Archive for the ‘GEOPOLITICA’ Category

Nesta Helen Webster (1876-1960)

15 de noviembre de 2015

Nesta Helen Webster nacida el 24 de agosto de 1876 y fallecida el 16 de mayo de 1960, fue una historiadora del Reino Unidode teorías conspirativas y de teorías de la conspiración masónica.1

Nacimiento.  24 AGOSTO 1876

Fallecimiento: 16 mayo 1960

Alma Mater:  Westfield College

Ocupación: Historiadora, Ensayista.

Fue una polémica historiadora , ocultista y autora británica, que revivió las teorías de conspiración sobre los Illuminati . Sostuvo que los miembros de esta sociedad secreta ocultista, planificaron la dominación mundial de tipo comunista , basándose en la Cábala judía , los masones y los jesuitas crearon una cortina de humo. Webster involucró en sus teorías al sionismo , los bolcheviques y al “poder oculto” de la Masonería como responsable de la conspiración. Argumentó que la subversión internacional incluyó la Revolución Francesa , la Revolución de 1848 , la Primera Guerra Mundial y la revolución bolchevique de 1917 . Esto significaba que la sociedad secreta alemana Illuminati, que ha sido prohibida desde 1786 , se había infiltrado en los masones de todo Francia – una visión que se vio generalizada en las obras de John Robison y Augustin Barruel.

Webster hizo hincapié en que ella era la primera que revelaba estas relaciones.

En 1920 , Webster fue uno de los coautores de la obra El peligro judío, serie de artículos en el Morning Post de Londres , centrada en los Protocolos de los Sabios de Sión. Estos artículos fueron compilados y publicados en el mismo año, en un libro bajo el título de La causa del desasosiego Mundial. Ella fue citada en una ocasión con respeto por Winston Churchill : “Este movimiento entre los Judíos … como la señora Webster ha demostrado de manera tan capaz, [jugó] una parte definitivamente reconocible en la tragedia de la Revolución Francesa

Webster dijo que la autenticidad de los Protocolos de los Sabios de Sión era una pregunta abierta. Su posición en 1924 , “contrariamente a lo que afirman algunos autores, nunca dije que creyera en la autenticidad de los Protocolos, pero siempre lo he tratado como una cuestión completamente abierta”.

También creía que había sido una condesa en una vida anterior, que fue guillotinada por los revolucionarios franceses. Webster estuvo involucrada en varios grupos de derechas a la vez que fue miembro de la Unión Británica de Fascistas . Afirmó la necesidad del fascismo en Gran Bretaña , con el apoyo de la persecución de los judíos en la Alemania nazi y elogió a Hitler , el único capaz según ella de detener la “conspiración judía mundial”.

FUENTE:

https://es.wikipedia.org/wiki/Nesta_Webster

Nota: Esta mañana del domingo 15 de noviembre, en el número 36 de la calle Hilsrion Eslava, de Madrid, estaba a la venta un ejemplar de la obra de Nesta H. Webster “Revolución mundial”,

traducida al español ó castellano, Editada en México,.

Salvador Borrego Escalante, 90 años…

21 de mayo de 2015

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La “desinformación” informativa… del “Ministro de la Verdad”…

9 de mayo de 2012

 

…Cuando los datos presuntamente informativos son abrumadoramente abundantes tratar de decubrir o conocer lo que más se acerque a la realidad objetiva es tarea muy difícil… Es posible que las medias verdades y las medias mentiras estén repartidas emn proporciones parejas…. Nuestra misión y desafío es distinguirlas…

Aquí tenemos un blog ( http://winstonsmithministryoftruth.blogspot.com.es) que tiene muy interesantes y sorprendentes informaciones. Probablemente en su mayoría son ciertas… pero, siempre queda  la duda…En todo caso, está inspirado en el Ministerio de la Verdad que George Orwell describió en su profético libro “1984”…

Friday, 31 December 2010

Non-Jews are dogs

Jewish professor Sacha Stern writes:

“The non-Jews are considered similar to dogs; they are even, according to the Mekhilta, of a lesser account than dogs. Ishmael, the ancestor of the Arabs, is “equal to a dog”, for both he and the dog eat carrion. Eating together with an uncircumcised is like eating together with a dog: for a dog is also uncircumcised. R. Akiva told Turnus Rufus that he appeared to him in a dream as a dog, and with good reason: for ‘what is the difference between you and dogs-you eat and drink, and so do they, you bear fruits and multiply, and so do they, you will eventually die, and so will they.’

It is quite clear that these statements aim at conveying that the non-Jews share
the general features of the animal world, and particularly the lowliness of dogs.”
Jewish professor Israel Shahak writes:
“Thus an Orthodox Jew learns from his earliest youth, as part of his sacred studies, that
Gentiles are compared to dogs, that it is a sin to praise them, and so on and so forth.”
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Fuente:

Thursday, 30 December 2010

“A woman is a sack full of excrement”

The Talmud, the highest authority in Rabbinical Judaism, has some charming things to say on the fairer sex:

Professor Israel Shahak of the Hebrew University of Jerusalem, a survivor of the Warsaw Ghetto & Nazi concentration camp Bergen-Belsen writes:
“The numerous misogynistic statements in the Talmud and in talmudic literature constitute a part of every Haredi male’s sacred study. The statement in Tractate Shabat, page 152b, defining a woman is exemplary: ‘A woman is a sack full of excrement.'” page 38

The Soncino, English language edition of the Babylonian Talmud, Shabbath 152a reads:
“Though a woman be as a pitcher full of filth and her mouth full of blood, yet all speed after her.” source
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Fuente:

“Hernesto” y el Foro de Asturias

20 de marzo de 2011

A través del blog amigo HURANIA he tenido noticia de los comentarios que en el llamado Foro de Amigos del Paisaje de Salas publica un forista que dice llamarse Hernesto. También hemos sabido, por medio  otras fuentes, de que el partido político llamado Foro de Asturias tiene resonancias celtistas… en razón de prestar atención a los origenes ancestrales de los astures y al orgullo manifestado por su presidente Alvarez-Cascos de “sentirse asturiano”…

Por estas dos razones me parece oportuno traer aquí otro comentario de Hernesto, que acabo de leer y que reproduzco de Amigos del Paisaje de Salas:

Sin ánimo de polemizar, opino que las propuestas políticas de un candidato, y más en el caso de Alvarez Cascos, no procede calificarlas de “derecha” ó de “izquierda”… Tales denominaciones sólo sirven para crear prejuicios… a favor ó en contra de álguien sin antes conocer y estudiar sus propuestas.
Acepto que son términos que sirven para entendernos en el lenguaje coloquial… pero eso no nos dispensa de la obligación de conocer bien lo que queremos y lo que votamos. Por todo esto me resulta ingenuo y fuera de lugar que álguien se sorprenda –como he leído en este foro– que el Sr. Feito, tenido por ser hombre “de izquierda”, haya sido nombrado Presidente de la Comisión de Promotora de FORO ASTURIAS en el Concejo de Salas, como se informa aquí:
http://amisalas-noticias.blogspot.com/
Y es que lo importante en una formación política, y más aún si se pretende regeneracionista y con afan de renovación y aportar aires nuevos, es la capacidad profesional y la honradez personal de un candidato.
En cuanto a calificar al PP ó a Foro de Asturias de ser de “derecha”… es algo tan relativo como discutible… pues hay quien opina que tanto el PP como todos los partidos de “derecha” en Europa… lo que hacen, cuando llegan al poder es
“conservar” las “aportaciones” introducidas por la “izquierda”… Es como si se aplicara aquella famosa máxima de “dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás”. Es decir, que lo que hacen los “partidos conservadores” es consolidar las novedades, incluso las subversivas y a veces contrarias a una política auténticamente de “derecha” (tal,por ej, como el aborto, etc).
En mi opinión, yo no votaría ni al PP ni al PSOE y en cambio, sí votaría a Alvarez Cascos… pero le votaría a ÉL y a su programa… Quizás no votaria a ese mismo programa, es decir, a Foro de Asturias, si su cabeza dirigente no mereciera mi confianza. Y que conste que desde el primer día lo he dicho en este Foro. Me identifico con la propuesta de Alvarez Cascos… Y ahora que sé que en ese mismo Foro de Asturias está José Feito… tengo una razón más para dar mi confianza a la esperanza que para Asturias abre Foro de Asturias. Y para todo ello no me mueven
intereses personales ya que… de momento habito en los Madriles, aunque voy mucho a Oviedo y me siento asturiano adoptivo.
Fara finalizar sobre el “dilema” ó dualidad “derecha” e “izquierda”… Yo me niego a ser etiquetado con tales calificativos pues la política es muy compleja y requiere muy diversas aportaciones de todo tipo… Y si debo decir mi opinión sobre las palabras “diestra” y “siniestra”… ya que uno de mis hobbies es la etimologia.. hay que considerar que la mayoria de la gente es diestra (salvo los zurdos) … Dicen que desde hace milenios el hombre se vale de la mano derecha para usar
la espada… mientra se cubre con el escudo con la mano izquierda… Es curioso que en la oración del Credo se dice que Jesucristo está sentado a la diestra de Dios Padre… Decimos “hacer algo a derechas”.. o “según Derecho”… Derecho y Recto son palabras que se originan en el sánskrito, según estudié en la asignatura de
Derecho Natural cuando estudié en la Universidad de Oviedo…en los tiempos en que por allá apareció Don Gustavo Bueno…
Para terminar… es que ser calificado algo ó álguien de ser de “derecha” ó de “izquierda” es relativo y depende de dónde se ubique uno. Por ejemplo el Papa Benedicto XVI es calificado de “conservador” por elementos claramente enemigos de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano, mientras que para los católicos tradicionales (es decir para quienes nos educamos en tiempo de Pio XII y de la Misa “en Latín”) Ratzinger es casi un heterodoxo…
En resumen creo que álguien ilustre dijo que ser de derecha ó de izquierda…. es como ser tuerto de un ojo o de otro… Es falacia decir que quienes afirman que la dicotomia derecha e izquierda está superada es de “derecha”… pues… tal cosa tambien la dice gente que procede de “la izquierda”.
Y ahora… de verdad… me despido y espero que hasta pronto.

la Santa Cruz del Valle…

16 de noviembre de 2010

Haca unos días…, un amigo que se autodefine como “pagano” me decía que a él no le interesaba el Valle de los Caídos….  Opino que es un error de perspectiva y de táctica política— incluso de sensibilidad estética y moral. Me explico:

un símbolo o munumento tan único en el mundo ya por sí mismo merecería ser declarado “patrimonio de la humanidad”… Evidentemente es difícil que le den ese estatus las gentes del gobierno mundial… En todo caso, un monumento que es la representación de la Cruz puede ser reivindicado por todos los europeos, independientemente de sus creencias religiosas…, porque en este momento el significado del monumento está siendo deternminasdo por sus enemigos, los cuales, fundamentalmente también son enemigos de  la civilización europea… aunque ellos no lo sepan.

Y tanto esto es así que Pio Moa puede escribir en su blog lo siguiente:

Un indocumentado afirmaba en El confidencial digital hace unos días que había que sacar a Franco del Valle de los Caídos y convertir este en un “monumento a la democracia”.  Buen demócrata está hecho el talibán. Le daré otras ideas: convertir en monumentos a “la democracia” El Escorial, la catedral de Santiago y las catedrales en general, llenándolas, por ejemplo, de “arte” moderno al estilo de los bodrios monumentales, generalmente de origen progre, aunque no solo, recogidos en LD durante meses.

 

  La insolente ignorancia del personaje (como él los hay a cientos en los órganos de opinión) le lleva a fabular que los muertos “republicanos” , como llama a los del Frente Popular que enterró a la república,  eran víctimas de “paseíllos” (sic) ordenados por Franco, y sandeces por el estilo.

   

El Valle de los Caídos es uno de los monumentos más impresionantes y armónicos del siglo XX. Fue erigido en memoria del triunfo sobre la revolución y para la reconciliación de los españoles, algo que los irreconciliables talibanes jamás aceptarán. Franco venció a la revolución, libró a España de la guerra mundial, derrotó al maquis –que era un nuevo intento de volver a la guerra civil–, y dejó una España próspera como nunca antes, reconciliada y moderada políticamente, sobre la que fue posible el paso a la democracia. Pero ahora vienen los talibanes, como antaño los stalinistas, marxistas, racistas y compañía, presentándose como paradigmas de la democracia, a la que nunca han hecho otra cosa que atacar y poner en peligro.

 

Otro crimen morisco… en “Britanistán” !!!

8 de mayo de 2010

Young father has face sliced open in race attack as his

terrified son, 5, looks on

By Daily Mail Reporter
Last updated at 3:36 PM on 5th May 2010

Enlarge   Reece Johnson Victim: Reece Johnson, 23, has been scarred for life after the random attack

A young father was slashed across the face as his five-year-old son looked on in what claimed was a random ‘anti-white’ revenge attack sparked by the murder of an Asian teenager.

Reece Johnson told how he and his son, Tyrel, were walking with Mr Johnson’s girlfriend when a mob of 20 Asian youths surrounded him.

He claims one of the youths said, ‘Your lot killed one of ours’, before he was set upon.

The attack ended when one of the gang sliced open his left cheek with a craft knife.

As Tyrel screamed in horror, his father was left reeling with a giant gaping wound in his face which later needed 68 stitches.

Police are investigating whether the attack was sparked by the murder of student Saffer Khan, 19, by two white youths in the same area more than two years ago.

Mr Johnson, a labourer from Great Lever, near Bolton, today said: ‘My face is a mess but the fact is I’m very lucky to be alive.

‘The doctors told me if the blade had continued another few millimetres then it would have hit my jugular vein. The nurse said it must have been a very sharp blade, like a razor.

‘She said another finger tip across my neck and that would have been it, I would have died. These guys picked on me for no other reason than because I was a white and killers of that young lad were white.

‘It’s just unbelievable. Obviously I had nothing to do with what happened to Mr Khan yet I was tarred with the same brush as the killers simply because of the colour of my skin.

‘I’m scarred for life now and people might look at me and think I?m a violent thug.’

Mr Johnson had been for a day out with the friends in Blackpool and was walking past the entrance of Bobby Heywood Park in Great Lever where Mr Khan was beaten to death by two teenagers in November 2007.

Mr Johnson said: ‘I was with my son and a girlfriend when this mob of 20 Asian youths came up to us. They were saying “Your lot killed one of ours” – meaning white people killed an Asian lad.

‘One of the guys was acting aggressively and the group was swearing and hurling racist abuse. They attacked me because of the colour of my skin. They were very racist.

‘I saw one of them in front of me with a small hand knife and I was watching him. But then another lad came at the side of me and punched me and that’s when I was slashed.

Enlarge   Heywood Park in Great Lever Crime scene: Mr Johnson was set upon near the entrance to Heywood Park in Great Lever, Bolton. He was rushed to hospital, where medics told him he could have bled to death

‘I was scared for my life. The lads who attacked me have no respect. My little son was with me – he’s five years old and he was traumatised.

‘He was screaming, clinging on to one of my friend’s legs.’

Mr Johnson was taken to a specialist facial unit at the Royal Blackburn Hospital on Saturday night. He was given 20 stitches inside his face and another 48 on the outside.

He left hospital at 6.30am on Sunday and is now recovering at his parents’ home.

race attackThe cause: Joseph Booth pleaded guilty to the murder of Seffar Iqbal Khan in 2008

The father-of-three said he and his girlfriend will now move home because they are scared to return to the area.

He said his son has been badly affected by the attack.

Mr Johnson added: ‘Tyrel was very upset, he was hysterical. He woke up the other night crying. That is not normal for him. There are people in the community that know who has done it but it is whether they are brave enough to admit it.’

A Greater Manchester police spokesman said: ‘The 23-year-old man had been out with his girlfriend when he was confronted by a group of up to 20 youths.

‘An argument broke out and during this, the man was slashed across the left cheek, suffering a six-inch wound. Inquiries are ongoing.’   A 16-year-old was arrested but later released without charge.

Mr Khan was kicked to death by 18-year old Joseph Booth who ripped off an electronic tag he had been ordered to wear as a condition of his early release from jail.

Manchester Crown Court was told in the hours before the killing Booth had been on a boozing spree and after downing cheap cider simply broke open the tag and threw it away.

As the authorities alerted by a fault on the tag began a search for Booth, the teenager and a 15-year old boy began prowling the park looking for a victim to mug and ambushed Mr Khan who was punched kicked and and had his head stamped on.

Booth and the 15-year old were later jailed for life for murder.

Dresden: 300.000 muertos no descansan en paz

29 de marzo de 2010

http://www.dresden.de/de/02/110/03/c_015.php

http://geschichtspuls.de/art1173-historikerkommission-korrigiert-opferzahl-der-bombenangriffe-auf-dresden

Dresden 630216 Einwohner per 01.09.1939
Dresden 368519 Einwohner per 30.04.1945
Dresden 261697 Einwohner weniger
Leipzig 707365 Einwohner per 01.09.1939
Leipzig 581528 Einwohner per 30.04.1945
Leipzig 125837 Einwohner weniger
Chemnitz 337646 Einwohner per 17.05.1939
Chemnitz 243613 Einwohner per 01.12.1945
Chemnitz 94033 Einwohner weniger

Diese offiziellen Zahlen belegen , das in Dresden während der Bombenangriffe ca. 125000 Menschen getötet wurden.

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Bombas incendiarias sobre Dresden

El criminal bombardeo de Dresde también conocido como la Masacre de Dresde, se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con esos dos nombres se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de Alemania.

Durante los mismos, entraron en acción la increíble cifra de más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la “Florencia del Elba” cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1]

El segundo ataque, mayormente con bombas incendiarias de termita, se programó para tres horas más tarde de modo tal que los bomberos (que arribarían tambien de otras ciudades para apagar el fuego) resultasen víctimas del ataque. No hubo ninguna oposición en absoluto. Ningún caza alemán y ningún fuego antiaéreo.

Antes del alba, se produjo un tercer ataque con casi 150 mil bombas incendiarias y bidones de fósforo, para activar la horrorosa pira. Los cazas escoltas tenían la instrucción de descender al nivel de los tejados y barrer “blancos de oportunidad”. Abrieron fuego sobre masas de gente que atestaban las rutas fuera de Dresden y sobre cualquier cosa visible. Un grupo de niños, del famoso coro de la Iglesia de Kreuzkirche, fue masacrado en la calle del zoológico. Prisioneros de guerra británicos, que habían sido puestos en libertad ya que sus campos de internación estaban ardiendo, fueron ametrallados también.

Ciudad abierta

Dresde (Dresden, en alemán) era una ciudad de Alemania ubicada a 120 km. del frente del Este y albergaba a 800 mil refugiados que huían del avance soviético de Zhukov. Dresden, la hermosa y culta capital de Sajonia, fue declarada durante la Segunda Guerra Mundial, como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital, es decir, no albergaba tropas, ni poseía fábricas de guerra, ni objetivos militares de ninguna clase. No poseía siquiera artillería antiaérea, pues había sido llevada al frente del Oder.

El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero la línea mantenedora de la historia oficial, lo sitúa entre 18.000 y 35.000 muertos. Por su parte, otros sectores, como la revista bimensual The Barnes Review o el historiador revisionista David Irving manejan cifras de hasta por encima de los 200.000 fallecidos.

El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más infames de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad ya no hay ninguna duda de que la capital sajona no era un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares Aliados. Al contrario, el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[1] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[1]

Trasfondo y fines del ataque aéreo

A principios del año 1945, cuando el final de la guerra ya estaba cerca, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia.[1] Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de Alemania. Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado la posibilidad de atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto.[1] En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el Frente Oriental.[1] De este modo, la Royal Air Force modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que demorasen su avance.

Bombardeo inútil

El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:

“Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. […] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse […] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF.[1][1]

Curiosamente, las principales zonas industriales de la periferia, que tenían una extensión enorme, no fueron bombardeadas. Y si, las zonas centrales repletas de civiles inocentes. [1] De acuerdo con Donald Miller, “El trastorno económico habría sido mucho mayor si el Comando de Bombarderos se hubiese fijado como objetivo las áreas del extrarradio donde se concentraba la mayor parte de la capacidad industrial de Dresde”.[1] Otros académicos sostienen que, en cualquier caso, “las plantas industriales de Dresde ya no desempeñaban un papel significativo en la industria militar alemana en esta fase de la guerra”.[1] En la misma línea, el punto de vista revisionista reconoce que gran parte de las industrias estaban alejadas de la zona que fue bombardeada y que no constituía de ningún modo un objetivo “industrial, estratégico o militar de primer orden”.[1]

Cronología de la masacre

Ataques anteriores a febrero de 1945

Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos.

El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.

El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.

Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.

Arthur Harris, comandante supremo del “British Bomber Command” desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis escuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en despistar al enemigo.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: primera oleada

El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas.

Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de “Ostragehege” y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.

Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado bombardeo en alfombra.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: segunda oleada

Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650 000 bombas incendiarias -1500 toneladas- sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.

El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.

La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.

Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16.000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

Ataque diurno del 14 de febrero de 1945

A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas también cayeron sobre el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Ataque diurno del 15 de febrero de 1945

El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.

En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3.865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.

Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25.000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

Siete días

Dresde ardió durante siete días, de acuerdo al diario de un prisionero de guerra inglés que se hallaba allí. Durante varios días después del ataque, Dresde se mantuvo cubierta por una niebla de humo y hollín. Y una constante lluvia de cenizas, húmedas y negras, cayó sobre la campiña circundante.

De toda la provincia partieron inmediatamente convoyes transportando provisiones. En la ciudad los esperaban escenas increíblemente macabras. Dos trenes, repletos de niños evacuados, habían recibido impactos directos. Los cuerpos de los pequeños se hallaban apilados, en montículos, en el patio de la estación. Seiscientos refugiados, que habían buscado cobertura en el sótano abovedado de la estación, resultaron muertos. Cien de ellos murieron quemados vivos por las bombas incendiarias y el resto pereció asfixiado por las emanaciones y el humo.

De los 19 hospitales más importantes de Dresde, 16 resultaron dañados y 3 totalmente destruídos. En la escuela de Vitzhum, que estaba siendo usada como hospital de emergencia, sólo 200 de los 500 pacientes resultaron evacuados a tiempo. Los 300 sin evacuar murieron en sus lechos. En la maternidad de Johannstadt resultaron muertas 200 personas, pero sufrieron tantas y tan horribles mutilaciones que sólo 138 pudieron ser identificadas. Muchas de las víctimas estaban tan achicharradas y carbonizadas que, literalmente, hubo que despegarlas del asfalto derretido y palear sus restos. Muchos cuerpos habían quedado reducidos por el fuego a menos de la mitad de su tamaño normal.

Otros ataques contra Dresde hasta el final de la Guerra

El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EEUU sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviaron y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.

Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.

El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.

La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.

El 23 de abril la Royal Air Force arrojó 40.000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la zona de defensa de Dresde y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

Balance material

El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval.[1] Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas.

La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres.[1] Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt (“ciudad nueva”) son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt (“ciudad vieja”).

El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la “Florencia del Elba”, entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o “Sophienkirche” y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como “monumento” (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.[1]

A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60.000 y 75.000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.

La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.

La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945,[1] sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.

En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de llevar a cabo sus tareas administrativas. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.

Balance de víctimas

Desde el fin de la guerra el número de fallecidos en el bombardeo de Dresde ha sido objeto de constante revisión por parte de la comunidad académica. Las cifras exactas son difíciles de determinar. Los cálculos cuentan con la dificultad añadida de que, la ciudad, que en 1939 tenía una población de 642.000 habitantes, estaba en el momento del bombardeo atestada con cerca de 200.000 refugiados y miles de soldados heridos.[1]

El nacionalismo alemán defiende la cifra del cuarto de millón de muertos, como en el artículo de Thomas Brehl, político y cofundador de la organización Kampfbund Deutscher Sozialisten.[1] Esta es una cantidad superior inclusive a las de otros bombardeos aliados contra ciudades del Eje, como Tokio (100.000 muertos) o el Bombardeo de Hamburgo (Operación Gomorra) de casi 40.000 muertos.

Primeras estimaciones

Las primeras informaciones que se publicaron en los medios, se hacían eco de cantidades de seis cifras. El periódico sueco Svenska Morgenbladet apuntaba el 17 de febrero de 1945 “por encima de los 100.000” y el 27 de febrero a “cerca de los 200.000” muertos. En 1948, el Comité Internacional de la Cruz Roja mencionaba 275.000 cuerpos “identificados” en la región de Dresde. En 1951, Axel Rodenberger hablaba de entre 350.000 y 400.000 muertos. F.J.P. Veale escribió en 1955 en Advance to Barbarism que el número estaba entre los 300.000 y los 500.000. El británico David Irving calculó en 1963, en su libro “La destrucción de Dresde”, entre 135.000 y 250.000; Hans Dollinger en 1973, 250.000; y Rolf Hochhuth en 1974, 202.000.

El Süddeutsche Zeitung hablaba en 1975 de 135.000 y Die Welt de “250.000 o incluso 400.000” fallecidos.[1] El antiguo oficial del alto mando de Dresde Eberhard Matthes afirmaba ya entrada la década de los 90 que el 30 de abril de 1945 tuvo lugar en su presencia una conversación telefónica con Adolf Hitler a petición de este, en la que se informó al Führer de 3.500 cadáveres identificados, 50.000 identificables y 168.000 inidentificables.

Lápida conmemorativa en el cementerio Heidefriedhof. Dice:”Wieviele starben? Wer kennt die Zahl?/An deinen Wunden sieht man die Qual/der Namenlosen die hier verbrannt/im Hoellenfeuer aus Menschenhand.” (“¿Cuántos murieron? ¿Quién conoce el número?/En tus heridas se ve el sufrimiento/de los sin nombre que aquí murieron calcinados/en el fuego infernal creado por la mano del hombre.”)

Debate histórico

Consecuencias para el desenlace de la Guerra por parte de los Aliados

Entre algunos aliados occientales, los area bombings nocturnos en los últimos meses de la guerra eran controvertidos. Sobre todo tras los bombardeos de febrero de Dresde, los dirigentes militares de EEUU pidieron a los británicos que cesaran este tipo de ataques. La Royal Air Force, sin embargo, había sido específicamente equipada y entrenada para los bombardeos de superficie.

El 28 de marzo de 1945, Winston Churchill tomó en consideración la suspensión de los ataques contra las ciudades alemanas y se distanció de ellos redactando un telegrama dirigido al General Ismay y a los jefes del estado mayor británico que no llegó a enviar:

“Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero propósito de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado… La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los aliados en lo referente a bombardeos. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibó la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionantes que éstos puedan parecer.[1][1][1]

Pero en el telegrama que finalmente sí envió, Churchill hacía hincapié en que seguir destruyendo zonas residenciales y similares era contrario a los intereses de Gran Bretaña tras la guerra.[1]

Asi, Churchill reconocía que eran concientes que bombardeaban zonas civiles.

Propaganda

El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por “los fascistas alemanes”. Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de “únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar”.

Desde 1949, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Como si Alemania Oriental fuese de pertencia soviética…

Carnicería

La revista Das Reich (“El Imperio”) el 4 de marzo de 1945 en el artículo “Der Tod von Dresden” (“La muerte de Dresde”) afirma: “En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg.”

Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el bombardeo moral (moral bombing) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.

Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los bombardeos por zonas (area bombings). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.

La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon algunos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.

Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela Slaughterhouse Five (literalmente Matadero Cinco), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.

El historiador Jörg Friedrich, en su libro El incendio (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.

Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo –igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades-. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades.

También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro Among the Dead Cities (Entre las Ciudades Muertas) llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.

El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su “bombardero”, aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área…

Conmemoraciones

Religiosas

El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Iglesia de la Cruz y tocaron las campanas. Desde entonces, cada 13 de febrero se tocan las campanas de todas las iglesias de Dresde, aproximadamente a las diez menos cuarto de la noche, que fue cuando entonces sonaron las alarmas aéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una sinfonía de campanas en la cual intervinieron todas las campanas de Dresde.

Ya inmediatamente después del final de la guerra, la congregación anglicana de Coventry (Inglaterra), se puso en contacto con Dresde. En 1956 comenzó la cooperación entre ambas ciudades. En 2002 los invitados de Coventry visitaron a sus compañeros de Dresde, bajo el lema “Construir puentes – Vivir la reconcilicación”. La reunión tuvo lugar en Dresde, en las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990.

Mientras tanto, se reconstruye a su estado original, con la ayuda de importantes aportaciones de fondos procedentes sobre todo de asociaciones británicas y alemanas, cuyo objetivo es la reconciliación.

Políticas

Ya desde 1946 hubo en Dresde (antes que en otras ciudades alemanas) actos políticos conmemorativos, con regularidad. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales.

En primer lugar, se habló de una “devastación de Dresde provocada conscientemente por los criminales fascistas…”, y se declaró que “la debilidad política del pueblo alemán tiene la culpa de esta guerra…” Según instrucciones de la administración militar soviética, había que evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos.

Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue cada vez más utilizado propagandísticamente contra los Aliados occidentales. En un recuerdo oficial de toda la RDA para los muertos de Dresde, se retiró la cuestión de la culpabilidad de los alemanes. Según las declaraciones más destacadas de los políticos, no había en Dresde ningún objetivo militar, y por tanto los bombardeos no sólo no habrían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. De vez en cuando se decía incluso que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Además, por primera vez se volvió a emplear la expresión acuñada por Goebbels de “los aerogángsters angloamericanos”.

En 1990 David Irving se encontró durante un acto en Dresde con 500 participantes que estaban de acuerdo con él. Por el contrario Helmut Schnatz, durante la presentación de su libro que critica la leyenda de los vuelos rasantes, fue molestado por habitantes furiosos de Dresde furiosos.

Nacionalistas y marxistas

Pancarta del partido nacionalista NPD, en la cual se lee “¡Nunca más el terror de las bombas!”, el 13 de febrero de 2005 en Dresde.

Contramanifestación en febrero de 2006 con banderas soviéticas, estadounidenses, británicas e israelíes a favor del criminal bombardeo. La pancarta azul dice: “Todo lo bueno viene de arriba”, en referencia a las bombas arrojadas por los aviones aliados.

Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de nacionalistas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unas decenas de jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya varios cientos, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.

En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema “Honor a las víctimas del bombardeo terrorista”, en la que participaron unas 500 personas, entre ellas Franz Schönhuber, Horst Mahler y Gerd Sudholt.

Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania), que se presentó como siendo un frente popular de derechas. El 13 de febrero de 2005, unos 6500 nacionalistas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.

Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales del nacionalismo en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para ponerse en contacto a diversos grupos. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos nacionalistas legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.

Las marchas siempre son utilizadas como propaganda mediante pancartas y discursos en que se habla del holocausto de los bombardeos. Se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos especialmente inhumanos y crueles.

Contra esto protestan algunos grupos de marxistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de antialemanes con lemas como “Los culpables alemanes no son víctimas”, “Ninguna lágrima por Dresde” o “Bombardero Harris, hazlo otra vez”. Celebran así, el bombardeo de Dresde.

El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la “Marcha Fúnebre” a la que había convocado una “Alianza activa contra el olvido” formada por el JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el principal partido nacionalista de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una “Semana Activa” para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad “en los restos de los ataques”.

A causa del temor por el aumento del nacionalismo, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche.

Crimen de guerra

El ataque a Dresde ha entrado en la historia como el bombardeo más atroz que jamás haya sido llevado a cabo. Las cifras de muertos no desciende de 250 mil personas. Fue la horrenda magnitud de esta masacre lo que inhibió a los aliados de enjuiciar a los alemanes por haber organizado el “Blitz” sobre Londres. Sin embargo no les pareció así a los soviéticos quienes, en Núremberg, durante el nefasto proceso contra los jerarcas alemanes, demandaron que se acusase a Hermann Goering de haber realizado el bombardeo en Londres. El argumento soviético decía: “Los ataques alemanes fueron la obra de criminales de guerra nazis, quienes hicieron llover la muerte sobre trabajadores inocentes y sobre sus mujeres y niños. Los ataques aliados, por el contrario, fueron llevados a cabo por las fuerzas vengadoras de la democracia a los efectos de hacer salir a las bestias fascistas de sus madrigueras y erradicar al imperialismo y al nazismo“.

De esta manera los soviéticos “justificaban” la mundialmente conocida: masacre de Dresde.

Tapa del libro de David Irving

Artículo de opinión

(Prólogo de Joaquín Bochaca del libro “La destrucción de Dresde. El verdadero holocausto”, de David Irving)

Es un lugar común, de ámbito y vigencia prácticamente universal, que cuando se alude a grandes desastres sufridos por las poblaciones civiles en el transcurso de la II Guerra Mundial, inmediatamente, en el subconsciente de la gran mayoría de las gentes, se recuerdan los nombres de las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que fueron blancos inocentes, gratuitos y estúpidos de las bombas atómicas que mandó lanzar sobre ellas el presidente americano Harry Salomon Schippe Truman (Ver: Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki).

Desgraciadamente, los devastadores efectos de los dos criminales bombardeos sobre aquellas ciudades japonesas fueron superados, de una sola tacada, por uno de los personajes más injustamente prestigiosos de la Historia moderna: el Honorable Sir Winston Churchill, que ordenó el bombardeo de Dresde.

En aquella hermosa ciudad de Sajonia, antaño denominada “la Florencia del Norte”, el día 13 de febrero de 1945, los aviones Aliados, ingleses y norteamericanos, bombardearon repetidamente la ciudad hasta destruirla por completo. No contentos con ello, el siguiente día, 14 de febrero, los cazas descendieron para ametrallar todo lo que aún se movía; ni los animales del zoológico se libraron de la vesania de los “Cruzados de la Democracia”.

Según los cálculos del Jefe de la Policía de la ciudad, hubieron más de un cuarto de millón de muertos, es decir, casi unos cincuenta mil más que en las dos ciudades japonesas víctimas del bombardeo nuclear. Esa cifra fue confirmada por el escritor inglés F. J. P. Veale. En cualquier caso, se hizo muy difícil evaluar el número de muertos ya que, aparte de los civiles —mujeres, ancianos y niños que residían en la ciudad—, no se podrá calcular nunca con cierta exactitud el número de decesos, pues entre los que murieron calcinados hubieron muchísimos civiles recién llegados de los territorios del Este de Alemania que huían ante el avance del Ejército Rojo que cruzaba en esos días las fronteras del Reich a sangre y fuego (Ver: Expulsión de alemanes tras la Segunda Guerra Mundial). Dresde era una ciudad sin ningún objetivo militar digno de mencionar, ni ninguna industria importante que ni remotamente pudiera utilizarse para fines bélicos. Era, prácticamente, una ciudad-hospital, y —por así decirlo— una base de tránsito para el transporte de prisioneros (de hecho fallecieron en el bombardeo cientos de aviadores británicos y norteamericanos que trabajaban en la ciudad) y de civiles evacuados que buscaban refugio en la ciudad ante el avance de las tropas soviéticas.

En realidad, el caso de Dresde sólo es único por su magnitud. Hubo centenares, miles de bombardeos que —aunque calificados por la propaganda bélica británica de “strategical bombing” — no tenían otro objetivo que tratar de minar la moral de la población alemana y forzar, de manera particularmente torticera, la rendición del III Reich.

En el libro que tienes en tus manos, lector amigo, podrás ver, en facsímil, el documento secreto, desclasificado recientemente, dirigido por el General Ismay, de la R.A.F., al Primer Ministro Churchill, desaconsejándole, por inútil, costoso e inhumano, el llamado bombardeo estratégico, que otros ingleses, como el Comodoro del Aire, MacLean y el citado historiador F.J.P. Veale, calificaron de bombardeos terroristas.

Churchill fue desmentido por sus propios subordinados militares. Y lo más grave, es que la excusa de que el bombardeo de Dresde había sido solicitado por los soviéticos para facilitar su progresión en territorio alemán también fue desmentida por los propios servicios del “Viejo Tío Joe”, como llamaban Churchill y su compadre Roosevelt al sanguinario Zar Rojo Stalin.

Bibliografía

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Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos

Videos

Fuente: metapedia.org

Nota de URANIA:  El número de muertos del bombardeo de Dresde, ordenado por Winston Churchill han sido

revisados y redicidos.   Las víctimas del inútil bombardeo de la ciudad de Leipzig, al final de la Guerra, fueron entre 20 mil y 25 mil, según una reciente Comisión Histórica. La mayoría (2/3) eran adultos, entre 18 y 79; más mujeres que hombres. Menores de 18 y mayores de 70, eran cerca de un 10%.  Minimizando las cifras de las víctimas, se trata de evitar que Dresde no se convierta en un símbolo del genocidio cometido contra la población civil. No sólo han sido prohibidas las manifestaciones de lo que llaman “elementos de extrema derecha”, sino que además es ilegal establecer comparaciones sobre las cifras de muertos en la guerra con el fin de “crear odio entre los pueblos”.  Pese a esta prohibición este año participaron miles de manifestantes que denunciaban el “holocausto del bombardeo”, aunque no pudieron llegar al centro de Dresde, tomado por 5000 policías y unos diez mil “antifascistas”, los cuales, años atras, gritaban: “todo lo que cae del cielo es bueno” y “Harris, vuelve otra vez”. Arriba, una  “pintada” en un muro, la cifra 300.000  está  sobreescrita con la palabra “antifa” que, como es sabido es el nombre que usan los contramanifestantes que en toda Europa se destacan por sus actos de gamberrismo político.  Dado que las cifras de muertos en Dresde siguen disminuyendo cada año… vale decir que no les dejan descansar en paz.  Sin embargo, un comentarista  en la página weg de la citada comisión histórica dió las cifras de habitantes que habia respectivamente en 1939 y 1945 en ciudades como Dresde, Leipzig y Chemnitz.

VIVA LA MUERTE !

14 de enero de 2010


En una sociedad materialista, escépticamente cobarde, que se niega a mirar de frente a la muerte, como lo que es (el final de todo, para los ateos; el principio de una vida nueva, para los creyentes), existe todavía  una  brigada, un grupo de hombres valientes que se declaran ser “novios de la muerte” y que osan gritar, como desafío ante un a sociedad mezquina que se aferra a la vida terrena a costa de cualquier valor superior, “¡VIVA LA MUERTE!.

La famósa anécdota en la que el fundador de la Legión Española –y además estudioso del código de honor japonés, el bushido– gritó:  “¡Mueran los intelectuales traidores!” ¡Viva la muerte!”  hay  que interpretarla en el contexto febril de un alzamiento nacional, civil, militar y patriótico, contra un régimen que suponía ser la ruina de la Hispania forjada por la civilización cristiana y romana.  Ese grito escandaloso y subversivo para los pazcuatos y pacifistas ha sido después tergiversado y malinterpretado como  un  “¡Muera la Inteligencia!” y un “¡Viva la muerte!” absurdos o irracionales.

Para comprender el espíritu de este cuerpo militar que subsiste –diriamos que de milagro, dado  el servilismo ideológico anticristiano del Régimen político encarnado hoy en un melifluo individuo con cejas puntiagudas —

me parecen muy elocuentes las siguientes fotografías, tomadas de un blog católico, crux et gladius:

Del citado blog Crux et Gladius reproducimos algunos párrafos que explican cómo nació en el año 1928 la vinculación entre la Legión y el Cristo de la Buena Muerte:

Nadie entiende el Cristo de la Buena Muerte sin La Legión, y los legionarios sin la presencia de su sagrado protector en la noche del Jueves Santo mientras entonan con devoción ‘El Novio de la Muerte’.

Desde 1928, La Legión es una pieza clave más de la Congregación. Con motivo de una visita de los mandos del recién creado Tercio de Extranjeros procedentes de la guerra de África, existe un acercamiento de aquellos militares con los directivos de Mena, provocando una petición para que el Cristo de la Buena Muerte fuese protector de La Legión. Esta solicitud fue muy bien recibida en el seno de la cofradía y su junta de gobierno, y las tropas militares comienzan su participación en la procesión.

Cada Semana Santa varias escuadras se turnan continuamente para velar por la buena muerte de Jesucristo montando guardia de Domingo de Ramos a Miércoles Santo, a la que asisten miles de malagueños y visitantes que no quieren perderse esta guardia legionaria.

En el año 2000 el entonces arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, aprobó el decreto de nombramiento de protector oficial de La Legión española al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, siendo general jefe de Brigada de La Legión ‘Rey Alfonso XIII’, Enrique Gomáriz de Roble. De esta manera, se unían los lazos de la vinculación de manera oficial definitivamente.

Nota de URANIA:  Es notoria la vinculación entre la cruz cristiana  y la espada, es decir, el espíritu representado — para defender la Cristiandad–  por los cruzados, las órdenes militares, los caballeros templarios, los caballeros teutónicos, etc… incluso, hasta el siglo XX, cuando en la segunda guerra mundial, los voluntarios europeos –entre ellos la División Azul– combatieron y murieron en el llamado Frente del Este.

Los enemigos de la Cruz siguen intentando erradicarla y borrarla de la faz de Europa. Para ello no dudan en importar e imponer la Media Luna y los minaretes musulmanes… No es una casualidad que en el bando perdedor en 1945 una de las medallas más prestigiosas era la Cruz de Hierro. Por fortuna la Cristiandad, aunque muy debilitada y casi eclipsada, sobrevive en la actualidad, incluso en Rusia, donde desde 1917 a 1989  existió un régimen político oficialmente ateísta.

Addenda para entendidos en  medallas y armas de guerra:  La primera Cruz de Hierro es del año 1914 y la segunda es del año 1939.  El fusil de asalto alemán es el sturmgewehr 44 y el rifle soviético es el  ak47.

el monasterio de Emaús de Praha/Praga

23 de diciembre de 2009

Tomamos de radio.cz la siguiente información que resumimos:

[EL MONASTERIO,en la actualidad y antes de ser bombardeado por la aviación USA ]

El Monasterio de Emaús, uno de los dos conventos benedictinos de Praga, es un monumento gótico fundado en 1374 por el rey checo y emperador romano-germánico, Carlos IV, con el fin de renovar la liturgia eslava. Tras el inicio exitoso de sus actividades culturales y espirituales, se convirtió después de 1418 en objeto de los ataques del fanatismo religioso de los husitas checos. El convento fue saqueado y los frailes expulsados. El monasterio registró un nuevo auge en el siglo XVII, cuando fue renovado por los benedictinos españoles, quienes reanimaron las actividades religiosas en este memorable recinto del casco histórico de Praga. Después de 1780, cuando el emperador romano-germánico, José II, inició en los países del Imperio Austríaco una reforma administrativa y religiosa, los benedictinos de Emaús fueron encargados de enseñar en el liceo de Klatovy, en Bohemia Occidental. Sus actividades pedagógicas se desarrollaban en detrimento de su vida monástica. Por ello, en el siglo XIX, el monasterio atravesó nuevamente un período de decadencia, hasta 1880. En 1880 se trasladaron al monasterio los benedictinos del convento austríaco de Beuron. Desde aquél entonces, el Monasterio de Emaús se convirtió en residencia de frailes de Alemania, Polonia, Austria y posteriormente también de Yugoslavia. Una de las más destacadas personalidades de esta comunidad fue el sacerdote alemán, Alban Schachleiter. En las postrimerías del siglo XIX se propagó en las regiones fronterizas alemanas el movimiento anticatólico llamado “¡Fuera de Roma!”, patrocinado por los políticos nacionalistas de Alemania. Alban Schachleiter se afamó en aquel entonces como enérgico defensor de la fe católica. Reconociendo sus méritos al respecto, el Papa Pio X le entregó una medalla de plata. En 1908 el padre Schachleiter fue elegido abad del Monasterio de Emaús. El abad Schachleiter -amigo íntimo del sucesor del trono, Fernando del Este y confesor de su esposa checa, la condesa de Chotek- estuvo muy apegado a la causa del nacionalismo alemán y de la dinastía habsburgo. Por ello, durante la Gran Guerra de 1914-1918 el Monasterio de Emaús sirvió como hospital para los soldados austríacos, oficiando asimismo misas por la victoria de las armas imperiales. Después del desmembramiento del Imperio Austro-Húngaro y del surgimiento de Checoslovaquia en 1918, el religioso alemán fue sometido a investigaciones policiales e internado por varios días. Alban Schachleiter renunció a su cargo de abad y en 1920 abandonó Praga, seguido por la mayoría de los frailes de nacionalidad alemana. Después de la salida de Alban Schachleiter fue ordenado como nuevo abad del Monasterio de Emaús el teólogo, Arnost Vykoukal, quien había estudiado tanto en la archiabadía de Beuron, como en la ciudad belga de Lovaina y en Inglaterra. Bajo la dirección del abad Vykoukal, en el Monasterio de Emaús comenzó a desarrollarse nuevamente la liturgia eslava, según lo había postulado en el siglo XIV su fundador Carlos IV. Por su parte, el ex abad Schachleiter se acercaba desde el comienzo de los años veinte al movimiento nazi. Tras la elección de Hitler como canciller en 1933, Schachleiter publicó un artículo en el que sostuvo que para un católico no existía ningún obstáculo moral ni dogmático para su militancia en el partido nazi. Al mismo tiempo, comenzó a polemizar con la mayoría de los obispos alemanes quienes se oponían a la ideología nazi. Schachleiter fue suspendido de sus cargos pastorales y sacerdoteles, convirtiéndose asimismo en uno de los héroes del oficialismo nazi y víctima de persecución por parte de la jerarquía católica. Alban Schachleiter murió en 1937 y el ex abad fue enterado en Munich con honores estatales y con la asistencia del entonces brazo derecho de Hitler, Rudolf Hess. El ataúd de Schachleiter estuvo cubierto con la bandera del III Reich. (la una bandera roja y blanca con la cruz esvástica). El abad Arnost Vykoukal murio en el campo de concentración de Dachau, en 1942. En 1945 el histórico recinto gótico del Monasterio de Emaús, resultó destruído por la aviación americana. De la iglesia gótica quedaron solamente ruinas, y en el claustro semidestruido fueron reanudadas las actividades monásticas tan sólo después de la caída del régimen comunista en 1989.

Nota de URANIA: En relación con este post y especialmente  respecto a la personalidad del abad Alban Schachleiter merece ver un artículo del blog HURANIA titulado Adolf Hitler fue católico “no practicante”?

Pulso a la Iglesia: Judea presiona al Vaticano

22 de noviembre de 2009

En el blog hurania hemos leído un interesante artículo del que reproducimos una parte en la que su autor, Antonio Caponnetto, interpreta el sigificado teológico de un  supuesto “holocausto” del que todo el mundo habla sin saber ni siquiera el origen de esta palabra griega:

V. La mayor mentira de la mentira del Holocausto

A pesar de que lleva largo tiempo el alboroto inicuo armado ex profeso por el aparato judeo-modernista internacional contra las razonables declaraciones de Monseñor Richard Williamson, todavía no terminan de inteligir los católicos la verdadera gravedad de sostener la versión oficial del Holocausto. Incluso —y con pesar lo decimos— no terminan de entenderlo ciertos intelectuales católicos de orientación tradicionalista. A muchos de ellos el fastidio que les suscita la sola mención del Nacionalsocialismo, y la posibilidad siquiera indirecta de que puedan quedar defendiéndolo, les impide ver la profundidad del mal que se está consumando ante nuestra vista.
Porque esta versión oficial del Holocausto, que desde antes del pontificado de Benedicto XVI ya Roma se había decidido a sostener y a preservar, y que ahora ha cuasi dogmatizado, no contiene sólo una inadmisible fábula histórica sino una horrenda falsificación teológica. El mito de la Shoah no es principalmente inaudito porque se adulteren las cifras de los homicidios, las causas de las muertes o las condiciones edilicias de los campos de concentración. No radica su nocividad en hacer pasar por gases humanamente letales los desinfectantes del tifus, o en montar hornos crematorios después del triunfo aliado, o en trucar fotos, cifras, testimonios, juicios y acontecimientos. Ni siquiera es su peor culpa haber hecho un negocio multimillonario de esta mentira, como lo probó el judío Norman Finkelstein en su libro La industria del Holocausto. Todo esto y tantísimo más, describen la faz histórica, política y económica de este embuste basal del siglo XX, asegurado por los verdugos inmisericordes de Nüremberg y sellado en las tenidas torvas de Yalta y de Potsdam. Y todo esto, claro, estará bien que se dirima en el ámbito de los estudios historiográficos, distante si se quiere de las cuestiones de Fe.
Pero todavía hay algo mucho más tenebroso, y es la teología judaica sobre el Holocausto. Una teología dogmática que enseñan y hacen suya las más renombradas agrupaciones hebreas que suelen tener ahora libre acceso al Vaticano, o viceversa, que suelen dar hospedaje al Santo Padre. Según esta teología, Israel, no Cristo, es el Cordero Inmolado. Perseguido durante siglos y ofreciéndose en sacrificio permanentemente, alcanza el punto culminante de su ofrenda cuando muere masivamente bajo las tropelías del Tercer Reich. Tropelías antisemitas que, en esta cosmovisión mesiánica del Israel carnal, no tendrían sino como fundamento último las mismas enseñanzas católicas que durante siglos y siglos habrían predicado la culpabilidad hebrea en la muerte de Cristo. Al nazismo se llega por culpa del cristianismo; y bajo el nazismo la oblación mesiánica de Israel alcanza su punto culminante. Cristo es el gran destronado de su trono de Víctima, y acusados sus seguidores de instigación secular al antisemitismo, colócase en ese trono sangrante el mismo Israel. Del Gólgota ya no pende Aquel cuya sangre pidieron un día que cayera sobre sus testas impías y las de sus propios hijos. Pende sacrílegamente la mano y la mente, el puño y la inteligencia de aquellos que fraguaron la crucifixión del Redentor.

Parodia endemoniada de la economía de la salvación, caricatura infernal del genuino mesianismo, subversión radical del sentido de la Historia de clara inspiración cabalística, esta versión teológica del Holocausto es la que debe saber todo católico honrado que está adquiriendo cada vez que le hacen creer que “quien niega la Shoah no conoce el misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo”. Palabras insensatas pronunciadas el 30 de enero por el Padre Federico Lombardi, Director de la Oficina de Información de la Santa Sede y que, lamentablemente, no fueron desmentidas ni enmendadas.

Es por este carácter paródico y endemoniado del mesianismo de Israel, que sus principales ideólogos monopolizan la denominación de holocausto para lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, no permitiendo que el término se use para los cien millones de cristianos masacrados por el Comunismo a lo largo de la casi totalidad del siglo XX, porque es bien sabido que la dirigencia comunista responsable de este martirio colectivo ha sido y fue en su casi totalidad de origen hebreo.

Y es porque este carácter paródico del mesianismo debe quedar asegurado universalmente, que la teología dogmática judía elabora o promueve en abundancia obras como las de Yad Vashem (Jerusalém), M. Polakoff (Iom HaShoá VeHagvurá. Un manual para el recuerdo), Isajar Moshé Teijtel (Alegre madre de hijos), Pasión intacta, de George Steiner, Breviario del Odio, de León Poliakov —con su prólogo meaculpista del cristiano Francois Mauriac—, The destruction of the European Jews, de Raul Hilberg o la de Gustavo D. Perednik, Teología del holocausto, que con interés y provecho puede consultarse digitalmente. (…/…).

Precisamente en este ensayo dice Perednik, glosando a otros exégetas hebreos, que el capítulo 53 de Isaías, llamado Del Siervo del Eterno, no sería una prefiguración de la Crucifixión de Jesucristo, sino “que puede ser entendido perfectamente como una referencia al Holocausto”, pues en él “los sufrimientos son purificadores en dos sentidos: en lo personal y en un plano social” […] Aquí cabe evocar al filósofo que se basó precisamente en Isaías 53 para fundamentar su teología del Holocausto. Para Ignaz Maybaum, el judío sufre a fin de despertar la conciencia del mundo gentil que es su victimario. A partir del martirio judío, la humanidad entera, por reflejo, ahonda su búsqueda en la senda del bien […] “Mira:yo pongo hoy delante de ti la vida y la bendición, la muerte y la maldición”, concluye por decirnos la Torá. Berkovits, sostenedor de esta idea, agregará que en el tema del Holocausto, el contraste histórico es claro: “desde los humos de Treblinka, irrumpe el Estado de Israel. Lo que Berkovitz denominaría, después del horror, «la sonrisa suficiente». El retorno a Sión da el significado a la historia judía”.

Pero ni este texto representativo ni este artículo agotan lo que cabría saber al respecto. La nómina de expositores de este paródico mesianismo, se engrosaría si incluyéramos en ella a ciertos autores protestantes, como Robert McAfee Brown, o sedicentemente católicos como Harry James Cargas, mucho más entitativo, audaz y heterodoxo que el vocero vaticano Lombardi.

VI. La Iglesia debe pensar católicamente
Si se nos ha seguido benévolamente hasta aquí, con especial énfasis en la lectura del parágrafo anterior, un par de necesarias conclusiones podríamos ir elaborando.
La primera es que la Iglesia no puede asumir como propia la versión oficial sobre el Holocausto, ni mucho menos dotarla de la intangibilidad que se pretende.

Tiene esta versión un cúmulo inagotable de mentiras a designio, fruto principalmente de las llamadas “campañas de desnazificación”, con sus tribunales fiscalizadores, sus lavados de cerebro colectivos y sus programas de reeducación, cuya parcialidad antialemana y aliadófila jamás disimularon. Terminada la guerra, en el Bundesland de Baden-Württemberg se publicó sin rubores: “No debe ser dicho nada favorable sobre el Tercer Reich, y no debe ser dicho nada desfavorable sobre los aliados”. Y en 1960, el Presidente de Alemania Federal, Heinrich Lübke, hablando de “los textos escolares” referidos “al lapso histórico alemán de 1933 a 1945”, solicitó expresamente que trasmitieran “aborrecimiento por el Tercer Reich”.

Con sublevante patetismo se advierte que nadie pide estudiar la verdad histórica, investigar serenamente, escudriñar las fuentes, cotejar testimonios, fatigar archivos. Ningún rebelde librepensador se atreve al llegar aquí a pensar libremente. Lo que se pide es instalar de modo unánime y sacramental el pensamiento único elaborado por Israel. Ardid inmoral y escandaloso que viene siendo elaborado perseverantemente desde el infame juicio de Nüremberg, cuyas aberraciones de toda índole jamás se quieren mencionar. Empezando por la que señala Carlos Whitlock Porter en su Not guilty at Nuremberg: se desecharon sin escrúpulos las 312.022 declaraciones notariales presentadas por la defensa, se aceptaron como moneda de buena ley, en cambio, las 8 ó 9 declaraciones presentadas por la fiscalía. Mención aparte significaría recordar la nómina de atentados judíos —algunos de ellos mortales— contra autores e instituciones dedicadas a la revisión histórica. Por probar este aserto, el 3 de enero de 1996, el embajador de Israel en la Argentina, Israel Avirán, ordenó la captura y el secuestro de la revista “Memoria” que entonces editábamos con un puñado de amigos.

El Santo Padre, precisamente por su doble condición de patriota alemán y de intelectual destacadísimo, debe ser la persona indicada para advertir que esta versión ruinosa y ficta no puede ser asumida por la Iglesia. Entiéndase bien: no se trata de exigirle a Roma que avale una determinada escuela historiográfica en contra de otra, ni de que tome partido por el revisionismo u otorgue rango de definición ex cathedra a los asuntos meramente terrenos. Pero se trata sí, de rogarle con insistencia que busque celosamente la verdad del pasado, que promueva esa búsqueda con empeño y sabiduría, que apoye a los estudiosos serios y veraces, desdeñando interpretaciones facciosas, preñadas de adulteraciones y de embustes de grueso calibre. Se trata, en suma, de tener bien presente, que el último dogma fue el de la Asunción de María Santísima.

No podemos conformarnos cada vez con menos, que es una de las definiciones de la tibieza; ni podemos tampoco aceptar la necesidad del doble discurso como constitutivo ineludible de las relaciones diplomáticas. Cierto es que el grueso de las sociedades vive bajo las falacias de la virtualidad y bajo el sometimiento de esos ídolos que supo describir Bacon. Cierto que al amparo de esos ídolos, que entenebrecen la realidad, pocos y cada vez menos son los que distinguen lo que las cosas son, como gustaba decir Gilson. Y cierto al fin, si se quiere, que no le corresponde al Pontífice hacer de historiador, ni andar dirimiendo sobre el Zyklon B o los alambrados de púas en Auschwitz. Pero si ya no hemos de pedirle al Vicario de Cristo que combata a los hijos de las tinieblas, y bregue por la Verdad en la totalidad de sus manifestaciones, ¿a quién entonces deberíamos acudir los católicos?

En su confortadora encíclica Spe Salvi, Su Santidad Benedicto XVI memora un texto del Sermón 340 de San Agustín, que parece contener toda una respuesta al dilema que estamos planteando. Explica allí el de Hipona que una misión se ha impuesto: “corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los soberbios, apaciguar a los pendencieros, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos”. Todo un programa para estas cruciales circunstancias.

Pero además, y como quedó dicho, existe otra razón superior para que la Iglesia rechace enfáticamente la versión oficial del Holocausto, y es que tras la misma asoma una teología dogmática judía groseramente anticristiana, burdamente paródica del genuino mesianismo, deliberada mueca hostil de inspiración talmúdica contra la misión salvífica de Nuestro Señor Jesucristo, y su Divina Majestad.

Llama poderosamente la atención que en estos agitados días alrededor del caso Williamson, haya pasado inadvertida toda voz eclesial, empezando por la de Benedicto XVI, que nos haya remitido a la Mit brennender sorge de Pío XI. Allí está todo lo que un católico debe saber para tomar distancias del Nacionalsocialismo, y de cuanto aquella ideología y su concreción política pudieron haber tenido de injusto y aún de ominoso. Pero está todo lúcida y corajudamente explicado en perspectiva católica, para que ningún bautizado confunda el rumbo y la finalidad. “La Cruz de Cristo” —dice Pío XI— “aunque su solo nombre haya llegado a ser para muchos locura y escándalo, sigue siendo para el cristiano la señal sacrosanta de la redención, la bandera de la grandeza y de la fuerza moral. A su sombra vivimos, besándola morimos; sobre nuestro sepulcro estará como pregonera de nuestra fe, testigo de nuestra esperanza, aspiración hacia la vida eterna” [nº 31].

http://www.revistacabildo.blogspot.com/
Nota de URANIA: Independientemente de que históricamente  las cosas ocurrieran según la versión oficial o bien de otro modo, tal como sólo es posible conocer por medio de ciertos investigadores,  lo cierto es que para el Cristianismo el único y supremo holocausto es el sacrificio en Cruz de Jesucristo.

Por otra parte, algunos  historiadores hablado del genocidio del pueblo alemán —víctimas de bombardeos, bajas en el frente de guerra y éxodo de los territorios de Prusia– y un artista ha representado lo que llamó el holocausto de Europa en un lienzo sólo dado a conocer a unas pocas personas de Barcelona en los años 80.

En todo caso, incluso si se acepta la versión hoy dominante de la historia reciente, la interpretación religiosa que hace Caponnetto es digna de consideración incluso para los “no creyentyes”.



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