Archive for the ‘Alemania’ Category

una moneda de oro de cien kilogramos de peso

30 de marzo de 2017

El extraño robo en Berlín de la moneda de oro más grande del mundo
La Big Maple Leaf pesa 100 kilos y está valorada en un millón de dólares, pero se desconoce el ‘modus operandi’ del robo.
28/03/2017 10:58 CEST |
28/03/2017 11:22 CEST
HuffPost

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EFE
Vista del anverso y el reverso de la moneda ‘Big Maple Leave’.
Es un misterio que, a falta de Sherlock Holmes, parece que va a tardar en resolverse. La noche del domingo dia 26 de marzo, al lunes,dia 27, unos desconocidos robaron la mayor moneda de oro del mundo, una pieza de 100 kilos y un valor nominal de un millón de dólares canadienses (unos 690.000 euros), del Museo Bode de Berlín. La policía alemana lo confirmó el lunes por la mañana y también explicó que apenas tienen pistas al respecto.

La moneda, la Big Maple Leaf, fue creada en 2007 por la Real Casa de la Moneda de Canadá dentro de una serie de solo cinco piezas. Es de oro puro al 99,999 %, mide 53 centímetros de diámetro y tres de grosor y cuenta en una de sus caras con el perfil de la reina Isabel II y en la otra la típica hoja de arce símbolo de Canadá. Además, fue distinguida en el libro Guinness de los récords como la mayor moneda de oro del mundo en 2008.

El espectacular robo se produjo sobre las 3.30 del lunes hora local y apenas duró media hora, según la primera reconstrucción de los hechos. Todo se descubrió por el hallazgo de una escalera de mano junto a unas vías de ferrocarril próximas al museo, lo que llevó a poner en marcha un operativo policial en una estación cercana y a cerrar durante dos horas tres líneas de trenes de cercanías.


Al parecer, los ladrones utilizaron esa escalera para entrar al museo por una ventana. Una vez ahí los ladrones lograron romper el cristal antibalas en el que estaba expuesta la moneda. Dada la calidad de la urna de cristal, las autoridades parten de la base de que el robo se realizó entre al menos dos personas.

Es difícil que la moneda llegue al mercado o que quienes la hayan robado traten de revenderla, dado su carácter único y su rápida identificación. Sin embargo, las autoridades creen que buscarán fundirla y rehacerla en lingotes: por su peso en oro tendría un valor de unos 3,74 millones de euros.

La policía trata de establecer como los ladrones irrumpieron en el edificio, situado a menos de cien metros del domicilio particular de la canciller alemana, Angela Merkel. El Museo de Bode, conocido por sus esculturas y su gabinete de medallas, está situado en pleno centro de la capital alemana, en la Isla de los Museos, núcleo cultural del antiguo Berlín este, incluido en el patrimonio mundial de la Unesco desde 1999.

FUENTE:
http://www.huffingtonpost.es/2017/03/28/el-extrano-robo-en-berlin-de-la-moneda-de-oro-mas-grande-del-mun_a_22014740/

…¿Quiénes profanan 50 imágenes cristianas en Alemania?…

21 de diciembre de 2016

Profanan 50 imágenes católicas en Alemania
Almudena Martínez-Bordiú 20 diciembre, 2016

profanacion
Cuerpos decapitados, miembros amputados y caras desfiguradas, así han aparecido al menos 50 estatuas en la región de Münster, al oeste de Alemania. Un hecho se une al alarmante historial de profanaciones y ataques a cristianos en Europa.

Alemania ha sido víctima de una ola de profanaciones llevadas a cabo en diferentes zonas del país. Alrededor de 50 estatuas de Cristo, la Virgen María y varios santos han sido desfigurados, según ha informado la emisora estatal Westdeutscher Rundfunk (WDR) el pasado 8 de diciembre.

Cuerpos decapitados, miembros amputados y caras desfiguradas. Así han aparecido al menos 50 imágenes católicas en la región de Münster, al oeste de Alemania. Las estatuas han sido el blanco de un ataque anticristiano perpetrado durante meses, ante la pasividad de las autoridades y sorpresa y temor de los ciudadanos.

Este hecho se une al alarmante historial de profanaciones y ataques a cristianos en Europa. Mirko Stein, miembro de la policía de Münster, ha señalado que “basado en la intensidad de los actos del perpetrador, ya se puede concluir que este acto tiene un origen religioso” y que “un gran número de personas del barrio donde se encuentran las esculturas dañadas, están sorprendidas y asustadas”.

‘Alguien que detesta la Iglesia’

Según ha informado el portal de información religioso AciPrensa, el criminalista Christian Pfeifer ha asegurado que los autores de este ataque han sido cometidos por alguien “que esa furioso y detesta la Iglesia”.

Asimismo, el semanario alemán Junge Freiheit ha informado que 40 capillas y estatuas también fueron atacadas en el distrito vecino de Steinfurt hace ya dos años, un hecho que, al igual que el cometido el pasado 8 de diciembre, pasó desapercibido ante el gran silencio mediático. Cabe destacar que la policía, que estimó un daño de decenas de miles de euros, estaba investigando a seis hombres con presuntos vínculos con extremistas islámicos.

Por su parte, el representante permanente de la Santa Sede ante la OSCE, Mons. Janusz Urbanczyk, instó a las autoridades estatales a “actuar resueltamente” para proteger a los cristianos de todos los casos de “intolerancia, discriminación, crímenes de odio e incidentes violentos contra individuos, comunidades y lugares de culto cristianos”. Además añadió que es necesario “contribuir a crear un ambiente pacífico donde los cristianos, así como todos los demás grupos religiosos, puedan profesar y practicar libremente su fe”.

Estas agresiones se han dado a conocer escasos días antes de que este lunes 19 de diciembre un camión irrumpiera en un mercado de Navidad en Berlín, dejando al menos 9 muertos y unos 50 heridos. Según afirman diversos medios, el terrorista es un refugiado paquistaní de 23 años.
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Destrozan decenas de imágenes cristianas en Alemania: las autoridades apuntan a radicales islámicos

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ReL20 diciembre 2016

Destrozan decenas de imágenes cristianas en Alemania: las autoridades apuntan a radicales islámicos
Decenas de imágenes de carácter cristiano han sido destrozadas en los últimos meses

Alemania no sólo está amenazada por el terrorismo yihadista como el que, tal y como apuntan las autoridades, podría haber perpetrado el atentado contra un mercadillo navideño de Berlín dejando al menos 12 muertos. Durante estos días también se ha conocido que la región de Münster, en el oeste de Alemania, ha sido víctima de una oleada de ataques contra imágenes y esculturas cristianas, que tienen muy preocupada a la Policía por el perfil extremista de los asaltantes. En un reportaje, Aciprensa relata este aspecto menos conocido de ataque a los símbolos cristianos en Occidente:

Más de 50 estatuas de Cristo, la Virgen María y los santos han sido destrozadas tras una ola de crímenes perpetrados en varias ciudades de Alemania. Los ataques a las imágenes religiosas fueron revelados el 8 de diciembre en un informe de la emisora estatal Westdeutscher Rundfunk (WDR) a través del programa de noticias, Lokalzeit Münsterland.

Según el informe, las estatuas de la región de Münster, en el oeste de ese país, fueron blanco de una serie de actos vandálicos durante meses, incluyendo una imagen de Jesús con la cabeza cortada y miembros seccionados.

Los habitantes de esta zona, “asustados”
Mirko Stein, de la policía de Münster, dijo al canal de noticias que “un gran número de personas del barrio donde se encuentran las esculturas dañadas, están sorprendidas y asustadas”. “Basado en la intensidad de los actos del perpetrador, ya se puede concluir que este acto tiene un origen religioso”, añadió.

Por otro lado, un criminalista alemán llamado Christian Pfeifer cree que los crímenes fueron cometidos por alguien que está “furioso” y “detesta a la Iglesia”.

En los últimos dos años, han ocurrido más eventos destructivos dirigidos a las instituciones cristianas que dejaron decenas de estatuas desfiguradas.

Los sospechosos, radicales islámicos
Según el semanario de política y cultura alemán, Junge Freiheit, 40 capillas y estatuas fueron atacadas en el distrito vecino de Steinfurt durante los dos años anteriores a la actual oleada de crímenes.

La policía, que estimó un daño de decenas de miles de euros, estaba investigando a seis hombres con presuntos vínculos con extremistas islámicos, pero se rindió después de que tres se fueran a Siria, uno muriera y los otros dos desaparecieran.

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FUENTE:
http://www.religionenlibertad.com/destrozan-decenas-imagenes-cristianas-alemania-las-autoridades-apuntan–53862.htm
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muere el filósofo GUSTAVO BUENO

8 de agosto de 2016

El filósofo Gustavo Bueno falleció ayer a los 91 años en Niembro (Asturias), dos días después de la muerte de su esposa. Su voluntad de armar un sistema de pensamiento marcó su obra
MANUEL CRUZ
7 AGO 2016 – 21:34 CEST

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Gustavo Bueno, en una imagen de 2003. MIGUEL GENER
MÁS INFORMACIÓN
• Muere el filósofo Gustavo Bueno
• “Cada pueblo tiene la TV que merece”, dice Gustavo Bueno
• “En esta guerra, la extrema izquierda es el Papa”
Hace algunas semanas, en el transcurso de una entrevista para un diario, me preguntaba la periodista por el libro de filosofía que más me había influido. Era una pregunta, claro está, de imposible respuesta. En vez de hurgar, inútilmente, entre mis textos favoritos, opté por tirar de memoria. Y di en recordar un panfleto de Manuel Sacristán que marcó a la gente de mi generación, aquel Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores, que tanta cola trajo, en la medida en que impugnaba, de manera radical, la existencia de Facultades de Filosofía, las mismas en las que, por esas fechas, estábamos pensando en ingresar.
Fue precisamente como cola de aquel panfleto como muchos de nosotros, estudiantes de finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, conocimos a Gustavo Bueno, quien, dos años después de la aparición del opúsculo sacristaniano, en 1970, publicó su libro El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Era una respuesta desmesurada —el papel de Sacristán ocupaba 36 páginas y el texto de Bueno, 319—, alborotada y retadora, muy en su estilo. No se privaba, por ejemplo, de referir en el prólogo que solo había utilizado los libros que tenía a su alrededor, sin consultar los que tenía en las estanterías más altas porque no disponía de una escalera para acceder a ellos.
Vista la cosa con perspectiva, se puede afirmar que no era aquella intervención una mala carta de presentación del filósofo riojano. Por lo pronto, mostraba uno de sus principales rasgos, a saber, un temperamento polémico que no dejó de acompañarle nunca. De hecho, tan pespunteada de polémicas está su trayectoria que puede dibujarse la evolución de su pensamiento siguiendo el rastro de aquellos pensadores y aquellas posiciones teóricas con las que se fue peleando.
Personalmente, alcanzo a recordar el rifirrafe que mantuvo con Fernando Savater en las páginas de la añorada revista Triunfo a principios de los setenta, rifirrafe del que Bueno no salió, como era de prever, muy bien parado. También nos llegó noticia, más o menos por los mismos años, del incidente con Alberto Cardín en el que se vio involucrado, cuando el prematuramente desaparecido antropólogo estudiaba en Oviedo y le reprochaba al filósofo su ortodoxia prosoviética. Pero luego, como decíamos, el signo de las polémicas (y, obviamente, sus interlocutores) fue variando.
Discutió en especial sobre religión y sobre política, aunque también buscó el cuerpo el cuerpo en otros asuntos, como el de una reivindicación de la pena de muerte que no alcanzó el eco que parecía estar buscando. En todo caso, fue su evolución en el campo de la política la que le reportó mayor número de reproches, especialmente por su defensa de una idea de España que para muchos no dejaba de constituir una variante del más rancio nacionalismo español.
Aunque tal vez el rasgo teórico por el que mejor quede definido Gustavo Bueno sea por su voluntad de sistema. Durante algunos años, constituía casi un lugar común en la comunidad filosófica de nuestro país señalar que Bueno era, junto con Eugenio Trías, el último filósofo que todavía estaba empeñado, contra viento y marea, en elaborar su propio sistema, el denominado materialismo filosófico.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
Ensayos materialistas (1972). Intenta explicar la historia humana en función de una “conciencia autónoma” de la idea de Dios.
El animal divino (1985). Uno de sus ensayos más polémicos. Bueno divide las religiones en tres categorías y defiende que surgen como un proceso histórico que se inicia con el culto a los animales.
El mito de la cultura (1997). Uno de sus libros más populares, donde critica las nacionalidades porque pretenden arrogarse la cultura, imponiéndose al pensamiento científico.
España frente a Europa (2000). Desde la perspectiva de una filosofía materialista de la historia, discute la naturaleza de la identidad de España y la estructura de su unidad.
El mito de la izquierda (2003). Acusa a los independentistas de indefinición por su idea de Estado y su proyecto político.
La fe del ateo. (2007) Su gran negación de la existencia de Dios, por la que algunos le calificaron de islamófobo.
Se reparará en que el elogio tenía un carácter puramente formal, esto es, no entraba a enjuiciar el valor del concreto sistema elaborado por el autor de laTeoría del cierre categorial. No es, ciertamente, este momento, el de la despedida, el adecuado para entrar en la valoración técnica del mismo. Cumple ahora a quienes tanto se han reclamado de él, por ejemplo desde las páginas de la revista El Basilisco,acreditar la potencia teórica, la capacidad interpretativa y la fecundidad heurística de lo pensado, aunque la vigorosa personalidad de su creador les pone la tarea francamente cuesta arriba.
Sea como sea, no habría que descartar que una de las claves para aquilatar de manera adecuada la aportación de Gustavo Bueno se encuentre precisamente en esa distinción de la que luego tantos se han reclamado y que él ya dibujaba en su polémica con Sacristán. Me refiero a la distinción entre filosofía académica y filosofía mundana.
Acaso el privilegio del tiempo transcurrido, y la deriva que ha ido sufriendo el pensamiento filosófico tanto en el medio propiamente académico como en el espacio público, nos permitan considerar esas dos dimensiones del trabajo de Bueno bajo una nueva luz. Quizá, a medida que ambos escenarios iban evolucionando con el tiempo, empezó a desenvolverse en ambos con creciente dificultad, y no terminó de atinar con el lenguaje ni con las categorías adecuadas para cada uno de ellos (deviniendo abstrusamente hiperacadémico en un lugar y sencillamente extravagante en el otro, como cuando le dio por oficiar de comentarista del programa de televisiónGran Hermano). En cualquier caso, nada de eso rebaja el mérito de su intuición ni nos autoriza a minusvalorar el arrojo de haberse atrevido a transitar por ella.
Ha sido, en fin, para bien y para mal, un digno hijo de su tiempo, y lo supo resumir él mismo en una frase que pronunció cuando le preguntaron por aquellos de sus textos que todavía consideraba válidos: “Con fecha, todos; sin fecha, ninguno”. Apliquémonos esa lucidez.
Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea de la Universidad de Barcelona.

FUENTE:
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/07/actualidad/1470597848_433177.html

„Preußens Gloria”… Ich hatt’ einen Kameraden

10 de marzo de 2016

„Preußens Gloria” auf dem Roten Platz in Moskau

https://www.youtube.com/watch?v=C0IYnRQJas0

https://youtu.be/C0IYnRQJas0

 

 

Preußens Gloria Prussian Glory HD

 

https://www.youtube.com/watch?v=5SWTSPFT2ls

https://youtu.be/5SWTSPFT2ls

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Ich hatt’ einen Kameraden (subtitulada)

 

Ricardo Jiménez Arenas

https://youtu.be/SIxT9ybl18I

 

https://www.youtube.com/watch?v=SIxT9ybl18I

 

Yo tenia un camarada (en Español)

 

https://youtu.be/4j94uGPzfg4

https://www.youtube.com/watch?v=4j94uGPzfg4

Alte Kameraden – Band of the Bundeswehr Stabkorps, Hamburg

10 de marzo de 2016

Alte Kameraden – Band of the Bundeswehr Stabkorps, Hamburg.   ………….04

 

https://www.youtube.com/watch?v=1mHUXITOIVg

https://youtu.be/1mHUXITOIVg

17 blogs interesssantes

10 de octubre de 2015

17 blogs interesssantes

13 blogs son …wordpress.com
europa89, fuegofrio, hirania, hirania89, hurania, hyrania, jrania, yrania.
montalbo, tresmontes, tresmontes7,
avenir89, ser1889,
y cuatro blogs son de blogspot.com

klypeus89.blogspot.com
urania89.blogspot.com

yrania89.blogspot.com

ajitvadakayil.blogspot.com

la demolición de monumentos alemanes

1 de agosto de 2015

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La angustia que provoco entre sus contemporaneos la muerte de Federico Barbarroja, dio pie a la leyenda de que no estaba realmente muerto, sino durmiendo en el interior de una cueva de la montaña Kyffhäuser en Turingia, sentado en su trono y rodeado por sus fieles caballeros, con la corona sobre su cabeza, sus ojos medios cerrados, como en letargo y una larga barba blanca, que le llega hasta el suelo. Durante muchos años los campesinos contaban que “cuando los cuervos dejen de volar alrededor de la montaña, Barbarroja se despertara y devolvera a Alemania toda su pasada gloria”. Algunos dicen que esta leyenda corresponderia realmente al padre de Barbarroja y que fue modificada en el siglo XVI.
Varias asociaciones alemanas durante el Segundo Reich financiaron la construccion de un gran momumento a Barbarroja en la montaña Kyffhäuser. En Enero de 1900, se unieron todas en la “Federacion Kyffhäuser”, dedicada al cuidado y mantenimiento del monumento. En 1945, una de las directivas aliadas dictadas como parte de la politica de “re-eduacion”, demandaba la destruccion de todos los museos y monumentos alemanes “dedicados al militarismo y al nacionalismo” y declaraba ilegales todas las organizaciones “patrioticas o nacionalistas”, la “Federacion Kiffhäuser” fue una de estas ultimas. Fueron pocos los monumentos que no se vieron afectados por la guerra o la ocupacion y el de Barbarroja fue uno de los “afortunados”, aunque no por que los Aliados no lo desearan. Por extraño que parezca, fueron los rusos, por alguna razon desconocida, los que lo salvaron.
Alemania siempre habia sido una tierra de grandes y hermosos monumentos y edificios, muchos de los cuales se remontaban a la Edad Media. El 90% de todos ellos fueron destruidos por los indiscriminados bombardeos de los Aliados. Los pocos que se salvaron y fueron considerados por los Aliados o por el Ejercito Rojo como “patrioticos, nacionalistas o idealizadores de la cultura alemanes”, fueron demolidos sin tener en cuenta su edad, merito artistico, historia o belleza en todas las zonas ocupadas.
El ejercito de ocupacion estadounidense, por ejemplo, reemplazo el monumento conmemorativo de la 1ª Guerra Mundial de la ciudad de Erlangen por un macizo de flores, en la misma ciudad un monumento en honor del emperador Guillermo I, construido en 1897, fue derribado en 1946 como parte del esfuerzo de las potencias ocupantes de para desmilitarizar Alemania y destruir la parte de su cultura “negativa” y “amante de la guerra”. Por orden de ese mismo emperador, el “Viejo Arsenal” de Berlin o “Zeughaus” fue convertida entre los años 1877 a 1880 en un “paseo de la fama” en honor del ejercito prusiano. El proyecto costo 4,33 millones de marcos y se basaba en los planos de Friedrich Hitzig. Su modelo fue la Armeria de Viena. El 18 de Octubre de 1945 el “Zeughaus” fue cerrado por orden del Mando Aliado en Berlin.
Mientras tanto, en las zonas bajo control del Ejercito Rojo, especialmente en las saqueadas ciudades y pueblos, virtulamente cada vestigio de la cultura tradicional alemana fue borrado. Y aunque la propia Alemania no tenia derecho a recordar a sus propios muertos, los sovieticos construirian entre 1946 y 1949 un gigantesco monumento en memoria de los miles de soldados rusos muertos en la Batalla de Berlin. Dicho memorial se encuentra ubicado en el Parque Treptower, uno de los mas hermosos y tranquilos de una ciudad en la cual los “gloriosos heroes de la Union Sovietica” violaron a decenas de miles de mujeres.
Los terrenos del Zoo de Berlin fueron adornados con estatuas y figuras como, por ejemplo, la de Goethe. Casi todas fueron destruidas por los bombardeos Aliados. La Columna de la Victoria, la “Die Siegessäule am Großen Stern”, fue construida entre 1864 y 1873, tambien en los parques que rodean al Zoo, en honor de la Guerra Germano-Danesa y la Guerra Franco-Prusiana. Sorprendentemente sobrevivio a los bombardeos. Pero las autoridades municipales, que por supuesto fueron escogidos por los Aliados para dirigir la vida de esta y de todas las ciudades de Alemania, pronto comenzaron a vociferar pidiendo la destruccion de ese monumento “nacionalista”. Los franceses, que tambien ocupaban su trozo de las ruinas de Berlin, fueron de los que mas insistieron para que se destruyera el monumento. Pero tanto britanicos como estadounidenses rechazaron la idea, aduciendo que no habia base “legal” para ello ya que la columna habia sido construida antes de Agosto de 1914, el inicio de la 1ª Guerra Mundial. Cualquier edificio o monumento construido en Alemania a partir de aquel desgraciado mes de 1914, podia ser destruido sin contemplaciones. Pero los “apesadumbrados” franceses no tardaron en volver a la carga, exigieron que todos los adornos de bronce de los que disponia la columna le fueran retirados, lo que consiguio. Con motivo del 750º aniversario de Berlin, Francia devolvio los bronces, pero muy deteriorados. Pese a todo, el monumento fue finalmente renovado, devolviendole a Berlin un pequeño trozo de su gran historia. Pero ahora los franceses tenian sus ojos puestos en Renania.
La Batalla de Sasbach tuvo lugar el 27 de Julio de 1765, cuando los ejercitos imperiales al mando del general Raimondo Conte de Montecuccoli se encontraron con los franceses al mando del general Henri de la Tour d’Auvergne, Vizconde de Turena. Este ultimo es considerado por los franceses como el mas grande general frances, despues de Napoleon, por supuesto. Sirvio eficazmente a Luis XIII y Luis XIV. Sus hombres le llamaban “padre de los soldados”. Los alemanes, por el contrario, recuerdan al Vizconde de Turena por la muerte y la destruccion que Francia ocasiono en el Palatinado, especialemente en 1674.
La batalla tuvo lugar cerca de la iglesia de Sasbach y muy pronto toda la ciudad estaba envuelta en llamas. Mientras tanto el vizconde, seguro de su victoria, monto en su caballo y se dirigio a una pequeña colina para desde alli ver la evolucion de la batalla, pero ni el ni sus acompañantes se dieron cuenta de que un artillero aleman dirigido por el Margrave Hermann de Baden estaba apunto de abrir fuego contra ellos. Un proyectil arranco el brazo un general cercano a Turena para despues alcanzar al propio vizconde en el estomago. Derribado de su montura, Turena moriria poco despues a la sombra de un castaño. A consecuencia de esto, las tropas francesas iniciaron una desordenada retirada a traves de Rin.
En 1782 un monumento en honor al vizconde fue construido bajo el patrocinio del Cardenal Louis de Rohan en la ciudad de Sasbach. Se construyo una casa para un guardia y el puesto fue asignado a uno de los veteranos del vizconde. El monumento estaba coronado por una flor de lis, simbolo de la monarquia francesa. En 1786 una tormenta destruyo el monumento y en 1796 cuando las tropas francesas volvieron a ocupar la orilla derecha del Rin, su comandante en jefe ordeno su reconstruccion, la cual no llego a finalizarse debido a la revolucion y finalmente Napoleon ordenaria que el cuerpo de Turena fuera trasladado a Los Invalidos de Paris en 1800. El monumento inicio una prolongada decadencia.
Bajo el reinado de Carlos X de Francia, se encargo la construccion de un tercer monumento y un artista alsaciano Andre Friedrich fue el encargado de su construccion que tuvo lugar entre 1826 y 1829. Se incluyo la inscripcion: “La France a Turenne”. El nuevo monumento no tardo en convertirse para muchos alemanes, en un amargo recuerdo de la violencia y la destruccion francesa, y aunque sobrevivio a la 1ª Guerra Mundial, despues de la victoria alemana sobre Francia en 1940, fue destruido el 26 de Septiembre de 1940. En octubre de 1945, pocos meses despues del fin de la 2ª Guerra Mundial, las fuerzas de ocupacion francesas en Alemania bajo el mando del general De Gaulle inaguraron pomposamente el cuarto monumento a Turena en la ciudad de Sasbach, echando un poco mas de sal en las heridas de Alemania. Todavia existe, pero hoy en dia la casa para el guardia se ha convertido en un museo señalado como “un lugar donde alemanes y franceses se reunen en amistad” y esta esponsorizado por uno de los tipicos proyectos juveniles de paz mundial de la Union Europea.
Algunos monumentos consiguieron sobrevivir a la carniceria cultural de la guerra y la ocupacion, solo para caer mas tarde. Magdeburgo tenia una precioso memorial dedicado a la querida reina prusiana Luisa, que fue una figura emblematica de la lucha de Alemania contra Napoleon. El memorial sobrevivio hasta 1963, cuando un profesor comunista insistio en que debia ser destruido por “razones ideologicas”. En la actual Alemania todavia se dan casos de ataques de tipo vandalico contra monumentos considerados “ideologicamente incorrectos”, por parte de jovenes comunistas apoyados en muchos casos por partidos de esa tendencia. El memorial a los caidos en lo que una vez fue el Africa Oriental Alemana (actualmente Tanzania y Burundi) fue destrozado a golpes y sus adornos arrancados por grupos opuestos a lo que denominan “terrible genocidio”.
Al mismo tiempo los parques y plazas de otras ciudades europeas estan llenas de viejos y nuevos monumentos a la guerra, figuras tan controvertidas como el general Arthur Harris, tienen sus propios monumentos. Parte de la politica de re-educacion tenia su base en las teoria psicologicas presentadas durante la 1ª Guerra Mundial que habian llegado a la conclusion de que los alemanes eran mas violentos que otros grupos etnicos y que por lo tanto debian ser “desmilitarizados” incluso de forma violenta para conseguir eliminar su voluntad de lucha para siempre. De ese modo la devastacion cultural continuo por toda la Alemania ocupada. Se llegaron a arrancar las placas con los nombres de los caidos en pasadas guerras y algunas tumbas antiguas y criptas fueron destruidas y los restos que contenian diseminados para prevenir cualquier clase de “adoracion a los heroes” por parte de los alemanes. La poblacion de la Alemania ocupada fue inoculada con un elaborado sentimiento de culpa y auto-desprecio y ademas en grandes cantidades. De ese modo se les hizo creer, que solo podrian alcanzar la “redencion”, si su propia historia “comenzara de nuevo” justo en el momento en que acabo la guerra. Esta forma de pensar se convirtio en algo fundamental para cualquier politico aleman de la epoca posterior a la guerra y que incluso se puede encontrar hoy en dia en muchos alemanes que han crecido acostumbrados a vivir en continua penitencia.

Salvador Borrego Escalante, 90 años…

21 de mayo de 2015

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en nombre del Reich

5 de julio de 2013

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“LA MANIPULACIÓN DE LOS INDIGNADOS” (cap. 01)

2 de febrero de 2013

sábado, diciembre 29, 2012

Stéphane Hessel o la pólvora mojada del sistema oligárquico

Stéphane Hessel

PRIMER CAPÍTULO DEL LIBRO “LA MANIPULACIÓN DE LOS INDIGNADOS”

Resulta imposible comprender las ideas de Hessel sin explicar quién es. Para los aspectos básicos me remito a la página de Wikipedia, poco sospechosa animadversión hacia un ex prisionero de Buchenwald. Hessel es el vástago, padre judío y madre alemana, de una familia burguesa acomodada de Berlín. Alumno de una escuela de élite elevado a los altares de la ONU gracias a sus excelentes relaciones privadas con oligócratas (verbi gratia: la esposa de Roosevelt), Hessel “osténtase” ante los jóvenes actuales como paradigma ético. No cabe duda de que el comportamiento de Hessel durante la Segunda Guerra Mundial, abandonando un seguro exilio inglés para infiltrarse clandestinamente en territorio controlado por los alemanes, constituye un acto de heroísmo que sería mezquino negar. Tampoco puede obviarse la inteligencia y alto nivel cultural de Hessel, que explican en parte, pero sólo en parte, su vertiginosa carrera hacia las cumbres de la diplomacia occidental. Las luces de Hessel resultan de sobra conocidas, ¿hará falta subrayarlas? Mas junto a las luces existen también las sombras en su vida. Unas sombras que no pueden ser calificadas sólo de anecdóticas, por aquello de que nadie sería perfecto. Nuestra tarea consiste aquí en criticar las ideas de Hessel, pero a tenor de que él mismo se ha erigido como “modelo”, es decir, como encarnación de aquello que dice defender, no podremos eludir el trabajo de una cierta desmitificación personal.

De la lectura de su autobiografía se desprende, por de pronto, la decisiva influencia de unos progenitores que encarnan todos los tópicos de los ambientes vanguardistas. Por ejemplo, el adulterio de la madre tolerado por el padre marca tempranamente su impronta en la personalidad del muchacho. Éste desarrolla un sentido de la moralidad harto relativista, compatible, por un lado, con la picaresca, el robo y la mentira, y, por otro, con una vaga noción estética de “progresismo” muy propia de los “antifascistas” de procedencia burguesa. Para que nos hagamos una idea de la frivolidad intelectual de Hessel, obsérvese cómo valora las aficiones quirománticas de una compañera lesbiana de la madre y la idea de “racionalidad” que desprende:

Justamente porque trató la interpretación de las líneas de la mano como una ciencia, para mí encarna el triunfo seguro de la razón.[1]

Será la “razón” de la masonería, pero no aquello que un filósofo serio pueda admitir como tal. De la parte materna le benefician, por otro lado, nada desdeñables relaciones familiares con el mundo de la banca, en las cuales no profundizan las memorias, pero sabemos que cuando su padre Franz tiene que huir de los nazis, nada menos que los Rothschild de París son quienes le reclaman.[2] Hessel –cuyo talento y valentía, insisto en ello, no negamos- nunca ha dejado de moverse con listeza entre las altas esferas del poder, incluidas las del bando estalinista.

Ahora bien, después de décadas de impunidad del sionismo, que alguien con semejante pedigrí (se declara “amigo de Israel”), funcionario de las Naciones Unidas y diplomático francés a las órdenes del derechista Giscard d’Estaing, pueda gozar de credibilidad como crítico del “sistema”, sólo confirma el grado de lavado de cerebro al que han estado sometidos los ciudadanos de Occidente durante décadas. La inversión en propaganda ha sido muy útil para el dispositivo oligárquico, porque incluso cuando los maltratados por ese mismo aparato de explotación y coacción toman la palabra, aquello que habla en ellos y a través de ellos sigue siendo, en la mayor parte de los casos, la propia oligarquía. Parece evidente que el dispendio publicitario a lo largo de medio siglo resulta, más que rentable, imprescindible para los poderosos. Debemos entender así por qué gobiernos y grandes empresas gastan cantidades astronómicas de dinero en la partida de manipulación psíquica de la población.

Mayo del 68: el fraude de la modernidad transgresiva,
cuyos frutos conocemos bien. Cohn-Bendit
burlándose del “policía” en cuanto “encarnación de la ley”.

Hessel no debería, en efecto, merecer nuestra confianza ética. Preguntémonos cómo escapó Hessel a la muerte en Buchenwald. Pues bien, fue gracias a la intervención de Eugen Kogon, miembro del comité de políticos que dirigía el campo a cuenta de los alemanes. Kogon era “amigo” del médico de las SS que le salvó la vida. Todo esto nárralo el propio Kogon en su libro Der SS-Staat. Das System der deutschen Konzentrationslager, traducido al francés bajo el título L’enfer organisé (1947). Testigo del juicio de Nüremberg contra los nazis, Kogon devino una eminencia reconocida entre los escritores de la literatura sobre “el Holocausto” y se cuenta entre los “padres fundadores” de la República Federal Alemana. Pero resulta que, según Kogon, los nazis sólo le exigían al comité del campo, so pena de substituirlo por otro, que mantuviera el orden entre los presos. A cambio de esta colaboración, los energúmenos del comité, casi todos ellos de filiación estalinista, recibían porciones de comida suplementarias y se apropiaban, a costa de la mayoría, de las magras raciones de los presos comunes o políticos no comunistas, provocando con ello hambrunas, enfermedades y altos índices de mortandad. La supuesta ética de muchos de los supervivientes se basaba así en la corrupción, en la delación y en la bestialidad de los castigos que la mafia comunista de Buchenwald infligía al resto de los internos con la colaboración, por activa o por pasiva, de la dirección SS del campo. Kogon nos cuenta que el comité comunista de Buchenwald, compinchado con la SS, ocultaba a las inspecciones de Berlín y a los visitantes (cadetes de la policía, juventudes hitlerianas, diplomáticos o prominentes de potencias fascistas) las evidencias de que se practicaba la tortura (Kogon, p. 256):

Frecuentemente, tenían lugar en los campos las visitas de la SS. Con este motivo, la jefatura de la SS aplicaba un extraño método: por una parte disimulaba todos los detalles accesorios; por otra organizaba verdaderas exhibiciones. Todos los dispositivos que podían hacer adivinar que se torturaba a los presos eran pasados en silencio por los guías y se les ocultaba. De este modo el famoso potro que se encontraba en la plaza era disimulado en un barracón habitable hasta que partían los visitantes. (…) Igualmente eran apartadas las horcas y las estacas en las cuales se colgaba a los presos. Los visitantes eran conducidos a través de unas ‘instalaciones modelo’: enfermería, cine, cocina, biblioteca, almacenes, servicio de limpieza de ropa y sección de agricultura.[3]

El infierno estaba organizado, así reza el título galo de la obra, pero parece que los comunistas eran expertos en sacar partido de una situación política privilegiada empeorando la del resto de internos. Kogon afirma que “tenía en mis manos al doctor Ding-Schuller” (Kogon, p. 218) y algo más sorprendente todavía (Kogon, p. 275):

Las direcciones de los campos no eran capaces de ejercer un control sobre decenas de millares de presos de otra manera que no fuese la exterior y esporádica. Ella ignoraba lo que realmente sucedía tras las alambradas.[4]

Las conclusiones de Kogon resultan estupefacientes para los espectadores de Hollywood, porque al parecer haber sido preso de Buchenwald no constituye ninguna garantía de moralidad (Kogon, pp. 16-17):

(…) era un mundo en sí, un estado en sí, un orden sin derecho en el cual se arrojaba a un ser humano, que a partir de ese momento sacando partido de sus virtudes y de sus vicios –más vicios que virtudes- sólo combatía para salvar su miserable existencia. ¿Luchaba sólo contra la SS? ¡Por supuesto que no! Le era preciso luchar otro tanto, si no más, contra sus compañeros de cautiverio (…). Decenas de millares de supervivientes a los que el régimen de terror ejercido por arrogantes compañeros ha hecho sufrir aún más quizá que las infamias de las SS, me agradecerán por haber señalado igualmente este otro aspecto de los campos, por no haber tenido miedo de descubrir el papel representado en diversos campos por ciertos tipos políticos que hoy pregonan a voces su antifascismo intransigente. Yo sé que algunos camaradas míos se han desesperado viendo cómo la injusticia y la brutalidad fueron adornadas después con la aureola del heroísmo por personas honradas que no sospechaban nada. Esos explotadores de los campos no serán ensalzados en mi estudio porque éste ofrece los medios para hacer palidecer esas glorias usurpadas.

Sin embargo, pese a estas afirmaciones, el propio Kogon reconoce de qué manera ha evitado, en su libro, inculpar a los presos políticos responsables de los mencionados abusos criminales (Kogon, pp. 20-21):

(…) para disipar ciertos temores y demostrar que este relato no corría peligro de transformarse en acta de acusación contra ciertos presos que habían ocupado una posición dominante en el campo, lo leí, a comienzos del mes de mayo de 1945, cuando ya estaba casi terminado y sólo faltaban los dos últimos capítulos de un total de doce, ante un grupo de quince personas que habían pertenecido a la dirección clandestina del campo o que representaban a determinadas agrupaciones políticas de detenidos.

En suma, Kogon admite en la introducción a su libro, ya de por sí bastante revelador, que encubrió a los responsables de los crímenes; no en vano el propio Kogon formaba parte de esa élite de presos privilegiados. Él mismo tenía mucho que callar. Ahora bien, si Hessel pudo falsificar sus papeles y salvar así su vida gracias a la amistad de Kogon con el médico-jefe de las SS, doctor Ding-Schuler, según cuenta la Wikipedia, parece evidente que Hessel pertenecía también de alguna manera, como poco en calidad de “protegido de lujo”, a la cúpula del comité:

At Buchenwald, Kogon spent part of his time working as a clerk for camp doctor Erwin Ding-Schuler, who headed up the typhus experimentation ward there. According to Kogon’s own statements, he was able to develop a relationship bordering on trust with Ding-Schuler, after becoming his clerk in 1943. In time, they had conversations about family concerns, the political situation and events at the front. According to Kogon, through his influence on Ding-Schuler, he was able to save the lives of many prisoners, including Stéphane Hessel, by exchanging their identities with those of prisoners who had died of typhus. In early April 1945, Kogon and the head prisoner nurse in the typhus experimentation ward, Arthur Dietsch found out from Ding-Schuler that their names were on a list of 46 prisoners who the SS wanted to execute shortly before the expected liberation of the camp. Ding-Schuler saved Kogon’s life at the end of the war by hiding him in a crate and smuggling him out of Buchenwald.[5]

En definitiva, Hessel pudo sobrevivir gracias a la brutal mafia de presos políticos que, en beneficio propio, gestionaba el campo a cuenta de las SS. Kogon y Hessel fueron ambos beneficiarios de esa mafia. ¿Cómo alcanzó Hessel tales posiciones de privilegio? El propio Hessel, quien reconoce en su autobiografía que ha sido un mentiroso empedernido hasta los 70 años, atribúyelo a la “amistad”:

A finales de septiembre, la conjura estaba madura. Yeo-Thomas debía elegir a los beneficiarios. ¿Uno? ¿Dos? Tres como máximo. Eligió a un inglés, Harry Peulevé, y a un francés, yo. ¿Por qué a mí? ¿Para que hubiera un oficial francés? ¿Porque hablaba alemán? Quién sabe. Tal vez por amistad.[6]

En la obra de Kogon, los hechos que afectan a Stéphane Hessel son relatados en las páginas 226-232 de la versión alemana y 217-225 de la francesa. Aunque el fondo del relato es el mismo, se trata de textos muy distintos. En la versión alemana, la original, ya se anuncia que Hessel se ha convertido en un funcionario de las Naciones Unidas:

Die Rettung gelang. Yeo-Thomas und Pauleve sind heute in London. Stéphane Hessel in New York bei der UN.

Drogas, sexo, pederastia, violencia, negación de todas
las normas: hoy son políticos corruptos.
¿Debería extrañarnos? Daniel Cohn-Bendit joven.

La versión francesa amplía la importancia atribuida a la figura de Hessel reproduciendo in extenso algunas notas o cartas que éste hiciera circular y en virtud de las cuales se le erige poco menos que en héroe cinematográfico. Desde luego, que Hessel culminara su carrera en la ONU no puede ser ajeno al hecho de que la cúpula comunista del campo decidiera seleccionarlo. Cuando habla de mera „amistad“, Hessel oculta los verdaderos motivos. En las dos versiones de la obra, Hessel es descrito por Kogon como alguien que trabaja para el servicio secreto del general De Gaulle. En consecuencia, la displicente actitud de Hessel hacia el comunismo debe ser observada con lupa, porque su salvación a manos de los comunistas de Buchenwald fue un acto político. Comunistas eran quienes decidían entre la vida y la muerte (Kogon, pp. 231-232):

Les forces clandestines du camp ont sauvé des centaines de camarades de toutes nations de ce block 61; dans cette affaire, c’étaient les communistes qui avaient le plus de chance. (…) Les détenus chargés du choix avaient toujours la possibilité de procéder à des échanges de persones, et les victimes qu’ils choisissaient n’étaient pas toujuours ceux qui étaient qualifiés de „traîtres“ ou „d’espions de la SS“ par leurs compatriotes. Dans toute una série de cas bien déterminés, on livra ainsi à la mort des hommes dont le seul crime était d’être en mauvais termes avec les communistes dirigeant leur groupe national, ou d’avoir fait quelque déclaration politique contre le parti communiste.

Pero es que, además, los comunistas sólo podían ejercer su dominio a través de sus contactos con los nazis. En el caso de Kogon, el Dr. Ding-Schuler, de las SS, como ya hemos subrayado. Conviene no olvidar, en este sentido, que en 1940, la vigencia del pacto germano-soviético, firmado el 23 de agosto de 1939, había convertido a comunistas de toda Europa en aliados del nacionalsocialismo. Para los antifascistas españoles, dicha alianza debió de convertirse en una auténtica revelación. Cuando los alemanes ocuparon París, el partido comunista francés y Hitler formaban en el mismo bando. Según cuenta Herbert Lottmann en La rive gauche, a los comunistas (Lottmann, p. 202):

(…) la línea oficial les hacía considerar la guerra francobritánica con Alemania como imperialista; en lugar de combatir el fascismo, la lealtad a la línea soviética les imponía sabotear a lo que ellos llamaban ‘la pretendida guerra antifascista’ y considerar agresores a los franceses y a los británicos. Después de la ocupación de París por los alemanes, en junio de 1940, todavía transcurrió un año hasta la invasión de la URSS por Hitler. El órgano oficial comunista, L’Humanité, publicado clandestinamente, trataba la guerra como un asunto de bandas rivales, entre bandidos, y está probado que los comunistas solicitaron a las fuerzas alemanas de ocupación el permiso para publicar un L’Humanité hostil a la guerra. La idea gustó a los alemanes, pero el gobierno de Pétain opuso su veto.

Hessel joven: “luché contra Hitler”.

Es en esa misma época que algunos comunistas presos en Alemania se convierten –por razones obvias- en internos privilegiados que controlan al resto de los reclusos. Esta relación de conveniencia entre nacionalsocialistas y comunistas no sería rota por Moscú, sino por los nazis, puesto que fue Hitler, ante un incrédulo Stalin, quien decidió invadir la Unión Soviética en 1941. En el momento de cruzar la frontera rusa, el holocausto todavía formaba parte del futuro, pero el régimen bolchevique, desde la época de Lenin, ya había exterminado a 13 millones de ciudadanos rusos. Este hecho no impidió a Churchill y De Gaulle, para quien Hessel trabajaba en calidad de espía, hacer causa común con los soviéticos, como si luchar contra Berlín fuera más justificable que apoyar a otro dictador; con la diferencia de que Stalin, en ese momento, además de tirano era ya un probado genocida y asesino de masas. Hitler, no. Atacada Rusia, el partido comunista se hizo inmediatamente con el control de la Resistencia francesa contra los alemanes, pero las características morales de esa Resistencia se tienen que convalidar con la atroz idiosincrasia del régimen estalinista para el que trabajaban, de forma consciente, la mayor parte de los resistentes. De manera que, cuando Hessel fue detenido e internado en Buchenwald, el apoyo que recibió por parte de la cúpula comunista del campo puede calificarse, sí, de “política”, pero en el peor sentido de la palabra. Hablar de “indignación” y, al mismo tiempo, aceptar un vínculo con los estalinistas, “compromiso” cuyas consecuencias Hessel no podía ignorar, es lo más parecido a burlarse de la gente, eso que los políticos profesionales acostumbran a hacer con los ciudadanos.

Puede pretenderse honestamente que la alianza con Stalin tenía un sentido racional para los nacionalismos francés y británico, cuya intención de ganarle una guerra al nacionalismo alemán era en cuanto tal tan válida como la contraria. Pero aquélla quiere envolverse con el manto del heroísmo cuando no hay lugar para la palabra “ética” en semejante contexto abominable. Utilizar la ética para tales fines es indignante: si la Segunda Guerra Mundial fue desencadenada por la invasión alemana de Polonia, pero siempre con ese sentido ético, que Hessel esgrime, de amparar a un país agredido, ¿por qué Francia e Inglaterra no declararon la guerra a la URSS en 1939? ¿No cruzaron los soviéticos la frontera oriental y se apropiaron de la mitad de la nación polaca en cumplimiento del pacto Ribbentrop-Molotov? ¿No invadió Stalin a continuación los Países Bálticos y luego Finlandia? ¿Dónde se escondía entonces la supuesta ética de los gabinetes de Londres y París? Hessel afirma que se alegró cuando el Ejército Rojo derrotó a los nazis, pero esa victoria permitió, precisamente, que no sólo Polonia, sino toda la Europa del Este cayera en manos de Stalin. Quizá los polacos, víctimas de Katyn, no se alegraran tanto de los éxitos de Moscú. Gracias a su alianza con Inglaterra, Francia y Estados Unidos, el comunismo totalitario pudo extenderse a China y otros países; y continuar impunemente con sus genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en todo el mundo, hasta alcanzar la cifra de 100 millones de víctimas. ¿Es esta “ética de juventud” la que pretende esgrimir Hessel contra los políticos corruptos de nuestros días? ¿No fueron los acontecimientos a los que me estoy refiriendo el origen histórico del fraude, es decir, de la falsa democracia en el seno de un estamento político que ya ha mostrado con creces a todos los ciudadanos cuál es su verdadero rostro? ¿No será que él, Hessel, forma parte de la misma casta política que pretende criticar? ¿No trabajaba para ella al publicar su libro, como siempre hizo a lo largo de su dilatada carrera de trepador institucional?

Para la España que se ha convertido en epicentro del movimiento de los indignados, es muy importante tener una idea clara de contra qué está luchándose. En nuestros días, los historiadores, que, tras la caída del comunismo totalitario, tienen acceso a los archivos de Moscú, han llegado a conclusiones poco conocidas por la mayoría. Así, según Stephen Koch, autor de El fin de la inocencia (Koch, p. 317):

(…) durante los meses más cruciales, heroicos y sangrientos de la lucha armada antifascista en Europa, mientras españoles y radicales de todo el mundo se jugaban la vida por lo que creían que era una batalla para detener la oleada fascista, el gobierno soviético, el supuesto patrocinador de esa batalla y esa lucha, utilizaba el sufrimiento español en negociaciones cuyo objetivo era una alianza con Hitler.

La finalidad de Stalin al pactar con Hitler no era, empero, ni mucho menos, evitar la guerra, sino conseguir que el Tercer Reich y las potencias occidentales se desgastaran en un conflicto previo para, a continuación, poder sacar provecho de la situación e invadir una Alemania ya debilitada, expandiendo la sanguinaria dictadura comunista por toda Europa. El “antifascismo” en el que militó Hessel no representa más que una pieza muy pequeña en este puzzle de política caracterizada por el cinismo, el crimen y el más absoluto desprecio de todos los principios éticos (Koch, p. 157):

Stalin propuso una política dual, en apariencia contradictoria, pero coherente en la realidad. Una vez que Hitler estuvo en el poder, la estrategia de Stalin fue estabilizar sus fronteras orientales dirigiendo la agresión nazi contra las democracias occidentales. De haber guerra, quería que fuese entre Alemania y Occidente, mientras él quedaba al margen del conflicto tras la seguridad de una alianza con Hitler. Parece haber asumido que Hitler sería tan cauto como él. Estaba completamente convencido de que los alemanes jamás se embarcarían en una guerra en dos frentes. Por supuesto que, pese a su considerable admiración por el tirano de Berlín, Stalin no quería que Hitler ganase. Su idea era destruir a Hitler y a las democracias en una tercera guerra mundial que acabaría con la intervención del Ejército Rojo en territorios ya preparados por los servicios secretos y sólo cuando los combates de verdad hubieran cesado. Entonces, él, gángster contra gángster, podría apuñalar por la espalda a un rival ya maltrecho por los combates.

Hitler, perfectamente consciente del doble juego de Stalin, decidió adelantarse y atacarle por sorpresa en 1941, siendo así que el verdadero objetivo del nazismo no eran las democracias occidentales (a las que ofreció la paz en diversas ocasiones), sino la destrucción del comunismo y la creación de un “imperio alemán” en el Este que esclavizaría a los eslavos como “raza inferior”; colonialismo aplicado a europeos que nos escandaliza, pero que Francia, EEUU e Inglaterra ya habían puesto en práctica hasta la náusea con pueblos “de color”.

Hessel en apoyo
al partido de Cohn-Bendit.

Con todo lo que actualmente sabemos, la Segunda Guerra Mundial no cabe concebirla como una lucha entre la democracia y la tiranía, la ética y la infamia, según pretendieron hacernos creer los vencedores: fue una lucha entre distintos imperialismos, a cual más opresor e inmoral. Y de esa lucha brotó vencedora la putrefacta clase política actual, amparada en la hegemonía de los Estados Unidos e Israel, con las consecuencias que, pasados sesenta años, los ciudadanos conocemos de sobras (aunque las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, Dresde, Palestina o el gulag, entre otras atrocidades, dejaran claro desde el principio, para quien no quisiera taparse los ojos, lo que podía esperarse de los “antifascistas”). Pero Hessel pretende convencernos de que, pese a la corrupción, pese al crimen y el genocidio que precedió, acompañó y siguió a la victoria de los aliados, esa guerra fue una gesta épica; y que Hessel mismo debe servirnos de paradigma o modelo cívico para enfrentarnos, precisamente, a los herederos políticos de quienes ganaron. Semejante pretensión no puede sostenerse ni un segundo ante una conciencia crítica y bien informada sobre los hechos. Hessel miente. ¡No nos dejemos manipular!

Mimado por los comunistas, Hessel vivió en Buchenwald todo lo bien que se podía vivir en un campo de concentración de cualesquiera de los bandos en conflicto. Cierto es que los miembros de la Resistencia iban siendo liquidados a medida que avanzaba el curso de la guerra, pero lo que oculta Hessel al lector es que la Convención de Ginebra no amparaba a una guerrilla que, sin uniforme, lanzara alevosos ataques sorpresa –o sea, por la espalda- contra tropas regulares. El maquis, a la luz de la legislación militar internacional, estaba compuesto por criminales que podían ser ejecutados inmediatamente sobre el terreno de manera perfectamente legítima. Y así actuaron los aliados con los paracaidistas alemanes apresados que, con uniformes ingleses o americanos, habían precedido a la contraofensiva de la Wehrmacht en las Ardenas destruyendo o anulando postes de señalización y comunicaciones. No obstante, Hessel, espía y así reo de muerte, desconoció el horror en Buchenwald, ese celebérrimo horror del que, según Hessel, sólo tuvo noticias… ¡cuando leyó el libro de Kogon!

El 8 de septiembre, dieciséis de nosotros fuimos llamados a la torre. Balachowski nos confirmó, tres días después, que habían sido ejecutados. Nos ocultó los aspectos atroces del ahorcamiento que había averiguado. Estos horrores, como tantos otros, yo los descubriría tres años más tarde en El estado de las SS de Eugen Kogon, nuestro segundo salvador. Kogon trabajaba también en el barracón 50 con Ding-Schukler (sic), cuya confianza se había ganado. Estaba al corriente de los experimentos in vivo que Ding llevaba a cabo con “criminales”.[7]

La descripción que hace Hessel de su estancia en Buchenwald incluye pasajes como los siguientes:

Escuchaba las noticias de la radio alemana a través de un altavoz. La víspera del bombardeo de Gustloff, París había sido liberado por los Aliados. Una gran emoción. Alfred Balachowski vino a vernos y nos trajo conejo. Estaba rico.

Ignoramos hasta qué punto había que disfrutar de privilegios para comer conejo en Buchenwald, pero, desde luego, no es ésta la imagen que se nos ofrece habitualmente de un campo de concentración nazi. Por lo demás, el propio Hessel compara su destino con el de los denominados Muselmänner, quienes trabajaban hasta la extenuación y cuyo aspecto físico era lo más parecido al de un faquir. Convine no olvidar que en aquellos momentos, centenares de miles de mujeres y niños alemanes eran quemados vivos por los bombardeos incendiarios aliados y, en consecuencia, los nazis no se andaban con chiquitas a la hora de tratar a los prisioneros enemigos. En cualquier caso, quizá por ser privilegiados de los campos, entre los que al parecer se contaba Hessel, podían también organizarse en Buchenwald espectáculos artísticos:

También estaba Hewitt, a quien los SS habían autorizado a montar un cuarteto de cuerda que tocaba Mozart, por la noche, en uno de los barracones. Extraño campo, donde se podía tocar música y escribir tragedias.

Conejo, teatro… Curiosas formas del “horror”. ¡El propio Hessel tiene que reconocerlo, pues la norma canónica de aquello que debe ser, a los ojos del mundo, un Konzentrationslager alemán, no procede de su propia experiencia, sino del libro de Kogon, como él mismo ha admitido! Pero la metodología con que Kogon escribió su obra tiene un carácter tan nauseabundamente político como los criterios que permitieron seleccionar a Hessel para ser salvado del fusilamiento (Kogon, p. 15):

J’espère être parvenu, même sur les points les plus délicats, à dire la vérité toujours de telle sorte qu’elle serve au bien et non au mal.

Que sirva al “bien” significa aquí: a la causa aliada de Stalin y Roosevelt.

El promotor de la “transgresión” Daniel Cohn-Bendit.
Toda su vida ha sido un político profesional.

Hessel funcionario de la ONU, diplomático, político

La carrera de Hessel empezó después de la Segunda Guerra Mundial. Una recomendación de la esposa de Roosevelt le permitió formar parte del grupo de redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Sobre Roosevelt ya se conocen algunas exquisiteces morales, como, por ejemplo, durante la conferencia de Teherán (1943), su aprobación a las propuestas de Stalin de asesinar a 50.000 oficiales alemanes prisioneros. Cuando Churchill manifestó su repugnancia ante semejante sugerencia, Roosevelt respondió:

Como siempre, parece que me toca hacer de mediador en la contienda. ¿Por qué no lo dejamos en 49.500?

Y el hijo de Roosevelt, Elliot, se sumó al coro del crimen de guerra planificado con la siguiente afirmación:

Espero que se ocupen de esos cincuenta mil criminales de guerra, pero ¡que no se olviden de otros varios centenares de miles de nazis!

Roosevelt fue favorable a la aplicación del plan Kaufman/Morgenthau, del que ya hablaremos más abajo, cuya finalidad era el exterminio del pueblo alemán. En una conversación con el ministro del Interior de EEUU a propósito de dicho plan genocida, castraciones y esterilizaciones incluidas, Roosevelt afirmó:

Tenemos que ser duros con los alemanes, y me refiero al pueblo alemán, no sólo a los nazis. También tenemos que castrar a los alemanes de a pie, o cuando menos habrá que tratarles de tal forma que no puedan seguir alumbrando sin más a individuos que deseen continuar por el mismo camino que antes.[8]

Como es sabido, la bomba atómica norteamericana fue construida bajo el mandato de Roosevelt y lanzada sobre el Japón por orden del presidente Truman. Pues bien, Truman heredó un memorándum secreto redactado por Roosevelt y Churchill donde se establecía que “una vez construida la bomba, se podría, después de maduras consideraciones, utilizar contra los japoneses, a los que se advertiría que se repetiría esta acción hasta que se rindieran.” No creemos que se pueda gozar de la amistad de la esposa de Roosevelt inocentemente. Mientras ella promovía la futura Declaración Universal de los Derechos Humanos, su marido, en la habitación contigua, diseñaba políticamente el arma absoluta y redactaba el documento que iba a permitir utilizarla contra decenas de miles de civiles inocentes. La ética no tolera estas ambigüedades. ¿Qué dijo la señora Roosevelt cuando Truman arrojó finalmente el “horror” –este sí, de verdad- sobre las cabezas de las mujeres y los niños japoneses? Agárrense, indignados: “Truman tomó la única decisión que podía”, pues el uso de la bomba era necesario “para evitar el tremendo sacrificio de vidas estadounidenses”. Pero esta afirmación es éticamente insostenible, además de una mentira de hecho: los norteamericanos estaban ya perfectamente informados de que la intención del Japón era rendirse de manera inmediata. El problema consistía precisamente en eso, porque EEUU buscaba poder lanzar la bomba para conocer sus efectos reales e intimidar, de paso, a la Unión Soviética. Por si fuera poco, una vez lanzada la de Hiroshima, y todo ello con el supuesto fin de salvar más vidas americanas, los héroes de la libertad glorificados por Hollywood lanzaron un segundo artilugio mortífero sobre Nagasaki. Eleanor, la amiga de Hessel, legitimó estas atrocidades. A tenor del favor que gozaba de la primera dama, no creemos que Hessel se lo reprochara como merecía… Una vez más, los amigos de Hessel le delatan. Toda su influencia personal procede de dudosos contactos con el estamento político oligárquico, y ello hasta niveles verdaderamente asombrosos. Ora son los criminales comunistas, ora los criminales capitalistas, pero Hessel no deja nunca de beneficiarse de singulares referentes humanos de la “barbarie” del siglo XX. Todo ello, empero, en nombre de unos “ideales maravillosos”, cuya encarnación humana él, como judío de Buchenwald, representaría paradigmáticamente.

Es cierto que Hessel cuenta también con el apoyo de Daniel Cohn-Bendit, el mítico dirigente “rebelde” de mayo del 68 convertido de por vida en funcionario de las instituciones europeas. Pero Cohn-Bendit no es precisamente un dechado de ética, siendo así que en su heroica juventud se dedicó a promover argumentaciones político-filosóficas a favor de las relaciones sexuales entre adultos y niños. Se le considera un legitimador ideológico de la pederastia y ha tenido que pedir perdón por ello (“La Vanguardia”, 22-2-2001):

Veintiséis años más tarde, la hija de Ulrike Meinhof desentierra varias entrevistas y un viejo libro Le grand bazar, publicado en 1975, sin que entonces llamase la atención, haciendo afirmaciones de este tipo: ‘Ocurrió que algunos niños me abrían la bragueta y me hacían cosquillas. Yo reaccionaba de manera diferente según las circunstancias. A veces, les decía a los niños: ¿Por qué no jugáis entre vosotros…? Pero ellos seguían y yo terminaba por acariciarlos’. Cohn-Bendit agrega: ‘Mi ligue con los chavales tomaba, rápido, formas eróticas…’ Estas afirmaciones y comentarios formaban parte de su libro, en el que su autor evoca su aventura personal en los medios ‘contra-culturales’ franceses y alemanes de los años sesenta y setenta, contando, con mucho detalle, sus grandes experiencias y grandes debates en materia de educación y sexualidad, y abogando, con distinto énfasis, en muy distintas ‘liberaciones’. Veinticinco años más tarde, Cohn-Bendit descubre horrorizado, afirma, el ‘alcance’ de sus declaraciones, realizadas, según él, ‘para escandalizar a los burgueses’. Cohn-Bendit sale al paso de cualquier sospecha de pederastia, declarando: ‘Nunca tuve relaciones sexuales con ningún niño. Por otra parte, los padres y los niños de la guardería donde yo trabajaba publicaron una carta abierta en la prensa alemana, insistiendo que jamás hubo la menor sospecha de pederastia. No hay ninguna duda’. El semanario L’Express desentierra hoy esta historia, y pone en boca de Cohn-Bendit esta frase: ‘Sabiendo lo que hoy sé sobre abusos sexuales, siento un remordimiento profundo por haber llegado a escribir y declarar estas cosas…’. Cohn-Bendit intenta explicarse afirmando que, en verdad, muchas de las afirmaciones de su libro Le grand bazar son sencillamente falsas, poniendo como propias ‘reflexiones sobre la sexualidad infantil que corrían entre los grupos contraculturales’. ‘Hoy -concluye Cohn-Bendit en L’Express- todo esto parece horrible e incomprensible. Y quizá lo sea. Pero, en mi libro, es un condensado de las discusiones que sosteníamos padres y educadores en la guardería donde yo trabajaba’.

Hessel y Cohn-Bendit son correligionarios del partido Europe Ecologie. Pero un ciudadano indignado nunca aceptaría compartir escaño u opción política con un personaje capaz de semejantes afirmaciones, sobre cuyas consecuencias no basta con disculparse. Quien en edad adulta ha dicho: “podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme” (1976), tiene que dimitir de cualquier cargo público. Pero Cohn-Bendit, muy a la española, no soltó jamás su poltrona y no parece que Hessel se lo haya reprochado. Al contrario, le apoyó públicamente el 9 de febrero de 2011 en la campaña electoral de Europe Écologie. Una vez más, la política pasa por delante de la ética en Hessel. ¿Cuenta este personaje con autoridad moral alguna para tutelar filosóficamente la rebelión de los indignados? Que el lector juzgue por sí mismo.

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[1]Hessel, S., Mi baile con el siglo, Barcelona, Destino, 2011, p. 40.

[2]Op. cit., p. 33.

[3] Traducimos directamente de la versión francesa, pero, para mayor seguridad, hemos confrontado el texto con la versión original (p. 260) y constatado que la francesa es más extensa e incluye detalles que no se encuentran en la edición alemana, pese a lo cual el sentido es básicamente el mismo: “SS Besuche fanden in den Lagern haufig statt. Die Lagerführung entwickelte dabei eine merkwürdige Praxis: einerseits verschleierte sie die Zusammenhänge, anderseitszeigte sie besondere Schaustücke. Einrichtungen, die auf Marterungen der Häftlinge hinweisen konnten, wurden bei den Führungen übergangen, derartige Gegenstände versteck. So kam zum Beispiel der berüchtige „Bock“, wenn er auf dem Appellplatz stand, so lange in eine Wohnbaracke, bis die Besucher wieder gegangen waren. En la versión francesa se encuentra la siguiente precisión, ausente en la alemana: Une fois, semble-t-il, on oublia de prendre ces mesures de prudence : un visitant ayant demandé quel était cet instrument, l’un des chefs de camp répondit que c’était un modèle de menuiserie servant à fabriquer des formes spéciales. Les potences et les pieux auxquels on pendait les détenus étaient également rangés chaque fois.

[4] Versión francesa: Les directions des camps n’étaient pas capables d’exercer sur des dizaines de milliers de serfs un contrôle autre que purement extérieur et sporadique.Elles ignoraient ce qui se passait réellement derrière les barbelés.Versión alemana (p. 280) : Die Lagerführungen waren nicht imstande, Zehntausende von Unterjochten anders als rein äuBerlich und durch plötzliche Eingriffe zu kontrolieren. Was hinter dem Stacheldraht wirklich vorging, blieb ihnen verborgen.

[5]Traducimos al castellano: “(…) en Buchenwald, Kogon pasó parte de su tiempo trabajando como oficinista para el doctor Erwin Ding-Shuler, quien lideraba la sala de experimentación del tifus del campo. Según las propias declaraciones de Kogon, fue capaz de desarrollar una relación que bordeaba la confianza con Ding–Schuler después de convertirse en su oficinista en 1943. A partir de entonces, tenía con él conversaciones sobre asuntos familiares, la situación política y el frente. De acuerdo con Kogon, gracias a su influencia con Ding–Schuler, fue capaz de salvar la vida de muchos prisioneros, incluido Stéphane Hessel, cambiando sus identidades con aquellos que habían muerto de tifus. A principios de abril de 1945, Kogon y el jefe de enfermeros prisioneros de la sala de experimentación con tifus, Arthur Dietsch (sic) supieron por el propio Ding-Schuler que sus nombres estaban en la lista de 46 prisioneros que los SS querían ejecutar inmediatamente antes de la esperada liberación del campo. Ding-Schuler salvo la vida de Kogon al final de la guerra escondiéndolo en un cajón de embalaje y sacándolo ilegalmente de Buchenwald.

[6]Hessel, S., Mi baile con el siglo. Memorias, Barcelona, Destino, 2011, p. 100.

[7) Hessel, S., Bailando con el siglo, op. cit., p. 99.

[8]Reagan, Geoffrey: Guerras, políticos y mentiras. Cómo nos engañan manipulando el pasado y el presente, Barcelona, Crítica, 2006, p. 45.

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