Archive for the ‘GENOCIDIO’ Category

Un plan perverso: la desaparición de la raza blanca…

10 de septiembre de 2017

&&&&

 

https://www.youtube.com/watch?v=lYwPhtf0u5E

 

https://youtu.be/lYwPhtf0u5E

 

“Un plan perverso: el exterminio de Europa y la muerte de Occidente”

 

&&&&

La destrucción de dos grupos raciales y culturales distintos al mezclarlos.

 


Plan Kalergi:

 

El Plan Kalergi es un plan cuyo objetivo es el genocidio de la gente blanca mediante el mestizaje y la inmigración masiva de no blancos a Europa. Fue elaborado en 1923 por el conde Richard Nikolaus Coudenhove-Kalergi quien según sus propias expectativas, busca generar una raza mestiza pasiva, amansada, predecible y manipulable, de carácter e inteligencia inferior sobre la cual pudiera gobernar eternamente la élite aristocrática judía, pues dicha mente inferior les impediría organizarse para rebelarse, e incluso darse cuenta de que están dominados.

Este plan, expuesto en 28 tesis, está inspirado en el dominio humano sobre los animales de granja, los cuales, debido a su inferior inteligencia no pueden rebelarse.


La esencia del Plan

En sus primeros manifiestos escritos entre 1923 y 1925, el Plan Kalergi exigía que los judíos tomasen el poder, primero en Europa y después en todo el mundo. El plan se basa en un supremacismo judío utópico y se refiere a una «raza superior» (Herrenrasse) judía. La expresión Herrenrasse, utilizada por Adolf Hitler para describir a la raza aria, fue usada también por Coudenhove-Kalergi para corroborar la reivindicación de la soberanía judía en Europa y en el mundo. También el término «raza noble judía» es utilizado constantemente. Con motivo de la creación de este imperio judío, el plan Kalergi proclama la abolición del derecho de autodeterminación de los pueblos y, posteriormente, la eliminación de las naciones por medio de migraciones alógenas en masa, o bien su despedazamiento interno a través de movimientos separatistas “étnicos” como el separatismo catalán o vasco. Para que Europa sea dominable por los judíos, pretende transformar a los pueblos racialmente homogéneos en conjuntos mezclados de blancos, negros y asiáticos. A estos mestizos les atribuye crueldad, infidelidad y otras características que, según él, deben ser creadas conscientemente porque son indispensables para conseguir la superioridad de los judíos.

Mucho antes que Hitler, Kalergi compartía la opinión del alto rendimiento de la raza blanca, especialmente de la subraza nórdica, pero, al contrario que Hitler, no aspiraba al fomento, conservación y fortalecimiento de la misma, sino a su destrucción. Siguiendo los estudios de Joseph Arthur de Gobineau, pensaba que al cruzar las razas, se eliminarían talentos y características admirables de cada una de ellas. A pesar de su valoración positiva de esta raza, creó el plan de su exterminio únicamente porque decía necesitar a mestizos fácilmente manipulables para cuando los judíos tomaran el poder. En la actualidad, encontramos otra palabra en los medios de comunicación americanos cuando se refieren a la colonización de Afganistán e Irak, otro de los muchos signos que prueban que la semilla de Kalergi sigue germinando. Se trata de nationbuilding y significa algo así como la creación artificial de naciones a manos del hombre. En cuanto a la idea de Kalergi sobre el hombre cruzado consanguíneamente, encontramos grandes conocimientos sobre la evolución y la cría de razas que en algunos puntos concuerdan asombrosamente con las investigaciones de Darwin y las, en ese entonces no redactadas, teorías del Tercer Reich. También la ciencia moderna, impulsada sobre todo por Israel, que con el análisis del ADN puede distinguir a los judíos de sus primos, los árabes, confirma los conocimientos de Kalergi sin que se pueda averiguar la proveniencia de dicha sabiduría.

Fuente: metapedia

 

https://www.youtube.com/watch?v=pxEty8r2jys

https://youtu.be/pxEty8r2jys

Plan Kalergi, la destrucción de Europa

 

La raza europea… en peligro de desaparecer…!

25 de mayo de 2012

El biólogo evolutivo de la Universidad de Reading, Mark Pagel era uno de los científicos que pensaban que las razas humanas no tenían base científica, pero Pagel ha cambiado totalmente de opinión y da su testimonio:

Hay una censura muy intensa en la manera que se nos permite pensar y hablar de la diversidad de la gente en la Tierra. Oficialmente, “somos todos iguales: no hay razas”. Erróneo, como las viejas ideas sobre la raza; los estudios modernos sobre el genoma revelan un panorama sorprendente, apasionante y diferente de la diversidad genética humana. Por término medio, unas razas somos genéticamente similares a otras en un 99,5%. Este porcentaje no es el que se barajaba antes; es menor que el calculado previamente, que era del orden del 99,9%. Para poner en perspectiva esta diferencia, que puede parecer minúscula, hay que subrayar que genéticamente somos similares en alrededor de un 98,5%, o puede que más, a los chimpancés, que son nuestros parientes evolutivos más próximos. En otras palabras, este nuevo porcentaje reviste gran importancia para nosotros. Entre otras cosas, deriva de muchas diferencias genéticas pequeñas que se han conocido a partir de estudios comparativos de poblaciones humanas. Todo esto significa guste o no, que puede haber muchas diferencias genéticas entre poblaciones humanas, incluso diferencias que podrían corresponder a la antigua clasificación por razas, y diferencias que son reales, en el sentido de que hacen a un grupo determinado mejor que otro a la hora de dar respuesta a un determinado problema particular del medio en que se desenvuelve. Esto no quiere decir en modo alguno que haya un grupo que en general sea “superior” a otro, o que un grupo debería ser preferido sobre otro. Ahora bien, nos pone sobre aviso de que debemos estar dispuestos a hablar de diferencias genéticas entre poblaciones humanas.

 

El actor británico John Rhys-Davies quien personificó a “Gimli” en la película de Peter Jackson, El Señor de los Anillos (2001-2003), basada en la obra de J. R. R. Tolkien, declaró en una entrevista de 2004: “Existe una catástrofe demográfica que está ocurriendo en Europa y de la que nadie quiere hablar, que no nos atrevemos a plantear porque tenemos miedo de ofender a las personas por cuestiones raciales. Y claro que debemos ser respetuosos. Pero hay algo cultural también… En 2020, el 50% de los niños en los Países Bajos menores de 18 años será de origen musulmán… Y que no se olvide, aunado a esto está este colapso en los números. Los europeos no están teniendo bebés. La población de Alemania a finales del siglo va a ser el 56% de lo que es ahora. Las poblaciones de Francia, el 52% de lo que es ahora. La población de Italia estará por debajo de las 7 millones de personas… Yo creo que Tolkien dice que ciertas generaciones serán desafiadas. Y si no se levantan para enfrentar ese desafío, perderán su civilización. Eso tiene una verdadera resonancia en mí. Estoy a favor de la cultura blanca tradicional… Estoy enterrando mi carrera de manera tan notoria en estas entrevistas que es doloroso. Pero creo que hay algunas preguntas que exigen respuestas honestas“.

===
Nota de Tresmontes:

El texto arriba copiado es parte de un post publicado en el blog Nueva Europa.

Así son las obras del Enemigo (via jrania es Y R A N I A)

11 de febrero de 2011

 Así son las obras del Enemigo Nota de  JRANIA: el crimen atroz y la monstruosa fealdad van unidos. Esta foto, que se supone refleja la realidad de la nueva persecución contra el cristianismo, procede del blog   Jihad Watch Deutschland: http://www.fredalanmedforth.blogspot.com/Read More

via jrania es Y R A N I A

Otro crimen morisco… en “Britanistán” !!!

8 de mayo de 2010

Young father has face sliced open in race attack as his

terrified son, 5, looks on

By Daily Mail Reporter
Last updated at 3:36 PM on 5th May 2010

Enlarge   Reece Johnson Victim: Reece Johnson, 23, has been scarred for life after the random attack

A young father was slashed across the face as his five-year-old son looked on in what claimed was a random ‘anti-white’ revenge attack sparked by the murder of an Asian teenager.

Reece Johnson told how he and his son, Tyrel, were walking with Mr Johnson’s girlfriend when a mob of 20 Asian youths surrounded him.

He claims one of the youths said, ‘Your lot killed one of ours’, before he was set upon.

The attack ended when one of the gang sliced open his left cheek with a craft knife.

As Tyrel screamed in horror, his father was left reeling with a giant gaping wound in his face which later needed 68 stitches.

Police are investigating whether the attack was sparked by the murder of student Saffer Khan, 19, by two white youths in the same area more than two years ago.

Mr Johnson, a labourer from Great Lever, near Bolton, today said: ‘My face is a mess but the fact is I’m very lucky to be alive.

‘The doctors told me if the blade had continued another few millimetres then it would have hit my jugular vein. The nurse said it must have been a very sharp blade, like a razor.

‘She said another finger tip across my neck and that would have been it, I would have died. These guys picked on me for no other reason than because I was a white and killers of that young lad were white.

‘It’s just unbelievable. Obviously I had nothing to do with what happened to Mr Khan yet I was tarred with the same brush as the killers simply because of the colour of my skin.

‘I’m scarred for life now and people might look at me and think I?m a violent thug.’

Mr Johnson had been for a day out with the friends in Blackpool and was walking past the entrance of Bobby Heywood Park in Great Lever where Mr Khan was beaten to death by two teenagers in November 2007.

Mr Johnson said: ‘I was with my son and a girlfriend when this mob of 20 Asian youths came up to us. They were saying “Your lot killed one of ours” – meaning white people killed an Asian lad.

‘One of the guys was acting aggressively and the group was swearing and hurling racist abuse. They attacked me because of the colour of my skin. They were very racist.

‘I saw one of them in front of me with a small hand knife and I was watching him. But then another lad came at the side of me and punched me and that’s when I was slashed.

Enlarge   Heywood Park in Great Lever Crime scene: Mr Johnson was set upon near the entrance to Heywood Park in Great Lever, Bolton. He was rushed to hospital, where medics told him he could have bled to death

‘I was scared for my life. The lads who attacked me have no respect. My little son was with me – he’s five years old and he was traumatised.

‘He was screaming, clinging on to one of my friend’s legs.’

Mr Johnson was taken to a specialist facial unit at the Royal Blackburn Hospital on Saturday night. He was given 20 stitches inside his face and another 48 on the outside.

He left hospital at 6.30am on Sunday and is now recovering at his parents’ home.

race attackThe cause: Joseph Booth pleaded guilty to the murder of Seffar Iqbal Khan in 2008

The father-of-three said he and his girlfriend will now move home because they are scared to return to the area.

He said his son has been badly affected by the attack.

Mr Johnson added: ‘Tyrel was very upset, he was hysterical. He woke up the other night crying. That is not normal for him. There are people in the community that know who has done it but it is whether they are brave enough to admit it.’

A Greater Manchester police spokesman said: ‘The 23-year-old man had been out with his girlfriend when he was confronted by a group of up to 20 youths.

‘An argument broke out and during this, the man was slashed across the left cheek, suffering a six-inch wound. Inquiries are ongoing.’   A 16-year-old was arrested but later released without charge.

Mr Khan was kicked to death by 18-year old Joseph Booth who ripped off an electronic tag he had been ordered to wear as a condition of his early release from jail.

Manchester Crown Court was told in the hours before the killing Booth had been on a boozing spree and after downing cheap cider simply broke open the tag and threw it away.

As the authorities alerted by a fault on the tag began a search for Booth, the teenager and a 15-year old boy began prowling the park looking for a victim to mug and ambushed Mr Khan who was punched kicked and and had his head stamped on.

Booth and the 15-year old were later jailed for life for murder.

Dresden: 300.000 muertos no descansan en paz

29 de marzo de 2010

http://www.dresden.de/de/02/110/03/c_015.php

http://geschichtspuls.de/art1173-historikerkommission-korrigiert-opferzahl-der-bombenangriffe-auf-dresden

Dresden 630216 Einwohner per 01.09.1939
Dresden 368519 Einwohner per 30.04.1945
Dresden 261697 Einwohner weniger
Leipzig 707365 Einwohner per 01.09.1939
Leipzig 581528 Einwohner per 30.04.1945
Leipzig 125837 Einwohner weniger
Chemnitz 337646 Einwohner per 17.05.1939
Chemnitz 243613 Einwohner per 01.12.1945
Chemnitz 94033 Einwohner weniger

Diese offiziellen Zahlen belegen , das in Dresden während der Bombenangriffe ca. 125000 Menschen getötet wurden.

—-

Bombas incendiarias sobre Dresden

El criminal bombardeo de Dresde también conocido como la Masacre de Dresde, se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con esos dos nombres se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de Alemania.

Durante los mismos, entraron en acción la increíble cifra de más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la “Florencia del Elba” cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1]

El segundo ataque, mayormente con bombas incendiarias de termita, se programó para tres horas más tarde de modo tal que los bomberos (que arribarían tambien de otras ciudades para apagar el fuego) resultasen víctimas del ataque. No hubo ninguna oposición en absoluto. Ningún caza alemán y ningún fuego antiaéreo.

Antes del alba, se produjo un tercer ataque con casi 150 mil bombas incendiarias y bidones de fósforo, para activar la horrorosa pira. Los cazas escoltas tenían la instrucción de descender al nivel de los tejados y barrer “blancos de oportunidad”. Abrieron fuego sobre masas de gente que atestaban las rutas fuera de Dresden y sobre cualquier cosa visible. Un grupo de niños, del famoso coro de la Iglesia de Kreuzkirche, fue masacrado en la calle del zoológico. Prisioneros de guerra británicos, que habían sido puestos en libertad ya que sus campos de internación estaban ardiendo, fueron ametrallados también.

Ciudad abierta

Dresde (Dresden, en alemán) era una ciudad de Alemania ubicada a 120 km. del frente del Este y albergaba a 800 mil refugiados que huían del avance soviético de Zhukov. Dresden, la hermosa y culta capital de Sajonia, fue declarada durante la Segunda Guerra Mundial, como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital, es decir, no albergaba tropas, ni poseía fábricas de guerra, ni objetivos militares de ninguna clase. No poseía siquiera artillería antiaérea, pues había sido llevada al frente del Oder.

El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero la línea mantenedora de la historia oficial, lo sitúa entre 18.000 y 35.000 muertos. Por su parte, otros sectores, como la revista bimensual The Barnes Review o el historiador revisionista David Irving manejan cifras de hasta por encima de los 200.000 fallecidos.

El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más infames de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad ya no hay ninguna duda de que la capital sajona no era un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares Aliados. Al contrario, el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[1] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[1]

Trasfondo y fines del ataque aéreo

A principios del año 1945, cuando el final de la guerra ya estaba cerca, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia.[1] Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de Alemania. Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado la posibilidad de atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto.[1] En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el Frente Oriental.[1] De este modo, la Royal Air Force modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que demorasen su avance.

Bombardeo inútil

El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:

“Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. […] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse […] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF.[1][1]

Curiosamente, las principales zonas industriales de la periferia, que tenían una extensión enorme, no fueron bombardeadas. Y si, las zonas centrales repletas de civiles inocentes. [1] De acuerdo con Donald Miller, “El trastorno económico habría sido mucho mayor si el Comando de Bombarderos se hubiese fijado como objetivo las áreas del extrarradio donde se concentraba la mayor parte de la capacidad industrial de Dresde”.[1] Otros académicos sostienen que, en cualquier caso, “las plantas industriales de Dresde ya no desempeñaban un papel significativo en la industria militar alemana en esta fase de la guerra”.[1] En la misma línea, el punto de vista revisionista reconoce que gran parte de las industrias estaban alejadas de la zona que fue bombardeada y que no constituía de ningún modo un objetivo “industrial, estratégico o militar de primer orden”.[1]

Cronología de la masacre

Ataques anteriores a febrero de 1945

Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos.

El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.

El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.

Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.

Arthur Harris, comandante supremo del “British Bomber Command” desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis escuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en despistar al enemigo.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: primera oleada

El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas.

Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de “Ostragehege” y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.

Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado bombardeo en alfombra.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: segunda oleada

Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650 000 bombas incendiarias -1500 toneladas- sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.

El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.

La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.

Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16.000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

Ataque diurno del 14 de febrero de 1945

A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas también cayeron sobre el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Ataque diurno del 15 de febrero de 1945

El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.

En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3.865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.

Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25.000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

Siete días

Dresde ardió durante siete días, de acuerdo al diario de un prisionero de guerra inglés que se hallaba allí. Durante varios días después del ataque, Dresde se mantuvo cubierta por una niebla de humo y hollín. Y una constante lluvia de cenizas, húmedas y negras, cayó sobre la campiña circundante.

De toda la provincia partieron inmediatamente convoyes transportando provisiones. En la ciudad los esperaban escenas increíblemente macabras. Dos trenes, repletos de niños evacuados, habían recibido impactos directos. Los cuerpos de los pequeños se hallaban apilados, en montículos, en el patio de la estación. Seiscientos refugiados, que habían buscado cobertura en el sótano abovedado de la estación, resultaron muertos. Cien de ellos murieron quemados vivos por las bombas incendiarias y el resto pereció asfixiado por las emanaciones y el humo.

De los 19 hospitales más importantes de Dresde, 16 resultaron dañados y 3 totalmente destruídos. En la escuela de Vitzhum, que estaba siendo usada como hospital de emergencia, sólo 200 de los 500 pacientes resultaron evacuados a tiempo. Los 300 sin evacuar murieron en sus lechos. En la maternidad de Johannstadt resultaron muertas 200 personas, pero sufrieron tantas y tan horribles mutilaciones que sólo 138 pudieron ser identificadas. Muchas de las víctimas estaban tan achicharradas y carbonizadas que, literalmente, hubo que despegarlas del asfalto derretido y palear sus restos. Muchos cuerpos habían quedado reducidos por el fuego a menos de la mitad de su tamaño normal.

Otros ataques contra Dresde hasta el final de la Guerra

El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EEUU sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviaron y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.

Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.

El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.

La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.

El 23 de abril la Royal Air Force arrojó 40.000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la zona de defensa de Dresde y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

Balance material

El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval.[1] Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas.

La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres.[1] Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt (“ciudad nueva”) son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt (“ciudad vieja”).

El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la “Florencia del Elba”, entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o “Sophienkirche” y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como “monumento” (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.[1]

A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60.000 y 75.000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.

La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.

La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945,[1] sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.

En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de llevar a cabo sus tareas administrativas. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.

Balance de víctimas

Desde el fin de la guerra el número de fallecidos en el bombardeo de Dresde ha sido objeto de constante revisión por parte de la comunidad académica. Las cifras exactas son difíciles de determinar. Los cálculos cuentan con la dificultad añadida de que, la ciudad, que en 1939 tenía una población de 642.000 habitantes, estaba en el momento del bombardeo atestada con cerca de 200.000 refugiados y miles de soldados heridos.[1]

El nacionalismo alemán defiende la cifra del cuarto de millón de muertos, como en el artículo de Thomas Brehl, político y cofundador de la organización Kampfbund Deutscher Sozialisten.[1] Esta es una cantidad superior inclusive a las de otros bombardeos aliados contra ciudades del Eje, como Tokio (100.000 muertos) o el Bombardeo de Hamburgo (Operación Gomorra) de casi 40.000 muertos.

Primeras estimaciones

Las primeras informaciones que se publicaron en los medios, se hacían eco de cantidades de seis cifras. El periódico sueco Svenska Morgenbladet apuntaba el 17 de febrero de 1945 “por encima de los 100.000” y el 27 de febrero a “cerca de los 200.000” muertos. En 1948, el Comité Internacional de la Cruz Roja mencionaba 275.000 cuerpos “identificados” en la región de Dresde. En 1951, Axel Rodenberger hablaba de entre 350.000 y 400.000 muertos. F.J.P. Veale escribió en 1955 en Advance to Barbarism que el número estaba entre los 300.000 y los 500.000. El británico David Irving calculó en 1963, en su libro “La destrucción de Dresde”, entre 135.000 y 250.000; Hans Dollinger en 1973, 250.000; y Rolf Hochhuth en 1974, 202.000.

El Süddeutsche Zeitung hablaba en 1975 de 135.000 y Die Welt de “250.000 o incluso 400.000” fallecidos.[1] El antiguo oficial del alto mando de Dresde Eberhard Matthes afirmaba ya entrada la década de los 90 que el 30 de abril de 1945 tuvo lugar en su presencia una conversación telefónica con Adolf Hitler a petición de este, en la que se informó al Führer de 3.500 cadáveres identificados, 50.000 identificables y 168.000 inidentificables.

Lápida conmemorativa en el cementerio Heidefriedhof. Dice:”Wieviele starben? Wer kennt die Zahl?/An deinen Wunden sieht man die Qual/der Namenlosen die hier verbrannt/im Hoellenfeuer aus Menschenhand.” (“¿Cuántos murieron? ¿Quién conoce el número?/En tus heridas se ve el sufrimiento/de los sin nombre que aquí murieron calcinados/en el fuego infernal creado por la mano del hombre.”)

Debate histórico

Consecuencias para el desenlace de la Guerra por parte de los Aliados

Entre algunos aliados occientales, los area bombings nocturnos en los últimos meses de la guerra eran controvertidos. Sobre todo tras los bombardeos de febrero de Dresde, los dirigentes militares de EEUU pidieron a los británicos que cesaran este tipo de ataques. La Royal Air Force, sin embargo, había sido específicamente equipada y entrenada para los bombardeos de superficie.

El 28 de marzo de 1945, Winston Churchill tomó en consideración la suspensión de los ataques contra las ciudades alemanas y se distanció de ellos redactando un telegrama dirigido al General Ismay y a los jefes del estado mayor británico que no llegó a enviar:

“Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero propósito de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado… La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los aliados en lo referente a bombardeos. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibó la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionantes que éstos puedan parecer.[1][1][1]

Pero en el telegrama que finalmente sí envió, Churchill hacía hincapié en que seguir destruyendo zonas residenciales y similares era contrario a los intereses de Gran Bretaña tras la guerra.[1]

Asi, Churchill reconocía que eran concientes que bombardeaban zonas civiles.

Propaganda

El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por “los fascistas alemanes”. Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de “únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar”.

Desde 1949, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Como si Alemania Oriental fuese de pertencia soviética…

Carnicería

La revista Das Reich (“El Imperio”) el 4 de marzo de 1945 en el artículo “Der Tod von Dresden” (“La muerte de Dresde”) afirma: “En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg.”

Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el bombardeo moral (moral bombing) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.

Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los bombardeos por zonas (area bombings). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.

La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon algunos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.

Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela Slaughterhouse Five (literalmente Matadero Cinco), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.

El historiador Jörg Friedrich, en su libro El incendio (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.

Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo –igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades-. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades.

También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro Among the Dead Cities (Entre las Ciudades Muertas) llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.

El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su “bombardero”, aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área…

Conmemoraciones

Religiosas

El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Iglesia de la Cruz y tocaron las campanas. Desde entonces, cada 13 de febrero se tocan las campanas de todas las iglesias de Dresde, aproximadamente a las diez menos cuarto de la noche, que fue cuando entonces sonaron las alarmas aéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una sinfonía de campanas en la cual intervinieron todas las campanas de Dresde.

Ya inmediatamente después del final de la guerra, la congregación anglicana de Coventry (Inglaterra), se puso en contacto con Dresde. En 1956 comenzó la cooperación entre ambas ciudades. En 2002 los invitados de Coventry visitaron a sus compañeros de Dresde, bajo el lema “Construir puentes – Vivir la reconcilicación”. La reunión tuvo lugar en Dresde, en las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990.

Mientras tanto, se reconstruye a su estado original, con la ayuda de importantes aportaciones de fondos procedentes sobre todo de asociaciones británicas y alemanas, cuyo objetivo es la reconciliación.

Políticas

Ya desde 1946 hubo en Dresde (antes que en otras ciudades alemanas) actos políticos conmemorativos, con regularidad. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales.

En primer lugar, se habló de una “devastación de Dresde provocada conscientemente por los criminales fascistas…”, y se declaró que “la debilidad política del pueblo alemán tiene la culpa de esta guerra…” Según instrucciones de la administración militar soviética, había que evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos.

Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue cada vez más utilizado propagandísticamente contra los Aliados occidentales. En un recuerdo oficial de toda la RDA para los muertos de Dresde, se retiró la cuestión de la culpabilidad de los alemanes. Según las declaraciones más destacadas de los políticos, no había en Dresde ningún objetivo militar, y por tanto los bombardeos no sólo no habrían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. De vez en cuando se decía incluso que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Además, por primera vez se volvió a emplear la expresión acuñada por Goebbels de “los aerogángsters angloamericanos”.

En 1990 David Irving se encontró durante un acto en Dresde con 500 participantes que estaban de acuerdo con él. Por el contrario Helmut Schnatz, durante la presentación de su libro que critica la leyenda de los vuelos rasantes, fue molestado por habitantes furiosos de Dresde furiosos.

Nacionalistas y marxistas

Pancarta del partido nacionalista NPD, en la cual se lee “¡Nunca más el terror de las bombas!”, el 13 de febrero de 2005 en Dresde.

Contramanifestación en febrero de 2006 con banderas soviéticas, estadounidenses, británicas e israelíes a favor del criminal bombardeo. La pancarta azul dice: “Todo lo bueno viene de arriba”, en referencia a las bombas arrojadas por los aviones aliados.

Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de nacionalistas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unas decenas de jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya varios cientos, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.

En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema “Honor a las víctimas del bombardeo terrorista”, en la que participaron unas 500 personas, entre ellas Franz Schönhuber, Horst Mahler y Gerd Sudholt.

Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania), que se presentó como siendo un frente popular de derechas. El 13 de febrero de 2005, unos 6500 nacionalistas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.

Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales del nacionalismo en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para ponerse en contacto a diversos grupos. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos nacionalistas legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.

Las marchas siempre son utilizadas como propaganda mediante pancartas y discursos en que se habla del holocausto de los bombardeos. Se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos especialmente inhumanos y crueles.

Contra esto protestan algunos grupos de marxistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de antialemanes con lemas como “Los culpables alemanes no son víctimas”, “Ninguna lágrima por Dresde” o “Bombardero Harris, hazlo otra vez”. Celebran así, el bombardeo de Dresde.

El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la “Marcha Fúnebre” a la que había convocado una “Alianza activa contra el olvido” formada por el JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el principal partido nacionalista de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una “Semana Activa” para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad “en los restos de los ataques”.

A causa del temor por el aumento del nacionalismo, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche.

Crimen de guerra

El ataque a Dresde ha entrado en la historia como el bombardeo más atroz que jamás haya sido llevado a cabo. Las cifras de muertos no desciende de 250 mil personas. Fue la horrenda magnitud de esta masacre lo que inhibió a los aliados de enjuiciar a los alemanes por haber organizado el “Blitz” sobre Londres. Sin embargo no les pareció así a los soviéticos quienes, en Núremberg, durante el nefasto proceso contra los jerarcas alemanes, demandaron que se acusase a Hermann Goering de haber realizado el bombardeo en Londres. El argumento soviético decía: “Los ataques alemanes fueron la obra de criminales de guerra nazis, quienes hicieron llover la muerte sobre trabajadores inocentes y sobre sus mujeres y niños. Los ataques aliados, por el contrario, fueron llevados a cabo por las fuerzas vengadoras de la democracia a los efectos de hacer salir a las bestias fascistas de sus madrigueras y erradicar al imperialismo y al nazismo“.

De esta manera los soviéticos “justificaban” la mundialmente conocida: masacre de Dresde.

Tapa del libro de David Irving

Artículo de opinión

(Prólogo de Joaquín Bochaca del libro “La destrucción de Dresde. El verdadero holocausto”, de David Irving)

Es un lugar común, de ámbito y vigencia prácticamente universal, que cuando se alude a grandes desastres sufridos por las poblaciones civiles en el transcurso de la II Guerra Mundial, inmediatamente, en el subconsciente de la gran mayoría de las gentes, se recuerdan los nombres de las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que fueron blancos inocentes, gratuitos y estúpidos de las bombas atómicas que mandó lanzar sobre ellas el presidente americano Harry Salomon Schippe Truman (Ver: Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki).

Desgraciadamente, los devastadores efectos de los dos criminales bombardeos sobre aquellas ciudades japonesas fueron superados, de una sola tacada, por uno de los personajes más injustamente prestigiosos de la Historia moderna: el Honorable Sir Winston Churchill, que ordenó el bombardeo de Dresde.

En aquella hermosa ciudad de Sajonia, antaño denominada “la Florencia del Norte”, el día 13 de febrero de 1945, los aviones Aliados, ingleses y norteamericanos, bombardearon repetidamente la ciudad hasta destruirla por completo. No contentos con ello, el siguiente día, 14 de febrero, los cazas descendieron para ametrallar todo lo que aún se movía; ni los animales del zoológico se libraron de la vesania de los “Cruzados de la Democracia”.

Según los cálculos del Jefe de la Policía de la ciudad, hubieron más de un cuarto de millón de muertos, es decir, casi unos cincuenta mil más que en las dos ciudades japonesas víctimas del bombardeo nuclear. Esa cifra fue confirmada por el escritor inglés F. J. P. Veale. En cualquier caso, se hizo muy difícil evaluar el número de muertos ya que, aparte de los civiles —mujeres, ancianos y niños que residían en la ciudad—, no se podrá calcular nunca con cierta exactitud el número de decesos, pues entre los que murieron calcinados hubieron muchísimos civiles recién llegados de los territorios del Este de Alemania que huían ante el avance del Ejército Rojo que cruzaba en esos días las fronteras del Reich a sangre y fuego (Ver: Expulsión de alemanes tras la Segunda Guerra Mundial). Dresde era una ciudad sin ningún objetivo militar digno de mencionar, ni ninguna industria importante que ni remotamente pudiera utilizarse para fines bélicos. Era, prácticamente, una ciudad-hospital, y —por así decirlo— una base de tránsito para el transporte de prisioneros (de hecho fallecieron en el bombardeo cientos de aviadores británicos y norteamericanos que trabajaban en la ciudad) y de civiles evacuados que buscaban refugio en la ciudad ante el avance de las tropas soviéticas.

En realidad, el caso de Dresde sólo es único por su magnitud. Hubo centenares, miles de bombardeos que —aunque calificados por la propaganda bélica británica de “strategical bombing” — no tenían otro objetivo que tratar de minar la moral de la población alemana y forzar, de manera particularmente torticera, la rendición del III Reich.

En el libro que tienes en tus manos, lector amigo, podrás ver, en facsímil, el documento secreto, desclasificado recientemente, dirigido por el General Ismay, de la R.A.F., al Primer Ministro Churchill, desaconsejándole, por inútil, costoso e inhumano, el llamado bombardeo estratégico, que otros ingleses, como el Comodoro del Aire, MacLean y el citado historiador F.J.P. Veale, calificaron de bombardeos terroristas.

Churchill fue desmentido por sus propios subordinados militares. Y lo más grave, es que la excusa de que el bombardeo de Dresde había sido solicitado por los soviéticos para facilitar su progresión en territorio alemán también fue desmentida por los propios servicios del “Viejo Tío Joe”, como llamaban Churchill y su compadre Roosevelt al sanguinario Zar Rojo Stalin.

Bibliografía

  • Addison, Paul; Crang, Jeremy A. (2006). Firestorm: The Bombing of Dresden (en inglés). Pimlico.
  • Angell, Joseph W. (1953). Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden (documento clasificado como secreto hasta 1978) (en inglés). USAF Historical Division Research Studies Institute Air University.
  • Länderrat des Amerikanischen Besatzungsgebiets. Statistisches Handbuch von Deutschland: 1928–1944, 1949 edición (en alemán). (se puede consultar digitalizado en: Statistisches Handbuch von Deutschland 1928 – 1944 (en alemán). Universidad de Colonia.)
  • Longmate, Norman (1983). The Bombers (en inglés). Hutchins & Co.
  • McKee, Alexander (1982). Dresden 1945: The Devil’s Tinderbox (en inglés). Souvenir Press.
  • Ross, Stewart Halsey (2003). Strategic Bombing by the United States in World War II: The Myths and the Facts (en inglés). McFarland & Company.
  • Taylor, Frederick. Dresden: Tuesday 13 February 1945, 2005 edición (en inglés), Londres: Bloombsbury.

Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos

Videos

Fuente: metapedia.org

Nota de URANIA:  El número de muertos del bombardeo de Dresde, ordenado por Winston Churchill han sido

revisados y redicidos.   Las víctimas del inútil bombardeo de la ciudad de Leipzig, al final de la Guerra, fueron entre 20 mil y 25 mil, según una reciente Comisión Histórica. La mayoría (2/3) eran adultos, entre 18 y 79; más mujeres que hombres. Menores de 18 y mayores de 70, eran cerca de un 10%.  Minimizando las cifras de las víctimas, se trata de evitar que Dresde no se convierta en un símbolo del genocidio cometido contra la población civil. No sólo han sido prohibidas las manifestaciones de lo que llaman “elementos de extrema derecha”, sino que además es ilegal establecer comparaciones sobre las cifras de muertos en la guerra con el fin de “crear odio entre los pueblos”.  Pese a esta prohibición este año participaron miles de manifestantes que denunciaban el “holocausto del bombardeo”, aunque no pudieron llegar al centro de Dresde, tomado por 5000 policías y unos diez mil “antifascistas”, los cuales, años atras, gritaban: “todo lo que cae del cielo es bueno” y “Harris, vuelve otra vez”. Arriba, una  “pintada” en un muro, la cifra 300.000  está  sobreescrita con la palabra “antifa” que, como es sabido es el nombre que usan los contramanifestantes que en toda Europa se destacan por sus actos de gamberrismo político.  Dado que las cifras de muertos en Dresde siguen disminuyendo cada año… vale decir que no les dejan descansar en paz.  Sin embargo, un comentarista  en la página weg de la citada comisión histórica dió las cifras de habitantes que habia respectivamente en 1939 y 1945 en ciudades como Dresde, Leipzig y Chemnitz.

Pulso a la Iglesia: Judea presiona al Vaticano

22 de noviembre de 2009

En el blog hurania hemos leído un interesante artículo del que reproducimos una parte en la que su autor, Antonio Caponnetto, interpreta el sigificado teológico de un  supuesto “holocausto” del que todo el mundo habla sin saber ni siquiera el origen de esta palabra griega:

V. La mayor mentira de la mentira del Holocausto

A pesar de que lleva largo tiempo el alboroto inicuo armado ex profeso por el aparato judeo-modernista internacional contra las razonables declaraciones de Monseñor Richard Williamson, todavía no terminan de inteligir los católicos la verdadera gravedad de sostener la versión oficial del Holocausto. Incluso —y con pesar lo decimos— no terminan de entenderlo ciertos intelectuales católicos de orientación tradicionalista. A muchos de ellos el fastidio que les suscita la sola mención del Nacionalsocialismo, y la posibilidad siquiera indirecta de que puedan quedar defendiéndolo, les impide ver la profundidad del mal que se está consumando ante nuestra vista.
Porque esta versión oficial del Holocausto, que desde antes del pontificado de Benedicto XVI ya Roma se había decidido a sostener y a preservar, y que ahora ha cuasi dogmatizado, no contiene sólo una inadmisible fábula histórica sino una horrenda falsificación teológica. El mito de la Shoah no es principalmente inaudito porque se adulteren las cifras de los homicidios, las causas de las muertes o las condiciones edilicias de los campos de concentración. No radica su nocividad en hacer pasar por gases humanamente letales los desinfectantes del tifus, o en montar hornos crematorios después del triunfo aliado, o en trucar fotos, cifras, testimonios, juicios y acontecimientos. Ni siquiera es su peor culpa haber hecho un negocio multimillonario de esta mentira, como lo probó el judío Norman Finkelstein en su libro La industria del Holocausto. Todo esto y tantísimo más, describen la faz histórica, política y económica de este embuste basal del siglo XX, asegurado por los verdugos inmisericordes de Nüremberg y sellado en las tenidas torvas de Yalta y de Potsdam. Y todo esto, claro, estará bien que se dirima en el ámbito de los estudios historiográficos, distante si se quiere de las cuestiones de Fe.
Pero todavía hay algo mucho más tenebroso, y es la teología judaica sobre el Holocausto. Una teología dogmática que enseñan y hacen suya las más renombradas agrupaciones hebreas que suelen tener ahora libre acceso al Vaticano, o viceversa, que suelen dar hospedaje al Santo Padre. Según esta teología, Israel, no Cristo, es el Cordero Inmolado. Perseguido durante siglos y ofreciéndose en sacrificio permanentemente, alcanza el punto culminante de su ofrenda cuando muere masivamente bajo las tropelías del Tercer Reich. Tropelías antisemitas que, en esta cosmovisión mesiánica del Israel carnal, no tendrían sino como fundamento último las mismas enseñanzas católicas que durante siglos y siglos habrían predicado la culpabilidad hebrea en la muerte de Cristo. Al nazismo se llega por culpa del cristianismo; y bajo el nazismo la oblación mesiánica de Israel alcanza su punto culminante. Cristo es el gran destronado de su trono de Víctima, y acusados sus seguidores de instigación secular al antisemitismo, colócase en ese trono sangrante el mismo Israel. Del Gólgota ya no pende Aquel cuya sangre pidieron un día que cayera sobre sus testas impías y las de sus propios hijos. Pende sacrílegamente la mano y la mente, el puño y la inteligencia de aquellos que fraguaron la crucifixión del Redentor.

Parodia endemoniada de la economía de la salvación, caricatura infernal del genuino mesianismo, subversión radical del sentido de la Historia de clara inspiración cabalística, esta versión teológica del Holocausto es la que debe saber todo católico honrado que está adquiriendo cada vez que le hacen creer que “quien niega la Shoah no conoce el misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo”. Palabras insensatas pronunciadas el 30 de enero por el Padre Federico Lombardi, Director de la Oficina de Información de la Santa Sede y que, lamentablemente, no fueron desmentidas ni enmendadas.

Es por este carácter paródico y endemoniado del mesianismo de Israel, que sus principales ideólogos monopolizan la denominación de holocausto para lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, no permitiendo que el término se use para los cien millones de cristianos masacrados por el Comunismo a lo largo de la casi totalidad del siglo XX, porque es bien sabido que la dirigencia comunista responsable de este martirio colectivo ha sido y fue en su casi totalidad de origen hebreo.

Y es porque este carácter paródico del mesianismo debe quedar asegurado universalmente, que la teología dogmática judía elabora o promueve en abundancia obras como las de Yad Vashem (Jerusalém), M. Polakoff (Iom HaShoá VeHagvurá. Un manual para el recuerdo), Isajar Moshé Teijtel (Alegre madre de hijos), Pasión intacta, de George Steiner, Breviario del Odio, de León Poliakov —con su prólogo meaculpista del cristiano Francois Mauriac—, The destruction of the European Jews, de Raul Hilberg o la de Gustavo D. Perednik, Teología del holocausto, que con interés y provecho puede consultarse digitalmente. (…/…).

Precisamente en este ensayo dice Perednik, glosando a otros exégetas hebreos, que el capítulo 53 de Isaías, llamado Del Siervo del Eterno, no sería una prefiguración de la Crucifixión de Jesucristo, sino “que puede ser entendido perfectamente como una referencia al Holocausto”, pues en él “los sufrimientos son purificadores en dos sentidos: en lo personal y en un plano social” […] Aquí cabe evocar al filósofo que se basó precisamente en Isaías 53 para fundamentar su teología del Holocausto. Para Ignaz Maybaum, el judío sufre a fin de despertar la conciencia del mundo gentil que es su victimario. A partir del martirio judío, la humanidad entera, por reflejo, ahonda su búsqueda en la senda del bien […] “Mira:yo pongo hoy delante de ti la vida y la bendición, la muerte y la maldición”, concluye por decirnos la Torá. Berkovits, sostenedor de esta idea, agregará que en el tema del Holocausto, el contraste histórico es claro: “desde los humos de Treblinka, irrumpe el Estado de Israel. Lo que Berkovitz denominaría, después del horror, «la sonrisa suficiente». El retorno a Sión da el significado a la historia judía”.

Pero ni este texto representativo ni este artículo agotan lo que cabría saber al respecto. La nómina de expositores de este paródico mesianismo, se engrosaría si incluyéramos en ella a ciertos autores protestantes, como Robert McAfee Brown, o sedicentemente católicos como Harry James Cargas, mucho más entitativo, audaz y heterodoxo que el vocero vaticano Lombardi.

VI. La Iglesia debe pensar católicamente
Si se nos ha seguido benévolamente hasta aquí, con especial énfasis en la lectura del parágrafo anterior, un par de necesarias conclusiones podríamos ir elaborando.
La primera es que la Iglesia no puede asumir como propia la versión oficial sobre el Holocausto, ni mucho menos dotarla de la intangibilidad que se pretende.

Tiene esta versión un cúmulo inagotable de mentiras a designio, fruto principalmente de las llamadas “campañas de desnazificación”, con sus tribunales fiscalizadores, sus lavados de cerebro colectivos y sus programas de reeducación, cuya parcialidad antialemana y aliadófila jamás disimularon. Terminada la guerra, en el Bundesland de Baden-Württemberg se publicó sin rubores: “No debe ser dicho nada favorable sobre el Tercer Reich, y no debe ser dicho nada desfavorable sobre los aliados”. Y en 1960, el Presidente de Alemania Federal, Heinrich Lübke, hablando de “los textos escolares” referidos “al lapso histórico alemán de 1933 a 1945”, solicitó expresamente que trasmitieran “aborrecimiento por el Tercer Reich”.

Con sublevante patetismo se advierte que nadie pide estudiar la verdad histórica, investigar serenamente, escudriñar las fuentes, cotejar testimonios, fatigar archivos. Ningún rebelde librepensador se atreve al llegar aquí a pensar libremente. Lo que se pide es instalar de modo unánime y sacramental el pensamiento único elaborado por Israel. Ardid inmoral y escandaloso que viene siendo elaborado perseverantemente desde el infame juicio de Nüremberg, cuyas aberraciones de toda índole jamás se quieren mencionar. Empezando por la que señala Carlos Whitlock Porter en su Not guilty at Nuremberg: se desecharon sin escrúpulos las 312.022 declaraciones notariales presentadas por la defensa, se aceptaron como moneda de buena ley, en cambio, las 8 ó 9 declaraciones presentadas por la fiscalía. Mención aparte significaría recordar la nómina de atentados judíos —algunos de ellos mortales— contra autores e instituciones dedicadas a la revisión histórica. Por probar este aserto, el 3 de enero de 1996, el embajador de Israel en la Argentina, Israel Avirán, ordenó la captura y el secuestro de la revista “Memoria” que entonces editábamos con un puñado de amigos.

El Santo Padre, precisamente por su doble condición de patriota alemán y de intelectual destacadísimo, debe ser la persona indicada para advertir que esta versión ruinosa y ficta no puede ser asumida por la Iglesia. Entiéndase bien: no se trata de exigirle a Roma que avale una determinada escuela historiográfica en contra de otra, ni de que tome partido por el revisionismo u otorgue rango de definición ex cathedra a los asuntos meramente terrenos. Pero se trata sí, de rogarle con insistencia que busque celosamente la verdad del pasado, que promueva esa búsqueda con empeño y sabiduría, que apoye a los estudiosos serios y veraces, desdeñando interpretaciones facciosas, preñadas de adulteraciones y de embustes de grueso calibre. Se trata, en suma, de tener bien presente, que el último dogma fue el de la Asunción de María Santísima.

No podemos conformarnos cada vez con menos, que es una de las definiciones de la tibieza; ni podemos tampoco aceptar la necesidad del doble discurso como constitutivo ineludible de las relaciones diplomáticas. Cierto es que el grueso de las sociedades vive bajo las falacias de la virtualidad y bajo el sometimiento de esos ídolos que supo describir Bacon. Cierto que al amparo de esos ídolos, que entenebrecen la realidad, pocos y cada vez menos son los que distinguen lo que las cosas son, como gustaba decir Gilson. Y cierto al fin, si se quiere, que no le corresponde al Pontífice hacer de historiador, ni andar dirimiendo sobre el Zyklon B o los alambrados de púas en Auschwitz. Pero si ya no hemos de pedirle al Vicario de Cristo que combata a los hijos de las tinieblas, y bregue por la Verdad en la totalidad de sus manifestaciones, ¿a quién entonces deberíamos acudir los católicos?

En su confortadora encíclica Spe Salvi, Su Santidad Benedicto XVI memora un texto del Sermón 340 de San Agustín, que parece contener toda una respuesta al dilema que estamos planteando. Explica allí el de Hipona que una misión se ha impuesto: “corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los soberbios, apaciguar a los pendencieros, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos”. Todo un programa para estas cruciales circunstancias.

Pero además, y como quedó dicho, existe otra razón superior para que la Iglesia rechace enfáticamente la versión oficial del Holocausto, y es que tras la misma asoma una teología dogmática judía groseramente anticristiana, burdamente paródica del genuino mesianismo, deliberada mueca hostil de inspiración talmúdica contra la misión salvífica de Nuestro Señor Jesucristo, y su Divina Majestad.

Llama poderosamente la atención que en estos agitados días alrededor del caso Williamson, haya pasado inadvertida toda voz eclesial, empezando por la de Benedicto XVI, que nos haya remitido a la Mit brennender sorge de Pío XI. Allí está todo lo que un católico debe saber para tomar distancias del Nacionalsocialismo, y de cuanto aquella ideología y su concreción política pudieron haber tenido de injusto y aún de ominoso. Pero está todo lúcida y corajudamente explicado en perspectiva católica, para que ningún bautizado confunda el rumbo y la finalidad. “La Cruz de Cristo” —dice Pío XI— “aunque su solo nombre haya llegado a ser para muchos locura y escándalo, sigue siendo para el cristiano la señal sacrosanta de la redención, la bandera de la grandeza y de la fuerza moral. A su sombra vivimos, besándola morimos; sobre nuestro sepulcro estará como pregonera de nuestra fe, testigo de nuestra esperanza, aspiración hacia la vida eterna” [nº 31].

http://www.revistacabildo.blogspot.com/
Nota de URANIA: Independientemente de que históricamente  las cosas ocurrieran según la versión oficial o bien de otro modo, tal como sólo es posible conocer por medio de ciertos investigadores,  lo cierto es que para el Cristianismo el único y supremo holocausto es el sacrificio en Cruz de Jesucristo.

Por otra parte, algunos  historiadores hablado del genocidio del pueblo alemán —víctimas de bombardeos, bajas en el frente de guerra y éxodo de los territorios de Prusia– y un artista ha representado lo que llamó el holocausto de Europa en un lienzo sólo dado a conocer a unas pocas personas de Barcelona en los años 80.

En todo caso, incluso si se acepta la versión hoy dominante de la historia reciente, la interpretación religiosa que hace Caponnetto es digna de consideración incluso para los “no creyentyes”.


Vae Victis!

20 de enero de 2009

Legión 88 Chile

20 enero 2009

¡Vae Victis!
El historiador romano Tito Livio (muerto el año 17), cuenta en el libro quinto de su gran obra de historia Ab urbe condita como Roma unos 400 años antes fué asediada por los galos. Apareció el hambre en la gran ciudad. Brennus,rey de los galos, decidió levantar el cerco y retirarse con sus huestes si le pagaban mil piezas de oro. Los romanos no vieron otra solución que pagar el importe de oro convenido. Cuando Brennus vió que los romanos no le habian pagado lo suficiente, los romanos acusaron a los galos de usar pesas falsas para pesar el oro. De como reaccionaron los galos frente a la acusación lo describe Livio de la siguiente manera: “El arrogante galo arrojó su espada en la balanza y dijo las insoportables palabras para los romanos: ‘Vae Victis’, ’Ay de los vencidos’”. Como castigo por reclamar, los romanos hubieron de pagar aún mas. “Vae Victis” es una expresión que describe la terrible verdad de que el pueblo derrotado está entregado a los caprichos del vencedor.Este artículo trata de como las potencias vencedoras trataron al derrotado pueblo alemán al final de la II guerra mundial.Cuando la Rusia Imperial fué derrotada por la masoneria internacional en 1.917, hubo unos años de guerra civil y caos en el gran pais. Polonia, que habia desaparecido de los mapas desde 1.795, reapareció en Versalles en 1.919. La renacida Polonia vió su oportunidad en la débil Rusia y se anexionó muchos territorios en el este. Estas tierras apenas eran polacas, y estaban habitadas sobre todo por ukranianos, rusos y judios.Cuando la guerra entre Alemania y la URSS, esta naturalmente recuperó de Polonia los territorios que ésta le habia robado 20 años antes. Como compensación la URSS autorizó a Polonia a robar a Alemania una cantidad de terreno parecida en el oeste. Esto fué una franja de unos 300 kms de ancho, y las nuevas fronteras con Alemania se fijaron en los rios Oder y Neisse. Ahí Alemania perdió una quinta parte de su territorio. Unos 100.000 kilómetros cuadrados de tierra alemana antiquísima. Al mismo tiempo, la URSS se apropió de otro antiquísimo territorio alemán: Prusia Oriental.Para hacer “polacos” y “rusos” estos enormes territorios, la población alemana de unos 16.000.000 de habitantes, habia que aniquilarla o expulsarla. Esto ocurrió a principios de octubre de 1.944 con una gran brutalidad. Alrededor de unos 2.000.000 de alemanes, la mayoria mujeres, niños y ancianos fueron masacrados y asesinados en “pogroms” y en campos de concentración, o murieron de frio y privaciones en su expulsión hacia el oeste. Parecidas masacres y expulsiones ocurrieron en Checoslovaquia y Yugoslavia. Los bombardeos de terror sobre las ciudades alemanas costaron mas de 1.000.000 de muertos, la mayoria mujeres y niños. Apenas acabada la guerra, EEUU y Francia dejaron morir a propósito a mas de 1.000.000 de alemanes prisioneros de guerra, de hambre y enfermedades en superpoblados campos de concentración. Los años 1.945 a 1.950, las potencias aliadas de ocupación , siguiendo el “plan Morgentau”, redujeron enormemente la capacidad de producción industrial y agrícola de Alemania, con la consecuencia de que unos 9.000.000 de alemanes murieron de hambre y enfermedades. En total murieron al menos 12.000.000 de alemanes, civiles y soldados desarmados como consecuencia de esta planeada masacre .POLONIA Y OTROS LUGARES DE EXPULSIONEl año 1.993, apareció en Nueva York el libro del periodista John Sack “An Eye for an Eye” . El libro está basado en el resultado de 7 años de investigación intensiva en la Polonia de postguerra y los territorios de donde fueron expulsados los alemanes. Sack estudió montañas de documentos y entrevistó a numerosos testigos. Sack escribe: “En estos enormes territorios (los que Polonia anexionó en 1.945) tenia la Oficina Estatal (organización encargada de perseguir a “nazis”) 1.255 campamentos para alemanes, y en todos murieron del 20 al 50% de los prisioneros. Esto no se pudo mantener en secreto. Muchas personas tomaron el tren a Berlín y lo denunciaron a las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, que informaron a Washington y Londres en enormes sobres. Alguien debió leerlos, porque el jueves 16 de agosto, Winston Churchill pidió la palabra en la casa de los comunes y dijo: “Grandes cantidades de alemanes han desaparecido sin dejar rastro. No se puede desechar la idea de que una catástrofe de enormes dimensiones está ocurriendo tras el telón de acero”. Otro parlamentario dijo: “¿Era ESTO por lo que nuestros soldados murieron”?. En el Congressional Record del dia 2-8-1.945 está escrito lo que un senador de EEUU dijo: “Tras los horrores de los campos de concentración nazis habria que esperar que algo así nunca mas volviese a acurrir. Pero lo siento…”. El senador informó de “orgias” de castigos, fusilamientos, torturas con agua, abrir las venas, destrozo de cráneos contra el techo en los campos de concentración de las Oficinas del Estado (Sack, p. 111). Según informaciones oficiales estos campos existieron de 1.945 a 1.948, y según los archivos alemanes murieron o fueron asesinados unos 80.000 alemanes,la mayoria ancianos y niños. La Oficina, que tenia 1.255 campos de concentración estaba dirigida por Jacob Berman. Entre sus ayudantes estaban Lola Potok Ackerfeld, Itzak Klein, Adela Glickman, Moshe Grossman, Shimon Nunberg, Salek Zucker, David Feuerstein, Ayzer Maka, Aaron Lehman, Jadzia Gutman Sapirstein, Shlomo Singer, Chaim Studniberg, Hanka Tinkpulver, Shlomo Morel, Efrain Lewin, Moshe Maka, Barek Einsenstein, Major Frydman, Jacobowitz, Mordecai Kac, Moshe Kalmewicki, Josef Kluger, Nachum Solowitz, Moshe Szajnwald y Schmuel Kleinhaut (Sack, p. 182-183). John Sack, que es de origen judio, subraya que la Oficina estaba dominada por judios: “Barek Einsenstein calculó que un 90% de los judios de la Oficina de Kattowitz “polaquizaron” sus nombres (…) Pinek Maka, secretario de seguridad del estado por Schlesien (Silesia), calculaba que entre un 70 y un 75% de los oficiales en Schlesien era judios. Barek Einsenstein calculaba al menos el 75%, Moshe Makas “tal vez” entre el 70 y el 75%. El año 1.990 dijo el vice ministro de justicia de Polonia: “No me gusta hablar de esto, pero la inmensa mayoria de los oficiales de la Oficina en toda Polonia eran judios.(…)Entre los comandantes judios estaban Major Frydman en Beuthen, Jacobowitz en un campo sin identificar, Shmuel Kleinhaut en Myslowitz, Efrain Lewin en Neisse, Shlomo Morel en Schwientochlowitz, Oppeln en Kattowitz y Lola Potok Ackerfeld en Gleiwitz. Czeslaw Geborsky, comandante en Lamsdorf era católico, pero de algún otro comandante (no judio) de campo de concentración , nunca he escuchado hablar. (Sack, p.183). Alemanes en Schwientochlowitz intentaron informar al exterior. Un hombre fué hacia la alambrada y gritó: “este lugar es un infierno”. Fué asesinado. Otro que intentaba sacar un mensaje del campo fué torturado, pero un joven miembro de las Hitlerjugend de Gleiwitz pudo escapar. A las tres de la mañana se escondió en los retretes de los hombres y a las seis salió con unos mineros. El comandante Slomo Morel lo encontró en Gleiwitz y lo llevó de nuevo a Schwientochlowitz (…). Los guardias lo hicieron literalmentre papilla golpeándolo con barras de hierro. Tras esto ninguno intentó escapar. Un hombre que habia estado en Auschwitz fué liberado y dijo: ” Antes estoy diez años en un campo alemán que un dia en un campo polaco”. Dia y noche escuchaba la población civil de Schwientochlowitz a los alemanes gritar, y un cura católico, anciano y buena persona intentó llamar la atención sobre ellos. Tomó el tren a Berlín y buscó un oficial británico al que le contó que ocurria. El oficial mandó “información melancólica” por correo diplomático a Londres: “Un párroco de Schlesien ha estado en Berlín. Lo conozco personalmente desde hace años y aseguro que es totalmente creible. Es un hombre que siempre ha estado dispuesto a ayudar a víctimas del régimen nazi”. El oficial siguió contando lo que la Oficina hacia con los alemanes: “Funcionarios polacos decian: ‘¿Porqué no tendrian que morir?’. Los campos de concentración no se han abandonado, sino que han sido utilizados por los nuevos mandatarios. En Schwientochlowitz, los prisioneros que no son apaleados hasta la muerte, son obligados noche tras noche a permanecer en agua helada hasta que mueren. Esto es cierto, ya que la celda de castigo de Shlomo es una cisterna de agua. (Sack, p. 109). Sobre la situación en Schwientochlowitz sigue contando John Sack lo siguiente: Los guardias usaban garrotes, maderas, pértigas y las muletas de los alemanes para pegarles los 15 golpes cada uno. A veces cambiaban la paliza por la pena de muerte, para lo cual tomaban al alemán de pies y manos y como un espolón con la cabeza por delante lo golpeaban contra la pared (…) La cifra de muertos era enorme pero Shlomo sabia que además de los 600 “nazis” en las barracas pardas, habia también 1.800 hombres y 600 mujeres “colaboradores”. Shlomo no tocó a estos últimos, sólo a los de las barracas pardas, pero los guardias empezaron a pegar a todos si no saludaban y decian “si mi señor” en polaco, si no recogian su pelo , si no se lamian su sangre (…) Los guardias violaron a las mujeres por lo que una jóven de 13 años quedó en estado, enseñaron a sus perros a atacar a los alemanes mordiéndoles en los testículos. Pero aún quedaban 3.000 prisioneros, y Shlomo los odiaba aún mas que en febrero, ya que se resistian a morir (…) Al final los piojos llegaron para ayudar a Shlomo: un hombre enfermó de tifus y el y el otro hombre de su cama murieron, y al poco la fiebre se habia extendido por todo el campamento de Shlomo (…). Al poco tiempo tres cuartas partes de los alemanes habian muerto en el campo de Shlomo, y este dijo: “Lo que los alemanes no habian conseguido en cinco años en Auschwitz, lo he conseguido yo en Schwientochlowitz en sólo cinco meses” (Sack, p. 106). Durante siete meses consiguió Shlomo Morel acabar con la vida de 2.500 civiles alemanes. El año 1.992 querian en Polonia procesarlo por esta masacre. Morel huyó a Israel, que se niega a extraditarlo a Polonia. El campo de la muerte de Lamsdorf funcionaba de la siguiente manera: “Dia tras dia Czeslaw recibia una lista con los nombres de los alemanes muertos y siempre decia lo mismo: ‘¿Porqué tan pocos’? (…) Los mas desgraciados entre los alemanes eran las mujeres de Grüben. Durante la guerra los SS enterraron en un prado unos 500 polacos cerca de Lamsdorf , pero Czeslaw habia oido decir que eran 90.000 (¡!) y mandó a las mujeres de Grüben a desenterrarlos. Las mujeres hicieron esto y se sintieron mal cuando aparecieron los cadáveres podridos. Las caras estaban deshechas, la carne podrida, pero los guardias, psicópatas, que obligaban a las mujeres a beber orina, o sangre, o excrementos humanos, o les introducian un billete en la vagina y le pegaban fuego, chillaban a las mujeres de Grüben: “Echaos encima”, las mujeres hacian lo que les mandaban y los guardias volvian a chillar: “Abrazadlos, besadlos, fornicad con ellos”. Con las culatas de los fusiles golpearon a las mujeres en la cabeza hasta que los ojos, la nariz y la boca estaban dentro de la carne podrida de los cadáveres (…) En este lugar no habia duchas y como estos cadáveres habian muerto de tifus, 64 de estas mujers de Grüben murieron de esta enfermadad (…) Czeslaw fué al club judio, dos habitaciones en el segundo piso en Rüppelstrsse, ya que todos sus amigos eran judios, a pesar de que el declaro que era polaco católico (…) Casi el 20% de los alemanes de Lamsdorf lograron sobrevivir (1.576 de un total de 8.564 entre hombres, mujeres, niños, niñas y bebés) . (p. 130) “En el campo de concentración de Myslowitz, cerca de Kattowitz, judios supervivientes de Auswitz decian a los alemanes: “Cantad”, “¿Qué quereis que cantemos?”, “Cantad lo que querais u os disparamos”, los alemanes cantaban una canción que habian aprendido en el “kindergaten”: “Todos los pájaros vienen…”, “¡Cerdos!” les gritaban los judios y empezaban a pegarles. Cada dia morian unos 100 prisioneros alemanes en Myslowitz. (p. 110). “El jefe del campamento en Lamsdorg, Chaim Studniberg, le pegó fuego a una barraca de alemanes y gritó: ‘Sabotaje’, y cuando las alemanas recogian arena que llevaban en sus ropas al incendio para tirar a las llamas, empujaba a las asustadas mujeres al fuego. Los guardias sujetaron a un alemán por la barba a la que pegaron fuego y después le pegaron fuego al hombre.INFORMES DE OTROS INVESTIGADORES. John Sack no está solo en sus experiencias. Con respecto al campo de concentración de Lamdorf, las investigaciones de Sack se pueden comparar con las del médico del campo Hans Esser en su libro “Lamsdorf. Dokumentation über ein polnisches Vernichtunglager”, (Laumann-Verlag, Dülmen, 1.977). Según el doctor Essen 8.064 alemanes fueron emplazados en este campo de los horrores. 6.488 murieron, o sea, el 80%. La cifra total corresponde a la que nombra Sack. Además Esser cita supervivientes alemanes que cuentam el uso de torturas y otros métodos de exterminio descritos por Sack. En la República Federal Alemana, un ministerio sobre desplazados, publicó el año 1.961 una obra en varios volúmenes sobre los expulsados alemanes del este y central Europa: “Documentation der Vertreigung der Deutschen aus Ost-Mitteleuropa, herausgegeben von Bundesministerium für Vertriebne, Flüchtlinge und Kriegsgeschädigte”, DTV, München, 1.984, edición igual a la de 1.961. Otra fuente de información es el trabajo de Heinz Nawratils “Die deutschen Nachkriesverluste”, Herbig, München-Berlín, 1.988, al igual que la obra del historiador hispano-estadounidense Alfred Maurice de Zayas “Amnerkungen zur Vertreibung der Deutschen aus dem Osten”, Kohlhammer, Stuttgart, 1.986. Estos autores se han esforzado en fijar el número de muertos. Las de Heins Nawratis están basadas en material estadístico de la Statistisches Bundestamt de la RFA. No solo incluyen las cifras de expulsados sino también de los que fueron trasportados a la URSS donde perecieron, alemanes de Hungria y Rumania, Prusia Oriental: 299.000 víctimas, Pomerania: 364.000 víctimas, Brandemburgo: 207.000 víctimas, Silesia: 466.000 víctimas, Danzig: 83.000 víctimas, Báltico, 51.000 víctimas, Checoslovaquia con Sudetes: 272.000 víctimas, Polonia (fronteras de 1.939): 185.000 víctimas, Hungria: 57.000 víctimas, Yugoslavia: 135.000 víctimas, Rumania: 101.000 víctimas, “suma: 2.230.000 víctimas. El autor remarca que con gran seguridad son cifras “a la baja”. Aqui tampoco se cuentan los alemanes de Rusia, víctimas de la URSS por represión o deportaciones. Alfred Zayas da las siguientes cifras: territorios alemanes del este: 1.225.000 víctimas, Checoslovaquia 267.000 víctimas, resto de paises: 619.000 víctimas, total 2.111.000 víctimas. Los dos dan cifras grandes y bastante parecidas. Una cifra segura absoluta, es imposible de saber.YUGOSLAVIASobre la situación del campo de concentración Rudolfsgnad en Theiss (Tisza) en Yugoslavia cuenta Erich Kern en su libro “Verbrechen am deutschen Volk”, K. W. Schütz Preuss., Oldemburg, 1.964. Allí los partisanos de Tito, además de unos pocos hombres en condiciones de trabajar, internaron 23.000 mujeres y niños alemanes. Los comunistas mataron esta gente indefensa a conciencia dejándolos morir de hambre. Un testigo cuenta: “A los prisioneros de los campos de concentración no se les dió nada para comer durante varios dias. En enero durante cinco dias seguidos, no dieron nada de comer a los prisioneros. Tampoco los dias de navidad, del 24 al 27 de diciembre. Durante unos meses de invierno murieron 7.400 mujeres y niños.Un solo dia murieron de hambre 113 mujeres y niños que fueron arrojados en una gran fosa en Hutweide (…) . Un comandante del campamento que fué sustituido a los tres meses, presumia de que con sus métodos en el campo de Rudolfsgnad habia liquidado 5.000 alemanes de los demonios sin pegar un solo tiro. (Kern, p. 222). En Trieste campaban los comunistas yugoslavos de esta manera: “Durante 40 dias (…) los partisanos de Tito practicaron una cruel y sangrienta venganza. En unas semanas desaparecieron unos 7.000 italianos y alemanes(…). La mayoria víctimas de la venganza ciega de los partisanos de Tito, según investigaciones recientes mas de 1.100 prisioneros de guerra alemanes fueron bestialmente masacrados y arrojados a unas cuevas-agujeros que hay a unos kilómetros de Trieste (…). En “Foiba Miniera” deberia haber los restos mortales de unos 3.800 prisioneros de guerra italianos y de unos 800 alemanes. Así estaba Yugoslavia en muchos lugares tras la “liberación”. Oficialmente los alemanes fueron declarados “fuera de la ley”. En noviembre de 1.944 la “Liga antifascista para la liberación nacional” declaró lo siguiente: 1) Todas las personas que viviesen en Yugoslavia y fuesen de origen alemán, perdian automáticamente la ciudadania yugoslava y todos los derechos civiles. 2) Todas las propiedades de las personas de origen alemán, pasaban a ser propiedad del estado. 3) Las personas de origen alemán no tienen ningún derecho ni pueden dirigirse a ningún tribunal para pedir protección. Osea, que cualquier alemán podia ser robado, encarcelado, maltratado y asesinado. Esta decisión fué dada a conocer por el comisario político de Tito, Moshe Pijade.CHECOSLOVAQUIAJohn Sack cuenta lo que ocurrió con los alemanes en Checoslovaquia: “Un amigo (de Pinkus) estaba en Praga donde trabajaba en el servicio secreto. Por alguna razón que Pinkus desconocia, Stalin dejó que este servicio se llenase de judios. El amigo de Pinkus le dijo “ven”, y le enseñó una cárcel para alemanes que habia allí. Era de cinco pisos, y los alemanes que Pinkus vió no estaban en celdas, sino en las escaleras. Jóvenes y ancianos alemanes subian y bajaban sin descanso por las escaleras, cuando un alemán se caia, nadie se paraba a ayudarle, sino que le pasaban por encima, todos los alemanes estaban desnudos, y los checos en los cinco pisos les gritaban: “deprisa cerdos alemanes, raza de señores, ¡Heil Hitler!, y cuando caian les pegaban con porras de goma y los obligaban a seguir. (Sack, 96). El gran maestro de ajedrez Ludek Pachmann cuenta lo siguiente sobre lo que ocurrió a los alemanes en Praga: “Si hay un infierno en la tierra, estaba en Praga el 5-5-1.945. En las farolas de mi amada ciudad habia colgados de los pies y como antorchas vivientes, hombres de las SS (…). Bandas armadas que se llamaban partisanos expulsaba gente de sus casas. En la desembocadura del Wassergasse colgaban tres cadáveres desnudos, con amputaciones que los hacian irreconocibles, les habian sacado todos los dientes, la boca era un agujero sangrante. Otros alemanes eran obligados a arrastrar a sus muertos en Stefangasse. Ancianos, mujeres, niños eran torturados, castigados hasta la muerte. Violaciones, bárbaras atrocidades (…). Yo no cuento estas barbaridades para difamar a mis compatriotas sino porque estoy convencido de que solo habrá entendimiento entre los pueblos cuando todos reconozcan como ocurrieron los hechos” (“Hör zu”, 5 noviembre 1.982). Sobre la masacre de Aussig (Ústi) el 30 de julio de 1.945, cuenta una mujer que fué testigo: “Estaba en una pequeña peluqueria en Markplatz en Aussig, de allí veia casi toda la plaza. Poco después vi como ferroviarios checos con uniforme y también civiles checos perseguian alemanes que habian sido obligados a llevar brazaletes blancos. En grupos de 30 o 40 se arrojaban sobre una víctima y la pateaban hasta la muerte. La cabeza y la cara no eran mas que una masa sangrienta deforme. Vi al menos 12 alemanes en esa situación. Entre las víctimas habia también mujeres y chicas jóvenes. Pude escuchar los gritos de las jóvenes cuando eran apaleadas. Al mismo tiempo venian trabajadores del turno caminando sobre el puente nuevo, en el que la “caza del hombre” se desarrollaba de la misma manera. Entre 30 y 50 trabajadores alemanes fueron arrojados en Brückenplatz, y arrojados por los soldados checos a la mina si aún daban señales de vida. Muchos alemanes malheridos fueron arrojados al Elba, y se les disparaba si flotaban. Los supervivientes de este baño de sangre fueron trasladados al campo de Lerchenfeld. Calculo que unos 700 alemanes perdieron la vida en Aussig. Parece ser que este baño de sangre fué bien planeado. Media hora después de la detonación los soldados checos de Körneschule tomaron las armas y sin orden aparente participaron en la caza callejera. A las tres un trabajador checo de buen corazón envió a casa unos trabajadores alemanes del depósito de municiones, que explotó antes de tiempo y contra las protestas de los alemanes de que la jornada de trabajo aún no habia acabado.” (Kern, p.253). Las persecuciones contra los alemanes de los Sudetes no fueron tan graves en los campos de concentración como en las calles y plazas de Checoslovaquia, donde checos “normales” participaron en estas orgias sangrientas. ¿Tiene esto su explicación en que el régimen nazi fuese especialmente duro con Checoslovaquia?, no, Erich Kern nos da otra explicación. De los paises eslavos ocupados Checoslovaquia salió mejor librada. Heydrich habia conseguido ganarse una gran parte de los checos para la causa alemana. En primer lugar los alemanes no se metieron en la vida privada y cultural checa, y en segundo lugar, Heydrich introdujo el bien desarrollado sisitema social alemán en el protectorado Böhmen-Mähren. Los trabajadores que más ganaron por un sistema de “bonos” y producción fueron los trabajadores checos. En todos los lugares ocupados por Alemania habia algún tipo de resistencia más o menos fuerte. En Böhmen-Mähren la resistencia fué mínima y hubo menos atentados que en la misma Alemania. Todos los funcionarios checos se quedaron en sus puestos de trabajo y la producción fué alta hasta el final de la guerra. Incluso tras el atentado y muerte de Heydrich por unos checos y la venganza alemana de Lidice al ejecutar a los 184 hombres, la situación siguió tranquila. Cuando acabó la guerra, los checos no podian enseñar ninguna resistencia heróica contra la ocupación, como por ejemplo en Varsovia en 1.943 los judios y los polacos en general en 1.944. Por lo que muchos checos debian tener mala conciencia como un pueblo de colaboradores, y tras la derrota alemana quisieron “remediarlo” con violencia contra indefensos civiles.
EXPULSIONES, MASACRES, VIOLACIONES.La resolución de las expulsiones de los 16 millones de alemanes de los paises del este se decidió por los aliados en Jalta en febrero de 1.945 y en Postdam en julio y agosto de 1.945. Las expulsiones y las masacres comenzaron en el otoño de 1.944. El ejército rojo entró en terreno alemán el 19 de octubre de 1.944, y ya el mismo dia se hizo la primera masacre de civiles alemanes en Nemmersdorf, Prusia Oriental. Lo que le siguió fué una interminable serie de asesinatos, masacres, saqueos, violaciones que obligaron a millones de personas a huir en pánico. El número exacto de cuantos murieron congelados en las carreteras hacia el oeste, o de hambre y enfermedades, nunca lo sabremos. Un especial y amargo capítulo fué las violaciones en masa de mujeres y jóvenes alemanas. Aquí siguen algunas línes de un artículo del periódico “Das Ostpreussenblat” del 4-2-1.995, publicado en la celebración obligatoria de la derrota de mayo de 1.945: “En lugares oficiales de la república federal se preparan para celebrar la ‘liberación’, pero los prominentes mandatarios alemanes no dedican un solo minuto ni un pensamiento a las mas de 1.220.000 mujeres alemanas que fueron violadas por los ‘liberadores’ (…), ni a las mas de 180.000 mujeres alemanas que murieron por causa de las violaciones, asesinadas tras las violaciones o por enfermedades contraidas en las violaciones. Prácticamente nadie se ha dedicado a estas violaciones para ‘arreglar cuentas con el pasado’. Es una paradoja que debamos a una figura frontal del movimiento del 68 que las violaciones hayan salido a la luz. La directora de cine Hilke Sander empezó a finales de los 80 a recoger material para una película de la ‘suerte’ de las mujeres alemanas al final de la II guerra mundial. Anuncios en la prensa resultaron en muchas contestaciones de las víctimas. La sra. Sander se sorprendió de ver que casi nadie habia dedicado la atención a este asunto. Igualmente se sorprendió al constatar que en diferentes hospitales de Berlín habia denuncias y tratamientos de esas mujeres de abril y mayo de 1.945. Con la ayuda de la historiadora Barbara John y con la ayuda de estadísticas de población, médicos y otros expertos la sra. Sander consiguió despertar el interés en el canal de TV ARD para la película “Violaciones al final de la guerra” para financiar el proyecto. Pero, como ella misma contó la redacción femenina se mostró muy fria. Seis empresas dependientes de la ARD descartaron la idea de la financiación (…) Con dificultades pudo acabar el proyecto. El resultado fué una película en dos partes con el título: BeFreier und Befreite Krieg, Vergewaltigung, Kinder (…) Hilke Sander muestra como los hombres reciben medallas por sus heridas mientras las mujeres han de seguir viviendo con sus heridas sin que nadie se interese por ellas. En la Wermarch habia una total prohibición de violar mujeres en tierra enemiga, y, si alguien lo hacia era condenado a muerte por fusilamiento. Al contrario, el poder soviético animaba a sus soldados a violar a las mujeres alemanas. El responsable de esto fué el propagandista número uno de Stalin: Ilja Ehrenburg. Este mandaba a los soldados a “romper el status racial de las mujeres alemanas”, decia: “los alemanes no son personas. Desde ahora la palabra ‘alemán’ es la peor de las maldiciones (…) Matad a los alemanes! Te lo manda tu anciana madre. Mata a los alemanes. No pierdas la ocasión. No hagas fallos Mata” (Heinz Nawratil, pag. 76) No fué solo en el este y bajo la dictadura comunista donde se hicieron masacres con indefensos alemanes. En el oeste y bajo las democracias occidentales se hicieron también grandes crímenes contra la población civil y prisioneros alemanes. BOMBARDEOS DE TERROR CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL ALEMANA.Bombardeos de ciudades se hicieron por ambos bandos, pero los bombardeos alemanes de ciudades británicas, Rotterdam, etc. nunca alcanzaron la intensidad de la destrucción total por parte de los aliados de cuidades alemanas. Además, fueron los británicos los que empezaron. La noche del 11 de mayo de 1.940 los británicos empezaron un bombardeo de terror de plenas zonas urbanas en la ciudad de Mönchengladbach como primer objetivo. Durante meses se conformó Hitler con protestas. Ya en noviembre de 1.940 los alemanes bombardearon Coventry. Las cifras de muertos varian, de 380 (David Irwing) a 586 (Lutz Budrass). Además, Coventry era un objetivo importante militar. La ciudad era el centro de la industria de motores de avión. Las fábricas estaban en la zona antigua de la ciudad y por eso el bombardeo fué duro. Es estúpido decir que los alemanes en primer lugar querian aterrorizar a la población civil. Sin embargo es lo que hicieron los británicos. A principios de 1.942 el profesor Fredrick Alexander Lindeman, consejero de Churchill en asuntos de guerra de aviación dijo: “Los bombardeos se han de hacer contra las vivendas de los trabajadores. La clase media, con sus viviendas mas separadas es un derroche de bombas. Si los bombardeos se hacen contra la población civil – las fábricas y puestos militares son mas difíciles de localizar y destruir – seria posible destruir la mitad de las viviendas de todas las ciudades con mas de 50.000 habitantes.” El profesor Lindeman, mas tarde nombrado Lord Cherwill, fué un estratega de los bombardeos de terror, un asesino de masas desde su mesa de trabajo (Kern, pag. 136) Como ejemplo del genio diabólico de Lindemans se puede nombrar el bombardeo de terror sobre Hamburgo en julio de 1.943. Erich Kern escribe: “La empresa se planeó diabólicamente y se ejecutó diabólicamente. Se dieron órdenes de que por cada mina aérea si arrojasen 20 bombas explosivas y 120 bombas incendiarias. El orden de lanzamiento estaba programado. Primero las minas que destruian los techos para que las bombas incendiarias prendiesen mas fácil , después las pesadas bombas explosivas, para destruir cañerias e instalaciones y después las incendiarias (…) Pronto ardia la ciudad como una antorcha. La gente que huia al aire libre, salia al asfalto ardiendo y morian por miles. Otros no podian salir de los sótanos ya que las casas se derrumbaron encima. La misma estrategia se usó en Dresden, pero en mucha mayor cantidad” (Kern, pag. 138) En Hamburgo fueron masacrados de esta manera durante unos dias en julio de 1.943 entre 40.000 y 55.000 personas. Como comparación en Gran Bretaña, durante toda la guerra con bombardeos y V-1 y V-2 murieron 51.509 personas. El peor ejemplo fué Dresden, por la cantidad de muertos en la tormenta de fuego que destruyó la ciudad y por la ridiculización de las cifras de muertos, la prensa “correcta” alemana dice 35.000 muertos tras la noche de bombardeo por parte británica y estadounidense la noche del 14 de febrero de 1.945. El teniente coronel de la Bundeswehr, Eberhard Matthes era en febrero de 1.945 jefe de la defensa de Dresden. Dice que tras algunas semanas se habian identificado totalmente 35.000 cadáveres, identificado parcialmente unos 50.000 (tal vez por iniciales, anillos de boda, etc.), y 168.000 cadáveres no pudieron ser identificados, total 253.000 muertos (Askania Annual, abril 1.985) Esta cifra coincide bastante con una orden de 23 de marzo de 1.945 en la que se decia que se habian contabilizado 202.040 muertos, la mayoria mujeres y niños, y que se esperaba que la cifra subiese a 250.000 muertos. (David Irwing, Der Untergang Dresdens, Ullstein, 1.994, psg. 31) Una cifra oficial de Dresden del 31 de julio de 1.992 firmada por Karin Mitzacherklich, de la municipalidad, da la cifra de muertos entre 250.000 y 300.000. La cifra de 35.000 corresponde a las víctimas identificadas. Como la zona interior fué totalmente destruida, fué imposible precisar la cantidad de muertos. Muchísimas fueron imposibles de reconocer. Dresden estaba en ese momento llena de gente que huia del este y podria haber habido un millón de personas. La finalidad del bombardeo fué masacrar la mayor cantidad posible de civiles y destruir la mayor cantidad de monumentos posible. Zonas militares prácticamente no habia, y además no fueron atacadas. (Irwing pag. 248). Dieter Georgi, superviviente de Dresden, confirma los bombardeos de terror sobre la población civil. La base militar aérea de Klotzsche, solo a 8 kms. de Dresden no recibió ni una bomba. Dresden era un importante punto de comunicación por ferrocarril pero durante el primer bombardeo no alcanzaron las estaciones de ferrocarril ni una bomba. Un tren con munición pudo salir hacia el frente del este, a pesar de que deberia haber sido fácil de distinguir. Dieter Georgi se refugió en la ribera del Elba y vió como los pilotos británicos con vuelo rasante deberian haber visto que solo habia civiles. Dieter fué profesor de teologia, entre otros lugares en Harward y su informe “Los bombardeos de Dresden” fué publicado en el “Harward Magazine” de marzo-abril de 1.995. Tras Dresden, la orden fué destruir Chemnitz, a unos 60 kms. de Dresden, pero no las fábricas, sino masacrar a los refugiados que habian escapado de Dresden.La orden no fué llevada a cabo debido al mal tiempo. (Irwing, pag. 189)Sobre Dresden se lanzaron casi 650.000 toneladas de bombas incendiarias. Los testimonios de supervivientes son apocalípticos (Irwing pag. 233)Diez dias tras Dresden, el 23 de febrero de 1.945, le llegó el turno a Pforzheim, allí murieron 17.000 personas. Erich Kern cuenta: “La primera bomba hizo explotar la zona donde estaba el gas. En un radio de tres kms. No quedó piedra sobre piedra. Un grandísimo incendio se transformó en un huracán de fuego. Los que no murieron el el bombardeo murieron asfixiados en los sótanos o huyendo entre las llamas. La ayuda de los bomberos era imposible debido a los montones de escombros de dos o tres metros de altura que cubrian las calles.” Estas masacres se realizaron cuando se sabia el final de la guerra.Cuantos alemanes fueron masacrados por los bombardeos de terror es imposible de saber, ya que los registros civiles de muchas ciudades también se destruyeron. David Irwing supone que cerca del millón (David Irwing, Und Deutschalands Städte starben nicht, Wetbild Verlag, Augsburg, 1.989, pag. 373) Otros dicen que dos millones (Schweizer tat, el 19 de enero de 1.955, citado por Kern, pag. 134) lo que parece un poco exagerado.LOS VENCEDORES DEJAN A LOS VENCIDOS MORIR DE HAMBRE.El año 1.989 apareció el libro del investigador canadiense James Bacque titulado Other Losses. El año 1.994 apareció una traducción al alemán: Der geplante Tod (Ullstein Berlin). Trata un tema que nadie se atreve a rebatir: De los cerca de 8 millones de soldados alemanes prisioneros de los aliados, 1’7 millones nunca volvieron a casa, o sea, cerca del 20%. Nadie discute la cifra, solo se acusan mútuamente. Los alliados occidentales dicen que estos 1’7 millones de soldados alemanes murieron en los campos de concentración soviéticos. Esto es fácil de controlar. Los occidentales hicieron muy mal sus archivos mientras los soviéticos del NKVD/MGB/KGB lo controlaron muy bien. James Bacque tras estudiar archivos constata que la URSS tomó 4.100.000 prisioneros de los que unos 600.000 murieron en los campos de trabajo. Del total de prisioneros 2’4 millones eran alemanes, de estos murieron unos 450.600, los supervivientes fueron autorizados a volver a Alemania. Si descontamos la cifra de 450.600 de los 1’7 millones que faltan hay aún una cifra de 1’25 sin aparecer. De estos murieron probablemente entre 100.000 y 200.000 en campos de Yugoslavia, Polonia y otros paises del este. Falta que los aliados de occidente aclaren que pasó con cerca de 1.000.000 de prisioneros alemanes. Esta cifra, un millón coincide con la de James Bacque da en sus estudios sobre la enorme cantidad de muertos en los campos de prisioneros franceses y estadounidenses en la Alemania ocupada. Hay que puntualizar que esto ocurrió acabada la guerra, o sea, en tiempo de paz, cuando los aliados occidentales lo controlaban todo y tenian almacenes llenos de comida. Además la Cruz Roja habia entregado 13 millones de paquetes de comida que cada uno de ellos podia mantener a una persona adulta un mes. Estos paquetes no fueron repartidos a sus destinatarios: los prisioneros alemanes. Una cifra de comparación: durante la guerra, en los campos de prisioneros alemanes sobrevivieron el 98’5% de los prisioneros aliados occidentales. Esto fué debido a que los alemanes siempre dejaron que los prisioneros recibiesen los paquetes de la Cruz Roja sin demora. En los campos de prisioneros estadounidenses y franceses de la zona ocupada habia mas de 6.000.000 de soldados alemanes en pequeños habitáculos con alambre de espino, seguramente, hombro contra hombro. Un soldado que sobrevivió porque su madre era estadounidense y esperó en vano ser liberado pronto por ese motivio, cuenta las penalidades en el campo de Rheinwiesenlägren: “Estabamos en pequeños habitáculos con alambre de espino al aire libre, no nos daban casi nada de comer. Las letrinas eran troncos sobre agujeros junto al alambre. Para dormir haciamos un agujero con las manos y nos apretabamos allí. Como habia muchos enfermos habia que hacer las necesidades en el suelo. Muchos estaban tan enfermos que no podian ni bajarse los pantalones. Pronto estaba la ropa como el suelo completamente sucio, el mismo lugar donde estabamos, nos sentabamos y dormiamos. Al principio no nos daban ni agua, solo agua de lluvia. Dos semanas mas tarde tuvimos agua de una conducción. Pero nadie tenia nada para recoger el agua, así que directo a la boca y a esperar turno, a veces esperabamos toda la noche (…) Mas de la mitad de los dias no nos daban nada para comer, otros dias una pequeña ración “K” Por el embalaje deduje que nos daban una décima parte de lo que daban a sus soldados. Al final nos daban tal vez un 5% de la ración normal de la US-Army. Me quejé al comandante y le dije que no cumplia las convenciones de Ginebra, pero el me dijo: ‘olvida la convención, tu no tienes derechos’. En esas condiciones empezó a morir mucha gente. Algunos dias después de entrar sanos al campo, mucha gente moria.” (James Bacque, Der geplante Tod, pag. 53). Los prisioneros no recibieron barracones ni tiendas de campaña , a pesar de que de estas últimas habia gran cantidad. La situación en los campos franceses la describe Le Figaro en septiembre de 1.945: “Una fuente de confianza cuenta que hay mucha mortandad, y no de enfermedad sino de hambre, hombres que pesan de 35 a 40 kilos.” (Bacque, pag. 116) Le Figaro entrevistó al general Buisson que dijo que los prisioneros recibian unas 900 calorias al dia, “Los médicos han explicado que es lo suficiente para que si están en la cama sin moverse no se mueran de repente”. James Bacque ha hecho sus estudios y entrevistas con supervivientes de los campos aliados que estuvieron en marcha desde 1.945 a 1.950. Bacque cuenta que 1.700.000 hombres y jovenes alemanes murieron de hambre, enfermedades e inhumanas formas de trabajo. Muchos pasaron al aire libre rodeados de alambre de espino en lugares superpoblados el invierno de 1.945-46, uno de los mas frios en Europa en 100 años.EL PLANEADO HOLOCAUSTO DE ALEMANIA.Primero Bacque fué alabado por su libro por historiadores que desconocian estos hechos. Después fué criticado por diversos grupos judios, tras los cuales historiadores que antes lo habian alabado se desdijeron de lo anterior, diciendo lo típico: “mal interpretado, mal citado”. Un ejemplo de estos historiadores veletas es Stephen Ambrose que empezó a atacar a Bacque. Con sus bien documentados informes, Bacque, en 1.997 sacó otro libro: Crimes and Mercies, donde da mas detalles del genocidio de alemanes por parte de los aliados entre 1.945-50. Durante estos 5 años murieron millones de alemanes de hambre debido a la política de subalimentación llevada a cabo por los aliados a conciencia. Lo siguiente es un resumen de un artículo publicado por Bacque en el periódico de Toronto Globe and Mail el 20 de septiembre de 1.997: Tan pronto como acabó la guerra en 1.945, empezaron los EEUU y Canadá a enviar enormes cantidades de comida a la gente que a causa de la guerra corria el riesgo de morir de hambre. Esta ayuda no tenia fronteras. Enemigos recientes como Japón e Italia recibieron grandes cantidades, al igual que el nuevo enemigo la URSS. Pero esta “humanidad” tuvo una frontera: Alemania se quedó fuera. La quinta parte de Alemania anectada por Polonia y la URSS tenia las tierras mas fértiles y los 14 millones de alemanes que habitaron y cultivaron estas tierras sobrevivian en lo que quedaba de Alemania. Las fuerzas de ocupación aliadas prohibieron emigrar a los alemanes. Organizaciones internacionales no fueron autorizadas a mandar ayuda humanitaria a Alemania el primer año de acabada la guerra, después la ayuda era bastante limitada. Cuando la ayuda fué autorizada ya era tarde para bastantes millones de alemanes. El plan para destruir Alemania fué concebido por el ministro de finanzas de EEUU Henry C. Morgenthau. Este plan consistia en desmantelar Alemania como nación industrial y transformarla en un pueblo de primitivos agricultores. El plan empezó a tomar forma en el cuartel general de Eisenhower en agosto de 1.944. Eisenhower queria dar a Alemania un tratamiento “bueno y duro” y lo motivó con que “todo el pueblo alemán era paranóico”. Morgenthau hizo un protocolo de su encuentro con el presidente de EEUU Franklin D. Rooesveklt y Winston Churchil en Quebec en septiembre de 1.944. El ministro de exteriores británico Anthony Eden, su colega de EEUU Cordell Hull al igual que el ministro de la guerra de EEUU Henry L. Stimson protestaron energicamente contra el plan Morgenthau, diciendo que una Alemania de agricultores no podria sobrevivir. Hull y Stimson le dijeron a Roosevelt que si ese plan se llevaba a la práctica moririan alrededor de 20 millones de alemanes. La mayoria de historiadores opina que el plan Morgenthau no se llevó a cabo tras estas protestas. Morgenthau dijo a su vez que el plan se llevó a cabo. En el periódico New York Post del 24 de noviembre de 1.947 escribió “El plan Morgenthau para Alemania (…) fué una parte del tratado de Postdam, una declaración política y una promesa de una actuación (…) firmada por EEUU, Gran Bretaña y la URSS.” Los aliados obligaron a disminuir la producción de combustible, tractores, acero y otros productos que fueron importantes para la guerra. Disminuyeron la producción de fertilizantes en un 82%. Disminuyeron el valor de las exportaciones alemanas (que ellos controlaban) por lo que disminuyó la entrada de capital con la que los alemanes hubiesen podido comprar alimentos del exterior. Gran cantidad de la fuerza de trabajo estaba en campos de concentración. Los seis meses después de acabar la guerra, la producción industrial de Alemania disminuyó en un 75%, la producción agrícola disminuyó en un 65%. Sesenta millones de alemanes empezaron a pasar hambre en su enorme cárcel. James Bacque muestra en su último libro como diplomáticos y militares de EEUU en Alemania planearon sistemáticamente el hambre entre los alemanes. Hace poco se ha quitado el sello de secreto a los archivos de Robert Murphy y el trabajo de Robert Patterson, que se guardaban en el Instituto Hoover de Stanford. Murphy era el mas alto diplomático y consejero en Alemania y Patterson ministro de guerra tras 1.945. En un escrito del archivo de Murphy se da a entender que la cifra de muertes en Alemania era mas del doble de la reconocida oficialmente. En el archivo nacional de Ottawa Bacque encontró documentos de 1.946 de los militares de EEUU en Alemania en los que se dice que las muertes en la zona de ocupación era de 21’4 por 1.000 mientras que la cifra oficial que se daba era de 11’7 por 1.000. Documentos investigados por Bacque en Ottawa, Moscú, Washington y Stanford muestran que los aliados no solo destruyeron la mayoria de la industria, sino que hicieron disminuir la producción agrícola de tan manera que durante bastantes años los alemanes tuvieron menos comida que los holandeses durante la ocupación alemana. “De 1.945 a mediados de 1.948 se vió como una nación era destruida” dijo el capitán médico de marines Albert Behnkes. Este comparó el hambre holandés y alemán. Durante meses la ración de comida para los alemanes en zona aliada era de solo 400 calorias por dia. En gran parte de Alemania era de unas 1.000 calorias, oficialmente durante mas de dos años nunca fué mas de 1.550. Los holandeses recibieron siempre mas de 1.394 calorias por dia. Por su colaboración en el “hambre” holandesa, el líder nazi Arthur Seyss-Inquart fué juzgado en Nürenberg y ahorcado Una comparación de las poblaciones alemanas de 1.946 y 1.950 muestra las consecuencias de los racionamientos de comida. Las estadísticas de 1.950 muestran 5’7 millones de personas menos de lo que deberia haber sido con respecto a la estadística de 1.946, descontando los muertos oficiales, nacimientos e inmigrantes (expulsados del este y prisioneros retornados) durante los años 1.946-50. Cual es la cifra de muertos por hambre en la Alemania ocupada de 1.945 a 1.950? James Bacque en su último libro llega a la conclusión de 9 millones de muertos. Hay que puntualizar que eso fué en tiempos de paz y que fueron bastantes mas que los que murieron durante la guerra. O sea, hay que añadirlos a esos otros. El plan Morgenthau fué detenido al final. A principios de 1.946 protestaron senadores de EEUU, entre ellos Kenneth Wherry y William Langer contra “el loco y brutal plan de Morgenthau”. Importante para la opinión pública fué el libro del pacifista y editor británico Victor Gollancz “Our Threatened Values”, de 1.946. Importante destacar que Victor Gollancz era judio, en contraste con los asesinos de masas Berman, Pijade, Lindeman y Morgenthau así como Ehrenburg. Sobre Gollancz hay que decir también que lideró una organización para paliar las necesidades de los árabes en Palestina. Tarde pidió el presidente Truman intervenir. La mortalidad infantil en muchas cuidades alemanas alcanzaba el 20%, muchísimo mas alto que antes de la guerra o el resto de Europa en ese tiempo. En Kiel, zona de ocupación inglesa la tuberculosis habia aumentado mas del 70% comparado con antes de la guerra.CORRECCIÓN POLÍTICA Y ENFERMEDAD MENTAL.Este genocidio de alemanes ha sido muy poco relatado en la prensa. La prensa que presume de humanismo. Dicen que todas las personas tienen el mismo valor pero se ve que no es así al leer este artículo. Un ejemplo: Cuando las peores masacres de Bosnia la prensa escribia que era el peor genocidio desde el exterminio de los judios por Hitler. Los doce millones de alemanes muertos no cuentan para nada. Otro ejemplo: el año 1.995 la editorial Piper de Munich editó una versión en alemán del libro de John Sacks “An Eye for an Eye”. La traducción alemana se titula “Auge um Auge – Opfer des Holocausts als Täter”. De repente dice la editorial que ha decidido retirar el libro. Esto ocurre cuando la editorial sueca (de propiedad judia) Bonniers se convierte en el mayor propietario de Piper. Como razón se dice que ” podria haber confusión al comparar el holocausto con crímenes durante el mismo periodo”. La decisión de Piper de retirar el libro fué saludado con alegria por una unida prensa “alemana”. Un último ejemplo (para no cansar al lector): un humanista, el jubilado profesor de historia Åke Sandin (sueco) ha estudiado el destino de de los derrotados, entre otros, los alemanes tras la segunda guerra mundial. Ha escrito artículos en la revista “Pax” y participado en programas de radio. Por esto fué acusado de antisemita y falsificador de historia entre otros por el periódico Expressen, propiedad de los Bonnier (judios), y por el “comité sueco contra el antisemitismo”. Sin embargo, ni Expressen ni los demás pudieron demostrar que nada de lo que Åke Sundin habia escrito o dicho fuese falso. La “corrección política” es una enfermedad. La medicina contra la “corrección política” son hechos. Hechos, hechos y mas hechos. Cuanto mas grave sea la enfermedad, mas hechos incómodos hay que tomar en dosis mas grandes, para ver si el paciente tiene alguna oportunidad de sanar.Lars Adelskogh. Revista Nexus
===
Fuente:

ABORTO O ASESINATO PREVENTIVO

8 de diciembre de 2007

Lo interesante de las palabras es que sirven para camuflar las ideas y
engañar a la gente. Así, se denomina
“aborto”, es decir interrumpir un proceso gestatorio de nueve meses a lo que realmente es matar la vida de un niño, “nasciturus”, que decían los romanos.
Desde que, tras la segunda guerra mundial,
en Europa y en todo el mundo occidental
se dió paso a la política antinatalista
(píldora “anti-baby” -dicho en inglés, no parece significar “pildora anti-niños”),
centenares de millones de niños sanos
no llegaron a nacer… y el resultado es que
hoy, esa capital humano que fue arrojado
a la basura, dicen que debe ser repuesto
mediante la inmigración de centenares de
millones de personas procedentes del llamado “Tercer Mundo”…
Es exactamente un plan de largo alcance para cambiar la identidad biológica y cultural de Europa y rambién de Norteamérica (Canada y USA) y de Australia. Ese plan choca frontalmente con las políticas de ayuda a las familias numerosas, protección a la infancia, etc.
La manipulación del lenguaje hace que parezca horrendo aplicar la pena de muerte a algunos criminales autores de delitos repugnantes y, en cambio, aceptable la muerte en el vientre materno de centenares de millones de niños. Bastaría llamar “interrupción de la actividad cerebral” a la pena capital, o quizás, mejor,
llamarla “neutralización de la actividad criminal”, para que fuera aceptada por la “opinión pública”.
En cuanto a la penalización del “aborto” hay también soluciones selectivas. Se trata de seleccionar
— como ya hacían romanos y espartanos– a los niños que merecen vivir… y los que pueden morir.
Por otra parte, hay que controlar y tomar nota de en qué comunidades se aborta más y en cuales menos.
El resultado no es casual, sino que está siendo programado, “desde arriba” y siempre en perjuicio de la llamada raza caucásica. Así comprenderemos que los centenares de miles niños abortados en Europa son realmente asesinatos previos, es decir, se impide nacer a quienes se les habria que matar si llegasen a nacer, e incluso alcanzasen una edad adulta. Estamos ante una política de guerra de exterminio, pero la gente debidamente “mentalizada” cree que se trata de una opción libre de “decidir”, cuando se trata de una
opción de irresponsabilidad, pues de evita asumir las consecuencias de una actividad sexual egoísta y antisocial.
G. T. 7 de dic. 2007

A %d blogueros les gusta esto: