justamente en ese momento dejaron de ser Iglesia.

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Para Hitler, propagador del paganismo, la Iglesia era su enemiga, y por eso tenía planes de asesinar a Pío XII

En la década de 1920 Hitler dijo a Ludendorff, alto oficial del ejército alemán, que tenía que disimular su odio al catolicismo porque necesitaba el voto de los católicos bávaros tanto como el de los protestantes prusianos: «El resto puede llegar más tarde».

Y tenía razón, pues, cuando la hora llegó, «los ataques públicos de los nazis contra el cristianismo producían mucha insatisfacción en el pueblo alemán, y especialmente en las zonas católicas. Los intentos locales de los funcionarios nazis de restringir las prácticas religiosas y eliminar los crucifijos de las escuelas ocasionaron tal indignación, tales tumultos y unas protestas tan furiosas que los funcionarios, en general, revocaron sus órdenes» (Los Verdugos Voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto, Daniel Jonah Goldhagen [historiador judío-esatadounidense], Taurus, Madrid 1998).

El testimonio de un ex—nazi

Hermann Rauschning (1887-1982) fue un terrateniente alemán nacido en Thorn /(hoy Polonia) que ingresó al partido nazi en 1931y fue designado presidente del Senado de Danzig. Durante este período estableció directas relaciones con buena parte de la dirigencia nazi, reuniéndose en varias ocasiones con el propio Hitler. Habiéndose arrepentido del nazismo tras conocerlo por dentro, renunció al partido en noviembre de 1934 y se exilió en Estados Unidos. En 1939 escribió un libro titulado Hitler me dijo, que, según su autor, recoge el contenido de diversas reuniones y conversaciones que el líder nazi mantuvo con su círculo más cercano y de las que él mismo fue testigo y partícipe. Ahí, asegura, Hitler «expuso sin tapujos sus ideas verdaderas, ideas que siempre ocultó».

Escribe Rauschning: «A pesar de las muchas mentiras vertidas sobre la relación entre Hitler y la Iglesia católica, ésta constituyó siempre un dolor de cabeza para el Führer. Como todos los totalitarismos, Hitler intentó destruir a la Iglesia católica empezando por la alemana». El autor recuerda cuando el dictador alemán comenzó a perseguir «a los sacerdotes católicos por tráfico de divisas o por atentado a las costumbres, a fin de presentarlos a los ojos de la masa cual criminales, quitándoles de antemano la palma del martirio y la gloria de la persecución».

Ademas, los historiadores han demostrado que Hitler trabajó por reinstaurar el paganismo primitivo. En Hitler me dijo, Rauschning pone estas palabras en boca de Hitler: «Nuestros campesinos no han olvidado sus creencias de otros tiempos; la vieja religión vive siempre… Durante la Semana Santa y en las exposiciones agrícolas ambulantes difundiré nuestro credo religioso por la imagen, y de un modo tan expresivo, que el campesino más obtuso comprenderá… El campesino debe saber lo que la Iglesia le ha hurtado: la intuición misteriosa y directa de la naturaleza, el contacto instintivo, la comunión con el espíritu de la tierra. Así es como debe aprender a odiar a la Iglesia. Debe aprender progresivamente de qué trucos se han valido los sacerdotes para robarles el alma a los alemanes. Rascaremos el barniz cristiano y volveremos a hallar la religión de nuestra raza». Hay que comenzar por la campiña, y no por las grandes ciudades… En las grandes ciudades no queda absolutamente nada. Allí donde todo ha muerto es imposible reanimar nada. Mas nuestros campesinos viven aún sobre un fondo de creencias paganas, y partiendo de ahí podremos evangelizar algún día a las multitudes de nuestras ciudades».

Hitler realizó muchas acciones contra la Iglesia, la mayoría de ellas de manera velada. Entre sus planes incluía la destrucción del Vaticano y, más aún, el asesinato de Pío XII. Datos sobre este objetivo fueron confesados por Karl Wolff, antiguo general de las SS.

El plan para eliminar al vicario de Cristo fue organizado después del 25 de julio de 1943 por el Reichssicherheitsamt (cuartel general para la seguridad del Reich) de Berlín.

De ello también da testimonio Niki Freytag von Loringhoven, residente en Munich, hijo de Wessel Freytag von Loringhoven, quien fuera coronel del Alto Comando Alemán de las Fuerzas Armadas. Revela que el 29 y 30 de julio de 1943 tuvo lugar en Venecia un encuentro secreto para informar al jefe de contraespionaje italiano, el general Cesare Amè, de la intención del Führer de castigar a los italianos con el secuestro o el asesinato de Pío XII y del rey de Italia; esto como represalia por haber por haber arrestado a Mussolini. Pero uno de los particpantes de la reunión, el jefe de contraespionaje italiano, general Cesare Amè, al regresar a Roma divulgó la noticia de los planes contra el Papa para bloquearlos.

El historiador Andrea Tornielli, en su libro Pío XII, el Papa de los judíos, revela otro plan hitleriano de arrasar «a sangre y fuego» el Vaticano y secuestrar y confinar al obispo de Roma y jefe de la Iglesia católica en algún lugar del Principado de Liechtenstein, donde permanecería retenido como rehén del ejército alemán. Esto ocurrió también en 1943, tras que el Führer se enfureciera por la firma del armisticio entre el gobierno italiano del mariscal Badoglio y los aliados el 8 de septiembre. Pero el plan no llegó a cumplirse gracias a que el general Karl Wolff, entonces comandante de las SS en Italia, logró disuadir a su superior.
Autor:

Diana García Bayardo
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http://www.elobservadorenlinea.com
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Hitler en Misa y otras supuestas pruebas de complicidad de la Iglesia con el nazismo

ACUSACIÓN: Los líderes católicos sembraron el odio contra los judíos.- El holocausto judío no comenzó cuando Adolfo Hitler envió a las cámaras de gases a millones de judíos, sino cuando los líderes cristianos sembraron las semillas de odio en contra del pueblo judío: durante siglos la Iglesia los llamaba «pérfidos». Un general alemán, interrogado durante el Juicio de Nuremberg acerca de cómo un país tan adelantado como Alemania fue capaz de exterminar a seis millones de judíos, contestó: «Hace muchos años y siglos se ha predicado que los judíos no eran humanos, mentira que nosotros creímos y aceptamos en nuestro corazón. El resultado de una mentira propagada por tantos siglos se acabó aceptando como una verdad. El resultado fue inevitable» (Las raíces del cristianismo antisemita, Freedom Library Press, New York, pág. 3).

RESPUESTA: Hasta 1959, en la Misa tridentina se rezaba el Viernes Santo «por los pérfidos judíos», pidiendo su conversión. Con el tiempo la gente comenzó a interpretar la palabra «pérfido» sólo en el sentido peyorativo que asumió en las lenguas vernáculas, es decir, como «traidor», «malvado», «desleal». Sin embargo, en latín —idioma en que se escribió la oración— la palabra «pérfido» procede de per y fides, es decir, significa el que persiste o permanece en su fe. Así, resultaba perfectamente bien aplicada a la situación de los judíos, que rechazaron las enseñanzas de Cristo decidiendo conservar la religión de sus antepasados a pesar de ser solo «sombras» de la Revelación total y definitiva.

Por cierto, el 6 de septiembre de 1938, año anterior al estallamiento de la segunda guerra mundial, Pío XI pronunció este discurso que dio rápidamente la vuelta al mundo: «Resaltemos que en la Santa Misa Abraham es nuestro Padre y nuestro Patriarca. El antisemitismo es incompatible con el elevado pensamiento que ese hecho expresa. Es un movimiento con el que los cristianos no pueden tener nada que ver. No, no, os digo que es imposible para un cristiano tomar parte en el antisemitismo. Es inadmisible. A través de Cristo y en Cristo somos la progenie espiritual de Abraham. Espiritualmente, todos somos semitas».

ACUSACIÓN: Hitler era católico, y tuvo todo el apoyo de la Iglesia.- Adolfo Hitler era católico; hasta hay una foto en el que se le ve saliendo de Misa. Además le dijo a un amigo cuando eran jóvenes que su deseo más ardiente era haber podido ser un sacerdote católico. Después que escribió su libro Mi lucha, dio este testimonio público: «Yo soy ahora tan católico como lo he sido siempre». Cuando firmó el convenio entre el Tercer Reich y la Iglesia católica, afirmó: «Yo sólo estoy continuando la obra de la Iglesia católica romana». Además, citaba frecuentemente la Biblia para basar sus ataques contra los judíos. Hasta el día de hoy muchos judíos consideran a Adolfo Hitler como «cristiano» porque el Papa «le dio su total apoyo».

RESPUESTA.- Las personas que piensan que Hitler era católico solamente por una foto, entonces estarían diciendo que Juan Pablo II se volvió musulmán porque hay fotos que demuestran que entró a una mezquita; o que Benedicto XVI se volvió de religión judía porque las fotografías prueban que entró a una sinagoga. Aunque Hitler haya sido bautizado, y aunque en su cartilla del servicio militar diga que fue católico, dicha condición religiosa no es perenne ni se da por sólo decirlo; cualquier bautizado puede abandonar el cristianismo. Para ser católico se necesita aceptar todos y cada uno de los dogmas de la fe cristiana. Hi-tler, a través de su discursos, programas y obras, fue dejando claro que rechazaba a Jesucristo y sus preceptos. Habrá seguido asistiendo a veces a Misa —como sucede con miles de paganos y de «católicos de nombre» que entran al templo en bodas, quince años, bautizos, funerales, etc., aunque rechazan las enseñanzas de la Iglesia—, pero estaba muy, muy lejos de ser católico. En cuanto al uso que haya hecho de la Biblia para asesinar, Hitler simplemente habrá emulado a Satanás, que quiso tentar a Cristo usando citas de las Sagradas Escrituras. En cuanto a judíos que puedan estar creyendo que Hitler era cristiano, debe tratarse de casos de personas sumamente incultas, que no tienen idea alguna de lo que significa el cristianismo.

ACUSACIÓN: El Vaticano estaba tan ansioso de obtener el favor del Tercer Reich que constantemente le daba su bendición públicamente. El Vaticano y Hitler firmaron el 20 de julio de 1933 un acuerdo de apoyo. Cuando Hitler invadió Austria, el cardenal Innitzer le recibió y saludó personalmente con la señal de la cruz, y le aseguró el apoyo total de Roma diciéndole que «todos los católicos debían ser considerados los hijos verdaderos del Tercer Reich».

RESPUESTA: No sólo el Vaticano —durante el pontificado de Pío XI— sino media Europa firmó tratados con Alemania en 1933. ¿Por qué? Porque en 1933 ni el Vaticano ni ninguna nación sabía lo que Hitler tenía en mente. El acuerdo firmado por la Santa Sede y el gobierno alemán aseguraba para los años siguientes el derecho de la Iglesia a realizar sus funciones evangelizadoras en Alemania. El Concordato garantizaba también que si Alemania rehiciera su ejército, los soldados tendrían acceso a capellanes; pero esto no significa que la Iglesia aprobara o promoviera el rearme, sino que lo firmó buscando acercar la conversión y los sacramentos a todos en todas las circunstancias posibles.

Con el paso de los años se fueron descubriendo las verdaderas intenciones de Hitler, y la Iglesia se fue pronunciando en contra de ellas. Pío XI publicó el 14 de marzo de 1937 la encíclica Mit brennender Sorge («Con ardiente preocupación»), cuando Eugenio Pacelli —futuro Pío XII— era su secretario de Estado. El documento condenaba no sólo la persecución de la Iglesia en Alemania sino también el neopaganismo de las teorías raciales nazis.

Mit brennender Sorge disgustó tanto a los nazis que un memorándum interno del gobierno, fechado el 23 de marzo de 1937, calificó a la encíclica de «casi una declaración de guerra contra el gobierno del Reich».

Por otra parte, los clérigos católicos fueron de los primeros en Alemania en reconocer la amenaza que suponían los nazis. En 1930, los obispos de Berlín y Westfalia condenaron a los nazis en cartas pastorales. En la primavera de 1931, los obispos bávaros condenaron igualmente al nacionalsocialismo y lo describieron como incompatible con el cristianismo. Declaraciones semejantes fueron hechas por los obispos de Colonia, Paderborn y el alto Rin. A raíz de esto, el 28 de octubre de 1935 el Ministerio de Propaganda nazi impuso la censura previa a todas las publicaciones periódicas de la Iglesia, y el 30 de noviembre de 1935 la medida se extendió a todo el material gráfico o escrito que fuera a ser distribuido. Por eso, después de 1937 los obispos alemanes abandonaron sus infructuosos intentos de imprimir sus pastorales y se limitaron a leerlas desde los púlpitos, pero a veces eran confiscadas antes de llegar al templo.

Como Hitler era austríaco de nacimiento, llegó a Viena y se entrevistó con el cardenal Innitzer, del que logró con engaño una desafortunada declaración del episcopado austríaco en que se ensalzaba el nacionalsocialismo alemán. En seguida vio lnnitzer que había cometido un grave error, y añadió una nota aclaratoria. Como era de suponer, la propaganda nazi aireó la declaración, pero omitiendo toda referencia a esa nota aclaratoria. Innitzer fue llamado a Roma y a los pocos días publicó una rectificación mucho más contundente. Sólo después fue recibido por Pío XI, pues hasta entonces no había querido hacerlo. La respuesta nazi fue ignorar la rectificación, suprimir las organizaciones juveniles católicas, la enseñanza de la religión y hasta la Facultad de Teología de lnnsbruck. El palacio arzobispal de lnnitzer fue asaltado y arrasado por las juventudes hitlerianas.

Hay muchas fotos en que aparece Hitler con obispos, presbíteros y monjas católicos, y que se usan para «demostrar» el contubernio entre la Iglesia y el nazismo. Intencionalmente se omiten las fechas, pues fueron tomadas años antes de que el dictador hiciera públicas sus más bajas intenciones. Aun así, seguramente hubo miembros de la Iglesia —clero y feligreses— que finalmente renunciaron a Jesucristo y se pronunciaron a favor del Fürher, pero justamente en ese momento dejaron de ser Iglesia.

——————————————————————————–

Para Hitler, propagador del paganismo, la Iglesia era su enemiga, y por eso tenía planes de asesinar a Pío XII

En la década de 1920 Hitler dijo a Ludendorff, alto oficial del ejército alemán, que tenía que disimular su odio al catolicismo porque necesitaba el voto de los católicos bávaros tanto como el de los protestantes prusianos: «El resto puede llegar más tarde».

Y tenía razón, pues, cuando la hora llegó, «los ataques públicos de los nazis contra el cristianismo producían mucha insatisfacción en el pueblo alemán, y especialmente en las zonas católicas. Los intentos locales de los funcionarios nazis de restringir las prácticas religiosas y eliminar los crucifijos de las escuelas ocasionaron tal indignación, tales tumultos y unas protestas tan furiosas que los funcionarios, en general, revocaron sus órdenes» (Los Verdugos Voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto, Daniel Jonah Goldhagen [historiador judío-esatadounidense], Taurus, Madrid 1998).

El testimonio de un ex—nazi

Hermann Rauschning (1887-1982) fue un terrateniente alemán nacido en Thorn /(hoy Polonia) que ingresó al partido nazi en 1931y fue designado presidente del Senado de Danzig. Durante este período estableció directas relaciones con buena parte de la dirigencia nazi, reuniéndose en varias ocasiones con el propio Hitler. Habiéndose arrepentido del nazismo tras conocerlo por dentro, renunció al partido en noviembre de 1934 y se exilió en Estados Unidos. En 1939 escribió un libro titulado Hitler me dijo, que, según su autor, recoge el contenido de diversas reuniones y conversaciones que el líder nazi mantuvo con su círculo más cercano y de las que él mismo fue testigo y partícipe. Ahí, asegura, Hitler «expuso sin tapujos sus ideas verdaderas, ideas que siempre ocultó».

Escribe Rauschning: «A pesar de las muchas mentiras vertidas sobre la relación entre Hitler y la Iglesia católica, ésta constituyó siempre un dolor de cabeza para el Führer. Como todos los totalitarismos, Hitler intentó destruir a la Iglesia católica empezando por la alemana». El autor recuerda cuando el dictador alemán comenzó a perseguir «a los sacerdotes católicos por tráfico de divisas o por atentado a las costumbres, a fin de presentarlos a los ojos de la masa cual criminales, quitándoles de antemano la palma del martirio y la gloria de la persecución».

Ademas, los historiadores han demostrado que Hitler trabajó por reinstaurar el paganismo primitivo. En Hitler me dijo, Rauschning pone estas palabras en boca de Hitler: «Nuestros campesinos no han olvidado sus creencias de otros tiempos; la vieja religión vive siempre… Durante la Semana Santa y en las exposiciones agrícolas ambulantes difundiré nuestro credo religioso por la imagen, y de un modo tan expresivo, que el campesino más obtuso comprenderá… El campesino debe saber lo que la Iglesia le ha hurtado: la intuición misteriosa y directa de la naturaleza, el contacto instintivo, la comunión con el espíritu de la tierra. Así es como debe aprender a odiar a la Iglesia. Debe aprender progresivamente de qué trucos se han valido los sacerdotes para robarles el alma a los alemanes. Rascaremos el barniz cristiano y volveremos a hallar la religión de nuestra raza». Hay que comenzar por la campiña, y no por las grandes ciudades… En las grandes ciudades no queda absolutamente nada. Allí donde todo ha muerto es imposible reanimar nada. Mas nuestros campesinos viven aún sobre un fondo de creencias paganas, y partiendo de ahí podremos evangelizar algún día a las multitudes de nuestras ciudades».

Hitler realizó muchas acciones contra la Iglesia, la mayoría de ellas de manera velada. Entre sus planes incluía la destrucción del Vaticano y, más aún, el asesinato de Pío XII. Datos sobre este objetivo fueron confesados por Karl Wolff, antiguo general de las SS.

El plan para eliminar al vicario de Cristo fue organizado después del 25 de julio de 1943 por el Reichssicherheitsamt (cuartel general para la seguridad del Reich) de Berlín.

De ello también da testimonio Niki Freytag von Loringhoven, residente en Munich, hijo de Wessel Freytag von Loringhoven, quien fuera coronel del Alto Comando Alemán de las Fuerzas Armadas. Revela que el 29 y 30 de julio de 1943 tuvo lugar en Venecia un encuentro secreto para informar al jefe de contraespionaje italiano, el general Cesare Amè, de la intención del Führer de castigar a los italianos con el secuestro o el asesinato de Pío XII y del rey de Italia; esto como represalia por haber por haber arrestado a Mussolini. Pero uno de los particpantes de la reunión, el jefe de contraespionaje italiano, general Cesare Amè, al regresar a Roma divulgó la noticia de los planes contra el Papa para bloquearlos.

El historiador Andrea Tornielli, en su libro Pío XII, el Papa de los judíos, revela otro plan hitleriano de arrasar «a sangre y fuego» el Vaticano y secuestrar y confinar al obispo de Roma y jefe de la Iglesia católica en algún lugar del Principado de Liechtenstein, donde permanecería retenido como rehén del ejército alemán. Esto ocurrió también en 1943, tras que el Führer se enfureciera por la firma del armisticio entre el gobierno italiano del mariscal Badoglio y los aliados el 8 de septiembre. Pero el plan no llegó a cumplirse gracias a que el general Karl Wolff, entonces comandante de las SS en Italia, logró disuadir a su superior.
Autor:

Diana García Bayardo
Fuente:

http://www.elobservadorenlinea.com
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VIVA LA MUERTE !

14 de enero de 2010


En una sociedad materialista, escépticamente cobarde, que se niega a mirar de frente a la muerte, como lo que es (el final de todo, para los ateos; el principio de una vida nueva, para los creyentes), existe todavía  una  brigada, un grupo de hombres valientes que se declaran ser “novios de la muerte” y que osan gritar, como desafío ante un a sociedad mezquina que se aferra a la vida terrena a costa de cualquier valor superior, “¡VIVA LA MUERTE!.

La famósa anécdota en la que el fundador de la Legión Española –y además estudioso del código de honor japonés, el bushido– gritó:  “¡Mueran los intelectuales traidores!” ¡Viva la muerte!”  hay  que interpretarla en el contexto febril de un alzamiento nacional, civil, militar y patriótico, contra un régimen que suponía ser la ruina de la Hispania forjada por la civilización cristiana y romana.  Ese grito escandaloso y subversivo para los pazcuatos y pacifistas ha sido después tergiversado y malinterpretado como  un  “¡Muera la Inteligencia!” y un “¡Viva la muerte!” absurdos o irracionales.

Para comprender el espíritu de este cuerpo militar que subsiste –diriamos que de milagro, dado  el servilismo ideológico anticristiano del Régimen político encarnado hoy en un melifluo individuo con cejas puntiagudas —

me parecen muy elocuentes las siguientes fotografías, tomadas de un blog católico, crux et gladius:

Del citado blog Crux et Gladius reproducimos algunos párrafos que explican cómo nació en el año 1928 la vinculación entre la Legión y el Cristo de la Buena Muerte:

Nadie entiende el Cristo de la Buena Muerte sin La Legión, y los legionarios sin la presencia de su sagrado protector en la noche del Jueves Santo mientras entonan con devoción ‘El Novio de la Muerte’.

Desde 1928, La Legión es una pieza clave más de la Congregación. Con motivo de una visita de los mandos del recién creado Tercio de Extranjeros procedentes de la guerra de África, existe un acercamiento de aquellos militares con los directivos de Mena, provocando una petición para que el Cristo de la Buena Muerte fuese protector de La Legión. Esta solicitud fue muy bien recibida en el seno de la cofradía y su junta de gobierno, y las tropas militares comienzan su participación en la procesión.

Cada Semana Santa varias escuadras se turnan continuamente para velar por la buena muerte de Jesucristo montando guardia de Domingo de Ramos a Miércoles Santo, a la que asisten miles de malagueños y visitantes que no quieren perderse esta guardia legionaria.

En el año 2000 el entonces arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, aprobó el decreto de nombramiento de protector oficial de La Legión española al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, siendo general jefe de Brigada de La Legión ‘Rey Alfonso XIII’, Enrique Gomáriz de Roble. De esta manera, se unían los lazos de la vinculación de manera oficial definitivamente.

Nota de URANIA:  Es notoria la vinculación entre la cruz cristiana  y la espada, es decir, el espíritu representado — para defender la Cristiandad–  por los cruzados, las órdenes militares, los caballeros templarios, los caballeros teutónicos, etc… incluso, hasta el siglo XX, cuando en la segunda guerra mundial, los voluntarios europeos –entre ellos la División Azul– combatieron y murieron en el llamado Frente del Este.

Los enemigos de la Cruz siguen intentando erradicarla y borrarla de la faz de Europa. Para ello no dudan en importar e imponer la Media Luna y los minaretes musulmanes… No es una casualidad que en el bando perdedor en 1945 una de las medallas más prestigiosas era la Cruz de Hierro. Por fortuna la Cristiandad, aunque muy debilitada y casi eclipsada, sobrevive en la actualidad, incluso en Rusia, donde desde 1917 a 1989  existió un régimen político oficialmente ateísta.

Addenda para entendidos en  medallas y armas de guerra:  La primera Cruz de Hierro es del año 1914 y la segunda es del año 1939.  El fusil de asalto alemán es el sturmgewehr 44 y el rifle soviético es el  ak47.


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