Archive for the ‘Cultura’ Category

23 noviembre 2015: ROJO Y NEGRO

23 de noviembre de 2015

https://youtu.be/Pl5UdxT3gKA

DIVISIÓN AZUL – La Patrulla

LA BANDERA 1935 Legión Española

https://www.youtube.com/watch?v=8QI6jIAgKFw

https://youtu.be/ahAY7Go8ihg

Los “fundamentalismos”…

24 de marzo de 2015

act046Programa

Viernes, 27 de marzo de 2015

9:15 Inauguración

9:30-11:00 Ontología e historia de la filosofía.

9:30-10:00 Julen Robledo • «La influencia del formalismo secundario (M2) en el fundamentalismo revolucionario contracapitalista de Slavoj Žižek.»
10:00-10:30 Felipe Giménez Pérez • «El fundamento del fundamento: Schelling, Schopenhauer y Heidegger.»
10:30-11:00 Andrés González • «El sistema absoluto del “materialismo filosófico” como fundamentalismo histórico.»
11:00-11:45 Descanso

11:45-13:15 Democracia, tolerancia y guerra.

11:45-12:15 José Manuel Rodríguez Pardo • «El fundamentalismo democrático, ideología de nuestro tiempo.»
12:15-12:45 José Manuel López • «Crítica de la tolerancia.»
12:45-13:15 Tomás López García • «Los fundamentos de la guerra y los fundamentalismos belicistas y pacifistas.»
13:15-16:00 Pausa almuerzo

16:30-17:30 Fundamentalismos religiosos.

16:30-17:00 Vincenzo Fasano • «Fundamentalismo y uso de la fuerza: actitud cristiana ante la guerra.»
17:00-17:30 Iván Vélez • «Fundamentalismo y yihad: guerra santa frente a guerra justa.»
18:00 Conferencia

José Manuel Otero Novas • «Fundamentalismos manifiestos y Fundamentalismos encubiertos.»

Sábado, 28 de marzo de 2015

10:00-11:30 Fundamentalismos científicos.

10:00-10:30 Miguel Ángel Navarro Crego • «Aproximación al problema del fundamentalismo farmacológico en psiquiatría.»
10:30-11:00 Jose Luis Pozo Fajarnés • «Fundamentalismos ejercitados y fundamentalismos representados en la Carta Encíclica Pascendi Domini Gregis de San Pío X.»
11:00-11:30 Carlos Madrid Casado • «La eugenesia y el amanecer del fundamentalismo científico.»
11:30-12:00 Descanso

12:00-14:00 Mesa redonda

Diseño inteligente: fundamentalismos religiosos y fundamentalismos científicos. Participan: Íñigo Ongay de Felipe, Desiderio Parrilla y Marcelo Palacios.
14:00-17:00 Pausa almuerzo

17:00 Conferencia de clausura

Gustavo Bueno • «Fundamentalismos.»

Convocatoria

La Fundación Gustavo Bueno convoca los XX Encuentros de Filosofía, que tendrán lugar en Oviedo, en la sede de la Fundación, el viernes 27 y el sábado 28 de marzo de 2015, y propone como tema de análisis y debate a los «Fundamentalismos».

No es necesario subrayar la actualidad y la importancia de este asunto en los días del «presente en marcha», y la conveniencia de un análisis filosófico de segundo grado, una vez que nos mantenemos al tanto de los análisis de primer grado (políticos, históricos, sociológicos, religiosos, económicos) ofrecidos, no solo a través de los medios académicos, sino también a través de los medios de comunicación cotidianos.

La conveniencia de someter la cuestión de los Fundamentalismos al análisis y debate filosófico la estableceríamos, entre otros motivos, a partir del hecho observable de la prácticamente universal orientación adversa que, en los últimos años, han asumido los análisis de primer grado de los Fundamentalismos.

En general, cuando se «denuncia» o se analiza un movimiento dado y diagnosticado como fundamentalista, se presupone la descalificación o devaluación de tal movimiento, precisamente en cuanto «fundamentalista». Y esta perspectiva equivale a una consideración formalista de los fundamentalismos analizados, subrayando en ellos principalmente su intolerancia y su impermeabilidad para hacerse cargo de las críticas externas, al margen de la materia en torno a la cual pudiera girar el fundamentalismo de referencia.

Pero este formalismo, aplicado a los fundamentalismos por su condición de tales, representa él mismo otro fundamentalismo, ya conocido tradicionalmente como tolerantismo universal, que presupone la consideración de la virtud de la tolerancia como una de las virtudes cardinales de una vida pacífica, democrática o aristocrática, olvidando acaso, sin embargo, que la tolerancia no es por sí misma una virtud, y que, para decirlo con palabras de Goethe, «tolerar es ofender».

Desde el momento en que advertimos que no todos los fundamentalismos son equivalentes o ecualizables por su supuesta formalidad de intolerancia (pues existen fundamentalismos tolerantes), nos vemos constreñidos a analizar cada fundamento según su propia materia, en torno a la cual se organiza la morfología del fundamentalismo de referencia. Y esto nos obliga a entrar en los fundamentos que cada fundamentalismo aduce como justificación propia. Lo que nos obliga a regresar al análisis de la idea misma de fundamento, regresión que fue muy descuidada ya en la tradición escolástica (que sólo se ocupó de la idea de fundamento en la teoría de las relaciones) y acaso excesivamente cuidada por la filosofía alemana, si traducimos como es habitual el término latino fundamento, por el Grund germánico.

Esbozamos como posible líneas que, entre otras, podrían orientar la dirección de los análisis y debates de los encuentros, las siguientes:

Historia del término fundamentalismo y de los fundamentalismos.
Historia del término tolerancia y de las ideologías tolerantistas.
Estructura de la idea de tolerancia.
Los fundamentalismos y la idea de fundamento.
La distinción entre fundamentos ontológicos, fundamentos lógicos y fundamentos mixtos.
La idea de fundamento del fundamento (Schelling, Heidegger).
Fundamento del fundamento y libertad.
Fundamentalismos y principialismos.
Premisas y principia media en la teoría de la ciencia silogística de Aristóteles.
Los axiomas de Euclides como fundamentos.
Causas y razones. El principio de razón suficiente. Análisis de la Cuádruple raíz del principio de razón suficiente de Schopenhauer.
Fundamentalismo y tradicionalismo (Chateaubriand, De Bonald, De Maistre, Lammenais, Gioberti, Mazzini, Donoso Cortés…).
Criterios para la clasificación de los fundamentalismos. Criterios tomados de la materia del fundamentalismo (fundamentalismos religiosos, científicos, políticos, deportivos…).
Conexiones entre los fundamentalismos religiosos y los políticos. Análisis de la Yihad en cuanto fundamentalismo.
Fundamentalismos científicos.
Fundamentalismos políticos (tiránicos, aristocráticos y democráticos).
El fundamentalismo deportivo.

Estructura de los encuentros

Como en años anteriores están previstas conferencias, mesas redondas y sesiones para presentar y discutir comunicaciones libres. Todas las sesiones se celebran de manera sucesiva, sin fragmentar a los asistentes en sesiones paralelas, para facilitar la participación y discusión.

Normas para presentar comunicaciones

Cada autor que lo desee podrá presentar una Comunicación a estos XX Encuentros.

La extensión de la Comunicación deberá ser superior a tres y no sobrepasar los veinte folios (de dos mil caracteres). Se indicará con qué epígrafe de los sugeridos tiene mayor afinidad la comunicación proyectada. Cada autor deberá hacer llegar junto con el texto y resumen de su comunicación sus datos curriculares, dirección postal, correo electrónico y teléfono.

El texto íntegro de la comunicación propuesta a los XX Encuentros de filosofía: Fundamentalismos, deberá haber llegado a la organización antes del 1º de marzo de 2015, bien al correo electrónico de los encuentros o bien al domicilio de la Fundación (indicando «XX Encuentros de Filosofía»).

Los organizadores informarán a los autores antes del cinco de marzo de la aceptación de su comunicación para ser defendida ante los XX Encuentros de filosofía: Fundamentalismos. Los organizadores se reservan el derecho de no aceptar comunicaciones de acuerdo a rigurosos criterios de calidad científica o cuando los trabajos no se ajusten a la temática prevista de los Encuentros.

El comunicante deberá presentar personalmente su trabajo en los XX Encuentros, para lo que dispondrá de un tiempo máximo de quince minutos. No se trata de que el comunicante lea su comunicación de forma íntegra, sino de que ofrezca los aspectos más significativos de su trabajo para facilitar la discusión pública posterior ante un auditorio que ya puede haber leído el texto.

Serán publicadas todas las Comunicaciones defendidas ante los XX Encuentros (los autores podrán retocar los textos con posterioridad a los encuentros, cara a su edición) y se difundirán públicamente los vídeos de todas las sesiones. No se publicarán aquellas Comunicaciones que, aunque aceptadas previamente a los Encuentros, no fueran defendidas por sus autores en la sesiones correspondientes.

Inscripciones

Las inscripciones a los XX Encuentros pueden formalizarse por correo convencional o por correo electrónico, o bien el mismo día del inicio de los Encuentros (sólo si hubiese aforo libre en la sala).

XX Encuentros de Filosofía La cuota de inscripción para asistentes y comunicantes es de veinte euros. Las inscripciones pueden realizarse (entre el día 1º de enero de 2015 y el día 6 de marzo de 2015) ingresando tal cuota en la siguiente cuenta bancaria, haciendo figurar el nombre de quien se inscribe y el concepto «Encuentros Oviedo 2015»:

Fundación Gustavo Bueno
CIF G-33517905
CCC 2048 0094 68 0340016694
IBAN ES25 2048 0094 6803 4001 6694

Coordina

Lino Camprubí
Fundación Gustavo Bueno
Avenida de Galicia, 31
33005 Oviedo (España)
Tel (34) 985 245 857 / Fax (34) 985 245 649

Correo de los Encuentros de Filosofía

Organiza: Fundación Gustavo Bueno

LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL

23 de junio de 2014

LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL

By

La Matrix Holografica

En Elber County, Georgia, Estados Unidos, se encuentra un extraño monumento, que los lugareños consideran su propio Stonehenge y que es conocido como ”Las Piedras Guía de Georgia”, gigantescos rectángulos de piedra (como los que salían en 2001 odisea en el espacio, de Stanley Kubrick) que tiene grabados en ocho idiomas modernos los designios del programa Nuevo Orden Mundial.

Las piedras guías de Georgia rebasan los 6 metros de altura, y están compuesto por 6 planchas de piedra de granito, que pesan en total más de 100 toneladas de peso. Una losa permanece en el centro mientras 4 losas de piedra se abren en torno a ella. Y una sexta piedra cubre por encima el conjunto.

http://fahrenheit2012.files.wordpress.com/2010/07/ima-26.jpg?w=450&h=935

El monumento está orientado astronómica-mente, siguiendo el patrón hermético y ocultista tradicional. El agujero que se ve en la Piedra del Centro se taladró para que se pudiera ver siempre la Estrella Polar, que…

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Una respuesta to “LAS PIEDRAS EN ATLANTA ANUNCIAN EL PLAN PARA REDUCIR LA POBLACION MUNDIAL”

  1. mamen Says:
    yo no soy ninguna entendida en estos temas, ni en ninguno en realidad…pero a simple vista me parece que le están dando una interpretación un poco retorcida al texto, no? yo no leo nada de eso ni literalmente ni entre líneas. En realidad un mundo más justo, en equilibrio entre la población y los recursos naturales y sin guerras porque los conflictos se resolverán en un tribunal internacional, pues me parece mejor que lo que tenemos ahora.

HANNAH ARENDT, AMANTE JUDÍA

20 de junio de 2013

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Hannah Arendt:,  la pensadora más importante del siglo XX

Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío, discípula predilecta de Martin Heidegger, es uno de los nombres más importantes del pensamiento en el siglo XX. Su análisis sobre el “totalitarismo” sigue siendo una referencia fundamental y, en muchos aspectos, no ha sido superado. Ahora Ediciones Encuentro acaba de publicar una de las obras más señaladas de Arendt: Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental. La tesis fundamental de la autora: con Marx se cierra el ciclo de la filosofía política abierto con Platón. Un libro que hay que leer. Hannah Arendt nació en Linden (Alemania) hija de padres judíos laicos y creció en Königsberg y Berlín. Estudió filosofía con Martin Heidegger en la Universidad de Marburgo. Escribió su tesis doctoral sobre el concepto de amor en el pensamiento de Agustín, bajo la dirección del filósofo y psiquiatra existencialista Karl Jaspers. La tesis fue publicada en 1929, pero dada su condición judía fue inhabilitada para el ejercicio de la enseñanza en universidades alemanas en 1933.Se trasladó a París, donde  entabló amistad con el crítico literario y místico marxista [y judío] Walter Benjamin, y colaboró con la ayuda a refugiados judíos. Sin embargo, con la ocupación militar alemana de algunas partes de Francia que siguió a la declaración de guerra a Alemania, en 1939 tuvo que escapar de Francia. En 1941 emigró a los Estados Unidos con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry. Allí formó activamente parte de la comunidad judía-alemana en Nueva York y escribió para el semanario Aufbau. Después de la Segunda Guerra Mundial, retomó contacto con Heidegger y testificó a su favor en el proceso de desnazificación de Alemania.En 1951 se nacionalizó estadounidense. Falleció en 1975 y fue enterrada en el Bard College en Annandale-on-Hudson, Nueva York. En sus trabajos, Arendt trata sobre la naturaleza del poder y temas como la política, la autoridad y el totalitarismo en general y sobre la Shoah.Esta obra Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental fue escrito en un momento crucial de la biografía intelectual de Arendt, y en él se perfila por primera vez la tesis fundamental de la autora de que la obra de Marx suponía la conclusión y cierre de la tradición de filosofía política cuyo origen se remontaba a la obra de Platón. Con este escrito, inédito hasta fechas muy recientes, se proponía completar su obra Los orígenes del totalitarismo examinando en profundidad el marxismo como el único elemento ideológico que, a su parecer, conectaba la terrible novedad totalitaria con el cauce de la tradición del pensamiento político de Occidente.Esta edición de Encuentro incluye asimismo Reflexiones sobre la revolución húngara, escrito en la misma época. [ Es un estudio sobre la rebelión húngara de 1956 y la subsiguiente represión del ejército soviético.] Este capítulo fue incluido en la versión estadounidense de Los orígenes del totalitarismo, pero no así en las traducciones españolas de la obra.La Arendt más libre y lúcida, más ecuánime y menos comprometida ideológicamente, se expresa con singular intensidad en estas páginas. Todo el que quiera comprender la evolución política del siglo XX y del presente no puede obviar la lectura de este libro.http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1341 

High-Brow Love: Hannah Arendt (Stacy Ross) and Martin Heidegger (Robert Krakovski) do more than just philosophize in ‘Hannah and Martin.’

The head and the heart try to meet in SJ Rep’s “Hannah and Martin” by Marianne Messina In San Jose Repertory Theatre’s production of Hannah and Martin, actress Stacy Ross makes the 20th-century thinker Hannah Arendt a pleasure to know. Feisty, but not cantankerous, strong but not domineering, quirky, sharp, mischievously wry—in short, fascinating—Ross’ Arendt does much to carry the play. The story follows the relationship between the Jewish Arendt and her mentor/lover Martin Heidegger, who later joined the Nazi party.

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PLATON : la ortodoxia sexual es natural

17 de julio de 2012

“Cuando el varón se une con la mujer para procrear, el placer experimentado se supone debido a la Naturaleza, pero es contrario a la Naturaleza cuando un varón se aparea con un varón, o una mujer con una mujer, y aquellos culpables de tales enormidades están impulsados por su esclavitud al placer. Todos censuramos a los cretenses por haber inventado el mito de Ganímedes.”

Fuente: AntologíaRevolucionaria

 

 

La comunidad indoeuropea

4 de julio de 2012
La comunidad indoeuropea.
Manu Rodríguez. Desde Europa (24/06/12).
                                                                            *
*… La oculta luz los Padres desvelaron; // con sinceras palabras engendraron la aurora.
… gūḷháṃ jyótiḥ pitáro ánv avindan // satyámantrā ajanayann uṣā́sam (Rig Veda, VII, 76, 4). (Edic. Van Nooten).
*La comunidad indoeuropea. Una comunidad rota, fragmentada; dividida, y enfrentada. Que ignora su propio origen y está a punto, de nuevo, de combatir contra sus hermanos. Hablo de los pueblos indoeuropeos islamizados en Europa y Asia (el ámbito persa y parte de la India). Hemos de recuperar esos pueblos.
La comunidad (ecclesia, ‘koiné’) indoeuropea está casi totalmente cristianizada o islamizada. Éste es el problema. Muchos son los pueblos nuestros culturalmente engañados, confundidos, alienados; desposeidos de su patrimonio cultural y espiritualmente extrañados. Hechos enemigos de sí, contrarios. Con lenguaje prestado hablan, con lenguaje de otro. Carecen de lengua propia estos pueblos colonizados o conquistados desde hace siglos por otros pueblos, otras historias, otros discursos.
Nuestras tierras no son indoeuropeas sino cristianas o musulmanas. Esto es lo que hay que ver. Nuestras tierras culturalmente ocupadas. Nuestros cielos enladrillados. Nuestros mundos silenciados.
Nuestras claves culturales, simbólicas, no son indoeuropeas, no son nuestras.
Los Padres antiguos están desatendidos, des-cultivados. Ese bosque, ese jardín. Ese territorio, ese espacio.
En lo más oscuro de la noche estamos. Lejos, muy lejos de nuestra luz, de nuestros mundos.
Demasiado tiempo fuera de casa nuestra gente, nuestros pueblos. Alejados de las tierras propias, de los cielos propios. En otro lugar, en otro mundo.
¿Qué discurso, pues? ¿Qué lenguaje; qué palabras? Estos pueblos míos encantados, hechizados.
*En un grave peligro se encuentran los pueblos indoeuropeos (europeos propiamente dichos, y pueblos indo-iranios) en los tiempos que corren. Reparemos en Europa, que ocupa la mayor parte de nuestro territorio madre. No son momentos cualesquiera los que vivimos. Vivimos tiempos excepcionales. Asistimos a una ofensiva del islam en nuestras tierras, en nuestro hábitat milenario.
Es una ofensiva, en principio, blanda, sorda, fría… aunque muy eficaz, pues, casi sin apercibirnos siquiera, mediante flujos migratorios discretos y controlados, nos inunda de musulmanes asiáticos y africanos, y los signos culturales islámicos se multiplican en nuestras tierras. Es una estrategia de ocupación (demográfica e ideológica) del territorio.
Añadiré que los numerosos alóctonos recién llegados no han tardado mucho en mostrarnos abiertamente su hostilidad (en cuanto su número hubo crecido lo suficiente, como era de esperar). Nosotros, los autóctonos, somos el blanco de su hostilidad; nosotros, los pueblos que habitamos y damos color a este nuestro continente (y nuestro hogar) desde hace milenios. De momento, y allí donde su número se lo permite, se limitan a la amenaza, la intimidación, y la violencia de bajo nivel.
Estos extranjeros (la ‘umma’), que son ya millones, compiten ahora por la tierra, por el territorio; exigen territorios propios y autónomos –que en buena medida ya poseen (las ‘no-go areas’).
Una población y una territorialidad (y legalidad) otras, absolutamente extrañas, y antagónicas, se han alojado como un tumor maligno en nuestras tierras europeas.
Además, se está creando una vasta zona musulmana en las tierras de África y Asia. Una vasta plataforma ofensiva. El islam se está posicionando, reuniendo, fortaleciendo en este vasto territorio (la mitad norte de África, y toda el Asia musulmana). Es un amplio frente.
Para sus planes europeos cuentan ya, como decimos, con millones de infiltrados, de intrusos, de soldados (muyahidines) repartidos en buena parte de las grandes ciudades (muchos de ellos de procedencia indoeuropea); cuentan además con territorios exclusivos (una suerte de retaguardia) en tales ciudades, y con algunos enclaves (Bosnia, Albania, Kósovo… Chechenia). En su momento será una guerra caliente de conquista y ocupación. Hay millones y millones de muyahidines preparados (desde Marruecos a Indonesia) que tan sólo aguardan ese momento oportuno. Avanzarán desde el sur y el este. A través del Estrecho, del Mediterráneo, de Grecia y los Balcanes, de Bulgaria, del Mar Negro, del Cáucaso, del Mar Caspio…
(Éste es el escenario más probable que nos espera si todo, en nuestra actitud ante esta evidente amenaza, continúa como hasta ahora.)
Indiferencia, negligencia, dejación de soberanía de todo un pueblo. Mientras dormimos, mientras miramos hacia otro lado, se monta la pesadilla islámica. La bestia, nuestro mal, crece por momentos; cada día más grande, más fuerte, más segura de sí; más arrogante y agresiva. La tenemos dentro, y la tenemos fuera. Estamos minados; estamos rodeados. Apenas nadie advierte del peligro que corremos. Apenas unas pocas luces a lo largo de la atalaya.
Podemos perder nuestras tierras; podemos desaparecer como pueblo. En estos momentos nos lo jugamos todo –ser o no-ser.
Es una fuerza adversa, contraria, enemiga. Es una fuerza inmensa que opera desde dentro y desde fuera procurando nuestra destrucción. Será necesaria toda nuestra luz y todo nuestro coraje para desmontar y repeler tal estrategia, tal ofensiva, tal empuje. Hay que vencerlos no sólo en la tierra, también en los cielos. Expulsarlos de nuestras tierras y de nuestros cielos.
Vencerlos en los cielos quiere decir ganar la batalla ideológica. Es la defensa de la tierra de nuestros antepasados, pero también de su espíritu. Nuestro espíritu, y su obra, han de prevalecer sobre el espíritu ajeno que, de nuevo, se nos pretende imponer.
En lo que respecta a la parte oriental de nuestras tierras (el grupo indoiranio), todo el área lingüístico-cultural de origen persa ha sido islamizado (kurdos, afganos, iranios, pastunes, tayikos…); así como numerosos pueblos indios y pakistaníes. Ahora son pueblos que sirven a la causa del islam. El islam los cuenta como soldados, como muyahidines. Dirigidos, en esta ocasión, contra el territorio indoeuropeo cristianizado; contra los pueblos europeos, contra los pueblos hermanos.
*Nuestros pueblos tienen que ser espiritualmente rescatados; devueltos a su ser –a su casa, a su familia; a su historia, a su mundo. Es el primer paso: el retorno, el reencuentro, el reconocimiento (anagnórisis). Ha de ser nuestro primer empeño: recuperar a los nuestros, esto es, a los pueblos indoeuropeos cristianizados o islamizados. Que los hermanos se posicionen debidamente para la batalla que viene; en la guerra que ya es. Una comunidad indoeuropea unida; una alianza duradera, indestructible; un frente único (contra cualquiera que amenace nuestro ser). El logro de estos objetivos nos dará la primera victoria.
(La victoria nos ama, nos desea, nos prefiere, nos espera.)
La causa indoeuropea. Los indoeuropeos no tienen otra causa, en estos tiempos, que ellos mismos. Superar este diluvio. Vencer, destruir, aniquilar de una vez por todas a este viejo enemigo; a este viejo monstruo.
¿Desde dónde combatir esta nueva ofensiva islámica? Desde nuestras propias tierras y nuestros propios cielos; en defensa de nuestras tierras y cielos milenarios. En el nombre de nuestro genio, de nuestro ser. En el nombre de nuestros dioses. En el nombre de nuestros antepasados. Desde nosotros mismos. En el nombre de lo que somos, y lo que queremos seguir siendo. Sean éstas nuestras banderas, nuestras insignias, nuestros estandartes.
*La comunidad indoeuropea es la comunidad de la aurora. Nosotros cultivamos las auroras, los renacimientos. Amamos el alba, la mañana, las primeras luces del día.
Hay obstáculos que vencer, y amenazas. No regeneraremos la mañana sin esfuerzo: no bastará invocarla con palabras sinceras. La arrebatada luz habrá que reconquistarla –en la tierra y en los cielos.
Ya suenan los vientos favorables. Se aprestan los combatientes. Toda la atmósfera está revuelta. Viene la tormenta, la tempestad; viene la acción. Volveremos a conocer la alegría de la victoria.
Recuperada la voluntad de futuro; el espíritu auroral. Recuperada la juventud; las aguas de la eterna juventud.
Vendrá una nueva mañana para nuestro pueblo; tendremos nuevo día.
                                                                          *
Hasta la próxima,
Manu
===
Nota de TRESMONTES: Los indoeuropeos estamoos tan colonizados espiritual y culturalmente… que no lo sabemos: Pocas personas son conscientes de que nuestros pueblos sufren una alienación degradante y expoliadora…
Una vez más tenemos el honor de reproducir una excelente meditación sobre el origen y destino de Europa, gracias al blog LA RESPUESTA DE EUROPA

RUSIA, bastión de Europa…

23 de junio de 2012

El alcalde de Moscú:

“Rusia, el último bastión del tradicionalismo en Europa,

defiende su espacio étnico de la injerencia extranjera”

Vojislav Seselj

Vojislav Seselj

Vladimir Platonov, presidente del Consejo de la ciudad de Moscú, ha declarado “Ciudadano de honor” de la capital rusa al líder nacionalista serbio Vojislav Seselj. La solicitud fue presentada por la Alianza derechista-conservador y ya ha sido criticada por algunos sectores de la izquierda y el liberalismo europeos, tanto monta.

Platonov respondió a estas críticas recordando que el pasado 4 de mayo, en una ceremonia solemne, Angelina Jolie recibió el título de honor de Sarajevo para “mantener vivo el recuerdo de la guerra en Bosnia y Herzegovina”.

Angelina Jolie protagonizó la película “En la Tierra de Sangre y Miel”, un film que distorsiona la verdad histórica y proyecta una imagen negativa de los serbios, mientras que los musulmanes bosnios eran presentados como mártires inocentes.

“Los liberales de izquierda, que siempre defienden a los islamistas, están tratando de cultivar los sentimientos de culpa entre los serbios, para imponer en todo el mundo la impresión de que los serbios son una especie de nación genocida. Los miembros de la comunidad musulmana de Bosnia se han creado una imagen de víctimas. Sin embargo, no recuerdan nunca los crímenes de guerra cometidos por la división 28 del Ejército de Bosnia y Herzegovina bajo el mando de Naser Oric o brigada Mujahideen”, declaró el mandatario moscovita.

Considera por tanto lógico que Moscú, “siendo de hecho el último bastión del tradicionalismo en Europa”, nombre a Vojislav Seselj ciudadano de honor de la ciudad. “Acusarle de crímenes de guerra es un intento de imponer a Serbia el sentimiento de culpa y dictar la voluntad de la izquierda y el establishment liberal de la UE. Para ellos, los Balcanes han sido siempre un campo de tiro para el desarrollo de las tecnologías. Hoy se persigue a Seselj, mañana se acusará a los rusos por su actiación en el Cáucaso”

“Por la defensa de Seselj, Rusia defiende su espacio étnico y cultural de la injerencia extranjera”, apostilló Platonov.

JUANA DE ARCO…¿Cabalgará… de nuevo?

8 de junio de 2012


En sus actos públicos de campaña, utiliza una gran estatua de la heroína nacional francesa, Santa Juana de Arco, quien murió martirizada el 30 de Mayo de 1431, a los 19 años de edad, canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV.
(…/…)
En las recientes elecciones presidenciales francesas del 21 de abril, Marine Le Pen obtuvo  el tercer lugar con 6 millones 421 mil votos, equivalentes al 17,90% de los votos.
Para la segunda vuelta electoral, del 6 de mayo, anunció que no apoyará a ninguno de los 2 candidatos finalistas: el falsamente derechista Sarkozy, hijo de judíos húngaros, y el socialista Hollande, descendiente de judíos holandeses.
(…/…)
Fuente:

El sublime legado indoeuropeo

29 de mayo de 2012

El sublime legado indoeuropeo. A propósito de algunos artículos publicados recientemente en el recomendable blog de K. Elst (http://koenraadelst.blogspot.com/).

Manu Rodríguez. Desde Europa (04-20/05/12). *

*La India no musulmana y los parsis son los únicos reductos en los que se conservan vivas tradiciones ancestrales indoeuropeas. El resto de los pueblos indoeuropeos hemos perdido nuestras culturas; hemos sido islamizados o cristianizados. El ámbito persa en su totalidad (salvo los citados parsis), armenios, partes de la India, y el conjunto de los pueblos europeos (indoeuropeos o no) han sucumbido. En estas zonas los dioses propios, los Padres propios, y el legado cultural propio están semi-destruidos, u obliterados. No circula entre nosotros la comunidad de origen, la solidaridad entre los pueblos hermanos. Ninguna ‘koiné’ indoeuropea. Nos ignoramos a nosotros mismos. Carecemos de conciencia cultural común. Esta conciencia haría de nosotros un frente único contra los adversarios de nuestro ser; contra aquellos que pretenden destruir nuestro ser ancestral y autóctono; contra nuestro mal. El islam y el cristianismo en la India, en Pakistán, en el mundo persa, en toda Europa, dividen y enfrentan a nuestros pueblos desde hace milenios. Hace ya mucho tiempo que vivimos culturalmente alienados, instrumentalizados, divididos, y enfrentados. Como peones. Ingleses, franceses, rusos, afganos, kurdos, paquistaníes, armenios, tayikos, españoles, suecos… Todo parece indicar que somos pueblos de débil voluntad, fáciles de conquistar y manipular. Que tenemos en poco a nuestros dioses, a nuestros Manes; a nuestro genio, a nuestro ser; a nuestra historia milenaria. Nuestro comportamiento ante las oleadas cristianas y musulmanas del pasado nos lo muestra; la cristianización o la islamización, a la fuerza o de grado, de nuestros pueblos. Estas experiencias fueron la piedra de toque, la prueba de fuego. En aquellos momentos se media y se pesaba nuestro ser. Y no dimos la talla, no estuvimos a la altura. No fuimos dignos. Debimos seguir siendo fieles a nuestros antepasados, fueran cuales fuesen las circunstancias, y fueran cuales fuesen las consecuencias que nos acarrease tal fidelidad. Pero abandonamos, en cambio, nuestro ser, como todos sabemos. De ahí nuestros males y debilidades. La mayor parte de los pueblos indoeuropeos fuimos desarraigados cuando las cristianizaciones y las posteriores islamizaciones, y aún seguimos desarraigados. Una ver cortado el nexo con los antepasados flotan a la deriva, sin norte, sin criterio, sin esperanza; nuestros hombres y mujeres, nuestros pueblos, nuestras sociedades. Hay pueblos sanos y envidiables. Pueblos que no pierden ni abandonan así como así el legado ancestral, el nexo con los antepasados; que no pierden ni abandonan el ser propio; que se perpetúan en el tiempo. Pueblos con voluntad de futuro. No es, lamentablemente, nuestro caso. Para recuperar la salud, la fuerza, el orgullo, el honor, la dirección y el camino, se ha de recuperar, en primer lugar, el nexo con los antepasados. Se ha de restablecer la conexión con nuestro pasado, con el propio, no con el ajeno; con nuestros mundos pre-cristianos o pre-islámicos: griegos, romanos, indios, persas, germanos, eslavos, bálticos… El sublime legado indoeuropeo. En lo que concierne a los momentos actuales y la relación de nuestros pueblos con la ofensiva islámica (demográfica e ideológica) de última hora, con la tercera ola como dicen, hemos de lograr la unidad. En Europa y en la India mantenemos la misma lucha por sobrevivir. Nos jugamos el ser ancestral y autóctono. Todos los herederos de culturas indoeuropeas estamos (o deberíamos estar) comprometidos en esta lucha por la defensa y la recuperación de nuestras tradiciones. Para que éstas vuelvan a ocupar en nuestra memoria el lugar que les corresponde, el más alto lugar. *Es preocupante el problema del proselitismo cristiano y musulmán en tierras de la India. Estos proselitismos agresivos buscan convertir, ganar miembros para su causa, esto es, privar a los pueblos de los suyos. Van contra la unidad simbólica del pueblo, de la comunidad, de la madre-patria, del Reino… Son sediciosos por naturaleza. Debilitan al anfitrión. Le restan número, fuerza, potencia. Terminan dividiendo y enfrentando a la comunidad. Son fatales aquí y allí; son sumamente destructivos; son letales. Semejantes proselitismos deberían estar prohibidos; semejantes dioses, semejantes principios. No deberían circular entre nosotros. Vengan de dentro o de fuera. Por la salud del Reino. Este proselitismo no tiene otra intención (a corto, medio, o largo plazo) que la de suplantar o sustituir a la cultura anfitriona, la de usurpar su lugar. Es un acto de guerra, es un sabotaje, es una ofensiva. Se trata, en toda época y en todo lugar, de la destrucción del otro. Los pueblos no cristianizados o no islamizados son pueblos a cristianizar o islamizar. Así, desertizando, agostando pueblos y culturas, prosperan estas ideologías. Sus éxitos son bien patentes: cristianos y musulmanes dominan ‘espiritualmente’ la casi totalidad del planeta; lo dividen y enfrentan también. Estas ideologías son culturas étnicas (como todas las demás) que se propagan mediante slogans universalistas (para todos los pueblos, para todos los hombres) que enmascaran lo particular y propio –lo árabe, lo judío (lo judeocristiano), lo indio (pienso en el budismo en el Tíbet y en otros países asiáticos). Culturas étnicas que crecen y engordan a expensas de las demás –devorándolas. Llamo la atención sobre la reciente campaña de distribución del Corán en Alemania. Aunque el islam lleva décadas haciendo impunemente proselitismo por toda Europa. Bajo el amparo de nuestra libertad (que fue duramente conquistada) se difunde una ideología totalitaria contraria y opuesta a todas nuestras tradiciones culturales (jurídicas, políticas, estéticas, culinarias…). Pocos, por desgracia, parecen advertir el peligro. Conseguirán adeptos que pasarán a formar parte de la sombría ‘umma’. Los conversos son o ‘conciencias robadas’ (cautivas, cautivadas; almas débiles, manipulables), o abiertos traidores. En su momento lucharán contra sus hermanos europeos, contra su sangre, contra su genio; contra ellos mismos. Comienza el proceso de división y enfrentamiento de la población autóctona. El futuro es la discordia civil, y la desaparición de la Europa europea. Abundan los ejemplos en la historia mundial: los pueblos escindidos, deshechos, destruidos; las culturas erradicadas. Sin olvidarnos del pasado, obsérvense los casos contemporáneos (Sudán, Somalia, Etiopia, Nigeria, Kenia, Mali… Líbano, India, Indonesia, Malasia, Filipinas… algunas de las antiguas repúblicas soviéticas). ¿Qué nos hace pensar que el islam (la tenebrosa ‘umma’) se comportará de manera diferente aquí, en nuestra Europa? Seremos igualmente desgarrados. Añado que la clase política y la población europea ya están divididas con relación a la masiva presencia de musulmanes extranjeros en nuestros países. Ese objetivo estratégico ya está cumplido. Los musulmanes cuentan con partidarios de su presencia entre la población autóctona: la izquierda política (mendigando los votos), las sectas cristianas (apaciguando a la fiera y previendo una futura Europa islamizada), los intelectuales y ciudadanos ‘progresistas’ (por confusión, ignorancia, cobardía, connivencia, o hipocresía), los ‘conversos’… Hoy por hoy, ir contra esta masiva e inquietante presencia está mal visto. Los que se oponen son tildados de fascistas, xenófobos y demás. Hay que tener valor y coraje moral para manifestar en público nuestros temores y preocupaciones. No es sólo el ostracismo al que nos vemos abocados por nuestros propios conciudadanos, la ‘umma’ amenaza y dispara contra aquellos que se le oponen con mayor contundencia y éxito. Entretanto, esta peligrosa comunidad sigue creciendo y fortaleciéndose en nuestras tierras. El futuro es sombrío, muy sombrío. Me temo lo peor, la pérdida de Europa. Perderemos, nosotros los europeos, nuestras tierras y nuestras culturas. *Estos apóstoles de dioses únicos nos insultan con su prédica y sus sofismas cuando discuten desvergonzadamente nuestras tradiciones; nos ofenden cuando niegan o censuran nuestros dioses o nuestros principios sin el menor respeto. Estos necios, estos conversos, estos infieles. Es una ofensiva contra nuestras tradiciones culturales todas; una ofensiva en toda regla contra nuestras señas de identidad. Estos ignorantes que amenazan con borrar de un manotazo siglos, milenios de cultura. Pero, ¿qué juego es éste? El más siniestro, el más tenebroso de todos; el juego del único dios. Ya está bien de excusar y difuminar nuestro politeísmo, de avergonzarnos de él. Además, no se trata de politeísmo. Ni de religión, exclusivamente. Se trata de cultura, y éste término lo abarca todo, esto es, todo el ámbito lingüístico-cultural de un pueblo, todo su mundo simbólico; todo su cielo, vale decir. La cultura de un pueblo es su religión, pues es la cultura la que religa a un pueblo y le hace uno. Si perdemos este cielo perdemos nuestra alma, perdemos nuestro ser simbólico milenario, ancestral. Tengamos en cuenta que nuestra edad es la edad de nuestra cultura, somos tan viejos y tan sabios como ella. No nacimos ayer, con el islam; ni antes de ayer, con el cristianismo. Por lo demás, es un deber el que tenemos con nuestros Padres, con nuestros Manes; el deber de perpetuar su memoria y preservar su legado. Y en el cumplimiento de este deber consiste la fidelidad. “Deserere Patriam” y “Sacrae Patria desererem” (abandonar a los Padres, desertar de los Padres) eran expresiones usadas por los romanos para referirse a aquellos que abandonaban las ancestrales tradiciones heredadas y adoptaban una extranjera (se cristianizaban, por ejemplo) –pues en esto consiste la infidelidad; y no hay otros infieles que aquellos que tal cosa hacen. El abandono de su familia, de su gente, de su pueblo, de su sangre, de sus antepasados… Ese abandono, esa deserción, esa traición. Ese acto vergonzoso, indigno, reprobable. Dicho sea de paso, términos como pagano, idólatra, infiel y similares, usados exclusivamente por judíos, cristianos, y musulmanes para referirse al resto de las culturas, tienen la función de anular o borrar las diferencias entre las peculiares y diversas culturas del planeta, de negar la entidad misma de tales culturas. Son conceptos negativos y destructivos. A un cristiano o un musulmán no le interesa la cultura otra; para estos el mundo está dividido en cristianos y paganos, o en musulmanes e infieles. No hay, pues, armenios, persas, griegos, romanos, germanos, egipcios, chinos, indios y demás, sino paganos o infieles. Estos términos no son ni descriptivos, ni ilustrativos, ni informativos, por supuesto; no dicen absolutamente nada acerca de las culturas así denominadas –cuando se aplican por igual a egipcios y a griegos (lo único que dicen es que tales culturas no son (o no fueron) ni judías, ni cristianas, ni musulmanas). De ningún modo son términos adecuados para que una cultura se refiera a sí misma. Los términos adecuados son cultura griega, egipcia, china, india, o japonesa. Decir que un pueblo ha dejado de ser pagano (para hacerse cristiano o musulmán) es decir que un pueblo y una cultura han dejado de ser, que han dejado de existir (lo que, en efecto, les sucedió a muchos). Aplicar el término ‘pagano’ a los egipcios, a los fenicios, a los griegos, a los caldeos… a los numerosos pueblos milenarios del entorno era una manera de destruirlos; de destruir su diferencia, su particularidad; de hacerlos indistinguibles. Primero había que renombrar al oponente; desdibujarlo, desrealizarlo, deshumanizarlo. El resultado es una masa confusa, amorfa, sin identidad, que es lo que se pretendía. Contra esta masa ‘pagana’, y ni siquiera humana, se hacía la guerra. Entonces como ahora. Completamente desafortunado es el uso de términos como ‘neopagano’ o ‘neopaganismo’, que algunos grupos adoptan para sí. En estos grupos se habla incluso de ‘matrimonio pagano’ y cosas semejantes. Como si el paganismo hubiese sido alguna vez una religión, o una cultura, o un conjunto de prácticas. El término ‘pagano’ es latino y quiere decir ‘campesino’, y sus cultos son los únicos que podemos llamar con justicia paganos, esto es, cultos campesinos. Estas tradiciones no representaban sino una parte del mundo religioso-cultural romano; componían una región, un sub-espacio en la compleja cultura romana. A estos ‘neopaganos’ les digo que quizás sean más apropiados términos como neo-griego, neo-celta, neo-germano, neo-romano y demás (neo-egipcio, neo-persa…). Tal vez, en el futuro, neo-europeos, o neo-indoeuropeos. Cristianos y musulmanes denominan, sin el menor pudor, a los períodos pre-cristianos y pre-islámicos de los pueblos a cristianizar o islamizar como ‘era del pecado’ y ‘era de la ignorancia’ respectivamente. La crítica del politeísmo no es más que una excusa. En cada medio se usa una retorica diferenciada. Allí es el politeísmo, aquí es el ateísmo o el laicismo. Es una guerra abierta (fría y caliente) contra el resto de las tradiciones culturales. Los pueblos cristianizados o islamizados hemos sido privados de nuestra historia, privados de la evolución natural de nuestras tradiciones. Nuestro devenir propio ha sido usurpado. Hemos tenido una historia impostada, una historia cristiana o musulmana. Estas ideologías han dirigido nuestra creación literaria, arquitectónica, científica, filosófica, o musical. Durante siglos los temas o personajes bíblicos o coránicos han llenado nuestra literatura, nuestra arquitectura (templos dedicados a divinidades extranjeras), nuestra música… Nuestra Edad Media europea, por ejemplo; no encontrarás en los vitrales o muros de templos, catedrales, o mezquitas a nuestros personajes históricos o legendarios, o nuestros pensadores; o los hitos de nuestra propia historia. No son, pues, lugares de culto para los europeos milenarios, sino para los cristianos o los musulmanes. Durante cientos de años nuestro genio se vio obligado a expresarse en términos ajenos a su ser. Hay que pensar en la literatura, en la música o en la arquitectura que hubiéramos tenido si no hubiéramos sido dominados por una ideología/cultura extranjera; si hubiéramos seguido siendo persas, griegos, germanos, eslavos… También las distinciones conceptuales entre sagrado y profano, o religioso y civil fueron introducidas o reelaboradas por los sacerdotes de divinidades extranjeras. Lo profano y civil era lo propio, restos de la antigua cultura que no pudieron ser destruidos, o que la ideología extranjera no aportaba. Lo sagrado o religioso se reservaba para la ideología/cultura extranjera (judeo-cristiana o musulmana). En la hora actual, y con relación a Europa, cristianos y musulmanes compiten de nuevo por nuestras almas, por nuestras conciencias, pero también por nuestras tierras. Cada cual con su estrategia. Ambos quieren el poder, y el poder absoluto. El dominio de cuerpos y almas, de mentes y voluntades. ¿Quién lo conseguirá? El final es una Europa cristiana o una Europa musulmana (o ambas cosas, se la repartirán). La Europa europea es ignorada o desconsiderada por unos y por otros: la Europa pre-cristiana y pre-islámica, y la de los últimos doscientos años, tras la caída del Antiguo Régimen y las revoluciones políticas y jurídicas americana y francesa; la Europa emancipada, la Europa renacida. No contamos para nada –ni nosotros, ni nuestra historia, ni nuestras culturas. Somos, para unos y para otros, presas; espacio que someter, que dominar –en la tierra y en el cielo; el medio geográfico y humano a conquistar. *Con respecto al lenguaje de nuestros mitos, leyendas, héroes, dioses, monstruos y demás podemos decir que componen el territorio más hermético de nuestro ser. Pero se trata de un lenguaje, simplemente, de un juego de lenguaje. Es un lenguaje figurado, un modo de representación; una manera de decir el mundo y todo cuanto nos rodea, incluyendo a los grupos humanos y a las relaciones que estos mantienen entre sí. También el hombre interior. Son las vicisitudes de uno, y de todos. Es un discurso íntimo, y social. Los dioses, personajes, conceptos y demás son términos de la lengua, de un determinado juego de lenguaje, y tienen su uso, entran en expresiones, en textos. (“Este juego se juega”). Estas regiones de nuestros mundos simbólicos son una transfiguración, una sublimación de lo real; de lo real cotidiano. Nos habla de los momentos felices de una cultura y de un pueblo (de sus edades de oro); de su decadencia y de su renacimiento; de aquello que lo salva y de aquello que lo pone en peligro… Nos habla también de nuestro futuro, si se sabe penetrarlo y descifrarlo, pues esos relatos son matemas, enseñanzas, saberes. El secreto de estos teologemas, mitemas y demás está en su uso. Hay que usarlos. Son relaciones, estructuras; son alegorías. Son como los dichos o refranes (o las ‘nyaya’), que se usan cuando vienen a cuento, cuando vienen al caso. Es cuestión de encontrar otra relación (logos) con la que poder establecer una analogía, esto es, una relación entre relaciones –una semejanza entre relaciones, entre logos. La analogía se expresa así: A:B::A’:B’ Y se lee así: “A es a B, lo que A’ es a B’”. La relación que A mantiene con B es la misma que la que A’ mantiene con B’. Hay una analogía o semejanza entre ambas relaciones. Pondré un ejemplo: “Eco es a Narciso lo que un cristiano es a Cristo, un budista a Buda, o…” Eco carece de discurso, repite las palabras de otro. Narciso no ama sino su imagen. Tendrías que ser él para recibir su amor, pues él no se ama más que a sí mismo. Tenemos que negarnos a nosotros mismos, nos dicen, para que Jesús o Buda puedan ser/nacer en nosotros. Morimos nosotros y vive él (Jesús, Buda, o Mahoma). Se trata, pues, de vivir la vida de otro. ¿No son acaso los mejores cristianos, budistas, o mahometanos, aquellos que más se asemejan a Jesús, Buda o Mahoma; aquellos que mejor y más fielmente viven la vida que vivió el prototipo; aquellos que mejor lo re-producen? (Ya los cristianos encontraron una relación entre el Narciso mítico y el personaje Jesús: F. de Aldana (s. XVI) llama a Jesús en un poema ‘Narciso sobre-sustancial’, y Sor Juana Inés de la Cruz (s. XVII) le dedicó el auto sacramental ‘El divino Narciso’.) “El legado ancestral son palabras vacías”, nos dicen con unas u otras palabras estos ‘salvadores’ (¿no decía Buda que no creyésemos en las palabras de nuestros padres, o en los textos revelados?). ¿Por qué ese interés en desacreditar, en desautorizar el legado del otro, en destruir su ser simbólico ancestral, en desarraigarlo? Forma parte de la estrategia de dominio, primero hay que reducirlo a cero –vaciar el nido para poder depositar el huevo propio. Son unos cucos estos narcisos. Es la estrategia habitual de estas ideologías. Obsérvense a los musulmanes en la Europa contemporánea tratando de minar la confianza de los europeos en sus propias tradiciones culturales (políticas, jurídicas y demás), al tiempo que nos ofertan descaradamente las suyas. O la literatura apologética cristiana en el espacio cultural greco-romano antes de conseguir allegarse al poder. Se predica la renuncia a uno mismo; se procura el suicidio simbólico del otro –su rendición, su entrega, su sumisión. Nosotros ya conocemos esta liberación o salvación que nos tratan de vender, ya sabemos de su oferta, de su ganga espiritual; de su mortífera ganga, hay que decir, pues no sólo morimos (espiritualmente) nosotros para darle vida al prototipo (Jesús, Mahoma…), muere también nuestro mundo, nuestra cultura ancestral, y prevalece y perdura la cultura otra (la judeo-cristiana, la árabe…). Su triunfo es nuestra derrota; su vida es nuestra muerte; su día es nuestra noche; su esplendor es nuestra miseria. Su milenio es nuestro invierno supremo. Estamos ante aberraciones psicosociales, ante individuos y tradiciones ‘espirituales’ que perduran y prosperan mediante procedimientos que en circunstancias normales nos harían estremecer de horror (alienación cultural y extrañamiento espiritual de los pueblos sometidos; destrucción de las almas propias (la propia individualidad) y clonación psicosocial de los prototipos). Pero no son circunstancias normales (las regidas por el ‘Rt’, por la verdad) las que vivimos. Hay que decir que las tradiciones cristiana y musulmana practican desde sus comienzos un pan-judaísmo (o pan-judeocristianismo) y un pan-arabismo expansivos y agresivos y que son responsables de la pérdida de numerosas culturas étnicas. Cristianos y musulmanes han logrado imponerse en buena parte del mundo (sobre las ruinas de las culturas destruidas). No somos pocos los pueblos culturalmente desposeídos que vivimos bajo el dominio simbólico judeo-cristiano-musulmán y padecemos sus respectivos discursos egocéntricos, sus demenciales y fratricidas querellas, y sus despiadadas e insaciables ambiciones de dominio. El camino hacia el poder de cristianos y musulmanes está lleno de cadáveres culturales: Egipto, Persia, Grecia, Roma, parte de la India…, las culturas germanas, celtas, finesas… Multitud de pueblos, lenguas y culturas han desaparecido por su causa. Fue un etnocidio, un genocidio cultural a escala planetaria. Un etnocidio planificado; deliberado y voluntario. Y aún hoy sigue siendo la principal estrategia de dominio de estas ideologías universalistas. El árbol de los pueblos y culturas del mundo forma parte del árbol de la vida; es la verdad, es la realidad, es el ser múltiple nuestro; es nuestra historia, dice de nosotros (los humanos). Es intocable, es tótem, es tabú. Tendríamos que considerarlo sagrado. *El lenguaje de los muchos o varios dioses tiene un sentido primordialmente social de reconocimiento y aceptación de modos de ser diversos y bien caracterizados. Aquellos que se repiten en el tiempo, que no desaparecen, que no cesan; las constantes en nuestro devenir social. En lo que sigue haré no tanto una interpretación como un uso de mitemas y teologemas griegos principalmente, que son aquellos con los que estoy más familiarizado. Sabido es que Dumézil no pudo reducir la estructura olímpica y el mundo mítico griego (esa región de la superestructura simbólica) a su teoría de las tres funciones. Este pueblo/esta cultura se le resistió. Y así lo reconoce él mismo en algunos de sus escritos: “la mitología griega escapa a las categorías indoeuropeas” –en “dioses de los germanos”, p. 59 (edición española). Sin entrar en discusiones, yo diría que el espacio olímpico es un mundo indoeuropeo evolucionado, y mejorado. Hablemos del dios principal, del primer principio; del bienaventurado Zeus-Dyaus, el padre de los dioses y de los hombres. El mismo cielo. Hablemos de la madre, de la inconmensurable Hera, la de muchos nombres; de la tierra. Hablemos de los hijos. No nace Zeus en aquella cueva cretense, sino que se revela; lo que nace es su conocimiento. Estamos ante una revelación espiritual y cultural. Zeus es ‘hijo’ de Crono y ‘nieto’ de Urano. Estos son los ‘dioses’ que le precedieron; las épocas, podríamos decir, los periodos que precedieron a su revelación. Estos dioses únicos que nos ofertan estos infieles no son tan nuevos para nosotros. No, no nos era desconocido aquel dios que predicaba Pablo. Estos dioses de los judíos, los cristianos, y los musulmanes recuerdan a Urano y Crono. Urano es el dios-padre represor, opresor; impide el nacimiento de los hijos, no los deja ser. Impide el dinamismo, el surgimiento mismo de la vida; el fluir de aquella generación que la Madre Gea guardaba en su seno. Andando el tiempo Crono, uno de sus hijos reprimidos, con la ayuda de la Madre, le derriba y ocupa su lugar. Éste, una vez en el poder, se dedica a devorar a sus propios hijos. Es aún peor que el dios opresor, el que impedía ser; éste no impide el ser, pero lo suprime apenas recién nacido. Estos dioses únicos son todos opresores o supresores, o ambas cosas. Zeus (la idea de Zeus) se opone a estos dos tipos de dioses, o de primeros principios. Zeus es generador de vida, padre de dioses y de hombres. No es un dios ni opresor, ni supresor. Urano, el broncíneo Urano, un cielo opaco, hosco y duro; y Gea, la tierra pétrea, impotente, detenida. Crono, el que siembra y el que siega, un cielo que lo genera todo, pero que también lo devora todo; y Rea, la tierra blanda, receptiva, fértil; fluyente, multiforme, viva. El mundo inmóvil y sombrío de Urano-Gea (una acople infecundo; un mundo oscuro, silencioso, frío); el mundo sin sentido de Crono y Rea (un devenir insípido, sin memoria). Recuérdese el teologema del ‘nacimiento’ de Zeus. La Madre Rea lo rescató del olvido; lo reservó, lo apartó del implacable devorador de todas las cosas. Mantuvo vivo aquel fuego, aquella luz. Impidió su olvido; mantuvo su memoria, su recuerdo. La abuela Sarasvati, la fluyente Rea; la Señora de los fluidos. Gea y Rea son madres privadas del fruto de su seno. En el tiempo de Gea es esta misma la que retiene en su seno los hijos que Urano impide nacer. En el tiempo de Rea es Crono el que retiene en su estomago los hijos que Rea da a luz pero que él inmediatamente devora. Cuando Zeus hubo crecido lo suficiente (su luz, su mensaje) trabó combate contra este ‘padre’ y le venció, posteriormente le obligo a beber una pócima que le hizo devolver a los otros ‘hijos’ engullidos: Hera (la proto-comunidad, la futura esposa), Hestia (el fuego colectivo, común), Deméter (el mundo agrícola, la madre tierra, la tierra productiva)… Madre Gea, Madre Rea, Madre Hera. Fue en el período Crono-Rea que se reveló Zeus/Dyaus; que se dio a conocer. Y fueron hombres y mujeres de aquel período los primeros que tuvieron noticia de él. Fue el salvador. El cielo protector y benefactor. Zeus es un tercer período para la memoria colectiva de aquellos pueblos. Un nuevo cielo. Con él se inicia otra cosa. Fue una aurora, una primavera. Fue el amanecer de una comunidad simbólica, de una ‘koiné’ (los certámenes pan-helénicos, por ejemplo). Por primera vez consciente de sí, de su fuerza, y de su futuro. El cielo es la materia simbólica, el recuerdo, la memoria colectiva autóctona y ancestral; el Reino de lo alto… La tierra es la madre natural, pero también el pueblo al que pertenezco. El seno en el que vengo a nacer; la cuna. La ciudad (la ‘polis’ como lugar de reunión de los muchos) como madre, como metro-polis. La comunidad como madre. Zeus/Dyaus, el padre cielo. Hera, la madre comunidad. (El término ‘vaca’ aplicado a estas madres-comunidades es común a varios pueblos indoeuropeos, así como el de ‘toro’ aplicado a los dioses-padres celestiales.) Gea-Rea-Hera (la evolución de estas madres-comunidades) son también las madres de los sucesivos cielos, de las sucesivas superestructuras simbólicas. Los cielos no tienen otro origen; sus madres no pudieron ser otras. Y son ellas mismas las que, llegado el caso, luchan o conspiran contra estos hijos suyos, como Gea contra Urano, y posteriormente contra Crono (es Gea la que, solicitada por su hija Rea, elabora un plan para salvar a Zeus, y la que proporciona la pócima que hará devolver a Crono los hijos que se tragó). A ellas, a estas madres-comunidades, les debemos la evolución de los cielos. Hasta alcanzar el clímax olímpico. Esto me recuerda algo leído en algún lugar del Rig Veda: “lo mortal es el padre de lo inmortal”. Así parece ser, lo caduco y pasajero (las fugaces generaciones) es la fuente de lo inmutable e imperecedero. Por amor. Contra el tiempo; contra la muerte y el olvido. Éste es el origen. Hera y Zeus inauguran un nuevo período para aquellos pueblos; un nuevo cielo y una nueva tierra tras los inaceptables cielos y tierras de Urano-Gea y de Crono-Rea, aquellos períodos crueles y sombríos. Fue un renacimiento, una regeneración. Un nuevo comenzar. Los seres humanos venimos a nacer en comunidades regidas por un determinado discurso simbólico (generado a través de los tiempos por la misma comunidad). Es a un mundo lingüístico-cultural al que venimos; es un mundo simbólico el que nos recibe. Es éste mundo el que nos dotará de ser. Es muy importante el mundo simbólico, el cielo bajo el que venimos a nacer (nosotros y nuestros herederos), pues es el ‘padre’ que genera y modela nuestro ser social y cultural, esto es, nuestro ser simbólico. ¿Qué queremos para nosotros y para nuestros hijos? Libertad, excelencia, fidelidad, honra… –nuestras condiciones espirituales de existencia. Aquellas que nos legaron nuestros antepasados; el ‘mundo’ que hemos recibido, y el que hemos de legar, enriquecido, si es posible, a los venideros. Pero volvamos a lo nuestro, hablemos de los dioses, hablemos de los hijos. Los hijos son como modos de la sustancia única. La estructura olímpica incluye un subgrupo de ocho nuevos dioses. Son alegoría de la multiplicidad de la tribu. Zeus, el padre- cielo, y Hera, la madre-comunidad (la ‘koiné’), son los padres de Apolo, de Atenea, de Hermes, de Hefaistos, de Eros-Afrodita, de Ares, de Dioniso, de Artemisa; de estos ocho dioses jóvenes. ¿Nadie conoce a Apolo, a Hermes, a Dioniso… o a Hefaistos? Son nuestros vecinos, nuestros hermanos; están entre nosotros. Hefaistos, por ejemplo, el Tvashtr griego; el artífice, el ingeniero. ¿No conoces a ninguno? Es el ingenio aplicado; la invención, el artificio. El arquitecto, el ingeniero, el herrero, el inventor; los creadores de cosas útiles y beneficiosas. Son héroes culturales, dioses incluso. O lo fueron. Esta divinización conducía al respeto de su ser. Son los ingenieros de la tribu, hijos perfectos de Zeus. Hefaistos/Tvashtr es el dios tutelar adecuado para la reciente ingeniería informática (computadoras y demás). De Hefaistos sabemos que llegó a fabricar autómatas. Apolo pertenece al orden de lo gratuito. Aquí, el ingenio o intelecto, no se propone hacer cosas útiles, solidas arquitecturas y obras de ingeniería, así como experimentar con los metales, cosas todas a las que se dedica su hermano Hefaistos. Apolo es el poeta, el creador de formas. Es la misión de Orfeo en los Argonautas. Marca el ritmo de la expedición, de la singladura; canta la gesta, canta la acción (la pinta, la esculpe, la escenifica). Hablo de los creadores natos en el orden de las artes (literarias, musicales, plásticas…). La obra de arte incita no sólo a deleitarse sino a pensar también; no son tan sólo obras o acciones buenas de ver, leer, o escuchar, son también buenas para pensar. Apolo tiene que ver con nuestras condiciones espirituales de existencia, con nuestras necesidades noéticas, poéticas, y estéticas (en el sentido más griego, y tal vez más indoeuropeo, de estas palabras). Hermes, el dios intermediario (entre cielo y tierra, pero también entre hombre y hombre). Psicopompo. El mensajero de los dioses. Creador de la moneda, de la retórica (las artes del discurso), de la escritura, de la administración, del comercio…. Siempre sirviendo de puente o enlace entre unos y otros. El área de Hermes es extensa. Es también un dios ambiguo; es el tramposo, el ‘trickster’. Desde que nace: atiéndase a las jugadas que le hace a su hermano Apolo nada más nacer (aún en la cuna). Recuérdese el mitema del “robo del ganado”. Con toda su ambigüedad, a este dios lo necesitamos a veces, y solicitamos su ayuda y su inspiración. Hermes es, en la naturaleza, la capacidad de cálculo y de estrategias de dominio de todo lo viviente. Es la heurística en la naturaleza. No puede faltar, por supuesto. Atenea es el intelecto aplicado al saber y a la verdad. La devoción por el saber y la verdad. No cede, no pacta, no cambia, no vende su saber (no se vende). La insobornable y fiel Atenea. Y éste es el sentido de su virginidad, de su pureza. Y la pureza de aquellos que viven bajo su tutela. La Atenea Promachos, la Atenea militante; la que entra en combate, la que interviene. La que no se hace a un lado e ignora lo que pasa. La sabiduría militante. Armada de pies a cabeza, armada de conocimiento y de verdad. El mito de Medusa, sacerdotisa de Atenea, que fue transformada en un ser monstruoso por la misma Atenea, merece ser meditado. Sus cabellos convertidos en serpientes denotan sus pensamientos perversos o diabólicos. Téngase en cuenta que, para varios pueblos, la lengua bífida de la serpiente vino a alegorizar la lengua doble, la ambigüedad (véase también la relación de la serpiente con Hermes –en su caduceo), la doblez, la falsedad, la mentira, el engaño… El término griego ‘dia-boulein’ (el doble consejo, la doble intención), de donde la palabra ‘diablo’, tiene que ver con este conjunto semántico-alegórico. Medusa se vendió, se entregó a Poseidón en el mismo templo en el que ella profesaba de sacerdotisa; profanó el recinto sagrado, no merecía ocupar tal puesto. Dioniso es Soma, el entusiasmo; la embriaguez espiritual. Están aquellos que conocen la miel y la hiel del éxtasis. A propósito de esto, yo propongo que no interpretemos el éxtasis, esto es, que no lo ocultemos con ropaje griego, hindú, budista, cristiano, musulmán, taoísta, o chamánico. Es un sentimiento inefable. Como un rayo (brusco, súbito y fugaz) nos atraviesa cuando pasa, y nos deja atónitos y balbucientes. ¿Por qué iluminación, por qué liberación, por qué renacimiento…? No hay palabras ni discursos en el éxtasis. Y todo el que lo haya vivido y experimentado tiene que convenir conmigo en esto. Es una experiencia sublime, mas silenciosa, muda. Su inefabilidad es su verdad, su única verdad (su único mensaje, su única marca, su única señal). El silencio es obligado, debido. En el nombre de la honestidad espiritual. ¿Y Ares, no conocemos tampoco a Ares? El Ares guerrero no es la Atenea Promachos. Aquí es la guerra en la tierra. Allí es en los cielos. El factor bélico, la guerra real. Su hecho o su posibilidad. Pregunto, ¿podemos prescindir de Ares; pueden los pueblos prescindir de sus guerreros natos? Invito a los lectores a que comenten, dentro del juego de lenguaje en el que nos estamos moviendo, a Artemisa y a Eros-Afrodita, divinidades que completan este octeto de los dioses jóvenes, esta verdadera vía óctuple. Les invito a que participen en este juego. La estructura olímpica, la estructura plural, podemos correlacionarla con la democracia, institución política (social, ciudadana) que también ‘nació’ en aquella comunidad, en aquella ‘koiné’. Aquí encontramos ideologías propias de hombres libres, de comunidades que aman y estiman la libertad (la suya y la ajena). Pues la libertad está emparentada con el ser y la verdad (a menos libertad, menos ser y menos verdad). Nuestros dioses y principios responden a nuestro genio, a nuestro ser, a nuestra verdad. Responden a nuestras necesidades, a nuestras condiciones espirituales de existencia. Así queremos vivir, y así queremos seguir viviendo. Los dioses son lo necesario, lo que no cesa. Mayores o menores representan a un sector de la comunidad. Ir contra un dios es ir contra un sector de la comunidad. Podemos decir que en la estructura olímpica el otro es verdaderamente otro, Hermes, Dioniso, o Apolo. La multiplicidad de los dioses jóvenes, que son modos de la sustancia única, la advertimos también en nosotros mismos. Pues todos tenemos un poco de Hefaistos, de Atenea, o de Apolo. Es un alma olímpica lo que poseemos, tan amplia como el espacio de donde procede. Que en cada momento fluya en nosotros el dios requerido. En este recorrido no debemos olvidar a los seres negativos y destructivos: los monstruos, las monstruosidades… Entonces como ahora. Seres temibles que ponen en peligro el Olimpo, monstruos que perturban la paz del Reino, personajes siniestros que acechan en los caminos…: Pitón, Procrustes, Sinis, Medusa, la Hidra, la Quimera, Tifón… Vencerlos una y otra vez es la labor que aguarda a los dioses y a los héroes: Apolo, Hércules, Teseo, Perseo… *Un único dios, o un solo principio, nos deja un único modelo. Supone un prototipo social deseado, un único prototipo. Es el caso de cristianos, budistas, mahometanos… Únicamente los enviados o hijos de ese dios –de ese discurso–, tienen voz y presencia aquí. Supone la negación radical del otro, la erradicación de las diferencias, de la multiplicidad; la negación de los hermanos, de los otros: de los poetas, de los industriosos, de los filósofos… El enviado, el profeta, el mensajero, la voz del dios es, ahora, un sacerdote. Un pueblo de sacerdotes (como el hebreo), allí donde el sacerdote es el señor. Esto fingieron, esto inventaron. Es un dios de sacerdotes lo que tenemos; nos impusieron ese dios. Se impuso también el modelo sacerdotal. El sacerdote es ahora la cúspide de la jerarquía social, ya no el guerrero. Es lo que tenemos con las revoluciones sacerdotales en India con el brahmanismo e hinduismo y el posterior budismo, en Persia con Zarathushtra, y en las tradiciones judía (Moisés), cristiana (Jesús), y musulmana (Mahoma). Son negados todos los otros modos de la sustancia única. La multiplicidad de caracteres y personalidades. La estructura plural que conllevaban las viejas sociedades politeístas. La vieja sabiduría politeísta. Aquí hay que considerar al pueblo o la comunidad como madre, y como familia, como una gran familia (Hera y Hestia (el fuego común) respectivamente). Está la madre, y están los hermanos, los parientes. Hablamos de la familia olímpica, de la familia plural, bien lejos de la familia cristiana, con su único hijo, y su único dios. El monismo se opone al pluralismo como la tiranía a la democracia. Estos monismos religiosos, esto es, religantes, que de un modo nuevo quieren religar a la sociedad, no proponen sino una sola figura emblemática, un sólo modelo, un sólo dios, un sólo discurso, una sola voz. Es uno de los hermanos el que se impone como señor. El sacerdote de los dioses es ahora el señor. Ya no el guerrero, ya no el ingeniero, ya no el filósofo, ya no el creador… Estos quedan negados, o subordinados al nuevo y único señor. Aquí la perfección es la adecuación a un sólo modelo (el modelo sacerdotal): Moisés, Jesús, Buda, o Mahoma –en este último se da la fusión entre el sacerdote y el guerrero. La subversión sacerdotal tiene algo de crimen de Edipo. El padre fecundador plural es sustituido por uno de sus hijos que niega de inmediato la divinidad de los hermanos (recuérdese el caso Akhnatón, en el antiguo Egipto, el primer monismo teológico). Se convierte en el ‘padre’, en el esposo, en el fecundador de la comunidad; pero ésta no produce sino buenas o malas copias (clones) de él mismo. La sagrada familia olímpica, la familia plural, se ha visto reducida, drásticamente reducida al uno –a ‘uno’. Ha quedado podada, deshecha; mancillada. Dioses o principios que no generan voces, como nuestro Zeus/Dyaus, sino ecos de su voz. Los individuos son convenientemente ‘recortados’ o ‘alargados’ para parecerse al señor, al prototipo, al modelo, al ‘gran hermano’. Son un lecho de Procrustes estas ideologías de modelo único. Son un lecho de divisiones también; la patria de las heterodoxias. Las escisiones (las inevitables mutaciones, variaciones, diferencias) pululan y son tan virulentas como la cepa original, también nacen con vocación de únicas. Es la vía de la discordia eterna. (Véanse las sectas budistas, las cristianas, las musulmanas… cómo se niegan entre sí y procuran su mutua aniquilación). Los monismos son un pésimo modelo superestructural. Los totalitarismos religiosos o políticos. Ideologías regresivas, desde la perspectiva olímpica. El modelo único, el ‘gran hermano’. Sociedades paranoicas, enfermas. Violentas, inestables, inseguras. Cuando no reprimidas, sofocadas. Lejos de la verdad, de la libertad, del ser. Esto me recuerda de nuevo a Urano y Crono. Los periodos que precedieron a la revelación olímpica. De dioses opresores y supresores nos libró Zeus, el luminoso Dyaus. Tuvimos nuevo día, nueva era con Zeus. Se abrieron perspectivas, se multiplicaron los hijos. Vinieron las Musas, las Horas, las Gracias… vino Atenea. El Cielo luminoso, padre de muchos. El viejo y siempre renovado Cielo. Un primer principio abierto, luminoso, plural. El Cielo de todos. Un Cielo para todos. Los hijos son como voces de un coro. Es un contrapunto. Es una polifonía. Son muchas las voces, los modos, los caminos. Ésta era, y es, la armonía politeísta. Su razón de ser: concordar a los diferentes, a los muchos, en el seno de una misma familia, de una misma comunidad, de un mismo pueblo, de un mismo Reino –los diversos dioses, las diversas razones; los diversos modos de la sustancia única. Y éste es el divino juego que vienen a romper los monismos. Con su razón única, con su único dios, agreden al resto de los hermanos. ¿Qué quieren? Quieren acabar con todos. ¿Por qué? Quieren ser los únicos en todo momento y en todo lugar; no admiten otros. Son numerosas las culturas étnicas que han sido destruidas por estos celosos dioses ‘únicos’ a lo largo de sus periodos de expansión y dominio. En los cinco continentes, en todas partes, en todo el mundo. Es legítima nuestra lucha contra estos devastadores monismos, contra estos devoradores de ‘mundos’. Por la defensa y la recuperación del legado de los pueblos otrora cristianizados o islamizados. Porque somos grandes los pueblos subyugados; pueblos europeos y asiáticos, y africanos. Egipto y Persia, y parte de la India. Y Europa entera. Durante milenios ha sido regateado, discutido, o negado nuestro ser. *Leer detenida y repetidamente los Vedas, el Rig Veda en particular, y sobre todo las partes más antiguas de éste. Hasta impregnarse de su solo lenguaje, de su solo discurso. Para distanciarse, para retornar, para recuperar el espíritu védico. Mitra, Varuna, Aryaman, Yama, Indra, Agni, Soma, Vayu, Rudra, Ushas, Surya, Manu… Cielo y Tierra. El espíritu védico. La aurora, la mañana, el día; el aire, el agua, la luz… el sol. Atendamos al múltiple uso de las palabras: ¿qué mañana, qué aurora, qué aire, qué agua, qué luz, qué sol…? El aroma, el perfume espiritual que despiden los cantos. Hay tanta fuerza, tanta jovialidad, tanta alegría. Son epinicios, son cantos de victoria. Fue, ciertamente, una aurora; el nacimiento de una comunidad simbólica, la ‘koiné’ védica, semejante a aquella de los helenos. Está también la madurez filosófica y espiritual en el concepto ‘Rt’, y su parentesco con el ser (‘sat’). No hay contradicción entre el orden y el ser; entre ‘Rt’ y ‘sat’. La verdad y la mentira se articulan, lingüísticamente, en torno al ser y al orden. La mentira es ‘anrta’ y ‘asat’ (ambos términos son equivalentes), va contra el orden (‘Rt’) y el ser (‘sat’). El orden y el ser son la verdad. La verdad (‘satya’) proviene del ser (‘sat’). Una sola y misma cosa son el orden, el ser, y la verdad. Es no sólo un lenguaje íntimo sino social, cultural. Esto significa que es compartido. No es, pues, un discurso solipsista o individualista. Es un lenguaje común, simbólico. Y sirve en lo grande y en lo pequeño, dentro y fuera. Puedo aplicarlo a las circunstancias íntimas y personales que estoy viviendo, así como a las históricas y sociales, o a las vicisitudes por las que pasa mi pueblo. Puedo establecer la analogía y usar el mitema adecuado. Es un juego de lenguaje actual, vivo. Tan válido como el griego, o el germano. Hay que estar a la altura de todos estos juegos de lenguaje. *Decía Nietzsche en “más allá del bien y del mal” (aforismo 20) que los pueblos indoeuropeos le debían su filosofía a su lenguaje, esto es, a la gramática de ese lenguaje. Merece la pena citar este pasaje del aforismo (traducción de Sánchez Pascual): “…El asombroso parecido de familia de todo filosofar indio, griego, o alemán se explica con bastante sencillez. Justo allí donde existe un parentesco lingüístico resulta absolutamente imposible evitar que, en virtud de la común filosofía de la gramática –quiero decir, en virtud del dominio y la dirección inconscientes ejercidos por funciones gramaticales idénticas–, todo se halle predispuesto de antemano para un desarrollo y sucesión homogéneos de los sistemas filosóficos: lo mismo que parece estar cerrado el camino para ciertas posibilidades distintas de interpretación del mundo…”. Todas las lenguas indoeuropeas comparten la misma o parecida gramática. Es la misma estructura, son las mismas categorías (verbos, nombres, pronombres, adjetivos…). Esta gramática modela el mundo a su hechura; establece diferencias, semejanzas, causalidades, agentes y pacientes… sujetos y verbos. Cuando Wittgenstein dice aquello de “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, el término ‘lenguaje’ está usado como sinónimo de ‘discurso’ (lo que él posteriormente denominaría ‘juego de lenguaje’). Quiere decir, simplemente, que el mundo es para mí el discurso que sobre el mundo sostengo. En esto coincide con la antropología estructural (Lévi-Strauss). Ésta es la sabiduría (gnómica) más prominente del siglo pasado (hablando en términos europeos u occidentales). La reflexión de Nietzsche me parece tanto más profunda y sutil. Son las mismas categorías del lenguaje las que establecen el mundo. Porque bajo las teorías o el discurso subyace el lenguaje que los articula; subyacen categorías del lenguaje, categorías gramaticales. La estructura del lenguaje se reproduce en el mundo creado; genera mundos que se le asemejan. La lengua y la cultura responden al genio particular (al ser) de cada pueblo o comunidad. A tal genio, tal lengua y tal cultura. Los mundos generados por los pueblos indoeuropeos son estructuralmente compatibles. Pueden ser intercambiados. Podemos tomar de aquí y de allá. Heracles o Indra. Ahriman, Surt, Vritra, o Tifón. Podemos compartir estos mundos; usar sin distinción estos juegos de lenguaje. Forman parte del patrimonio común de los indoeuropeos, es un bien común. Hablemos, por ejemplo, del espacio intermedio, de la atmósfera, de Antáriksha; el espacio heroico, el espacio donde se realizan los combates espirituales, simbólicos. Es el espacio de Heracles, de Indra, de Thor (como héroes o dioses espirituales, culturales). Es el cometido de estos el mantener la atmósfera, el aire simbólico que se respira, limpio, puro, y libre de obstáculos y amenazas. Estos juegos de lenguaje forman parte de la sabiduría de nuestros antepasados. Es un legado útil y maravilloso. Es camino, vehículo, alimento… Es el camino de un pueblo, el suelo que pisa, el mundo en el que vive; es la nave que le transporta; es su alimento espiritual. Encontrarás también armas conceptuales y alegóricas: el martillo, el rayo, la maza, el ‘vajra’; arco y flechas (de las que tienen su estancia en el oído). *Solidaridad lingüístico-cultural. Y ahora más que nunca, cuando nuestros mundos se ven de nuevo amenazados. Que se recuperen las tradiciones pre-cristianas y pre-islámicas, que se recuperen los cielos, que se recuperen los pueblos. Un despertar para todos los pueblos indoeuropeos. Solidaridad indoeuropea. Si no cuidamos de nosotros, nadie lo hará. Que indios, persas, eslavos, baltos, germanos, celtas y demás se sientan indoeuropeos, como partes de la ‘koiné’ indoeuropea. ¿Es posible esto? Propongo esta solidaridad. El mismo enemigo nos está atacando desde hace siglos, milenios; mordisqueando las raíces de nuestro ser. Ha destruido nuestros templos, nuestros lugares de culto, nuestras culturas. Ha pisoteado, ha mancillado a nuestros antepasados. Nos ha robado nuestra vida (la vida que pudimos tener bajo nuestras genuinas y ancestrales claves culturales y en el marco de nuestra propia historia). Nuestro caso es semejante al de los niños secuestrados y llevados lejos de su entorno familiar y social a los cuales se les niega u oculta su verdadero origen y se les dota de un ser espurio, falso (estos es, se les dota de un pasado que no es el suyo, de padres y antepasados que no son los suyos). Al igual que esos niños, somos pueblos secuestrados, desposeídos, y engañados. Las comunidades cristiana (María, la Madre Iglesia cristiana –el término ‘iglesia’, derivado del griego, significa, entre otras cosas, ‘comunidad’) y musulmana (la ‘umma’) se comportan como madrastras de los pueblos. Vienen con su propio esposo (el dios bíblico o el coránico), y con su propio hijo –su único modelo de conducta (Jesús o Mahoma). Como todas las madrastas de nuestros cuentos populares, usurpan el lugar de la madre y maltratan a los hijos adoptados. Esto, que pertenece a la recopilación de cuentos de Afanasiev (nº 265, ‘La patita blanca’), me recuerda lo sucedido en Europa cuando la cristianización y la parcial islamización: “¡Ay mis hijitos del alma, / mis hijitos adorados!/ Esa vieja bruja, dañina serpiente, / que os a dado muerte, / pérfida serpiente, áspid venenoso/ es la que os ha dejado sin padre; / sin padre a vosotros y a mí sin esposo. / Luego convertidos en patitos blancos, / nos arrojó al agua de un raudo regato/ y ocupó mi sitio en mi propia casa…”. Es nuestra madre Hera-Europa la que así se lamenta. Estos cuentos ‘maravillosos’ (como los denominó Afanasiev) son también una buena fuente de alegorías. Los pueblos cristianizados o islamizados padecemos un proceso de aculturación y enculturación indigno, aberrante. Es una alienación espiritual, cultural, lo que vivimos; y un extrañamiento que nos exilia a otras tierras, a otras tradiciones, a otros pueblos. Se nos priva de lo nuestro y se nos impone lo ajeno. Las lenguas sagradas, las tierras sagradas, las historias sagradas son otras. Pero, ¿qué tenemos que ver nosotros con árabes y hebreos; con sus tierras o con sus lenguas; con sus historias y con sus tradiciones todas? No pertenecen a nuestro pasado, no son nuestros antepasados. A modo de ejemplo recordaré a los salafistas musulmanes –de Indonesia a Marruecos. El retorno a los antepasados que estos preconizan no va más allá del tiempo de Mahoma y los primeros califas. ¿Qué pasa con los verdaderos antepasados de esta multitud de pueblos islamizados (sometidos)? Piénsese en el Egipto antiguo, pre-cristiano y pre-islámico, que los salafistas egipcios desprecian, odian, o ignoran (porque era ‘pagano’). Cientos, miles de años de historia y experiencia arrojados a la muerte y al olvido, como si nunca hubieran sido. Tienen que ser sagradas nuestras tierras. Tienen que ser sagradas nuestras lenguas, nuestras culturas, nuestras historias, nuestros antepasados. Con estas consignas venceremos. Éste es el status espiritual requerido para no ser arrastrados por ningún diluvio, por ninguna marea, por ninguna oleada; sea la cristiana, sea la musulmana. Así, anclados firmemente en nuestro ser (a la manera de Manu cuando el diluvio). Fieles a nuestros antepasados. Necesitamos una moral de grupo, de pueblo; una moral cultural. Propia, nuestra, no universal (dejemos a los pueblos en paz). Necesitamos escuelas indoeuropeas donde se instruya a las nuevas generaciones acerca de su origen, y acerca de sus antecedentes culturales y espirituales. Necesitamos, nosotros, los pueblos indoeuropeos, recuperarnos a nosotros mismos, retomar nuestra propia historia; renacer. Necesitamos una empresa grande, sublime, y común. Capaz de entusiasmar a los indoeuropeos todos; capaz de encenderlos en una llama viva. Una renovación, una nueva primavera. Una nueva aurora. De nuevo se requiere a Zeus/Dyaus, un primer principio liberador y generador. El dios-padre nuestro. Para que de nuevo vuelvan a ser Aryamán, y Ushas, e Indra, y Soma, y Agni… y Apolo, y Atenea, y Hefaistos… y Balder, y Cúchulainn… y tantos otros. Para que las culturas indoeuropeas vuelvan a ser. Invoquemos desde esta tablilla electrónica, desde este rectángulo sagrado, desde este ‘vedi’ doméstico y colectivo, el retorno del espíritu heroico, la presencia de la ‘sabiduría militante’; el aliento de Heracles, de Indra, de Thor. *Reanudemos nuestra propia historia. Volvamos al punto de origen. Hay un tema de nuestros cuentos populares que nos vale para estos momentos. Un grupo de hermanos parte hacia distintas direcciones a la busca de aventuras y quedan en reunirse después de cierto tiempo para compartir sus historias y aquello que hubieran podido conseguir. En el reencuentro cada uno de los hermanos trae consigo algún objeto ‘maravilloso’. Los hermanos son aquellos antepasados nuestros que se desgajaron en sucesivas oleadas de núcleos poblacionales culturalmente homogéneos. Llevaban consigo su ‘mundo’ –sus reservas simbólicas (su lengua y su cultura toda). Los objetos ‘maravillosos’ son la evolución de aquel primitivo universo lingüístico-cultural en las distintas ramas: la floración celta, la germana, la griega, la india, la persa… El sublime patrimonio cultural indoeuropeo. Tengamos un recuerdo también para los hermanos caídos en el camino (hititas, frigios, tracios… escitas, tocarios…). Estos son los momentos del reencuentro. Ahora que hemos vuelto a tener noticia acerca de nosotros mismos (los estudios indoeuropeos apenas tienen doscientos años). Nuestra historia puede aún tener un final feliz. * Saludos, Manu Publicado por Manu Rodríguez en 07:31 0 comentarios

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Nota de Tresmontes7: Es un honor reproducir  este post del  excelente blog

LA RESPUESTA DE EUROPA

…la España del 18 de Julio también perdió la guerra…!

14 de mayo de 2012

En un excelente blog,  VITA MILITIA EST, su autor, Janus Montsalvat, publica, con el titular de “Crónicas alrededor del franquismo”  el artículo que URANIA/tresmontes7 tiene a bien reproducir íntegramente (con el presunto permiso de Janus Montsalvat):

El franquismo como sistema político o, mejor dicho, el Estado del 18 de Julio cimentado con la sangre de tantos miles y miles de mártires y de héroes, llegó realmente a su fin en el hemistiquio de 1956-59 cuando Franco se desembarazó definitivamente de los últimos restos de la Falange histórica, enterró las propuestas falangistas de Arrese y entregó el poder a los tecnócratas de Opus Dei, hombres ya claramente vinculados al plutocratismo judeo-capitalista y desligados completamente del idealismo inicial del Régimen, idealismo que aún compartían grandes sectores del mismo (Frente de Juventudes, Guardia de Franco, ex-Divisionarios, SEU, Alféreces Provisionales, etc.) y que precisamente en los 50 aún seguían luchando por una autentificación de las estructuras del mismo. No deja de ser curioso que en la senda iniciada en febrero de 1957 -la crisis más traumática y decisiva del Régimen franquista-, el proceso de des-falangización del Estado fue paralelo al proceso de des-militarización y de burocratización y des-politización del mismo. El Estado del 18 de Julio, desde sus mismos orígenes (18-VII-1936) hasta la dramática crisis político-ideológica e institucional de finales de los 50, se caracterizó por ser un Estado fuertemente autoritario, militarista, viril, con una doctrina legitimadora del Sistema y con una componente falangista muy fuerte e importante, no decimos que fuera un Estado completa y verdaderamente falangista, porque mentiríamos, pero sí que al menos la Falange, o, si se prefiere, la Falange franquista (que no era lo mismo, ni mucho menos, que la Falange mítica de José Antonio), fue algo así como el “primus inter pares” de la coalición del 18 de Julio: su predominio político e ideológico hasta el 57 fue innegable. A partir de entonces, la única “doctrina” legitimadora de la nueva senda liberal-capitalista iniciada en 1957-59, serían el “desarrollo y el consumismo”… el nacional-sindicalismo y el nacional-catolicismo (nunca nos ha hecho mucha gracia dicho calificativo, primero por ser un término peyorativo lanzado por los enemigos y segundo por su gran carga clericalizante), serían definitivamente enterrados por considerarse “anacrónicos” en la Europa decadente plutocrática y demo-marxista nacida de la catástrofe de 1945.

Franco, como muy bien dijo Víctor D’Ors, fue un derrotado más de los vencedores de 1945, siempre fue considerado como un “apestado”, otra cosa es que por una serie de condicionamientos históricos -la “Guerra Fría”- acabara siendo “aceptado” por los vencedores, aunque no sin cierta resignación, y eso Franco lo sabía. Su Régimen siempre estuvo en cuarentena y los 30 años que mediaron entre la derrota de Europa de 1945 y su muerte en 1975, vinieron a ser algo así como una “prórroga” de esa derrota. Franco, aún en contra de sus ideas y de su cosmovisión, fue obligado a “evolucionar”… Los acuerdos de 1953 con EEUU y con el Vaticano en su día fueron señalados como una victoria indiscutible de Franco sobre el brutal cerco diplomático y comercial que le impusieron las democracias desde 1943-45, pero a la larga constituyeron su derrota definitiva en el plano ideológico y doctrinal. Con esos acuerdos, el final del Estado del 18 de Julio y de la Falange estaban sellados, ya que representaban la derrota ideológica definitiva del Sistema… tan sólo cuatro años después finalizaba la Era Azul del Régimen, comenzando lo que el falangista de la vieja guardia José Luis de Arrese calificó como “proceso de transición hacia el nacionalcapitalismo piadoso (encarnado por los nuevos tecnócratas del Opus Dei) y hacia la monarquía burguesa y liberal”; el tiempo le ha dado la razón. El Ejército, con una oficialidad en gran parte joven y forjada en los campos de batalla de la Cruzada, la Falange y el Requeté, ganaron la Guerra pero perdieron la Paz, ya que a partir del 57 la “Victoria” (a la larga una “victoria sin alas”, parafraseando a José Antonio) fue administrada por burócratas y tecnócratas fríos y sin alma, banqueros y negociantes de la peor calaña.

Ya decía Carl Schmitt que no hay mentalidades y actuaciones más antagónicas y antitéticas que las de un político y un negociante… qué duda cabe de que los tecnócratas, aquellos que tanto hablaban de “desarrollo”, “progreso”, “consumo”, “renta per cápita”, “eficacia” y demás tecnicismos materialistas y anti-espirituales, entraban dentro de la segunda categoría señalada por el gran jurista alemán.      Lo verdaderamente admirable de Franco es que supo mantenerse firme ante la adversidad y salió triunfante ante la multitud de frentes que se le abrieron a partir de 1943. Apelando al espíritu de Sagunto y de Numancia aguantó con una firmeza sobre-humana el temporal que amenazaba con arrasarlo todo, dispuesto en todo momento a no claudicar, a morir con las botas puestas: “De aquí sólo saldré con los pies por delante”, dijo a uno de sus más allegados en 1945 cuando muchos, entre ellos el mismísimo Serrano Súñer e incluso algunos falangistas que empezaron a cambiarse de chaqueta ante el temor de lo que se avecinaba, le aconsejaron que dejara el poder y restaurara la monarquía en la persona odiosa y repugnante del traidor de Don Juan, ser rastrero y nefasto capaz de pactar con el mismísimo diablo con tal de subir al poder (estuvo en connivencia con los servicios secretos yanquis en 1945 para propulsar y organizar un levantamiento popular contra el Régimen, del que el famoso “Manifiesto de Lausana” de Marzo del 45 era su primer episodio o, si se quiere, su preámbulo…). “Yo no hago la tontería de Primo de Rivera, de aquí al cementerio”, fueron otras palabras dichas a sus allegados por parte de Franco, verdaderamente admirables por su estoicismo y su valentía y heroísmo espartanos… Pero claro, tuvo su precio y a cambio se vio obligado a reestructurar su Régimen de forma por él no prevista ni deseaba; de todas formas siguió dando una orientación falangista -aunque fuera disminuyendo con el paso de los años debido a la presión ideológica de los vencedores del 45- hasta finales de los 50 e incluso pensó y deseó en una institucionalización del Régimen en sentido plenamente falangista como demuestra su apoyo a la reforma política de Arrese y su equipo de la Secretaría General de la Falange de 1956-57. La condena del Vaticano y la oposición cerrada y obtusa de los Obispos españoles imposibilitaron que dichos proyectos triunfaran definitivamente, además resultaban “anacrónicos” en plena fase de reconocimiento internacional del Régimen y del restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas con el democratismo internacional.

Franco salió triunfante de las conspiraciones monárquicas de 1943-47, constantes y corrosivas, de la “carta de los generales” de 1943 invitándole a abandonar el poder, de la carta de los 27 influyentes procuradores y consejeros invitándole a ídem de lo mismo y a restaurar la fracasada monarquía liberal, de las Conferencias que los vencedores organizaron en Yalta y Postdam -los “buenos”, en la terminología democrática al uso, es decir, los carniceros de Dresden, Hamburgo, Colonia, Hiroshima, Nagasaki, los asesinos de millones de seres humanos en definitiva… ¡¡¡CON STALIN A LA CABEZA!!!, verdaderamente demencial-, donde se programó el futuro reparto del botín europeo y se acordó, si no arrasar al Régimen de Franco como propuso Stalin, sí derrocarlo por la vía del asfixiamiento económico, aislamiento absoluto en lo comercial y diplomático, sin descartar la vía armada (ahí tenemos a los maquis, apoyados por las democracias). Salió triunfante de toda esa multitud de frentes abiertos, pero salió derrotado totalmente desde punto de vista doctrinal. El ya fallecido periodista Emilio Romero -de pasado azul, como tantos otros-, señaló en su día que si Franco hubiera sido un “político” al uso, en el sentido moderno y demoliberal del término, sin duda hubiera abandonado el poder acobardado y anonadado ante la gigantesca coalición mundial que se le echó encima tras la caída de los fascismos, pero supo capear el temporal y mantener el barco a flote ante el diluvio democrático y marxista que amenazaba con hundir nuevamente a España. Esa es su gloria y su grandeza, pero también perdió la II Guerra Mundial -como señala Álvaro D’Ors en su gran libro “La Violencia y el Orden”- aún sin haber participado directamente en ella, ya que los vencedores de 1945 fueron los tradicionales enemigos de España: Inglaterra -la pérfida Albión-, Francia -centro subversivo originario de los principios disolventes y decadentes liberales-, EEUU -los liquidadores definitivos de los últimos restos del Imperio Español- y la Rusia soviética -culpable de los mayores desastres que España ha sufrido en el siglo XX-. Franco, genial militar y uno de los grandes estadistas de la Europa contemporánea, no era un idealista sino un pragmático, si hubiera sido un idealista como lo fueron los líderes nacional-revolucionarios europeos, hubiera tenido un final similar al que tuvieron todos ellos y fue ese pragmatismo el que le permitió sobrevivir en un mundo tan disoluto y cambiante, aun a costa de sacrificar todo idealismo. Sus principales errores políticos, a la larga, fueron un desastre para el futuro de España que él consideraba “atado y bien atado”: la entrega del poder a la Tecnocracia y la restauración de la fracasada y decadente monarquía borbónica, aunque quizá era un “signo de los tiempos” el que la antaño viril, caballeresca y católica España acabara convirtiéndose en el basurero y estercolero de la Europa democrática y del Nuevo Orden Mundial plutocrático y,  frente a esto, reconozcamos que Franco poco o nada podía hacer. De todas formas, pese a los fuertes y graves condicionamientos de todo tipo (cosmológico, ciclológico, político, etc.) creemos en la eterna libertad del hombre verdaderamente diferenciado del resto de la masa -del inmundo y grosero vil populacho- y en el poder divino que atesora de poder subvertir el orden establecido, siempre y cuando este orden sea perverso y contra-natura y, además y sobre todo siempre y cuando esté influenciado -el hombre diferenciado del que hablábamos- por ideales verdaderamente supraterrenales, trascendentes y espirituales; algo que hoy brilla por su ausencia en esta Europa crepuscular y en ruinas. “Mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”, ésa debería ser la consigna que deberíamos seguir todos los que nos consideramos exiliados de este nefasto y satánico mundo artificial de seres robotizados y sin alma, de gigantescas e infernales estructuras de hormigón y de acero, perfecta reproducción en la Tierra del Infierno y del mundo demoníaco.

Una gran filósofa hindú dividía a los hombres en tres categorías: aquellos que están “Sobre el Tiempo”, los que están “Contra el Tiempo” y, finalmente, los que están “Con el Tiempo”, es decir, estos últimos son los que creen y están a merced de la corriente disolutoria y decadente del devenir, los que están a merced del mundo cambiante y en continua revuelta, muy típico de la modernidad anti-tradicional. Los primeros, los que están “Sobre el Tiempo”, es la categoría a la que pertenecen los místicos y grandes reformadores religiosos para los que el Tiempo  simplemente es una cárcel o una prisión de la que hay que huir mediante el desapego y la renuncia a todo lo material.  En cuanto a los segundos, aquéllos que están “Contra el Tiempo”, son los que hacen o quieren hacer frente de forma admirable y heroica a la corriente disolvente y degradada de la modernidad inspirándose en valores tradicionales y arcaicos con la esperanza revolucionaria de alterar un orden de cosas injusto y aberrante desde el punto de vista espiritual y metapolítico, remontando con su accionar el proceso de caída por la pendiente… Franco, al igual que todos los grandes líderes nacional-revolucionarios siglo XX, pertenece a la segunda categoría.

Tiempos duros y difíciles nos esperan. Es posible que estemos viviendo ya esos tiempos finales de los que habla el Evangelio, tiempos catastróficos que conllevarán no un “final del mundo”, del que tanto pseudo-profeta habla haciendo el juego a la subversión mundial al servicio del Anti-Cristo -deseosa como está por acelerar el proceso de caos y de caída- sino el FINAL DE UN MUNDO, es decir, el de la actual pseudo-civilización materialista y antitradicional, totalmente anti-espiritual e infra-humana.

Tenemos la promesa de la venida más o menos próxima de un nuevo Héroe Vengador, la Parusía para los cristianos, Kalki para los hindúes, etc. Puede que ello sea un símbolo, pero la Historia demuestra que los Nuevos Órdenes, los nuevos ciclos áureos de civilización han surgido después de etapas catastróficas, cataclísmicas, traumáticas y después de indecibles padecimientos y horrores. No queremos decir que estemos cruzados de brazos esperando que todo nos venga como un regalito del cielo, sino que queremos decir con ello que todos los procesos de destrucción que estamos viviendo y los venideros, vienen a ser algo así como los dolores de parto de un mundo nuevo que pugna por nacer, lo importante es que ese “Nuevo Orden” en el que creemos y por el que lucharon y murieron tantos y tantos camaradas mucho mejores que nosotros, y por el que seguiremos luchando, ese “Nuevo Orden”, repetimos, viva ya dentro de nosotros, nos guíe y de sentido a nuestras vidas en medio de este mundo crepuscular, porque, tengamos seguridad en ello, aunque nosotros no lleguemos a verlo, ni siquiera nuestros hijos, ese día llegará en un futuro: “Y vi un nuevo Cielo y una nueva Tierra, porque el primer Cielo y la primera Tierra han desaparecido, y el mar ya no existe (símbolo, el del mar, de disolución y de inestabilidad..)”, es la promesa de San Juan en el Apocalipsis, último Libro Sagrado del Nuevo Testamento. “De la putrefacción y descomposición alquímicas, surge el Oro Filosofal”, como decían los filósofos herméticos del Medievo. Tenemos que estar preparados y en alerta ante lo que se avecina, por de pronto Europa está sufriendo una invasión en toda regla por parte de seres primitivos y supersticiosos portadores de una cosmovisión anti-europea y anti-cristiana y frente a ello, la Iglesia post-conciliar predica el abandono moral y la renuncia, dice que los abracemos y los acojamos como “hermanos”… a los mismos que quieren darnos el tiro de gracia como cultura. Eso es cobardía, traición y renegar de nuestros gloriosos y sagrados Ancestros. Europa históricamente -y no digamos España- se ha afirmado luchando contra el Islam, no podemos ahora pretender acogerlos en nuestro seno de forma masiva como si hermanitos de la caridad fueran. Lo repetimos, la actitud de la Iglesia post-conciliar, favorable al multiculturalismo y a la globalización, la convierte en una institución subversiva más al servicio del Nuevo Orden Mundial que amenaza con triturarlo todo, pueblos, culturas, tradiciones, razas, religiones, etc., todo ello en aras de un mundo igualado y nivelado por lo bajo, por lo infra-humano, un mundo de seres con mentalidad de esclavo y sin ninguna conciencia   -ni religiosa, ni histórica, ni moral- fácilmente manipulable y manejable y sin ninguna capacidad de respuesta ante la odiosa tiranía totalitaria que poco a poco se está imponiendo a nivel mundial. El Evangelio habló del Reinado del Anti-Cristo, ¿Y qué es sino el Nuevo Orden Mundial?…

En otro orden de cosas, y retomando hilos anteriores,  señalar que nunca simpatizamos con la figura de Carrero Blanco. Parece que al final se dio cuenta del callejón sin salida al que había conducido al Régimen tras apoyar a pies juntillas a los tecnócratas opusdeístas y tras su enfermizo anti-falangismo. Señalamos esto porque en el Gobierno que nombró ya como Presidente en Junio de 1973 por primera vez desde 1957 los tecnócratas prácticamente desaparecen del mismo, a excepción del Ministerio de Asuntos Exteriores: nombrando para ello a su amigo López Rodó. Pero siempre nos ha resultado más que incómodo que tuviera como lugarteniente al deleznable y cínico de Torcuato Fernández Miranda, el hombre que ya se había encargado de desmontar el Movimiento desde dentro desde que accedió a dicho cargo en la fecha emblemática            -nuevamente todo un “signo de los tiempos”- del 29 de Octubre de 1969, nada menos que cuando se celebraba el XXXVI Aniversario de la Fundación de la Falange, donde semejante hipócrita y cínico se presentó al acto de Jura del cargo ¡¡¡con camisa blanca!!!… toda una declaración de intenciones y algo totalmente herético, pese a todo, en la España de entonces (dicen que Franco lo consideró un insulto y un agravio). Pensamos que Carrero, aleccionado en este sentido por el “murciélago” (así calificaba despectivamente a Torcuato el sector falangista del Régimen que lo odiaba a muerte), tenía planeado un proceso de transición tras la muerte de Franco hacia una “democracia controlada”, pero esto es algo que el atentado de la ETA (con la CIA actuando entre bastidores) nos impidió ver o comprobar.

No podemos por más que concluir estas líneas recordando que esta miserable plutocracia demo-liberal que se nos ha impuesto tras la caída del franquismo nos está conduciendo a la miseria y a la pobreza; eso sí, siempre “liberados” de las cadenas que nos impuso el franquismo. Y mientras los foráneos disfrutan de ayudas gubernamentales de todo tipo, los españoles somos algo así como ciudadanos de segunda, sólo útiles para pagar los impuestos que a su vez sirven para mantener en el poder a una burocracia y a unos politicastros cada vez más corruptos, degenerados y perversos; eso sí, con los votos de la masa borreguil y debidamente telebasurizada. Es un círculo vicioso verdaderamente diabólico.

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Nota de Tresmontes: La fuente original del artículo es:

http://vitamilitiaest.wordpress.com/2010/05/12/cronicas-alrededor-del-franquismo/


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