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Vladimir Vladimirovich Putin

26 de julio de 2018

Vladimir Vladimirovich Putin

Biografía de V. V. PUTIN, por Curzio Nitoglia.

Prólogo:

Los recientes hechos bélicos en Crimea y Ucrania (enero/septiembre de 2014) han comprobado lo que hasta ayer podía aparecer, a los ojos de muchos, solamente una probabilidad. El Nuevo Orden Mundial quiere destruir a Putin y a la Rusia putiniana, porque está desempeñando el papel del Katejón, es decir el “obstáculo que retiene” (San Pablo) la fuerza de la subversión mundialista y globalizadora (Israel, USA y Arabia Saudita wahabita). Si no hubiera estado Putin, Estados Unidos habría hecho sufrir la misma suerte a Siria como lo hicieron con Irak. El obstáculo que detuvo la invasión de Siria y después de Irán y finalmente de Rusia fue Putin. Este es un hecho y “contra los hechos no hay argumento”.

Ahora Putin se ha convertido para los medios de comunicación masivos financiados por la “contra-iglesia”, en el nuevo Hitler, el nuevo Saddam, el nuevo Gaddafi, el nuevo Assad a ser eliminado. Se inicia con la manipulación del pensamiento (Putin ya es tomado por loco) por la prensa, la televisión y la radio, para terminar con una condena capital pública y ejemplar (como sucedió con Saddam y Gaddafi), una especie de “Nuremberg 1946 permanente”, que no puede terminar, como sucedió con la shoah.
La Europa y la Italia del siglo XX, esclavas de los Estados Unidos a partir ya de la primera y sobre todo de la segunda guerra mundial, se han convertido en una mera base logística de aterrizaje y lanzamiento para los aviones de Estados Unidos e Israel (que también tiene, desde hace algunos años, parte de su flota aérea en Cerdeña). La Unión Europea del siglo XXI es geopolítica y financieramente un apéndice de los Estados Unidos de América (USA), de hecho una apendicitis inflamada y ahora purulenta cercana a la peritonitis.
Además, la política de la UE hacia Rusia, como sucedió con Irán y Libia, es autodestructiva para la economía de la Vieja Europa. De hecho, el embargo decretado por los Estados Unidos y la UE contra Rusia tiene repercusiones muy graves en la economía europea, ya en semiquiebra proclamada a partir del 2010.
El aliado natural (físico, histórico, cultural y geográfico) de Europa, ¿no debería ser precisamente las naciones limítrofes del este europeo y del Mediterráneo: Rusia occidental o europea (no forzosamente la asiática), Siria y Libia?
¿No es el Atlántico un espacio demasiado vasto (respecto al Mediterráneo y Europa del Este) para poder ser atravesado fácilmente y abastecer, por ejemplo, a la Europa occidental de gas, que Rusia no nos dará más y que los yihadistas de ISIS (Daesh-ISIL) han, recientemente, quemado casi completamente en Libia después de la ejecución (decretada en USA, por el Presidente Obama y seguido por la Francia del Presidente Sarkozy) de Gaddafi?
Sin embargo, el UE se ha alineado, de manera suicida, contra sus vecinos de tierra y mar, con los que comerciaba (importando y exportando) y con los que ya no podrá hacer negocios justo en el momento de su mayor necesidad.
Los políticos europeos (marionetas en las manos de la Alta Finanza y de los Clubes Think-tank mundialistas israelamericanos) simulan que el rey está vestido (es decir que Europa e Italia gozan de plena “salud”, ver Matteo Renzi), siendo que al contrario, “el rey está desnudo” (ver Christian Andersen). En realidad, es necesario despertar y unir nuestras fuerzas para detener el “tránsito ideológico/financiero inadvertido” hacia la plutocracia israelita-americana y ver si no nos conviene mejor estar con Putin antes que con Washington, Tel Aviv o “Bruselas”.
Para comprender mejor esta cuestión, es útil conocer la vida y el pensamiento de Vladimir Putin. Para esto, nos es útil un libro bien documentado, recién publicado por el editor Mondadori de Milán, titulado “Putin. Vida de un zar”, escrito por Gennaro Sangiuliano, subdirector de TG 1 y colaborador de Sole 24 ore. Me baso en él para darle al lector las características esenciales de la personalidad de Vladimir Putin.

Introducción panorámica
Vladimir Putin nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado (hoy, San Petersburgo), que fue la ciudad soviética que sufrió el asedio más masivo y sangriento en la guerra entre Alemania y la URSS, asedio que duró unos 3 años y en el cual murieron alrededor de un millón de ciudadanos.
Los padres de Putin, que vivían en Leningrado durante la segunda guerra mundial, escaparon a la muerte, pero la madre casi muere de hambre y el padre fue herido gravemente de una bala en su pierna en batalla, herida que lo dejará semi-inválido por toda su vida.
El joven Vladimir era pequeño de estatura, grácil, pero muy fuerte de carácter, muy valiente, casi temerario; con una inteligencia viva y ágil que lo llevó a leer mucho, aunque su talante era de un joven “de calle” turbulento y, como él mismo lo ha dicho, “un sinvergüenza”.
A los 12 años Vladimir leyó “El escudo y la espada”, un best-seller que cuenta las aventuras de un 007 soviético, que se convirtió en un popular programa de televisión, una especie de James Bond soviético. De su amor por este personaje nació su vocación de entrar en el KGB, el servicio secreto soviético, después de haber obtenido un brillante título de abogado en una de las universidades más prestigiosas de la URSS, convirtiéndose después en coronel y luego Director de la KGB (así como Vicealcalde de Leningrado y Presidente de Rusia desde el 2000).
La mentalidad de Putin representa el intento de Rusia después del colapso de la URSS (1989) de resistir la americanización, la occidentalización y, por ende, la globalización del mundialismo. Él, además, ha evitado la restauración del comunismo en Rusia después de 1989, debido a la incompetencia de los “demócratas”, es decir, los partidarios de Boris Yeltsin.
Ciertamente Vladimir ha combatido con firmeza y despiadadamente la guerra contra Chechenia, que fue una “guerra sucia, como lo fue la de los americanos en Vietnam, pero con la diferencia que la primera era parte de Rusia, mientras que Indochina estaba a miles de kilómetros de Washington”. (G. Sangiuliano, Putin. Vida de un zar, Milano, Mondadori, 2015, p. 6).
Además, “la presencia masiva de guerrilleros chechenos en Siria, Irak, -al lado de los talibanes e ISIS, revela que, si Putin no hubiera masacrado a la Chechenia islámica, surgiría en Rusia un califato islámico que amenazaría la seguridad global” (ibíd.)
La Rusia de Putin no es una democracia, y esta es la objeción más frecuente contra el Presidente ruso, pero “Rusia no puede ser una democracia porque si lo fuera no existiría” (L. Caracciolo, la Repubblica, 7 marzo 2015).
Los politólogos hablan de “democracia controlada” para distinguir el régimen de Putin del totalitario soviético, del régimen zarista autoritario y al mismo tiempo de la “democracia libertaria y agnóstica” occidental, que olvida sus tradiciones culturales y religiosas, las que, por el contrario son la base común de la Rusia de Putin.
Por Putin el gobierno de Rusia no puede tenerse sin un apego profundo al sentido de la jerarquía y el mando, al pueblo entendido como comunidad arraigada en la misma tierra o Patria, que tiene una tradición religiosa bien específica (el Cristianismo) y una cultura, (especialmente literaria y musical, física, matemática y química) de primer orden.
En cambio, los intelectuales occidentales han perdido el contacto con la realidad y el pueblo (que no son las masas) ha instalado una sociedad desarraigada, sin tierra, Patria, religión, tradición, jerarquía, orden, disciplina y sobre todo sin alma cultural y religiosa.
En términos generales, la cultura, la tradición, la religión, una cierta metafísica han tenido un papel fundamental. Según Putin, para poder mantener en pie un país.
La deficiencia de todo eso ha llevado, según Putin, al derrumbamiento de la URSS en 1989 y llevará al derrumbamiento de EE.UU. y el Occidente atlántico, que ha cortado sus raíces europeas para instalarse, contra su naturaleza, en el desierto cultural, espiritual y tradicional de América del Norte, que puede relacionarse a lo sumo con el Iluminismo británico, que es la negación de la metafísica europea o sea grecoromana y cristiana.
Un personaje, que es un punto de referencia para la cultura metafísica y tradicional, ha desempeñado un papel de padre y maestro para Putin: Alexander Soljenitsin, el cual siempre le ha recordado a oriente como a occidente que la solución a los problemas creados por el comunismo soviético a Rusia, no podía ser el liberalismo anglosajón y especialmente el americano.

La adolescencia de Putin
Un episodio en la vida de Putin a los 13 años nos hace comprender su personalidad, su carácter y su modo de pensar y actuar (cfr. G. Sangiuliano, cit., cap. I).
Una mañana un niño amigo de Vladimir es golpeado, en el patio de su casa en un barrio popular y periférico, sin razón alguna, por un bribón grande y gordo de 18 años. Vladimir asiste impasible a la escena y no interviene porque el pillo está acompañado por una nutrida “banda”. Pero para él, la amistad es sagrada y, por lo tanto, decide vengar a su amigo. Se sienta en el medio del patio y espera que el acosador vuelva a casa por la noche. La lucha sería desigual, pero Vladìmir salta sobre el bribón y lo coge a puños, patadas, arañazos, mordidas. (G. Sangiuliano, cit., p. 13). El bribón es superado por la agresividad de Putin, la cual uno de los componentes de su carácter juvenil, la que fue domada después con el judo, la reflexión, los estudios y su deseo de entrar en la KGB. El no abandonar a un amigo, sobre todo si éste se encuentra en desgracia o en dificultades, forma parte de la personalidad de Putin, y esto no debe olvidarse ni siquiera a nivel internacional, político y bélico.
El padre de Vladimir se alistó como voluntario en un cuerpo de élite de la Armada Roja, perteneciente a la NKVD (la antigua KGB) y combatió en la batalla en las orillas del Neva donde los enfrentamientos fueron muy crueles e incluso feroces, y regresó a casa terminada la batalla de Leningrado, como inválido permanente de una pierna. Se inscribió desde joven en el Partido Comunista Soviético y era un comunista convencido y militante.
La madre estuvo a punto de morir de hambre en el largo asedio de Leningrado y ha padeció por ello toda su vida caminando a duras penas y siempre apoyándose a un bastón. Putin ha confesado haber sido bautizado en secreto por su madre, ferviente cristiana, contra el parecer del padre, convencido ateo bolchevique.
Acabada la guerra el padre de Vladimir encuentra un puesto como obrero especializado en una fábrica de material ferroviario.
La casa de la familia Putin mide 20 metros cuadrados, consta de una sola habitación en la que se duerme, se come, se estudia. Naturalmente la calle se convierte en el lugar preferido del joven Vladìmir, que admitirá haber sido un pequeño bribón callejero y de haberse conquistado un espacio vital en la dura vida de la periferia de Leningrado. La agresividad es una característica del carácter de Vladimir, que no soportaba ser insultado, y recurría inmediatamente a los puños de manera muy violenta y casi furiosa.
En la escuela, es vivaz, inteligente, indisciplinado, agresivo, pero capaz de tener éxito en los estudios. “A medida que crecía, Putin, a pesar de mantener un carácter vivaz, mejoró mucho en las relaciones con la escuela, comenzándose a distinguir por su inteligencia y empeño. Para los 13 años era uno de los elementos más brillantes, seguía con atención las lecciones, profundizaba y leía constantemente. […]La predisposición a los gestos de violencia permanece, pero Vladìmir trata de dirigirla en una actividad deportiva: prueba el boxeo, pero le fracturan el tabique nasal. Entonces elige una lucha típicamente rusa, que combina elementos de karate y judo con la añadidura de algunos movimientos de cuerpo a cuerpo populares rusos. […] La pasión por las artes marciales continuará en los años sucesivos y Vladimir se dedicará al judo, convirtiéndose en 1976 en el campeón de la ciudad de Leningrado, después de haberse convertido en cinturón negro del sexto dan” (G. Sangiuliano, cit., p. 22).

El amor por la KGB
La sede de la KGB de Leningrado infunde temor a todos, pero en 1968 un muchacho delgado de 16 años entra rápido en aquel edificio y pregunta a un agente de guardia informaciones para trabajar en la KGB. El agente responde con fastidio que no se elige al KGB, sino que se es elegido. Además se requiere un título en derecho (G. Sangiuliano, cit., p. 39). Vladimir finaliza sus estudios secundarios, aprende alemán e inglés bastante bien y rinde el examen para ser admitido en la Facultad de Jurisprudencia de Leningrado, cosa muy difícil en aquellos años en que la universidad estaba reservada para los hijos de los burócratas del Partido Comunista soviético. A pesar de esto, Vladimir supera el examen y entra en la facultad de leyes en 1970.
Pero también en sus años universitarios, Vladimir “mantiene su carácter introvertido y sospechoso de todos […] No bebe alcohol, no juega, es frío de carácter”. (G. Sangiuliano, cit., p. 42).
Otra pasión de Vladimir es la música clásica.
Además es ordenado y cauto también en las amistades femeninas. Durante los estudios conoce a una estudiante de medicina muy bonita, con quien emprende una relación importante […].
“Fue un amor muy importante, estábamos decididos a casarnos”, recuerda años después Vladimir, “pedimos una licencia matrimonial, todo estaba listo… anular la boda fue la decisión más difícil de mi vida. Fue verdaderamente tremendo, me sentí muy mal. Pero decidí que era mejor sufrir entonces a que ambos tuviéramos muchos problemas después”.
Se concedía el divorcio en la URSS, pero se veía mal en el Partido para los que se proponían hacer carrera. ¿Por qué el joven Putin rompió la promesa de matrimonio? Nunca lo aclaró, pero es probable que se debió a la carrera […] el KGB habría sugerido no casarse demasiado joven” (G. Santangelo, cit. p. 44-45).
En la facultad de jurisprudencia de Leningrado, Vladimir se cruza por primera vez a Anatolij Sobciack, un jurista valioso y erudito. Ahora, definir a Sobciack como un disidente, como Sacharov y Soljenitsin, es excesivo, pero pertenece al círculo de intelectuales que no están en sintonía con el régimen soviético. Él propugna, en sus lecciones universitarias, el paso de una economía socialista a una economía de mercado. El joven Putin queda fascinado.

La llamada de la KGB
Después de cuatro años de universidad, Putin recibe una llamada telefónica. Era un funcionario de la KGB que quería encontrar a Vladimir y quedó bien impresionado del carácter reservado, no particularmente efusivo, pero lleno de energía, de flexibilidad mental y de valor del joven Putin, quien además hablaba a la perfección el alemán y el inglés. Entonces fue reclutado en el KGB.
A los 23 años Putin se gradúa con una tesis de derecho internacional, lo que le abrirá las puertas más tarde para su trabajo de agente secreto en Alemania oriental [la DDR]. Estamos a mediados de los años setenta, la URSS está en la cúspide de su poder militar, tecnológico y político. En cambio, Estados Unidos está en dificultades: la guerra en Vietnam acaba de terminar con la derrota estadounidense (abril de 1975), y el escándalo Watergate obliga al presidente Richard Nixon a renunciar. El nuevo presidente Jimmy Carter no tiene experiencia ni una clara visión de política exterior. Esta debilidad de Estados Unidos terminará en 1981 con la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan y URSS intenta explotar la momentánea crisis norteamericana.
Después de 4 años de la renuncia de Nixon, los soviéticos estaban convencidos, gracias a los reportes de la KGB, que la caída de Nixon había sido determinada… por un complot urdido por los enemigos de la distensión. Los servicios secretos soviéticos indicaban expresamente a los sionistas o mejor, el lobby hebreo”. (G. Sangiuliano, cit., p. 50).
Sin embargo, la potencia de la URSS corresponde solo a la superficie de la sociedad civil soviética. La realidad es el fracaso social, económico y político. El socialismo real ha producido una miseria generalizada en toda la Unión Soviética. Lo único que lamentablemente no falta, es el vodka, que alimenta la plaga social de un alcoholismo muy extendido.
No obstante, la universidad soviética continúa formando una clase de físicos, matemáticos y químicos geniales, cuyos descubrimientos son, sin embargo, abrumados por la burocracia.
El comunismo soviético ha fracasado
La KGB ya desde los años Setenta fue bien consciente de esta situación real de deterioro interior y sustancial, que estaba opuesta diametralmente a la fachada de potencia, ya solamente exterior y accidental, de la URSS. Esta es otra paradoja soviética: el hecho de que el KGB, o la punta de diamante del socialismo real, esté perfectamente consciente del fracaso y la implosión del comunismo ruso, negado por la clase dominante y apenas advertido por la población.
Por un lado, la propaganda política del Partido Comunista exaltó la magnitud aparente de la URSS y, por otro, los servicios secretos soviéticos “estaban concientizados de que el sistema estaba podrido y no duraría mucho”. Pero en los años setenta, la implosión todavía está lejos, incluso si los gérmenes de la ruina son una constante”. (G. Sangiuliano, cit., p. 55).
También el nivel altamente especializado de la KGB comenzaba a crujir. Putin se da cuenta de inmediato.
En febrero de 1976 se le ordena sustentar un curso operativo en Ochta, uno de los centros más calificados de la inteligencia soviética y lo define: “una escuela absolutamente insignificante” (G. Sangiuliano, cit., p. 56).
En la década de 1970, estalló el caso de la disidencia de los grandes intelectuales rusos. Alexandr Soljenitsin escribe Archipiélago Gulag en 1972, que se traduce al inglés y se disemina en medio mundo en 1974.
El consenso es abrumador también en la URSS. Breznev pierde el control y lo califica como “una grosera caricatura antisoviética escrita por un matón”.
Soljenitsin repite sosegadamente y con argumentos sólidos: el comunismo querría durar para siempre, pero ha fracasado irremediablemente; la única vía de salvación por Rusia es abandonar el marxismo-leninismo para adherirse a una ideología política nacional y patriótica de base religiosa.
Putin está plenamente de acuerdo con Soljenitsin. Andropov, el entonces director de la KGB, está preocupado ya que entiende que la situación real es aquélla descrita por Soljenitsin.
Putin siempre ha afirmado, en varias entrevistas reportadas por Gennaro Sangiuliano en su libro, que nunca participó en las actividades represivas de los intelectuales disidentes ya que su misión era la de contraespionaje.
Por el contrario, algunos colegas de Putin declararon que Vladímir “había desarrollado los mismos puntos de vista que Sajarov y tenía un respeto especial por Soljenitsin”. (G. Sangiuliano, cit., p. 62).
“El agente Putin se convence progresivamente de que la URSS está podrida en el sistema, de que el estancamiento económico nunca se superará a menos que se tenga el valor de romper el molde del socialismo real y avanzar hacia una economía de mercado, porque la propiedad privada es un elemento natural de la esencia humana” (ibíd.).

El matrimonio
El 28 de julio de 1983 Vladímir se casó, después de 3 años y medio de noviazgo, con una joven llamada Ludmila. Ella también había sido bautizada secretamente a la edad de 5 años por su madre, cuya religiosidad nunca dormida sería decisiva para el despertar religioso de Putin unos años más tarde.
Un hecho que ocurrió entre Vladímir y Ludmila durante su noviazgo, del que informa Sangiuliano, nos hace comprender aún mejor la personalidad de Putin. Es muy celoso y no acepta comportamientos demasiado alegres u occidentales.
“Una vez, durante una velada en un club donde Ludmila se desató bailando con sus amigos, Vladìmir la lleva a un lado y le dice con un tono duro: “Nuestra historia no tiene futuro”. La chica estaba conmocionada…” (G. Sangiuliano, cit., p. 71).
En 1985 María, la primera hija, nació en Leningrado; la segunda, Katerina, nació en Dresde. La primera lleva el nombre de la madre de Putin y la segunda el de su madre, según la tradición.

En Alemania del Este
Putin llegó a Dresde en 1985, justo después de la muerte de Cernenko y de la llegada de Gorbachov al Kremlin.
“La crisis moral y material del comunismo, latente desde hace al menos veinte años, estalla e inicia el período de turbulencias que culminará con la disolución de la URSS”. (G. Sangiuliano, cit., p. 79).
En noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y la sede de la Stasi (la policía política de Alemania Oriental) fue sitiada; el 3 de diciembre le toca a la sede de la KGB de Dresde donde residía Vladimir, que seguía siendo un mayor de la KGB. Él decide no usar armas; la policía de Alemania Oriental está paralizada y no está ayudando a sus colegas de la KGB. Putin va a hablar a la multitud de manifestantes y sólo cuando llegó un destacamento militar soviético mucho más tarde se dispersó la multitud amenazante.
“Hubo muchas amenazas verbales, pero no pasó nada violento. Los agentes de la KGB estaban armados, pero el joven mayor había recomendado moderación y calma. Por lo demás, todo estaba claro: “Tenía la impresión de que el país ya no era más. Estaba claro que la URSS estaba enferma de esa enfermedad mortal que se llama parálisis del poder”.(G. Sangiuliano, cit., p. 84).

El colapso del comunismo soviético y el regreso a Leningrado
La ciudad está en caos, el suministro de alimentos es escaso, la calefacción es un lujo, el caos y la anarquía reinan en la URSS.
Putin sintió una gran decepción por el colapso de todo. Decepcionado, se preguntó: “¿Cómo han podido equivocarse? ¿No escucharon nuestras palabras? ¿Nadie en Moscú leyó nuestros informes? Les advertimos lo que iba a suceder”. (G. Sangiuliano, cit., p. 87).
La perestroika de Gorbachov (reestructuración) y la glasnost (transparencia) no logran nada. Gorbachov es un líder comunista que piensa que puede resolver el problema soviético distinguiendo entre el verdadero y el buen comunismo contra el falso y el malo. No tiene intención de derrocar al Partido Comunista Soviético, quiere rejuvenecerlo y curarlo, pero dentro de la URSS no tiene tanto éxito como en el extranjero. La degradación económica va acompañada de un caos político y de la presencia constante de la delincuencia organizada. Además, el fin del comunismo trae consigo el despertar religioso cristiano y también el peligro del nacimiento de una especie de califato islámico en las antiguas repúblicas soviéticas de fe musulmana. En 1988 comenzaron los primeros conflictos en el Cáucaso entre Azerbaiyán musulmán y Armenia cristiana, y en 1992 se inició una guerra abierta.
Mientras tanto, el ingeniero Boris Yeltsin asciende, demostrando desde el principio que realmente quiere cambiar el status quo de la URSS y no sólo la fachada, como Gorbachov. El 15 de marzo de 1989 Gorbachov fue elegido Presidente de la URSS, pero el 29 de marzo Yeltsin fue elegido Presidente del Congreso de la República rusa y no soviética.
Desde ese momento, Moscú tuvo dos parlamentos de facto, con dos presidentes: una estructura soviética y otra rusa. Esta situación no puede durar. Gorbachov está cada vez más aislado dentro de su país, parece un visionario que sueña con el restablecimiento del comunismo soviético de una forma menos radical como había ocurrido en el proceso de des-stalinización.
“El 17 de agosto de 1991 se produjo un golpe de estado comunista radical contra Gorbachov, que permaneció pasivo. Yeltsin se opone enérgicamente al golpe y Putin está con Yeltsin. La actitud decisiva de Yeltsin provocó el fracaso del golpe. Gorbachov es removido por Yeltsin, quien decretó el fin de la URSS y del PCUS” (G. Sangiuliano, cit., p. 101-103).
Putin está tentado de dejar la KGB y dedicarse a su carrera universitaria como ayudante de su antiguo profesor Sobcak, el más grande jurista ruso, que en 1990 se convirtió en alcalde de Leningrado con Putin como vicealcalde. Pero en 1993 se produjo un segundo golpe de los veteranos comunistas contra Yeltsin y Sobcak. En las horas más críticas, Sobcak se atrinchera en la dacha de Yeltsin cerca de Moscú y el arresto de Yeltsin fracasa dos veces (el comunismo soviético está realmente en crisis). Putin regresa urgentemente a Leningrado, ahora llamado San Petersburgo.
“Recoge hombres armados y los alinea en el aeropuerto” (G. Sangiuliano, cit., p. 114).
El golpe fracasó debido a la “reacción militar eficiente”. Yeltsin ordena el asalto a las fuerzas especiales del Grupo Alfa, entre los atacantes hay una unidad especial, el tradicional cuerpo de cabezas de cuero rusas, llegado de San Petersburgo. El ex Teniente Coronel Vladìmir Putin coordina la transferencia y se encarga de su logística” (G. Sangiuliano, cit., p. 137).

La conversión de Putin
En 1991 la dacha de la familia Putin se incendió. Dentro estaban María, la hija mayor, y la secretaria de Putin (quien era entonces vicealcalde de San Petersburgo).
Putin entró en la casa en llamas, tomó a su hija y la arrojó por el balcón hacia los brazos de algunas personas que acudieron y que la agarraron al vuelo, luego ayudó a la secretaria a bajar gracias a unas sábanas rasgadas y atadas. Pero cometió una imprudencia: regresó a la dacha, ahora llena de gases tóxicos, para recuperar una bolsa en la que tenía todos sus ahorros, pero fracasó y para encontrar la salida tuvo que envolverse en una manta que le había dado su madre, que la consideraba bendita. Luego salió un segundo antes de que todo colapsara.
“A este episodio se atribuye la conversión de Putin, aunque ya había sido bautizado en la religión cristiana ortodoxa”. (G. Sangiuliano, cit., p. 129).

Los oligarcas y la mafia rusa se apoderan de la familia Yeltsin.
Rusia, sin embargo, habiendo terminado su rigor soviético, entró en un estado todavía incierto e indefinido en el que Yeltsin, caído víctima del alcoholismo, la enfermedad y de la avaricia de sus hijas, acabó en los brazos de algunos especuladores (oligarcas) que habían empezado a comprar a los gigantes de la industria rusa por poco dinero. Además, la mafia había comenzado a aprovechar este estado de vacío de autoridad y había penetrado en los ganglios vitales del Estado y la economía.
Sobcak era un hombre de cultura pero no de gobierno y no podía remediarlo, parecía desconectado de la realidad. Gennaro Sangiuliano compara Rusia a principios de los años noventa con Palermo en los años setenta, sufriendo dos enfermedades graves: el capitalismo desenfrenado y desordenado y el crimen organizado que busca reemplazar al Estado.
El único político capaz de hacer frente a esta situación era Vladímir Putin.
“Yeltsin ha tenido indudables méritos históricos y al mismo tiempo innegables deméritos. Fue el hombre que defendió a Rusia de los restauradores del estalinismo, pero que permitió un auténtico Far West económico-social. […]. Yeltsin creía que Rusia podía convertirse en una economía de mercado como la estadounidense y confió la dirección de la economía a los economistas llamados neo-Chicago boys de Leningrado, liderados por Egor Gajdar y Anatolij Cubais [el encarnizado enemigo de Putin porque no lo considera manipulable], que abogaban por una terapia de choque según las teorías ultraliberales”.(G. Sangiuliano, cit., p. 138).
En el 1996 la salud tambaleante de Yeltsin se hunde. En 1998, llegó a Rusia un apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 11.000 millones de dólares, un año después de que una investigación del Tribunal de Cuentas ruso demostrara que una gran parte de esos dólares, en lugar de ir a apoyar a la agonizante economía rusa, habían entrado en las arcas de 27 bancos comerciales, muchos de ellos no rusos… Por lo tanto, el apoyo a Rusia era sólo una ayuda a los bancos americanos y europeos y quizás a algún oligarca “ruso” de origen israelí. (G. Sangiuliano, cit., p. 147-148).
“El 25 de julio de 1998 Putin fue nombrado director de la nueva KGB (FSB), pero la FSB ya no tenía el poder del pasado, de hecho muchos de sus agentes estaban al servicio de los oligarcas o de la mafia rusa”. (G. Sangiuliano, cit., p. 151).
Durante este tiempo Sobcak había caído en el olvido, pero Putin no lo ha olvidado y lo hace regresar de Francia, donde había emigrado. Uno de los rasgos sobresalientes de su carácter es que no abandona a un amigo, especialmente si ha caído en desgracia.
El 9 de agosto de 1999 Yeltsin, que, a pesar de su dependencia del alcohol y de la mala familia que lo rodea, mantiene un rayo de sentido común y amor patrio, nombró a Putin primer viceministro. De hecho, entiende que ya ha terminado como hombre y como líder y entiende que sólo Putin tiene la fuerza, la inteligencia y el coraje para enfrentarse a los oligarcas “rusos” y a la mafia que ha invadido toda la sociedad rusa.

La guerra contra el islamismo checheno
El 13 de septiembre de 1999, un edificio entero fue volado en Moscú, hogar de las familias de policías rusos. Se trata de terrorismo. La responsabilidad recae en los islamistas chechenos. La respuesta de Yeltsin es muy dura, pero quien toma las riendas de la reacción es Putin, que pronuncia una frase que sigue siendo famosa:
“Es inútil que se escondan, los perseguiremos dondequiera que huyan, dondequiera que se escondan. También en el retrete. Y los mataremos en el retrete”. (G. Sangiuliano, cit., p. 168).
Comienza el trágico enfrentamiento entre Rusia y los separatistas chechenos de origen islámico. En 1991, Chechenia, aprovechando la debilidad de Rusia, proclamó su completa independencia de Moscú. En 1994 Yeltsin envió 40.000 soldados a Chechenia para recuperarla, pero el Ejército Rojo es ahora un fantasma y después de dos años Yeltsin se ve obligado a reconocer la independencia de Chechenia.
Putin, que se ha convertido recientemente en jefe de gobierno, entiende que la cuestión chechena es crucial para la supervivencia de Rusia. Comenzó, por lo tanto, un uso masivo de la aviación, bombardeando las posiciones de la guerrilla chechena. Los ataques son ahora masivos y brutales. El 25 de agosto de 1996, los generales rusos anunciaron la derrota y la eliminación de más de mil guerrilleros chechenos.
Putin afirma: “Estaba convencido de que si no hubiéramos detenido a la guerrilla, habríamos acabado convirtiéndonos en una segunda Yugoslavia. Era necesario recuperar Daguestán y expulsar a la guerrilla chechena”. (G. Sangiuliano, cit., p. 173).
La segunda guerra emprendida por Putin es contra los oligarcas. Él…
“No sólo no quiere ser manipulado por los oligarcas, sino que decide que ha llegado el momento de separarse de ellos” (G. Sangiuliano, cit., p. 176).
Yeltsin sigue siendo de jure el líder, pero debe renunciar al poder porque ya no puede ejercerlo, ahora esclavo del alcohol, de los oligarcas y de la mafia rusa (que es una especie de brazo armado de la oligarquía “rusa” neoliberal).
Occidente, sin embargo, no quiere que el poder pase a Putin, que serviría a los intereses de Rusia. Pero el poder debe ser ejercido, si no por Putin, por los “demócratas”, soñadores e incompetentes; en el mejor de los casos sería un regreso a la era Gorbachov.
Intervienen Sajarov y Zinóviev que, junto con Soljenitsin, han empujado a la opinión pública a rebelarse contra la americanización y la globalización de Rusia. (G. Sangiuliano, cit., p. 181).
Yeltsin todavía mantiene un poco de amor patrio y sentido común. Por lo tanto, el 31 de diciembre de 1999, cedió el poder real a Putin:
“Dos coroneles de las Fuerzas de Misiles Estratégicos se reúnen con Putin en su oficina del viceprimer ministro y le entregan los códigos de lanzamiento de armas nucleares. Es el verdadero cetro del poder”. (G. Sangiuliano, cit., p. 182).
Luego Yeltsin anunció su anticipada dimisión.
Gennaro Sangiuliano escribe que el “conservadurismo” putiniano es muy diferente del neoconservadurismo liberal estadounidense. De hecho, para Putin la base de la vida política de Rusia debe ser la tradición social, cultural y religiosa de Rusia y no una referencia general a los valores liberal-demócratas de Occidente.
“El día de la Pascua Ortodoxa, con toda la familia, estuvo en la Catedral de San Isaac en San Petersburgo. Inauguró así una costumbre que lo vería presente, a lo largo de los años, en todos los servicios religiosos. “Si Rusia se ha hecho grande”, repite Putin, “no es por un zar, una guerra o un partido político, el mérito está en el cristianismo”. (G. Sangiuliano, cit., p. 188-189).

La guerra contra los oligarcas apátridas y mundialistas
Putin da esta definición del oligarca: “un exponente de las altas finanzas, que quiere influir en la política, permaneciendo en las sombras” (G. Sangiuliano, cit., p. 198).
En pocas palabras: un miembro de una sociedad secreta, que dirige a los políticos y al mundo a través de las finanzas.

Los tres enemigos de Putin, representados por el oligarca, son
-las sectas secretas,
-la alta finanza apátrida que busca el beneficio y la riqueza como fin, y
-el mundialismo que gobierna el mundo entero a través del poder abrumador de las finanzas bancarias sobre la política.
Si se lee atentamente el párrafo (pp. 198-208) que Sangiuliano reserva para los oligarcas “rusos” con los que Putin ha entrado en conflicto, se comprende que son casi todos de origen israelí, y que se han apoderado -con la ayuda del crimen organizado- de la industria, los medios de comunicación y los bancos rusos para dominar la totalidad de Rusia desde detrás de las escenas y hacerla desembocar en el caldero del Nuevo Orden Mundial, dirigido por Estados Unidos e Israel, los bancos y la francmasonería.
La lucha comenzó en 1996 y terminó con la victoria de Putin en 2013 sin excluir golpes, incluso cruentos.
Putin insiste en que para que un país se mantenga en pie debe redescubrir su propio origen religioso, que en Rusia es cristiano, y que da a sus ciudadanos la base moral para vivir rectamente. Además, uno no puede ignorar sus propias tradiciones culturales e históricas, que para Rusia no son ni atlánticas ni islámicas.
La fuerza de una nación es intelectual, moral y espiritual. Debe basarse en familias unidas, numerosas, ordenadas moralmente y religiosas.

Conclusión
En el desorden mundial de hoy, Putin encarna (en la medida en que la fragilidad humana lo permite) la fuerza saludable que:
1) Resiste a la globalización;
2) ha evitado la restauración del comunismo en Rusia;
3º) ha anticipado por veinte años la lucha actual contra Isis, habiendo aplastado, en 1996, la Chechenia islámica, lo que habría amenazado la seguridad no sólo de Rusia, sino también del mundo;
4) lucha contra la democracia liberal occidental, que olvida sus tradiciones culturales y religiosas;
5) prevé que la llamada democracia liberal llevará al colapso del Occidente atlántico, ya que ha cortado (como hizo el bolchevismo en 1917) sus raíces culturales y religiosas, y un árbol sin raíces se seca;
6) entendió, desde los años setenta, la situación real de degradación de la URSS frente a una fachada puramente externa de poder inexistente de facto;
7) entiende muy bien, por lo tanto, hoy en día que la grandeza de los EE.UU. – UE es absolutamente aparente: la deficiencia cultural, moral, espiritual y, en consecuencia, económica y financiera de Occidente es el cáncer que lo ha quemado por dentro dejando sólo su apariencia intacta: el sistema occidental está podrido (como el soviético en los años setenta) y no se mantendrá por mucho tiempo;
8) ha luchado contra las altas finanzas mundialistas apátridas, que querían tomar posesión de Rusia, y da así un ejemplo a Occidente para que comprenda cuál es el verdadero enemigo de las naciones y de la patria;
9º) EE.UU. no lo quería en el poder de Rusia porque defendería los intereses de su Patria y no los del Nuevo Orden Mundial, pero a su lado intervinieron Sajarov, Zinóviev y Soljenitsin (la fuerza de los verdaderos “intelectuales” que faltan en Occidente, el cual se debate entre Charlie y Bataclán) que convencieron a la opinión pública de la rebelión contra la globalización de Rusia;
10) tiene tres grandes enemigos despiadados y muy poderosos porque son diabólicos: las sectas secretas, las altas finanzas apátridas y el mundialismo;
11) En suma y para resumir: Putin insiste en que para que un país permanezca en pie debe redescubrir su origen religioso, que es lo que da a sus ciudadanos la base moral para vivir rectamente. De hecho, uno no puede ignorar sus propias tradiciones culturales e históricas, que no son ni atlánticas ni islámicas para Rusia, sin consecuencias catastróficas. La fuerza de una nación es intelectual, moral y espiritual. Debe basarse en familias unidas, numerosas, ordenadas moralmente y religiosas. Estas son las lecciones y ayudas que Putin ofrece al pobre mundo contemporáneo enfermo terminal del agnosticismo y el amoralismo.
Es significativa la sentencia pronunciada por Putin el 4 de diciembre de 2015 en la Asamblea Federal Rusa:
“Nuestra fuerza reside en la unidad, en la combatividad. En el apego a la familia, en el desarrollo demográfico, en el progreso de nuestra vida interior”.
Curzio Nitoglia
11/1/2016

FUENTE:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2018/07/vladimir-vladimirovich-putin.html#more

Jaume Farrerons opina sobre los judíos…

27 de mayo de 2017

sábado, 27 de mayo de 2017

Jaume Farrerons opina sobre los judios…

NO SE PUEDE SER CRISTIANO Y CRÍTICO DEL JUDAÍSMO. Por favor, leed la Biblia de una puta vez. Es un montón de mierda ultraderechista judía, incluido el antisemitismo, judaísmo invertido tanto más peligroso cuanto
 que contrapone a “los judíos” precisamente aquéllo que le caracteriza y de esta manera consolida su dominio. Los cristianos no tienen ni idea de que llevan en sus entrañas el Huevo de Sión, de que son simples portadores del virus de los valores judaicos incluso y sobre todo cuando atacan a “los judíos” en términos antisemitas. Porque no saben, no tienen ni idea, de lo que es el judaísmo, y su odio a “los judíos” es más judaico que el de sus presuntos adversarios a los “gentiles”. He explicado y documentado esta evidencia muchas veces, pero hay camaradas que me vienen con cosas como que los judíos son criaturas del “maligno”. ¡No se dan cuenta de que “esto” es judaísmo puro! Y es así como el veneno ideológico ancestral se ha introducido en nuestras tierras y nos ha conducido a abandonar el sistema de valores verista y racional que caracterizó a los pueblos arios. ¡Basta ya de estupidez! No tenemos tiempo.
 
FUENTE:
 

https://www.facebook.com/JaumeFarrerons?pnref=story

Alte Kameraden – Band of the Bundeswehr Stabkorps, Hamburg

10 de marzo de 2016

Alte Kameraden – Band of the Bundeswehr Stabkorps, Hamburg.   ………….04

 

https://www.youtube.com/watch?v=1mHUXITOIVg

https://youtu.be/1mHUXITOIVg

23 noviembre 2015: ROJO Y NEGRO

23 de noviembre de 2015

https://youtu.be/Pl5UdxT3gKA

DIVISIÓN AZUL – La Patrulla

LA BANDERA 1935 Legión Española

https://www.youtube.com/watch?v=8QI6jIAgKFw

https://youtu.be/ahAY7Go8ihg

….DEBEMOS REENCONTRARNOS A NOSOTROS MISMOS…!

2 de junio de 2013

Pensamientos aryas, pensamientos blancos (III). In Memoriam Dominique Venner (1935-2013).

Manu Rodríguez. Desde Europa (22/05/13).

*

*Dominique Venner ha partido hacia el espacio simbólico, hacia el mismo cielo, allí donde moran nuestros antepasados. Nos ha dejado el testimonio de su vida, y un testamento del que entresaco estas palabras:
À défaut de posséder une religion identitaire à laquelle nous amarrer, nous avons en partage depuis Homère une mémoire propre, dépôt de toutes les valeurs sur lesquelles refonder notre future renaissance…
Lacking an identitarian religion to moor us, we share a common memory going back to Homer, a repository of all the values ​​on which our future rebirth will be founded…
Falta una religión identitaria que nos una, compartimos una memoria en común que se remonta a Homero, un depósito de todos los valores en los cuales nuestro futuro renacer será fundado…
***
*Nosotros no necesitamos una nueva religión, sino tomar conciencia de nuestras culturas pre-cristianas. Que recuperemos tales culturas en vista a educar a nuestros hijos de acuerdo con el variado legado que estas representan. Pienso en los Eddas, en el Mabinogion, en Homero, Virgilio… Por no hablar de nuestros trágicos, nuestros poetas, nuestros filósofos… Extraer de ese riquísimo fondo cultural ejemplos y máximas morales.
Necesitamos también templos o iglesias. Recintos acotados de religación. Un fuego siempre vivo en estos recintos será suficiente. Necesitamos lugares donde reunirnos y donde rememorar nuestra(s) historia(s); donde cultivar nuestro precioso legado. Lecturas de textos, comentarios, mesas redondas y demás. Algo colectivo, social. Centros religioso-culturales donde nuestra gente pueda tener apoyo psicológico o espiritual, o recibir información cumplida y veraz acerca de nuestros ancestros, o las incidencias de nuestra historia. Repartir el año con conmemoraciones especiales relacionadas con hitos felices o luctuosos de nuestro pasado –la cristianización o islamización de nuestros pueblos, por ejemplo. Calendarios con un ‘santoral’ propio (nuestros héroes o figuras más representativas). Recuperar los nombres griegos, romanos, celtas, germanos y demás…
Es decir, hacer lo que no pudimos hacer. Tener nuestra propia historia, pues nuestra historia fue usurpada por los clérigos cristianos. Tuvimos una historia cristiana.
En fin, tenemos que crear la comunidad (‘ecclesia’) arya. Lo que, por las circunstancias citadas, nunca tuvimos. Las ‘ecclesias’ aryas tienen que pulular en nuestros pueblos y ciudades. Nuestros ‘sacerdotes’ (a falta de otra palabra mejor) serán expertos en teologemas y mitemas aryas, en historia, en antropología, en lingüística indoeuropea… Deben ser expertos en las variadas tradiciones indoeuropeas.
Es obvio que tales centros religiosos (vinculantes) serán sólo para los aryas. El resto de los pueblos o razas están excluidos. Esto es, no será una ‘fe’ universal, sino étnica. Los fieles serán, pues, aryas.
Tenemos que completar la crítica destructiva hacia nuestros enemigos con alternativas positivas y constructivas para nuestro pueblo. Tenemos que ofrecer caminos, salidas.
La creación de la ‘comunidad arya’ (la palabra ‘ecclesia’, de donde nuestra ‘iglesia’ en castellano, viene a decir también ‘comunidad’ –es su sentido originario) es un sueño. ‘Aryan Community of…’ Ésta es la idea. Los templos han de tener sus bibliotecas y salas de lectura. Tales templos llevarán nombres relacionados con las divinidades o personajes (de cualquier rama) de relevancia en nuestra historia. Tenemos que articular una suerte de ‘año arya’, con sus fiestas y celebraciones. Dedicar días especiales al grupo germano, al grupo celta, al grupo romano, etc. Esto requerirá un trabajo conjunto, de equipo, en el que participen especialistas de todas las disciplinas relacionadas con la historia de los pueblos indoeuropeos –desde su origen hasta nuestros días.
Debemos tener incluso escuelas aryas para nuestros pequeños. Hay que elaborar textos pedagógicos adecuados en los que potenciemos nuestros valores. Nuestros textos teológicos o literarios son una buena fuente para la educación moral de nuestros hijos. Nosotros no necesitamos recurrir a ninguna tradición extranjera, estamos sobrados de conocimiento y sabiduría. E incluso pienso que ningún pueblo puede superarnos en esto.
Volver a llegar a ser un pueblo
*Dos personajes de la antigua tradición arya védica son importantes en nuestra memoria. Hablo de Manu y de Aryaman.
De las ramas iranias e indias, fundadas por aryas hace unos cuatro mil años, hemos de tomar su legado lingüístico-cultural arcaico (los Vedas) y adoptarlos como cosa propia. Recomiendo a todos la lectura de los Vedas (sobre todo el Rig-Veda). Los grupos aryas puros (blancos) desaparecieron hace alrededor de tres mil años. Los aryas que llegaron a esa zona debieron ser pocos en número, fueron absorbidos en unos pocos siglos por las razas autóctonas. Poco más tarde aparecieron el hinduismo y otras ideologías de salvación (budismo, jainismo…) absolutamente contrarias al espíritu arya védico y a todas nuestras tradiciones culturales. El espíritu arya védico (épico, heroico, belicoso; activo, afirmativo) que recorría el Rig Veda desapareció absolutamente en toda la literatura india post-védica (hinduista, budista o jainista). El hinduismo y las otras ideologías similares (nihilistas) tienen al parecer más que ver con las culturas indias pre-aryas que con los Vedas citados.
Hay otras lenguas y culturas indoeuropeas que hace tiempo dejaron de existir, como las del grupo hitita, de los que conservamos textos jurídicos y religiosos y que forman parte del legado indoeuropeo. De todo hemos de cuidar, y todo lo nuestro ha de ser conservado.
Los aryas o indoeuropeos no somos de ayer o antes de ayer.
*Debemos lograr textos unificados que le valgan tanto a un celta, como a un eslavo, como a un germano… Debemos crear la mentalidad arya, el espíritu arya. Más allá de los matices raciales o nacionales que nos dividen. Tenemos que llegar a ser un sólo pueblo. Éste es el trabajo, ésta es la meta.
El nacionalismo blanco afecta ahora a todas las naciones blancas. Los estadounidenses (y australianos y canadienses…) cada vez tienen más conciencia de sus raíces culturales europeas, sin distinción; cada día se sienten más europeos. Se ha producido una evolución ideológica al respecto. Los parámetros actuales requieren, y exigen, otra estrategia, otro discurso, más ambicioso si cabe que el de los nacionalismos de la primera mitad del siglo pasado. Necesitamos conciencia de pueblo, de raza, de cultura.
La evolución de los diversos pueblos europeos ha sido conjunta. Hemos compartido la misma arquitectura, la misma música, la misma literatura, la misma ciencia… Hemos elaborado una cultura común desde hace cientos de años –a pesar de nuestras diferencias lingüísticas. Nada de esto hubiera sido posible si nuestras sensibilidades bio-culturales hubieran sido distintas.
*La raza es evidente por sí misma. No necesitamos proclamarla. Pero no basta la raza, a la raza le sigue el genio. El genio es creador, es el creador de la lengua y la cultura. El genio responde a la raza (hablamos de genes). La cultura responde a la raza.
Somos blancos de raza, y somos indoeuropeos por las lenguas y las culturas que nuestros pueblos han generado. Es el genio de mi raza el que ha creado o generado tales culturas, tales mundos.
Los mundos generados por nuestros pueblos (griegos, romanos, germanos… aryas védicos…) son sagrados. Así como es sagrada nuestra raza, son sagradas también nuestras culturas. Ésta es la actitud que hay que observar con nuestras culturas pre-cristianas. Con las nuestras, con las generadas por nuestros antepasados. Es nuestra raza la que ahí habla; nuestro genio.
Así de indisolubles, de indisociables, han de estar nuestra naturaleza genética, y nuestra naturaleza cultural o simbólica. Como una doble hélice. El logos natural, y el logos simbólico. Abrazados; como una sola cosa.
El logos simbólico procede del logos natural, de la raza, de una comunidad, en un principio, racial –es una relación como de madre e hijo. También los individuos son hijos de la comunidad. La comunidad genera por igual naturaleza y cultura.
La lengua y la cultura (simbolemas y culturemas) son como los elementos constructivos que maneja nuestro genio para crear. Como los aminoácidos para el genoma.
Las culturas generadas por los pueblos son sus señas de identidad. Lo más natural y propio.
La cultura marca el camino de un pueblo, y es, en un principio, indisociable de su ser genético, de su genio, de su raza. Cada raza, o pueblo, un mundo.
Como almas escindidas los individuos y pueblos que han sido privados de sus tradiciones y les ha sido impuesto una ajena. Privados de su lengua, de su voz, de su ser. Pueblos que hablan con lenguaje prestado, extranjero.
Cuerpos aryas que hablan en términos judeo-mesiánicos o musulmanes, o… Lejos de su hogar, de su cielo; de su lengua, de su mundo.
Recuperar la palabra, recuperar la voz propia, recuperar el ser. De esto se trata; es lo primero.
La nación arya ha de pasar primero por esta restitución y esta afirmación de lo propio; del legado ancestral y propio. Las voces de nuestros pueblos; de nuestro genio, de nuestra raza.
Hay que prestarle la debida atención a la herencia lingüístico-cultural, a la dotación simbólica. Esta dotación es la que hace de nosotros seres simbólicos.
Los aryas tenemos que reconocernos en todas las culturas generadas: la griega, la romana, la arya védica, la germana, la celta… Los mundos creados por nuestra raza. El haber, la riqueza, los bienes más espirituales. El múltiple legado. Es también lo más próximo, lo más cercano, lo más nuestro; nuestro rostro, nuestro ser.
La dotación simbólica nuestra hace seres simbólicos nuestros. Así como la dotación genética nuestra hace seres genéticos nuestros. Nos reproducimos en la tierra y en el cielo. Nos perpetuamos.
La educación de nuestros pequeños es esencial, tienen que llegar a ser lo que son por naturaleza, uno de nosotros.
Voluntad de futuro. En la tierra como en el cielo. En la naturaleza como en la cultura. Perpetuar nuestro cuerpo y nuestra alma; nuestro ser total.
*Conseguir que los aryas vuelvan a su casa, a su hogar, a sus mundos. Volverlos a su ser. No podemos descuidar el alma, el legado espiritual de nuestros antepasados. El alma nuestra; el espíritu, el genio de nuestros antepasados –el ‘icor’ que corre por nuestras venas.
Sin ese ser nuestro somos ciegos, y esclavos. Servimos a otro; otro nos lleva por donde quiere. Carecemos de libertad y de luz. Es el destino de muchos pueblos, los nuestros incluidos, cristianizados o islamizados (espiritualmente alienados y colonizados). Su destino se les ha ido de las manos, está en manos de otro.
Que el arya vuelva a tomar las riendas de su destino. Que recupere la dirección y el sentido. Para ello ha de despojarse de todo lo extraño, de todo lo ajeno; ha de volver a su ser.
Es una purificación, una purgación, una catarsis. Se suda lo ajeno, como una mala fiebre. Se recupera la salud.
Si esto se cumpliera sería una nueva primavera, una nueva promesa para los pueblos aryas. La negrura, las tinieblas, se disiparían y quedarían en nada ante los primeros rayos de nuestro nuevo sol, ante las primeras luces de nuestro nuevo día.
La unidad espiritual es tan importante como la unidad racial. De nada vale la homogeneidad racial sin la homogeneidad espiritual. Andaríamos dispersos –como ahora–; ninguna unidad. Un solo cuerpo y una sola mente, la nación arya. Es la condición ‘sine qua non’ de la victoria.
No conseguiremos tal unidad hasta que no quede ni un solo arya que sea o se diga cristiano, musulmán, o budista. Un pueblo libre de judaina y de budaina, y de cualquier otra ‘fe’ extraña. Aryas puros de cuerpo y de alma. Ésta es la condición que nos pone la diosa Victoria. Y es también la primera ‘empresa’ –conseguir semejante unidad.
Limpiar, purificar a nuestro pueblo de tanta impureza. Una catarsis colectiva de los pueblos aryas.
*Nuestro espacio. Nuestra atmósfera, y nuestra luz. Allí donde nos instruimos; allí donde bebemos de las fuentes de nuestro saber. Un recinto santo exclusivo para aryas. Nada profano, nada ajeno. Nada impuro. Tan sólo los variados y abundantes frutos de nuestros pueblos (germanos, romanos, celtas, griegos… aryas védicos). Nuestros cantos, nuestros relatos, nuestra sabiduría…
El alma arya. La conciencia arya. El ser simbólico, espiritual, arya. El actual, el renovado, el recién nacido. Éste recoge en si el múltiple legado. Es la suma. Es el alma múltiple, rica; experimentada, sabia. Madura.
Los nuevos aryas. Lo que viene. Una renovación y una reivindicación de nuestro pasado, incluido el más reciente, el de la primera república arya. Nuestro ser saldrá de nuevo a la luz. Nos reivindicamos; reivindicamos nuestro ser biosimbólico (étnico y cultural) –nuestra memoria, nuestra herencia. Que nadie ose arrebatarnos el ser, que nadie ofenda nuestras señas de identidad (la esvástica sobre todo).
Nuestra primera misión es limpiar a todos los nuestros de elementos extranjeros. Purificarlos, y volverlos a su ser ancestral.
Necesitamos más guerreros, los necesitamos a todos. Esta vez venceremos con la sola palabra, con la sola voz. Nuestra palabra prevalecerá.
Una dulce tormenta. Un murmullo, un clamor, un fervor colectivo, luminoso, radiante; como una aurora. Nuestro despertar, nuestro renacer, nuestra victoria.
*
Hasta la próxima,
Manu
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FUENTE: http://www.larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2013/05/91-pensamientos-aryas-pensamientos.html
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COMENTARIOS:

ENSPO31 de mayo de 2013 20:13
¿Te has planteado, Manu, que quizá nuestra identidad no sea una religión, sino un sistema de valores? ¿Crees realmente que “resucitando” religiones ya muertas y, lo peor, religiones que en su momento fueron abandonadas por los propios europeos de forma voluntaria en la mayoría de los casos, marcamos el camino futuro de Europa? No te niego la buena intención, pero creo que estás cayendo en la misma trampa que el enemigo: para él, lo más importante es la RELIGIÓN, pero nosotros, aunque tuvimos nuestras religiones, superamos el estadio religioso con los griegos porque esas mismas religiones conducían derecho a la verdad racional y en eso consistía precisamente su valor. El problema no es nuestra religión perdida, sino que con el cristianismo retrocedimos a un estadio ya superado de nuestra evolución y maduración como pueblo, un estadio de desarrollo que la ciencia y la filosofía habían dejado atrás en tiempos de Adriano, cuando no éramos paganos y todavía no éramos tampoco criatianos, cuando el cielo se quedó vacío y la MUERTE se mostró por fin desnuda en toda su abismal inmensidad. NO ESTUVIMOS A LA ALTURA DE NOSOTROS MISMOS, POR RAZONES QUE HE EXPLICADO EN MI BLOG, y Europa se aferró a un “salvador” indigno de ella. En consecuencia, entiendo que estás señalando un camino errado y, por el bien de Europa, por el bien de nuestra causa, no me queda más remedio que contestar a tus consignas. Lo haré en el blog nombrándote abiertamente, si me lo permites. No se trata de ningún ataque personal, sino de la crítica debida a las ideas que estás exponiendo y que, supongo, esperas que sean debatidas. Saludos cordiales.

Responder

ENSPO1 de junio de 2013 12:53
abierto debate en el foro

http://adecafcom.puntoforo.com/viewtopic.php?t=2210

Responder

ramiro1 de junio de 2013 18:04
Europa fue indigna de su salvador.

Responder

ENSPO1 de junio de 2013 19:58
El “salvador” hebreo era indigno de Europa, no te equivoques. Pero Europa no estuvo a la altura de su reto por razones que es nuestro deber analizar, comprender y superar. No otra es la propuesta de ENSPO desde hace treinta años, pero clama en el desierto de la hedionda ultra católica y evoliana.

Responder

BENEDICTO XVI SE DESPIDE CON GESTO PROFÉTICO.

28 de febrero de 2013

Con este titular, el blog yugo y atril publica un comentario sobre la retirada de Benedicto XVI del
Pontificado Romano. Lo que sigue es reproducción literal:

EL NOMBRE DE LA ROSA. UMBERTO ECO. UN ATAQUE A LA LINEA DE FLOTACIÓN DE LA BARCA DE SAN PEDRO QUE ES EL MONAQUISMO

Yo también sigo abrazado a mi cruz, corroboro las palabras del papa Benito que en su despendida se ha mostrado grandiosamente humilde casi de la misma forma como accedió a la sede santa, hecho del que me hice lenguas en este blog. Luego la cosa se torció porque querían convertir a este profesor bávaro en un títere mediático al estilo Wojtyla. Algo que no le iba. Estaba claro. Al parecer, la Curia quiso chantajearle y comulgar con ruedas de molino y presentó su pontifical dimisión. Hurra por Benedicto.

Sin embargo, los lobos en desguisa de corderos siguen amenazando al redil y el peligro sigue latente. El papa se va a un monasterio. La vida orante, la liturgia, la renuncia a las cosas del mundo, fueron los cangilones de esa inmensa noria que mueve a la Iglesia las aspas de los molinos de viento del Espíritu que salva y purifica. Todo un gesto. Ego filius Ecclesiae y viviendo una vida en observancia de las leyes divinas (la búsqueda de la verdad en las páginas evangélicas y de la belleza que contienen muchos libros, sigue mi seminario vacío aunque lleno de fulgores que son gritos) me duele la Iglesia en manos de los judíos y me hacen pupa los ataques a Ella. Los recibo como si fueran míos. Anteanoche emitieron por TVE1 El nombre de la Rosa. Para mayor indignación y consternación de nosotros los creyentes. Se trata de una cuchillada feroz a la yugular de la base de la Iglesia a cargo de Humberto Eco un judío italiano que se está muriendo de cáncer si no se ha muerto. El monasterio de Montecasino ha sido destruido dos veces. La primera por el bombardeo de los norteamericanos que se ensañaron con las viejas piedras levantadas por san Benito de Nursia en el siglo VI y la segunda con esta novela. No digo que yo la película en el que borda el papel Sean Connery interpretando a un franciscano capitular, Guillermo de Baskerville, haciendo de Sherlock Holmes no sea interesante pero el mensaje está cargado de veneno. Trata de destruir el monaquismo cargado de santidad y de paciencia de amor a la cultura. Los benedictinos fueron los heraldos con su lema de ora et labora cálamo en ristre y transcribiendo viejos textos de la antigüedad que de no ser por ellos se hubieran perdido la hoz, el rastrillo, la mano en la besana del arado que roturó baldíos o empuñando la gubia para construir catedrales y edificios de la segunda venida de Cristo a Europa. Ellos salvaron a Europa. Fueron la rama de olivo según las profecías y por esto el papa reinante quiso llamarse Benito en honor al padre de Europa. El literato italo-hebreo se fija en los defectos que tuvo o pudo tener aquella iglesia del Cisma de Aviñón: simonía, lujuria, soberbia, inquisición. Precisamente los más avaros, los lujuriosos, los más prepotentes y falsarios que dicen llamarse los del pueblo elegido habiéndose convertido por su protervia y perfidia en el pueblo maldito se atreven a ensañarse con las mermas de una institución divina pero manejada por pecadores que tratando de servir a Cristo lo traicionan. El nombre de la rosa, emblema los Rochild, de la masonería, de la mariconería, es el emblema designado para capitanear las mesnadas de los anticristos nada tiene que ver con mi SEMINARIO VACIO LOS PECADOS MORTALES DE LA IGLESIA. Que los hubo, los ha habido y los habrá. Miré usted don Humberto nuestra fe no es un problema de bragueta aun reconociendo que los problemas del celibato difícilmente lograron ser resueltos para atrición de algunos eclesiásticos y para dar pábulo a la llama furiosa de los blasfemos que despotrican contra la iglesia. Es un pecado un accidente que no afecta a la sustancia que es la economía de la salvación. Sólo la tolerancia y paciencia de las clases consagradas, amigo Eco, y el sentido de la libertad que caracteriza al cristianismo ha permitido que usted se mofe de lo más sagrado. Si usted hubiera sido mahometano lo más seguro es que lo hubiesen condenado a muerte como a Salmon Rushdie pero como es judío ha recibido todas las complacencias de la sinagoga. A mí El Nombre de la rosa al igual que el Código Da Vinci me parecen la versión anticatólica de los Versos Satánicos. La escena del monje marica que se envenena pasando las hojas de un códice prohibido es una quimérica combinación folletinesca entre novela negra y libro de aventuras. El retrato que hace del abad, del prior y de fray Remigio son caricaturas. La vida en los monasterios medievales. Luego se mofa de la liturgia y del canto gregoriano. La escena asadura de buey que porta el donado como regalo a la muchacha por el favor sexual es toda una repelente invocación a las furias del Averno. Otros personajes diabólicos son el monje ciego y otros tonsurados que esgrimen un cerquillo en punta de muy mala calaña pertenecen al cupo de encomendados a Satanás. Ciertamente que eso que llaman concupiscencia del saber y allegar conocimiento que siempre engendra dolor puede haber sido un defecto de los que vivimos bajo la sombra de la cruz y al pie de los sueños que emiten los libros en sus mensajes puede que sea otro de los pecados eclesiales pero Cristo dijo vosotros sois la sal de la tierra y no pertenecéis al mundo etc… pero la quema de la Biblioteca donde se guarda nada menos que el Beato de Liébana inunde más tristeza incluso que el auto de fe de la saludadora, el hereje y el pobre Salvatore impresionante escena que recuerdan al Gólgota. Transmiten más incluso que la muerte del inquisidor. Se hace una calumniosa caricatura de san Bernardo el cantor de la Virgen el doctor Melifluo. Y eso también me llenó el corazón de dolor pero hay algo que salva a toda esta funesta cinta y es el Amor entre la pobre chica utilizada como barragana del convento y el novicio que acompaña al franciscano Guillermo de Baskervile. La secuencia final es apoteósica. Sí. Únicamente nos salvará el amor que es de lo que el cristianismo se trata. Nos llega a través del mensaje de la Resurrección en la cual no creéis vosotros lo judíos. Ya sé que tenéis vara alta en la curia y si algo moteja de mentira todo ese invento fabricado por los pérfidos ingleses del Shoah que no es más que un holocuento os rasgáis las vestiduras, apeláis a los derechos humanos y nos denuncias ante los tribunales acusándonos de xenófobos, fascistas, de borrachos o de locos. Como buenos sepulcros blanqueados (ni Papini se atrevió a llamaros perros ni a meterse con vosotros pues os tenía miedo, el propter metum judeorum evangélico) aplicáis la norma del embudo. Para vosotros lo amplio y para nosotros lo estrecho. El papa alemán os ha dado una lección retirándose a la vida contemplativa de los que vosotros os reís pero es la dinamo de la Barca de Pedro. Tanto en el Este (Calcidia, Anatolia, Optina Pystina) como en el Oeste (Solesmes, Silos, la abadía de Miraflores, el priorato de San Frutos) Todo un gesto.

“matromonio gay” contra el Papa Benedicto XVI

14 de enero de 2013


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“IN GAY WE TRUST”

las “feministas ucranianas”, haciendo burla del lema
“In God we trust”, se manifiestan contra el Papa Benedicto XVI
para apoyar la politica de Hollande para imponer en Francia el
mal llamado “matrimonio gay”…
“mal llamado” así porque la palabra “matrimonio” hace referencia
al oficio de MADRE,

Las causas profundas de la “CRISIS”…

14 de diciembre de 2012

Las verdaderas causas de la presunta crisis económica

 
Hace unos años todavía teníamos que hacer un esfuerzo para convencer a la gente de que la incompetencia de la administración era un mero epifenómeno, un síntoma superficial de un problema mucho más profundo: la corrupción política e institucional. Eran tiempos en los que, para la mayoría de los ciudadanos, podía “haber” políticos corruptos, pero se trataba de casos aislados, como ocasionales y anecdóticas parecían también las escandalosas inepcias de los altos cargos y los profesionales del escaño. Hoy ya sabemos que no es así y, afortunadamente, la ciudadanía empieza a tener conciencia de que la corrupción es, como poco, un fenómeno generalizado, pero habría que ir todavía más allá: la corrupción no es una cuestión de cantidad, de “más o menos”, de manera que pudiérase ahora sostener que hay “mucha” o que incluso “todo” es corrupción, sino que -hete aquí nuestra tesis- la corrupción define la esencia misma del sistema oligárquico, éste es constitutiva y estructuralmente corrupto. De manera que quienes, en el mundo de la política, farfullan sobre regeneración democrática y nos explican el cuento de que si les votamos a ellos combatirán la corrupción (como si se tratara sólo de un problema de personas y no de un elemento o rasgo sistémico), son los futuros corruptos. En Italia ya han pasado por eso: partidos enteros se fundaron supuestamene para combatir la corrupción, o basaron sus campañas electorales en una presunta lucha contra la corrupción, por ejempo la Liga Norte. Pues bien, todos aquellos regeneradores han terminado implicados en casos de corrupción. Hay que empezar a hacerse preguntas, porque nos va la vida en ello.
 
Una primera consecuencia de la cotidiana lectura de los periódicos: la excepción es el político o administrador público honesto -alguien que, tarde o temprano, será expulsado del sistema precisamente por serlo-. Entonces, la pregunta que debemos plantearnos es por qué el sistema es necesariamente corrupto, por qué ha de serlo quiéranlo o no las personas, como entes individuales, ubicadas en los distintos escalones de la jerarquía político-administrativa.
 
De la incompetencia a la corrupción
 
Vayamos, empero, por pasos. Primero, de la incompetencia a la corrupción. En la actualidad estamos sufriendo una crisis económica que afecta a la práctica totalidad del mundo occidental, pero especialmente a Europa y, dentro de Europa, a países “meridionales” como Italia y España. A su vez, en España, la comunidad autónoma más afectada por la crisis -puede hablarse de bancarrota administrativa- es Cataluña. De ahí se podría concluir que la crisis económica de Occidente tiene en la sociedad catalana un ejemplo a la vez singular y único del que ya nos hemos ocupado en otras entradas de esta bitácora.
 
Pero la crisis económica no es más que una generalización de lo que antaño parecían casos puntuales de incompetencia. La crisis económica comporta algo así como una saturación de aparentes inepcias, el estallido de la antigua “incompetencia” en una falla estructural del sistema y, por tanto, en una crisis política e institucional de carácter técnico que reclama “mejores técnicos”, de ahí los casos de gestión directa del poder por parte de los tecnócratas… Ahora bien, tanta inepcia no puede atribuirse precisamente a errores técnicos que esos mismos técnicos puedan “solucionar”: nuestros políticos y administradores han demostrado ser, todos ellos en conjunto (y precisamente por ello ninguno asume responsabilidad alguna a título individual) unos incompetentes y esta “incompetencia” les impide incluso nombrar al técnico que pueda aportar las soluciones (el caso del ministro de economía español Luis de Guindos es patente: se trata de un directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos causantes de la crisis).
 
La clave está en otro sitio. En efecto, al mismo tiempo, y paralelamente a la crisis económica, se observa un estallido de los casos de corrupción, de suerte que a la crisis institucional por inepcia (que podría mantenerse aislada y abordarse “técnicamente”) se añade una crisis institucional de idiosincrasia moral. La ciudadanía empieza a tener la certeza de que los políticos, además de unos incompetentes, que lo son sin duda alguna, son además unos pillos, unos auténticos ladrones y, en cualquier caso, que la crisis económica, de alguna manera, guarda una conexión con ese otro fenómeno más de fondo, a saber: la debacle política de un entramado institucional basado en el crimen. ¿Es esto un problema técnico? Pues allí donde existe corrupción se vulneran preceptos penales y la crisis redúcese realmente, en última instancia, al hecho de que los políticos roban o permiten que otros roben el dinero o los recursos de la sociedad. Este robo comporta la comisión de diversos delitos, como la prevaricación, la falsedad documental, el cohecho, etc.
 
Ahora bien, para que los políticos y altos cargos puedan cometer delitos de forma impune se necesita ante todo la complicidad del entero entramado de funcionarios, sindicatos y presuntos técnicos reclutados por concurso u oposición, empleados públicos encargados de distinguir entre los actos basados en la eficacia, la eficiencia y, hablando en términos muy generales, la racionalidad política y administrativa, y los actos fraudulentos inherentes al delito, técnicamente “irracionales”. Éstos vulneran la ley, cuando existe una ley que vulnerar. En otros casos, y a tenor del hecho de que las leyes las promueven los políticos, ni siquiera existe transgresión normativa, sino simple transgresión moral, por ejemplo las escandalosas dietas, jubilaciones y acumulaciones de cargos que leyes hechas a medida del expolio, permiten sin que pueda hablarse siquiera de delito. Habría que separar conceptualmente uno y otro aspecto a efectos jurídicos, aunque ambos en el fondo remiten a una raíz común: la crisis “institucional”, política.
 
Centrémonos, por el momento, en el primero. No sé si recordarán que un ministro del Partido Popular, el señor Zaplana, aprobó una norma en virtud de la cual los funcionarios no podían denunciar el acoso psicológico-laboral a la Inspección de Trabajo. Nadie se dio cuenta entonces -y, al parecer, tampoco se da cuenta ahora- de la enorme trascendencia de esa aparentemente inocua circular ministerial que dejaba inermes a los empleados públicos ante las presiones de los políticos y los altos cargos nombrados a dedo por los políticos.
 
De la corrupcíón a la criminalidad
 
Que la promoción profesional de los servidores públicos no dependa de su eficiencia, preparación y eficacia, sino de la confianza que inspiren al político o alto cargo de turno, significa que quienes van a controlar las palancas de mando serán, precisamente, aquellos que, conscientes de cuál es el camino para medrar y no disponiendo de otro por su falta de preparación o inteligencia, actuarán siempre, no como funcionarios servidores de la ley, sino como miembros del “equipo” particular del político de turno, es decir, de aquellos que se muestran, ante todo, leales al jefe. Por el contrario, los funcionarios conscientes de su preparación y eficacia no dependen de dicha lealtad mafiosa, pueden apelar al mérito que, según la norma legal, debería regir la carrera administrativa. Pues bien, contra estos funcionarios legalistas y mejor preparados se pensó la circular de Zaplana. Porque si el político quiere sacarle “partido” a su cargo, necesita funcionarios corporativisas leales al jefe y, al mismo tiempo, debe combatir a los funcionarios honestos, legalistas y más capacitados precisamente en cuanto dependen sólo de sí mismos, del mérito -y no de los favores– en su gestión administrativa. El acoso laboral es el arma que, con la inestimable colaboración de esa banda de mafiosos y corruptos comprados con sobres de dinero negro que son los sindicalistas, permite doblegar la voluntad del funcionario legalista y destruirle como profesional. Pero, ¿qué sucede con una administración que promueve a los ineptos y a los tolerantes con las irregularidades, mientras coloca de baja médica a los más capacitados? El resultado sólo puede ser el desastre. Y al final el desastre llegó, porque tenía que llegar.
 
Ya se perfila, pues, muy resumida, la oscura relación entre incompetencia y corrupción. Los dos fenómenos que permiten conectar ambos facta aparentemente independientes son el corporativismo y el acoso laboral o mobbing, haz y envés de un mecanismo único de subordinación de la legalidad, la racionalidad y la verdad a ciertos opacos “intereses”. Pero no veo que en ningún periódico o medio de comunicación se hable sobre el tema. Tenemos artículos sobre la crisis, y tenemos artículos sobre casos de corrupción. Pero los periodistas, que en esto también son, como los sindicalistas, pseudo profesionales comprados por el poder, se guardan muy mucho de analizar y explicarle a la gente algo tan sencillo como el sentido de la circular de Zaplana, la relación entre crisis económica y saqueo del erario público o, más en general, vulneración sistemática de la ley, perpetrada impunemente ante los ojos de millones de funcionarios que, al parecer, cuando van a trabajar no ven ni oyen nada; el misterioso nexo entre cosas como el acoso laboral impune y la quiebra de las administraciones públicas.
 
Salimos así de la crisis económica, de la incompetencia generalizada y de la bancarrota técnica de un sistema gobernado por técnicos (muy pagados de sí mismos, arrogantes por lo que respecta a las humanidades, pero unos técnicos que nos han llevado a la ruina), para llegar a la criminalidad estructural de un dispositivo administrativo que implica a funcionarios, sindicalistas, altos cargos y políticos. La crisis económica no es económica, es esencialmente política; o, en otros términos, es consecuentemente económica sólo porque causalmente fue, desde el principio, una crisis política.
 
De la criminalidad al genocidio
 
Los ciudadanos se preguntarán de dónde surge esta criminalidad estructural. Porque algo tan enorme como lo que estamos denunciando aquí no puede suceder por casualidad. Hablamos, no de una corrupción más o menos generalizada, insisto en ello, sino de una organización criminal -el estamento político- consciente de que lo es; de unas administraciones que amparan mafias al servicio de ciertos delincuentes llamados “políticos”, testaferros del poder económico-financiero; de gentes que, enquistadas en las más altas cúpulas del poder, son perfectamente sabedoras de la verdad y han diseñado el sistema institucional actual precisamente con tales fines delictivos o radicalmente inmorales (con fines que nunca podrían ser públicamente reconocidos). Esta es la verdad: nuestras existencias como ciudadanos transcurren envueltas en la ficción, en el fraude sostenido como un decorado de cartón piedra, consistente en la ingenua creencia de que nuestros representantes públicos son personas decentes y bienintencionadas. No lo son. Tantos casos de corrupción, incontables ya y únicamente la punta del iceberg de una realidad que jamás llegará a los juzgados o la prensa, resultarían imposibles si todo un estamento político no sólo los hubiera permitido, no sólo los hubiera querido, sino que desde el principio se hubiera organizado con ese objetivo. ¿Qué fin? Manipular, engañar, explotar y saquear literalmente a la inmensa mayoría de los ciudadanos en beneficio de una élite denominada oligarquía. De ahí que, desde las primeras líneas, hablemos de sistema oligárquico y no de sistema democrático. La democracia liberal actual es una impostura, un teatrillo de ladrones, criminales y asesinos. Simplemente no existe esa “democracia” y la rebelión ciudadana sólo puede consistir en llegar a tomar conciencia, en conseguir entender de una santa vez el significado del concepto “sistema oligárquico”.
 
Por este motivo tenemos que ir todavía más allá. ¿Hay más aún? Sí.
Es menester preguntarse por los orígenes del sistema oligárquico. Son esos orígenes los que permiten comprender por qué los fundamentos mismos de la presunta “democracia” emanan ab ovo de la organización de un dispositivo criminal controlado por la alta finanza y los políticos. Y ese origen es el genocidio. El actual aparato de poder se instauró tras la Segunda Guerra Mundial sobre la base legitimadora del juicio de Nüremberg, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la narración oficial del Holocausto. Tales tres son los pilares ideológico-propagandísticos del sistema oligárquico. Tras ellos se esconden, empero, genocidios impunes, como hemos argumentado en otras entradas harto conocidas de esta bitácora. Nuestros políticos son criminales porque antes fueron, y son hasta el día de hoy, genocidas. Sus latrocinios, sus manipulaciones, ilegalidades, mentiras…, representan muy poca cosa comparados con los cadáveres hundidos en el fondo de esa charca infecta denominada “democracia”. Los casos de corrupción son como una delgada capa de moho flotando en la superficie del agua putrefacta. Si apartamos esa mera apariencia contemplaremos con horror los rostros de silenciosas víctimas que, por millones, yacen en el fondo.
 
Es lo que hemos intentado explicar en el libro La manipulación de los indignados (2012).

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FUENTE:
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/12/las-verdaderas-causas-de-la-presunta.html

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