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JUANA DE ARCO…¿Cabalgará… de nuevo?

8 de junio de 2012


En sus actos públicos de campaña, utiliza una gran estatua de la heroína nacional francesa, Santa Juana de Arco, quien murió martirizada el 30 de Mayo de 1431, a los 19 años de edad, canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV.
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En las recientes elecciones presidenciales francesas del 21 de abril, Marine Le Pen obtuvo  el tercer lugar con 6 millones 421 mil votos, equivalentes al 17,90% de los votos.
Para la segunda vuelta electoral, del 6 de mayo, anunció que no apoyará a ninguno de los 2 candidatos finalistas: el falsamente derechista Sarkozy, hijo de judíos húngaros, y el socialista Hollande, descendiente de judíos holandeses.
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Fuente:

La raza europea… en peligro de desaparecer…!

25 de mayo de 2012

El biólogo evolutivo de la Universidad de Reading, Mark Pagel era uno de los científicos que pensaban que las razas humanas no tenían base científica, pero Pagel ha cambiado totalmente de opinión y da su testimonio:

Hay una censura muy intensa en la manera que se nos permite pensar y hablar de la diversidad de la gente en la Tierra. Oficialmente, “somos todos iguales: no hay razas”. Erróneo, como las viejas ideas sobre la raza; los estudios modernos sobre el genoma revelan un panorama sorprendente, apasionante y diferente de la diversidad genética humana. Por término medio, unas razas somos genéticamente similares a otras en un 99,5%. Este porcentaje no es el que se barajaba antes; es menor que el calculado previamente, que era del orden del 99,9%. Para poner en perspectiva esta diferencia, que puede parecer minúscula, hay que subrayar que genéticamente somos similares en alrededor de un 98,5%, o puede que más, a los chimpancés, que son nuestros parientes evolutivos más próximos. En otras palabras, este nuevo porcentaje reviste gran importancia para nosotros. Entre otras cosas, deriva de muchas diferencias genéticas pequeñas que se han conocido a partir de estudios comparativos de poblaciones humanas. Todo esto significa guste o no, que puede haber muchas diferencias genéticas entre poblaciones humanas, incluso diferencias que podrían corresponder a la antigua clasificación por razas, y diferencias que son reales, en el sentido de que hacen a un grupo determinado mejor que otro a la hora de dar respuesta a un determinado problema particular del medio en que se desenvuelve. Esto no quiere decir en modo alguno que haya un grupo que en general sea “superior” a otro, o que un grupo debería ser preferido sobre otro. Ahora bien, nos pone sobre aviso de que debemos estar dispuestos a hablar de diferencias genéticas entre poblaciones humanas.

 

El actor británico John Rhys-Davies quien personificó a “Gimli” en la película de Peter Jackson, El Señor de los Anillos (2001-2003), basada en la obra de J. R. R. Tolkien, declaró en una entrevista de 2004: “Existe una catástrofe demográfica que está ocurriendo en Europa y de la que nadie quiere hablar, que no nos atrevemos a plantear porque tenemos miedo de ofender a las personas por cuestiones raciales. Y claro que debemos ser respetuosos. Pero hay algo cultural también… En 2020, el 50% de los niños en los Países Bajos menores de 18 años será de origen musulmán… Y que no se olvide, aunado a esto está este colapso en los números. Los europeos no están teniendo bebés. La población de Alemania a finales del siglo va a ser el 56% de lo que es ahora. Las poblaciones de Francia, el 52% de lo que es ahora. La población de Italia estará por debajo de las 7 millones de personas… Yo creo que Tolkien dice que ciertas generaciones serán desafiadas. Y si no se levantan para enfrentar ese desafío, perderán su civilización. Eso tiene una verdadera resonancia en mí. Estoy a favor de la cultura blanca tradicional… Estoy enterrando mi carrera de manera tan notoria en estas entrevistas que es doloroso. Pero creo que hay algunas preguntas que exigen respuestas honestas“.

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Nota de Tresmontes:

El texto arriba copiado es parte de un post publicado en el blog Nueva Europa.

La “desinformación” informativa… del “Ministro de la Verdad”…

9 de mayo de 2012

 

…Cuando los datos presuntamente informativos son abrumadoramente abundantes tratar de decubrir o conocer lo que más se acerque a la realidad objetiva es tarea muy difícil… Es posible que las medias verdades y las medias mentiras estén repartidas emn proporciones parejas…. Nuestra misión y desafío es distinguirlas…

Aquí tenemos un blog ( http://winstonsmithministryoftruth.blogspot.com.es) que tiene muy interesantes y sorprendentes informaciones. Probablemente en su mayoría son ciertas… pero, siempre queda  la duda…En todo caso, está inspirado en el Ministerio de la Verdad que George Orwell describió en su profético libro “1984”…

Friday, 31 December 2010

Non-Jews are dogs

Jewish professor Sacha Stern writes:

“The non-Jews are considered similar to dogs; they are even, according to the Mekhilta, of a lesser account than dogs. Ishmael, the ancestor of the Arabs, is “equal to a dog”, for both he and the dog eat carrion. Eating together with an uncircumcised is like eating together with a dog: for a dog is also uncircumcised. R. Akiva told Turnus Rufus that he appeared to him in a dream as a dog, and with good reason: for ‘what is the difference between you and dogs-you eat and drink, and so do they, you bear fruits and multiply, and so do they, you will eventually die, and so will they.’

It is quite clear that these statements aim at conveying that the non-Jews share
the general features of the animal world, and particularly the lowliness of dogs.”
Jewish professor Israel Shahak writes:
“Thus an Orthodox Jew learns from his earliest youth, as part of his sacred studies, that
Gentiles are compared to dogs, that it is a sin to praise them, and so on and so forth.”
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Fuente:

Thursday, 30 December 2010

“A woman is a sack full of excrement”

The Talmud, the highest authority in Rabbinical Judaism, has some charming things to say on the fairer sex:

Professor Israel Shahak of the Hebrew University of Jerusalem, a survivor of the Warsaw Ghetto & Nazi concentration camp Bergen-Belsen writes:
“The numerous misogynistic statements in the Talmud and in talmudic literature constitute a part of every Haredi male’s sacred study. The statement in Tractate Shabat, page 152b, defining a woman is exemplary: ‘A woman is a sack full of excrement.'” page 38

The Soncino, English language edition of the Babylonian Talmud, Shabbath 152a reads:
“Though a woman be as a pitcher full of filth and her mouth full of blood, yet all speed after her.” source
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Fuente:

El problema del judaísmo ante el Concilio Vaticano II

4 de mayo de 2012

 

 

En este trabajo expone la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la responsabilidad de los judíos en la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Los errores que por Mons. CARLI detenta en los esquemas y borradores conciliares terminaron haciéndose oficiales en la Declaración conciliar Nostra Aetate sobre las religiones no cristianas, y hoy son ligar común.

Por Mons. Luigi Maria Carli
Cuadernos Fides nº 21. (2).

(El Obispo de Segni, Italia, Monseñor LUIGI MARÍA CARLI, se distinguió durante el Concilio Vaticano II por ser uno de los Padres más combativos del Coetus Internationales Patrum. sisinono@mixmail.com
Se trataba de un grupo de tendencia tradicional del que formaban parte, Mons. Proença Sigaud, Mons. Castro Mayer y Mons. M. Lefebvre).

En este trabajo expone la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la responsabilidad de los judíos en la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Los errores que por Mons. CARLI detenta en los esquemas y borradores conciliares terminaron haciéndose oficiales en la Declaración conciliar Nostra Aetate sobre las religiones no cristianas, y hoy son ligar común. Forman parte de un “meaculpismo” tan injusto con la historia de la Iglesia (que jamás ha sido RACISTA ni ANTISEMITA, considerando el judaísmo como un problema exclusivamente religioso) como ajeno de toda fundamentación doctrinal.*

*Por el contrario, de manera más convincente, J. SCHIMID comenta: “El sentido real de este versículo no puede ser que el pueblo judío, en general, vaya a subsistir como viña de Dios (es decir, dejando aparte toda metáfora, como su pueblo elegido), pero recibiendo otros jefes en sustitución de sus jefes actuales, qu son contrarios a la voluntad de Dios. Tal interpretación contradiría no solamente la realidad histórica, sino también todo el mensaje de Jesús y la fe del cristianismo primitivo. También el versículo 43 se opone ello. Dado que se habla en él de otro pueblo, al cual le será dado el “reino de Dios” y que dará sus frutos, Él no se dirige solamente a los jefes del judaísmo, en antítesis con el pueblo, sino a todo el pueblo judío (“os digo”). El versículo expresa, pues, en términos precisos y eficaces, la idea central de toda la parábola. Ésta contiene una especie de teología de la historia, que contempla la falta de Israel en toda su extensión a través del tiempo. Pero la generación presente, aquella a la cual habla Jesús, colma la medida de la falta, ya que ella entrega a la muerte al “hijo bien amado”. De este modo se ha agotado la paciencia de Dios. Resulta de ello la condenación de Israel. Será reemplazado por un nuevo Israel espiritual, que Dios suscitará entre los paganos y al cual dará también nuevos “fittavoli”, “nuevos jefes”. (O. cit., pág. 395. Téngase también presente esta profecía amenazante para los judíos: “Así yo os declaro que muchedumbres vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa en el reino de los cielos con Abraham, Isaac, y Jacob, en tanto que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores” (Mt. 8, 11).
SIMÓN-DORADO tiene la misma opinión: “Así pues, la nación judía un castigo, y en primer lugar, como ella se ha comportado indignamente, será privada de la dignidad teocrática; y los paganos ocuparán su lugar. (Praelectiones biblicae asum scholarum Novum Testamentum, vol. I, Taurini, 6ª ed. 1944, pág. 814).

2º) San Pedro, hablando el día de Petencostes a varios millares de judíos, no solamente de Jerusalén sino “de todas las naciones que están bajo el cielo (Hech. 2, 6) – por tanto una especie de representación de todo el judaísmo, tanto de Palestina como de la Diáspora -, no vacila en proclamar: “Israelitas, escuchad estas palabras: vosotros habéis hecho morir por la mano de los impíos…a Jesús de Nazareth. Que toda la raza de Israel sepa pues con certeza que Dios ha constituido como Señor y Cristo a este Jesús al que vosotros habéis crucificado” (Hech. 2, 22-36). En otros términos, el Príncipe de los Apósteles atribuye a todos los oyentes – entre los cuales quizá ninguno figuraba entre los materiales homicidas de Jesús – y por tanto, a todo Israel, la RESPONSABILIDAD DEL DEICIDIO.
SAN PEDRO usa el mismo lenguaje cuando se dirige al pueblo que acudió en gran número después de la curación milagrosa del cojo: “El Dios de nuestros padres ha glorificado a su servidor Jesús, que vosotros habéis entregado y negado…Vosotros habéis renegado del santo y del justo, y vosotros habéis pedido que se os diese más bien al homicida, y habéis hecho morir al autor de la Vida” (Hech. 3, 15). ¿Cuántos entre los oyentes de San Pedro habían efectivamente traicionado, negado, dado muerte a Jesús y reclamado a Barrabas? Esto importa poco para el principio de la responsabilidad colectiva; y, sin embargo, si existieran circunstancias en las que hubiera sido justo y útil distinguir entre un puñado de responsables y una masa de inocentes…¡en verdad ésta hubiera sido una!
3º) Los apósteles reprochan al Sanedrín entero y al pueblo de Jerusalán la responsabilidad de la muerte de Jesús: “El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que vosotros habéis dado muerte colgándole del madero” (Hech. 5, 30). ¡Y, sin embargo, bien saben que todos los miembros del Sanedrín no habían manifestado su adhesión!
4º) San Esteban, dirigiéndose al Sanedrín y al pueblo de Jerusalén (en medio del cual quizá no estaba ninguno de los que habían dado muerte a Jesús), establece una comparación entre los judíos contemporáneos y sus padres, y afirma indistintamente: “Ellos exterminaron a los que precedían la venida del Justo, a quien vosotros habéis entregado ahora y de quien sois los asesinos” (Hech. 7, 52).
5º) Para San Pablo, “los judíos”, en general, considerados colectivamente y sin tener en cuenta loables excepciones, son aquellos “que han dado muerte al Señor Jesús y a los Profetas, que no agradan a Dios, que son adversarios de todos los hombre impidiéndonos hablar a los paganos para que se salven; de este modo acrecientan ellos sin interrupción hasta el más alto grado la medida de sus pecados; pero la cólera de Dios ha terminado por alcanzarles” (I Tes. 2, 15-16). Y, sin embargo, el Apóstol se expresa así, hacia el año 50, a propósito de los judíos que persiguen a sus compatriotas convertidos, miembros de la diversas Iglesias de la Judea de las cuales muy probablemente ninguna (o casi ninguna) había participado en el crimen.

Para concluir, estimo que se puede afirmar legítimamente que todo el pueblo del tiempo de Jesús, entendido en el sentido religioso, es decir, como colectividad qu profesa la religión de MOISÉS, fue solidariamente responsable del crimen de deicidio, a pesar de que solamente los jefes, seguidos por una parte de sus fieles, hayan consumado materialmente el crimen.
Estos jefes, ciertamente, no eran elegidos democráticamente por el sufragio popular, sino que con arreglo a la legislación y la mentalidad entonces en vigor, eran considerados por Dios mismo (cfr. Mt. 23, 2) y por la opinión pública como las autoridades religiosas legítimas, responsables oficiales de todos los actos que ejecutaban en nombre de la religión misma. Pues bien, justamente por estos jefes fue condenado a muerte Jesucristo, Hijo de Dios; y fue condenado legalmente porque se había proclamado Dios (Jn. 10, 33; 19, 7); y, sin embargo, había suministrado pruebas suficientes para ser creído tal (Jn. 15, 24).
La sentencia condenatoria fue dictada por el Consejo (Jn. 11,49 y ss.), es decir, por la mayor autoridad de la religión judía, invocando la ley de MOISÉS (Jn. 19, 7) y motivando en ella la sentencia como una acción defensiva de todo el pueblo (Jn. 11, 50) y la religión misma (Mt. 26, 65). Es el sacerdocio de AARÓN, síntesis y principal expresión de la economía teocrática y hierocrática del Antiguo Testamento, el que condenó al Mesías. Por consiguiente, es legítimo atribuir el deicidio al judaísmo en cuanto comunidad religiosa.
En ese sentido bien delimitado, y teniendo en cuenta la mentalidad bíblica, el judaísmo de los tiempos posteriores a Nuestro Señor participa también objetivamente en la responsabilidad colectivamente del deicidio, en la medida en que este judaísmo constituye la continuación libre y voluntaria del judaísmo de entonces.
En ese sentido bien delimitado, y teniendo en cuenta la mentalidad bíblica, el judaísmo de los tiempos posteriores a Nuestro Señor participa también objetivamente en la responsabilidad colectiva del deicidio, en la medida en que este judaísmo constituye la continuación libre y voluntaria del judaísmo de entonces. Un ejemplo tomado de la Iglesia puede ayudarnos a comprender la realidad. Un Soberano Pontífice y un Concilio ecuménico, aun cuando no sean elegidos por la comunidad católica con sistemas democráticos, cada vez que toman una decisión solemne con la plenitud de autoridad, hacen corresponsables de esta decisión, ahora y en todos los siglos por venir, a todo el Catolicismo, a toda la comunidad de la Iglesia.

(Véase, THEODORE H. ROBINSON, “A history of Israel”. 2 vols. Oxford at Claredon Press. Reprinted 1957).

Diario Pampero Condurbensis nº 209. Instituto Eremita Urbanus
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Nota de tresmontes7:  Post copiado íntegramente de la web

…SE INTENTÓ MATAR DE HAMBRE A ALEMANIA

12 de abril de 2012

http://mises.org/daily/4308

En la dirección de arriba se informa de cómo en el siglo XX, reiteradamente se intentó destruir a Alemania mediante el genocidio, siendo éste un tema tabú silenciado en todos los medios de comunicación…desde 1945. Seguidamente publicamos la citada información en versión original:

The Blockade and Attempted Starvation of Germany

Mises Daily:Friday, May 07, 2010 by

[The Politics of Hunger: Allied Blockade of Germany, 1915-1919 • By C. Paul Vincent • Ohio University Press (1985) • 185 pages. This review was first published in the Review of Austrian Economics 3, no. 1.]

The Politics of Hunger: Allied Blockade of Germany, 1915-1919

States throughout history have persisted in severely encumbering and even prohibiting international trade. Seldom, however, can the consequences of such an effort — the obvious immediate results as well as the likely long-range ones — have been as devastating as in the case of the Allied (really, British) naval blockade of Germany in the First World War. This hunger blockade belongs to the category of forgotten state atrocities of the twentieth century. (Similarly, who now remembers the tens of thousands of Biafrans starved to death during the war of independence through the policy of the Nigerian generals supported by the British government?) Thus, C. Paul Vincent, a trained historian and currently library director at Keene State College in New Hampshire, deserves our gratitude for recalling it to memory in this scholarly and balanced study.

Vincent tellingly recreates the atmosphere of jubilation that surrounded the outbreak of the war that was truly the fateful watershed of the twentieth century. While Germans were overcome by an almost mystical sense of community (the economist Emil Lederer declared that now Gesellschaft [Society] had been transformed into Gemeinschaft [Community]), the British gave themselves over to their own patented form of cant. The socialist and positivist utopian H.G. Wells, for instance, gushed: “I find myself enthusiastic for this war against Prussian militarism. … Every sword that is drawn against Germany is a sword drawn for peace.” Wells later coined the mendacious slogan “the war to end war.”

As the conflict continued, the state-socialist current that had been building for decades overflowed into massive government intrusions into every facet of civil society, especially the economy. The German Kriegssozialismus that became a model for the Bolsheviks on their assumption of power is well known, but, as Vincent points out: “the British achieved control over their economy unequaled by any of the other belligerent states.”

Everywhere state seizure of social power was accompanied and fostered by propaganda drives unparalleled in history to that time. In this respect, the British were very much more successful than the Germans, and their masterly portrayal of the “Huns” as the diabolical enemies of civilization, perpetrators of every imaginable sort of “frightfulness,”[1] served to mask the single worst example of barbarism in the whole war, aside from the Armenian massacres.

This was what Lord Devlin frankly calls “the starvation policy” directed against the civilians of the Central Powers (particularly Germany),[2] the plan that aimed, as Winston Churchill, First Lord of the Admiralty in 1914 and one of the framers of the scheme, admitted, to “starve the whole population — men, women, and children, old and young, wounded and sound — into submission.”[3]

The British policy was in contravention of international law on two major points.[4] First, in regard to the character of the blockade, it violated the Declaration of Paris of 1856, which Britain itself had signed, and which, among other things, permitted “close” but not “distant” blockades. A belligerent was allowed to station ships near the three-mile limit to stop traffic with an enemy’s ports; it was not allowed simply to declare areas of the high seas comprising the approaches to the enemy’s coast to be off-limits.

This is what Britain did on November 3,1914, when it announced, allegedly in response to the discovery of a German ship unloading mines off the English coast, that henceforth the whole of the North Sea was a military area, which would be mined and into which neutral ships proceeded “at their own peril.” Similar measures in regard to the English Channel insured that neutral ships would be forced to put into British ports for sailing instructions or to take on British pilots. During this time they could easily be searched, obviating the requirement of searching them on the high seas.

This introduces the second and even more complex question: that of contraband. Briefly, following the lead of the Hague Conference of 1907, the Declaration of London of 1909 considered food to be “conditional contraband,” that is, subject to interception and capture only when intended for the use of the enemy’s military forces. This was part of the painstaking effort, extending over generations, to strip war of its most savage aspects by establishing a sharp distinction between combatants and noncombatants. Among the corollaries of this was that food not intended for military use could legitimately be transported to a neutral port, even if it ultimately found its way to the enemy’s territory. The House of Lords had refused its consent to the Declaration of London, which did not, consequently, come into full force. Still, as the US government pointed out to the British at the start of the war, the declaration’s provisions were in keeping “with the generally recognized principles of international law.” As an indication of this, the British admiralty had incorporated the Declaration into its manuals.

The British quickly began to tighten the noose around Germany by unilaterally expanding the list of contraband and by putting pressure on neutrals (particularly the Netherlands, since Rotterdam more than any other port was the focus of British concerns over the provisioning of the Germans) to acquiesce in its violations of the rules. In the case of the major neutral, the United States, no pressure was needed. With the exception of the beleaguered secretary of state, William Jennings Bryan, who resigned in 1915, the American leaders were amazingly sympathetic to the British point of view. For example, after listening to complaints from the Austrian ambassador on the illegality of the British blockade, Colonel House, Wilson’s intimate advisor on foreign affairs, noted in his diary: “He forgets to add that England is not exercising her power in an objectionable way, for it is controlled by a democracy.”[5]

The Germans responded to the British attempt to starve them into submission by declaring the seas around the British Isles a “war zone.” Now the British openly announced their intention of impounding any and all goods originating in or bound for Germany. Although the British measures were lent the air of reprisals for German actions, in reality the great plan was hatched and pursued independently of anything the enemy did or refrained from doing:

The War Orders given by the Admiralty on 26 August [1914] were clear enough. All food consigned to Germany through neutral ports was to be captured and all food consigned to Rotterdam was to be presumed consigned to Germany. … The British were determined on the starvation policy, whether or not it was lawful.[6]

The effects of the blockade were soon being felt by the German civilians. In June 1915, bread began to be rationed. “By 1916,” Vincent states, “the German population was surviving on a meager diet of dark bread, slices of sausage without fat, an individual ration of three pounds of potatoes per week, and turnips,” and that year the potato crop failed. The author’s choice of telling quotations from eye witnesses helps to bring home to the reader the reality of a famine such as had not been experienced in Europe outside of Russia since Ireland’s travail in the 1840s. As one German put it: “Soon the women who stood in the pallid queues before shops spoke more about their children’s hunger than about the death of their husbands.”

An American correspondent in Berlin wrote:

Once I set out for the purpose of finding in these food-lines a face that did not show the ravages of hunger. … Four long lines were inspected with the closest scrutiny. But among the 300 applicants for food there was not one who had had enough to eat for weeks. In the case of the youngest women and children the skin was drawn hard to the bones and bloodless. Eyes had fallen deeper into the sockets. From the lips all color was gone, and the tufts of hair which fell over the parchmented faces seemed dull and famished — a sign that the nervous vigor of the body was departing with the physical strength.

Vincent places the German decision in early 1917 to resume and expand submarine warfare against merchant shipping — which provided the Wilson administration with its final pretext for entering the war — in the framework of collapsing German morale. The German U-boat campaign proved unsuccessful and, in fact, by bringing the United States into the conflict, aggravated the famine.

“Soon the women who stood in the pallid queues before shops spoke more about their children’s hunger than about the death of their husbands.”

“Wilson ensured that every loophole left open by the Allies for the potential reprovisioning of Germany was closed … even the importation of foodstuffs by neutrals was prevented until December 1917.” Rations in Germany were reduced to about one thousand calories a day. By 1918, the mortality rate among civilians was 38 percent higher than in 1913; tuberculosis was rampant, and, among children, so were rickets and edema. Yet, when the Germans surrendered in November 1918, the armistice terms, drawn up by Clemenceau, Foch, and Pétain, included the continuation of the blockade until a final peace treaty was ratified.

In December 1918, the National Health Office in Berlin calculated that 763,000 persons had died as a result of the blockade by that time; the number added to this in the first months of 1919 is unknown.[7] In some respects, the armistice saw the intensification of the suffering, since the German Baltic coast was now effectively blockaded and German fishing rights in the Baltic annulled.

One of the most notable points in Vincent’s account is how the perspective of “zoological” warfare, later associated with the Nazis, began to emerge from the maelstrom of ethnic hatred engendered by the war. In September 1918, one English journalist, in an article titled “The Huns of 1940,” wrote hopefully of the tens of thousands of Germans now in the wombs of famished mothers who “are destined for a life of physical inferiority.”[8] The “famous founder of the Boy Scouts, Robert Baden-Powell, naively expressed his satisfaction that the German race is being ruined; though the birth rate, from the German point of view, may look satisfactory, the irreparable harm done is quite different and much more serious.”

Against the genocidal wish-fantasies of such thinkers and the heartless vindictiveness of Entente politicians should be set the anguished reports from Germany by British journalists and, especially, army officers, as well as by the members of Herbert Hoover’s American Relief Commission. Again and again they stressed, besides the barbarism of the continued blockade, the danger that famine might well drive the Germans to Bolshevism. Hoover was soon persuaded of the urgent need to end the blockade, but wrangling among the Allies, particularly French insistence that the German gold stock could not be used to pay for food, since it was earmarked for reparations, prevented action.

In early March 1919, General Herbert Plumer, commander of the British Army of Occupation, informed Prime Minister Lloyd George that his men were begging to be sent home; they could no longer stand the sight of “hordes of skinny and bloated children pawing over the offal” from the British camps. Finally, the Americans and British overpowered French objections, and at the end of March, the first food shipments began arriving in Hamburg. But it was only in July, after the formal German signature to the Treaty of Versailles, that the Germans were permitted to import raw materials and export manufactured goods.

Besides the direct effects of the British blockade, there are the possible indirect and much more damaging effects to consider. A German child who was ten years old in 1918, and who survived, was twenty-two in 1930. Vincent raises the question of whether the miseries and suffering from hunger in the early, formative years help account to some degree for the enthusiasm of German youth for Nazism later on. Drawing on a 1971 article by Peter Loewenberg, he argues in the affirmative.[9] Loewenberg’s work, however, is a specimen of psychohistory and his conclusions are explicitly founded on psychoanalytic doctrine.

Although Vincent does not endorse them unreservedly, he leans toward explaining the later behavior of the generation of German children scarred by the war years in terms of an emotional or nervous impairment of rational thought. Thus, he refers to “the ominous amalgamation of twisted emotion and physical degradation, which was to presage considerable misery for Germany and the world” and which was produced in large part by the starvation policy.

But is such an approach necessary? It seems perfectly plausible to seek for the mediating connections between exposure to starvation (and the other torments caused by the blockade) and later fanatical and brutal behavior in commonly intelligible (though, of course, not thereby justifiable) human attitudes generated by the early experiences. These attitudes would include hatred, deep-seated bitterness and resentment, and a disregard for the value of life of “others” because the value of one’s “own” life had been so ruthlessly disregarded.

A starting point for such an analysis could be Theodore Abel’s 1938 work, Why Hitler Came into Power: An Answer Based on the Original Life Stories of Six Hundred of His Followers. Loewenberg’s conclusion after studying this work is that “the most striking emotional affect expressed in the Abel autobiographies are the adult memories of intense hunger and privation from childhood.”[10] An interpretation that would accord the hunger blockade its proper place in the setting for the rise of Nazi savagery has no particular need for a psychoanalytical or physiological underpinning.

Occasionally Vincent’s views on issues marginal to his theme are distressingly stereotyped: he appears to accept an extreme Fischer-school interpretation of guilt for the origin of the war as adhering to the German government alone, and, concerning the fortunes of the Weimar Republic, he states: “That Germany lost this opportunity is one of the tragedies of the twentieth century. … Too often the old socialists seemed almost terrified of socialization.”

The cliché that, if only heavy industry had been socialized in 1919, then German democracy could have been saved, was never very convincing.[11] It is proving less so as research begins to suggest that it was precisely the Weimar system of massive state intervention in the labor markets and the advanced welfare-state institutions (the most “progressive” of their time) that so weakened the German economy that it collapsed in the face of the Great Depression.[12] This collapse, particularly the staggering unemployment that accompanied it, has long been considered by scholars to have been a major cause of the Nazi rise to power in 1930–33.

These are, however, negligible points in view of the service Vincent has performed both in reclaiming from oblivion past victims of a murderous state policy and in deepening our understanding of twentieth-century European history. There has recently occurred in the Federal Republic of Germany a “fight of historians” over whether the Nazi slaughter of the European Jews should be viewed as “unique” or placed within the context of other mass murders, specifically the Stalinist atrocities against the Ukrainian peasantry.[13] Vincent’s work suggests the possibility that the framework of the discussion ought to be widened more than any of the participants has so far proposed.

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Ralph Raico, Professor Emeritus in European history at Buffalo State College is a senior fellow of the Mises Institute. He is a specialist on the history of liberty, the liberal tradition in Europe, and the relationship between war and the rise of the state. He is the author of The Place of Religion in the Liberal Philosophy of Constant, Tocqueville, and Lord Acton. You can study the history of civilization under his guidance here: MP3-CD and Audio Tape. Send him mail. See Ralph Raico’s article archives.

This review was first published in the Review of Austrian Economics 3, no. 1.

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Notes

[1] Cf. H.C. Peterson, Propaganda for War. The Campaign against American Neutrality, 1914–1917 (Norman, Okla.: University of Oklahoma Press, 1939), especially pp. 51-70, on propaganda regarding German “atrocities.”

[2] Patrick Devlin, Too Proud to Fight: Woodrow Wilson’s Neutrality (New York: Oxford University Press, 1975), pp. 193–98.

[3] Cited in Peterson, Propaganda, p. 83.

[4] Cf. Devlin, Too Proud to Fight, pp. 158–67,191–200; and Thomas A. Bailey and Paul B. Ryan, The Lusitania Disaster: An Episode in Modern Warfare and Diplomacy (New York: Free Press, 1975), pp. 27–33.

[5] Cited in Walter Millis, Road to War: America, 1914–1917 (Boston: Houghton Mifflin, 1935), p. 84. The US government’s bias in favor of the Allied cause is well documented. Thus, even such an “establishment” diplomatic historian as the late Thomas A. Bailey, in his A Diplomatic History of the American People, 9th ed. (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1974), p. 572, states: “The obvious explanation of America’s surprising docility [in the face of British violations of neutrals’ rights] is that the Wilson administration was sympathetic with the Allies from the beginning.” The partisanship of Wilson, his advisor Colonel House, Secretary of State Robert Lansing, and, especially, the American ambassador to England, Walter Hines Page, is highlighted in Bailey’s even-handed account of the entry of the United States into the war (pp. 562–95). The reader may find it an interesting exercise to compare Bailey’s treatment with that from a newer generation of “establishment” authority, Robert H. Ferrell, American Diplomacy: A History, 3rd ed. (New York: Norton, 1975), pp. 456–74. Ferrell gives no hint of the administration’s bias toward Britain. Of the notorious British propaganda document luridly detailing the nonexistent German atrocities in Belgium, he writes: “It is true that in the light of postwar investigation the veracity of some of the deeds instanced in the Bryce Report has come into question” (p. 462). (On the Bryce Report, see Peterson, Propaganda, pp. 53-58, and Phillip Knightley, The First Casualty [New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1975], pp. 83–84.) Ferrell’s account could itself pass muster as somewhat refined Entente propaganda. Lest American college students miss the moral of his story, he ends with the assertion: “It was certainly in the interest of national security to go to war … logic demanded entrance.”

[6] Devlin, Too Proud to Fight, pp. 193, 195.

[7] The British historian Arthur Bryant, writing in 1940, put the figure even higher, at 800,000 for the last two years of the blockade, “about fifty times more than were drowned by submarine attacks on British shipping.” Cited in J.F.C. Fuller, The Conduct of War, 1789–1961 (London: Eyre & Spottiswoode, 1961), p. 178.

[8] F.W. Wile, “The Huns of 1940,” Weekly Dispatch, September 8,1918. Vincent notes that he is citing the article from a book published in Stuttgart in 1940.

[9] Peter Loewenberg, “The Psychohistorical Origins of the Nazi Youth Cohorts,” American Historical Review 76, no. 5 (December 1971): 1457–502. Loewenberg writes, for instance:

The war and postwar experiences of the small children and youth of World War I explicitly conditioned the nature and success of National Socialism. The new adults who became politically effective after 1929 and who filled the ranks of the SA and the other paramilitary party organizations … were the children socialized in the First World War. (p. 1458)

[10] Ibid., p. 1499.

[11] The leading advocate of socialization in Germany after the war was Emil Lederer, whose remarks about Gemeinschaft and Gesellschaft were cited previously. He denied, however, that the socialized economy would be more productive than capitalism. See Karl Pribram, A History of Economic Reasoning (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1983), p. 382.

[12] The recent debate among German economic historians on this question is discussed in Jürgen von Kruedener, “Die Überforderung der Weimarer Republik als Sozialstaat,” Geschichte und Gesellschaft 11, no. 3 (1985): 358-76.

[13] Historiker- “Streit.” Die Dokumentation der Kontroverse um die Einzigartigkeit der nationalsozialistischen Judenvernichtung (Munich: Piper, 1987).

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TRADUCCIóN AL CASTELLANO:

Los estados a lo largo de la historia han persistido en dificultar severamente e incluso prohibir el comercio internacional. Sin embargo, casi nunca las consecuencias de dicho intento (tanto en los resultados evidentes inmediatos como probablemente en los de largo plazo) pueden haber sido tan devastadoras como en el casi del bloqueo naval aliado (realmente británico) a Alemania en la Primera Guerra Mundial. Este bloqueo de hambre pertenece a la categoría de las atrocidades estatales olvidadas del siglo XX. (Igualmente, ¿quién recuerda hoy a las decenas de biafreños muertos por hambre durante la guerra de independencia por la política de los generales nigerianos apoyados por el gobierno británico?) Así, C. Paul Vincent, un veterano historiador y actualmente director de la biblioteca, en el Keene State College en New Hampshire, merece nuestra gratitud por traerlo a la memoria en este estudio erudito y equilibrado.
Vincent recrea eficazmente la atmósfera de júbilo que rodeó al estallido de la guerra que fue en realidad el hito funesto del siglo XX. Mientras que los alemanes estaban poseídos por un sentido casi místico de comunidad (el economista Emil Lederer declaraba que ahora la Gesellschaft [sociedad] se había transformado en Gemeinschaft[comunidad]), los británicos se entregaban a propia forma patentada de hipocresía. El socialista y utópico positivista H.G. Wells, por ejemplo, decía efusivamente: “Me encuentro entusiasmado por esta guerra contra el militarismo prusiano. (…) Toda espada que se empuñe contra Alemania, es una espada que se empuña por la paz”. Well acuñó más tarde el falso lema: “la guerra para acabar con la guerra”.
Mientras continuaba el conflicto, el actual estado socialista que se había venido construyendo durante décadas se desbordó con masivas intrusiones del gobierno en todas las facetas de la sociedad civil, especialmente en la economía. El Kriegssozialismusalemán que se convertiría en un modelo para los bolcheviques en su ascenso al poder es bien conocido, pero, como apunta Vincent: “los británicos alcanzaron un control sobre toda la economía sin parangón con ningún otro estado beligerante”.
En todas partes la apropiación del poder social por el estado estaba acompañada y estimulada por labores de propaganda sin precedentes en la historia. A este respecto, los británicos tuvieron mucho más éxito que los alemanes y su magistral retrato de los “hunos”como diabólicos enemigos de la civilización, perpetradores de todo tipo de“horror” imaginable,[1]servía para enmascarar el peor ejemplo de barbarie de toda la guerra, aparte de las masacres armenias.
A éste lo llama abiertamente Lord Devlin, “la política del hambre”, dirigida contra los civiles de las Potencias Centrales (particularmente Alemania),[2] el plan que se dirigía, como admitía Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo en 1914 y uno de los redactores del plan, a “hacer pasar hambre a toda la población (hombres, mujeres y niños, jóvenes y viejos, heridos y sanos) para que se rinda”.[3]
La política británica contradecía el derecho internacional en dos puntos principales.[4]Primero, respecto del carácter del bloqueo, violaba la Declaración de París de 1856, que había firmado la propia Gran Bretaña y que, entre otras cosas, permitía bloqueos “cercanos”, pero no “distantes”. Se permitía a un beligerante estacionar buques cerca del límite de las tres millas para detener el tráfico con puertos enemigos; no se permitía sencillamente declarar áreas de alta mar que incluyeran las aproximaciones a la costa enemiga fuera de esos límites.
Eso es lo que hizo Gran Bretaña el 3 de noviembre de 1914, cuando anunció, supuestamente en respuesta al descubrimiento de un barco alemán desplegando minas cerca de la costa inglesa, que desde entonces todo el Mar del Norte era área militar, que podía minarse y en la que los barcos neutrales actuarían “bajo su propio riesgo”. Medidas similares respecto del Canal de la Mancha aseguraban que los barcos neutrales se vieran obligados a arribar a puertos ingleses para recibir instrucciones de navegación o recoger pilotos ingleses. Durante este periodo podían ser revisados, evitando el requisito de buscarlos en alta mar.
Eso introduce la segunda y aún más compleja cuestión: la del contrabando. En pocas palabras, siguiendo el camino de la Conferencia de La Haya de 1907, la Declaración de Londres de 1909 consideraba que la comida era “contrabando condicional”, es decir, estaba sujeta a intercepción y captura solo cuando s dirigía al uso de las fuerzas militares del enemigo. Esto era parte del meticuloso trabajo, extendido durante generaciones, de quitar a la guerra sus aspectos más salvajes estableciendo una clara distinción entre combatientes y no combatientes. Entre los corolarios de esto estaba que la comida que no tuviera un uso militar podía transportarse legítimamente a un puerto neutral, incluso si acabara llegando al territorio enemigo. La Cámara de los Lores había rechazado dar su consentimiento a la Declaración de Londres, que, en consecuencia, no tenía vigencia plena. Aún así, como apuntó el gobierno de EEUU al británico al inicio de la guerra, las provisiones de la declaración en general seguían “los principios generalmente reconocidos del derecho internacional”. Como una indicación de esto, el almirantazgo inglés había incorporado la Declaración a sus manuales.
Los británicos empezaron pronto a apretar el dogal alrededor de Alemania expandiendo unilateralmente la lista del contrabando y presionando a los neutrales (especialmente a Holanda, ya que Rotterdam, más que ningún otro puerto, era el foco de las preocupaciones inglesas respecto del aprovisionamiento de los alemanes) para que consintieran sus violaciones de las leyes. En el caso del neutral más importante, Estados Unidos, no hizo falta ninguna presión. Con la excepción del atribulado secretario de estado, William Jennings Bryan, que dimitió en 915, los líderes estadounidenses fueron asombrosamente simpatizantes con el punto de vista británico. Por ejemplo, después de escuchar las quejas del embajador austriaco sobre la legalidad del bloqueo británico, el coronel House, el íntimo asesor de Wilson en asuntos exteriores, apuntaba en su diario: “Olvida añadir que Inglaterra no está ejercitando su poder de una forma objetable, pues está controlada por una democracia”.[5]
Los alemanes respondieron al intento británico rendirles por hambre declarando a los mares alrededor de las Islas Británicas como “zona de guerra”. Entonces los británicos anunciaron abiertamente su intención de incautarse de todos y cada uno de los bienes originados o en camino hacia Alemania. Aunque a las medidas británicas se les dio el aspecto de represalias por las acciones alemanas, en realidad el gran plan se habría urdido y realizado independientemente de cualquier cosa que hiciera o dejara de hacer el enemigo:
Las Órdenes de Guerra del Almirantazgo del 26 de agosto [de 1914] eran muy claras. Iba a capturarse toda la comida consignada a Alemania a través de puertos neutrales e iba a considerarse que toda la comida consignada a Rotterdam estaba consignada a Alemania. (…) Los británicos estaban determinados en su política del hambre, fuera ajustada a derecho o no.[6]
Los efectos del bloqueo se sintieron pronto entre los civiles alemanes. En junio de 1915, el pan empezó a estar racionado. “En 1916”, dice Vincent, “la población alemana sobrevivía con una mísera dieta de pan negro, rodajas de salchichas sin grasa, una ración individual de tres libras de patatas por semana y nabos” y en ese año se perdió la cosecha de patatas. La elección del autor de contar citas de testigos oculares para llevar al lector la realidad de una hambruna como no se había experimentado en Europa fuera de Rusia desde las tribulaciones irlandesas de la década de 1840. Como decía un alemán: “Pronto las mujeres que esperaban en las pálidas colas hablaron más del hambre de sus hijos que de la muerte de sus maridos.
Un corresponsal estadounidense en Berlín escribía:
Una vez salí con el propósito de encontrar en estas colas de comida una cara que no mostrara los estragos del hambre. (…) Inspeccioné con cuidado cuatro largas colas. Pero entre los 300 buscadores de comida no había nadie que hubiera tenido suficiente para comer durante semanas. En el caso de las mujeres y niños más jóvenes, la piel se había pegado a los huesos y no tenía sangre. Los ojos se habían hundido en las cuencas. Había desparecido todo el color en los labios, y los mechones de pelo que caían sobre las caras apergaminadas parecían lacios y famélicos (una señal de que el vigor nervioso del cuerpo desaparecía con la fortaleza física).
Vincent pone la decisión alemana de principios de 1917 de reanudar y extender la guerra submarina contra la marina mercante (que proporcionó a la administración Wilson su pretexto final para entrar en guerra) en el marco del desmoronamiento de la moral alemana. La campaña de los U-boat alemanes resultó un fracaso y, de hecho, al hacer entrar a Estados Unidos en el conflicto, agravó la hambruna.
“Wilson garantizó que se cerrara toda laguna jurídica dejada abierta por los aliados (…) incluso la importación de alimentos por los neutrales se prohibió hasta diciembre de 1917”. Las raciones en Alemania se redujeron a alrededor de mil calorías por día. En 1918, la tasa de mortalidad entre los civiles en un 38% mayor que la de 1913, proliferaba la tuberculosis y, entre los niños, también el raquitismo y los edemas. Aún así, cuando los alemanes se rindieron en noviembre de 1918, los términos del armisticio, redactados por Clemenceau, Foch y Pétain, incluían la continuación del bloqueo hasta que se ratificara el tratado final de paz.
En diciembre de 1918, la Oficina de Salud Nacional en Berlín calculaba que 763.000 personas habían muerto hasta entonces como consecuencia del bloqueo: la cifra adicional a ésta en los primeros meses de 1919 se desconoce.[7] En algunos aspectos, el armisticio supuso la intensificación del sufrimiento, ya que la costa alemana del Báltico estaba ahora efectivamente bloqueada y anulados los derechos de pesca en el Báltico.
Uno de los puntos más notables en la explicación de Vincent es cómo la perspectiva de una guerra “zoológica”,luego asociada con los nazis, empezó a aparecer en la vorágine del odio étnico engendrado por la guerra. En septiembre de 1918, un periodista inglés, en un artículo titulado “Los hunos de 1940”, escribía con optimismo de las decenas de miles de alemanes ahora en los vientres de mujeres famélicas que “están destinados a una vida de inferioridad física”.[8] El“famoso fundador de los boy-scouts, Robert Baden-Powell, expresaba ingenuamente su satisfacción de que la raza alemana fuera arruinada: aunque la tasa de natalidad, desde el punto de vista alemán, pueda parecer satisfactoria, el daño irreparable producido es bastante distinto y mucho más serio”.
Frente a las fantasías genocidas de esos pensadores y el despiadado rencor de los políticos de la Entente deberían considerarse los angustiosos reportajes de periodistas y, especialmente, oficiales británicos del ejército desde Alemania, así como de miembros de la American Relief Commission de Herbert Hoover. Una y otra vez destacaban, aparte de la barbarie del continuo bloqueo, el peligro de que la hambruna bien puedira empujar a los alemanes hacia el bolchevismo. Hoover se vio en seguida convencido de la urgente necesidad de acabar con el bloqueo, pero las disputas entre los aliados, particularmente la insistencia francesa en que las existencias de oro no podrían usarse para pagar alimentos, pues estaban destinadas a las indemnizaciones, impidieron actuar.
A principios de marzo de 1919, el general Herbert Plumer, comandante del Ejército Británico de Ocupación, informaba al Primer Ministro Lloyd George que sus hombres demandaban volver a casa: ya no podían soportar la vista de “hordas de niños flacos e hinchados buscando entre los desperdicios” de los campos británicos. Por fin, estadounidenses y británicos superaron las objeciones francesas y a finales de marzo, empezaron a llegar los primeros cargamentos de comida a Hamburgo. Pero solo fue en julio, después de la firma formal alemana del Tratado de Versalles, cuando se permitió a los alemanes importar materias primas y exportar bienes manufacturados.
Aparte de los efectos directos del bloqueo británico, hay posibles efectos indirectos y mucho más dañinos a considerar. Un niño alemán que tuviera 10 años en 1918 y sobreviviera, tendría 22 en 1930. Vincent plantea la pregunta de si las miserias y sufrimientos por el hambre en Alemania en los primeros años de formación contribuyen a explicar en alguna medida el entusiasmo de la juventud alemana por el nazismo posterior. Partiendo de un artículo de 1971 de Peter Loewenberg, argumenta positivamente.[9]Sin embargo, la obra de Loewenberg es una especie de psicohistoria y sus conclusiones se basan explícitamente en la doctrina psicoanalítica.
Aunque Vincent no las apoye sin reservas, se inclina a explicar el comportamiento posterior de la generación de niños alemanes marcados por los años de la guerra en términos de dificultades emocionales o nerviosas para pensar racionalmente. Así, se refiere a “la ominosa amalgama de emoción retorcida y degradación física, que iba a presagiar una considerable miseria para Alemania y el mundo” y que fue producida en buena medida por la política de hambre.
¿Pero es necesaria una aproximación así? Parece perfectamente factible buscar las conexiones que median entre la exposición al hambre (y los demás tormentos causados por el bloqueo) y el posterior comportamiento fanático y brutal en actitudes humana comúnmente comprensibles (aunque, por supuesto, no por eso justificables) generadas por experiencias anteriores. Estas actitudes incluirían el odio, una profunda amargura y resentimiento y un desprecio por el valor de la vida de “otros”,porque el valor de la “propia” vida hubiera sido despreciado tan despiadadamente.
Un punto de partida para un análisis así podría ser la obra de Theodore Abel de 1938, Why Hitler Came into Power: An Answer Based on the Original Life Stories of Six Hundred of His Followers. La conclusion de Loewenberg después de estudiar esta obra es que “el más sorprendente afecto emocional expresado en las autobiografías de Abel son los recuerdos de adultos de la intensa hambre y privaciones de la infancia”.[10]Una interpretación que pondría al bloqueo del hambre en su lugar apropiado en la aparición del salvajismo nazino tiene ninguna necesidad particular de un fundamento psicoanalítico o fisiológico.
De vez en cuando, las opiniones de Vincent en temas marginales a éste son lamentablemente estereotipadas: parece aceptar una interpretación extrema de la escuela de Fischer de la culpabilidad del origen de la guerra como atribuible solo al gobierno alemán y, respecto de la fortuna de la República de Weimar, dice: “Que Alemania perdiera su oportunidad es una de las tragedias del siglo XX. (…) demasiado a menudo los viejos socialistas parecieron casi aterrorizados ante la socialización”.
El tópico de que si se hubiera socializado la industria pesada en 1919 la democracia alemana podía haberse salvado, nunca fue muy convincente.[11]Cada vez resulta serlo menos ya que la investigación empieza a sugerir que fue precisamente el sistema de Weimar de intervención masiva del estado en los mercados laborales y la extensión de las instituciones del estado del bienestar (el más “progresista” de su tiempo) el que debilitó la economía alemana que se desplomaba ante la Gran Depresión.[12]Este desplome, particularmente el asombroso desempleo que lo acompañó, ha sido considerado desde hace mucho por los investigadores como la mayor causa del ascenso nazi al poder en 1930-33.
Son sin embargo, puntos mínimos a la vista del servicio que ha proporcionado Vincent tanto el rescatar del olvido a las víctimas de una política asesina de estado y en profundizar en nuestra comprensión de la historia europea del siglo XX. Se ha producido recientemente en la República Federal de Alemania una “lucha de historiadores”sobre si la matanza nazi de judíos europeos debería considerarse como “única” o ubicarse dentro del contexto de las matanzas masivas, en concreto las atrocidades estalinistas contra el campesinado ucraniano.[13] La obra de Vincent sugiere la posibilidad de que el marco de la discusión tendría que ampliarse más de lo que haya propuesto hasta ahora cualquiera de los participantes.
Ralph Raico es miembro senior del Instituto Mises. Es profesor de Historia Europea en el Buffalo State College y especialista en la historia de la libertad, la tradición liberal en Europa y la relación entre la guerra y al aumento del estado. Es autor de The Place of Religion in the Liberal Philosophy of Constant, Tocqueville, and Lord Acton.Puede estudiarse la historia de la civilización bajo su guía aquí: en MP3-CD y en casete.
Esta reseña se publicó por primera vez en la Review of Austrian Economics 3, nº 1.
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NOTA de Tresmontes: La versión en lengua española del post publicado por
Ludwig von Mises Institute la hemos tomado del blog FILOSOFÍA CRíTICA.

La “ideología de género”, desenmascarada…

23 de septiembre de 2011

Ya sabemos por qué quienes están contra la familia hablan de “género” y no de “sexo”… Pretenden substituir la biología por la “cultura”  como  raiz y origen de la existencia entre los seres humanos de la diferenciación sexual.  ¿Y qué pasa con los llamados animales irraciomnasles? ¿También entre ellos son de origen “cultural” la diferenciación entre macho y hembra?

…Por su enorme interés, reproduzco seguidamente un artículo publicado en la Revista de la Hermandad del Valle de los Caídos:

Su enlace es  http://www.hermandaddelvalle.org/article.php?sid=6236

IDEOLOGÍA DE GÉNERO COMO FACTOR DE CAMBIO
SOCIAL
Luis Buceta Facorro*

Cuando leemos que el Congreso, en su Comisión de Igualdad,
decidió aportar, con el único voto en contra del Partido Popular, una
Proposición no de Ley registrada por el grupo Socialista, para que el Gobierne
regule, en los recreos, los juegos que deben practicar los niños de Primaria,
«para que se elaboren e impulsen protocolos de juegos no sexistas para que se
implanten y desarrollen en los espacios de juego reglado y no reglado en los
colegios públicos y concertados», solemos pensar que parece mentira que un
órgano tan importante del Estado, pueda dedicarse a estas menudencias, amén de
considerar que es una estupidez que no tomamos en serio, por considerarla
totalmente irracional y contra natura. Pues bien, desgraciadamente, no es un
producto de mentes calenturientas y enloquecidas en un momento de irracionalidad
colectiva sino que estamos ante un paso más de superregulación en orden a lo que
se denomina la Ideología de Género, que en España se está aplicando desde el
Gobierno, como una revolución sigilosa, un nuevo ensayo crítico «que se va
imponiendo de manera inadvertida y sinuosa en el sentido común y en la forma de
pensar de la mayoría de la gente, por ahora no consciente de la manera en que se
está manipulando y cambiando el modelo de sociedad y nuestra forma de vida, como
nos señala Jesús Trillo-Figueroa, en el prólogo de su libro Ideología de
Género
(Libros Libres, Madrid, 2009).Todo empezó con la corriente
que considero absolutamente correcta, de las reivindicaciones de la igualdad
jurídica y de oportunidades para las mujeres igual que la de los hombres
superando las diferencias que se habían producido descaradamente durante siglos.
Concretamente hasta el siglo XIX los papeles femeninos y masculinos han sido muy
estrictos, relegando a la mujer a la esfera privada del hogar, con una absoluta
tutela por parte de maridos y padres. Por ejemplo el Código Civil de 1889,
establecía que el marido era el único representante del matrimonio, y era el
administrador único de los bienes de sociedad conyugal, excepto los
parafernales, es decir, los bienes que ellas aportaban al matrimonio, pero, aún
en este caso, sin la autorización del marido tampoco podían manejar, gravar o
hipotecar estos bienes, así como comparecer en juicio. El voto femenino es del
primer tercio del siglo XX, es decir, prácticamente, de nuestros días.En
el siglo XIX se inicia un movimiento feminista y hay abundante literatura
profeminista en lo que podríamos llamar el feminismo de equidad «que,
sencillamente, se fundamenta en la creencia en la igualdad legal y moral entre
hombres y mujeres. La mujer, decía y dice, el movimiento feminista, está
sometida a un sistema patriarcal opresor y ha de liberarse de esta situación,
buscando el pleno reconocimiento de la igualdad. El feminismo y el movimiento
feminista buscarán, y pienso que en ello, hoy, estamos todos de acuerdo, la
igualdad de trato y de oportunidades para la mujer, dejando claro que se trata
de una igualdad de oportunidades en el punto de partida y de igualdad de
oportunidades en el punto de llegada, es decir, de resultados. Realmente este
objetivo, con mayor o menor dificultad, está logrado hoy día y, cada vez más,
hacia el futuro en que la mujer está alcanzando cotas de conocimiento y
capacitación indudables. Diría más, la actitud de las mujeres, hoy, es de
conquista y afán de llegar a los más altos puestos, arroyando en los estudios a
los hombres y, definitivamente, en todos los accesos mediante oposiciones o
concurso serios. El hombre, nuestros jóvenes masculinos, salvo una minoría, se
encuentran en una situación apática ante el estudio y el esfuerzo. Esto se
comprueba en la Universidad, en la que, salvo en las carreras técnicas, el tanto
por ciento de mujeres es mayor en número y en notas, lo cual claramente va a
repercutir posteriormente en el acceso a los puestos en la sociedad.Es
preciso distinguir entre el feminismo y el movimiento feminista de equidad e
igualdad de oportunidades, del actual feminismo radical que adopta la teoría de
género y la convierte en ideología política y social que busca la igualdad
radical del hombre y la mujer. Esta ideología que es la que encarna y adopta el
feminismo radical socialista, se caracteriza por «un conjunto sistemático y
coherente de ideas encerrado en sí mismo, sobre la base de unos principios
simples y sencillos, que pretenden dar una interpretación total de la realidad,
del sentido de la vida, de la sociedad y de la historia. Se trata de un
reduccionismo, porque explica la totalidad desde una parte: la política y el
sexo. Estamos, pues, ante un doble reduccionismo: político y sexual
(Trillo-Figueroa 2009; 16).Como nos recuerda José María Méndez,
Presidente de «Estudios de Axiología», «cuando ha estallado alguna revolución,
siempre ha habido algún pensador, que unos cincuenta años antes sembró las
funestas semillas que provocarían luego el devastador incendio».
Independientemente de que no todas las semillas sean funestas, ni todas las
revoluciones nefastas, en nuestro caso estamos ante una concepción que corrobora
lo dicho por José María Méndez. Hay «funestas semillas» y, consecuentemente,
«devastador incendio». Las semillas están sembradas en una línea en la que,
aunque la nómina es muy amplia y con lejanas raíces, podemos señalar, en el
siglo XX, a Simone de Beauvoir, Sartre, Foucault, Derrida, Marcuse, Reich y tres
mujeres que fundamentaron esta ideología: Kate Millet, Germain Freer y Shulamith
Firestone.

Las constantes ideológicas se pueden resumir en lo siguiente:1. El principio de que la diferencia entre los sexos no es algo natural
sino producto de una práctica social, es decir un «constructo social». El género
es una construcción cultural radicalmente independiente del sexo, viene a ser un
artificio libre de ataduras. No existe el sexo ni la diferencia sexual entre el
varón y la mujer como una realidad natural propia del ser humano, sino sólo
existen géneros, es decir, estilos, roles o papeles sociales opcionales en la
conducta sexual del individuo. Por consiguiente, si el sexo no es algo
predeterminado por el nacimiento, es consecuencia de una elección o deseo de
cada persona. El deseo se eleva así a categoría ética y jurídica.Simone
de Beauvoir, al inicio de su obra El Segundo Sexo, afirma que la mujer
no nace, se hace: «No se nace mujer: llega una a serlo» (Beauvoir 1081; 13). Es
indudable que está influida por el existencialismo y marxismo de Jean-Paul
Sartre, del que fue compañera, aplicando su principio de que la existencia puede
a la esencia. Tema arduo en el que no podemos detenernos, aunque sí dar una
breve explicación. La filosofía ha distinguido entre «esencia», lo que el hombre
es y la «existencia», aquello por lo que un hombres es real y concreto. La
existencia dota de realidad concreta a la esencia, y ambas se presentan unidas
en cada ser concreto, pero partiendo de la esencia o naturaleza del ser humano
que es lo que lo define según su especie, pero con una naturaleza sexuada
femenina o masculina que forma parte de su persona. Jean-Paul Sartre (1999),
defiende un presupuesto radical distinto: la existencia es previa a la esencia,
planteando que si Dios no existe, hay por lo menos un ser que existe antes de
poder ser definido y este ser es el hombre, no definible, porque empieza por no
ser nada, no hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla, por lo
que el hombre es un producto de sí mismo, un resultado de su libertad. En este
pensamiento se basa Simone de Beauvoir (1981), cuando sostiene que la mujer es
un ser que se hace al proyectarse en el mundo, sin ninguna determinación o
naturaleza previa, ni por tanto naturaleza femenina.2. Cada persona
debe elegir libremente el género al que le gustaría pertenecer, según la
orientación sexual que desea en cada momento o etapa de su vida. De aquí que
esta ideología fuese asumida, desde el primer momento por movimientos radicales
como el movimiento gay, de homosexuales y lesbianas. La diferencia sexual es la
primera alienación del ser humano, impuesta por la vida social y la cultura, a
través, especialmente de instituciones socializadoras como la familia y el
matrimonio, por ello, un objetivo fundamental de la tarea política debe ser
hacer desaparecer todo lo que perpetúa esa alienación. Como señaló Simone de
Beauvoir (1981), contundente y base de la teoría de género: La mujer casada es
esclava, condenada a la repetición: no influye sobre el porvenir; no se supera
hacia la colectividad a no ser por mediación del marido y está especialmente
esclavizada por la función reproductora; por la maternidad. Como consecuencia de
todos sus planteamientos, de Beauvoir concluye que la mujer debe emanciparse en
una doble dirección: por un lado, del dominio y de la explotación del varón y,
por lo tanto de las instituciones que sirven a este fin tales como el matrimonio
y la familia; así como de la represión sexual a la que ha estado sometida por la
religión y la moral tradicional. De otra parte, debe emanciparse de su propio
cuerpo, repudiando la maternidad. De aquí se deduce que están muy claras las
instituciones que hay que combatir: el matrimonio, la familia, la religión, la
moral tradicional y la maternidad. Pero no se trata de simples ideas, hay que
convertirlas en una realidad que transforme la sociedad mediante la revolución
feminista, que encarnan las feministas radicales socialistas. Se trata de
construir un nuevo modelo de Sociedad.3. La ideología de género que
conecta con el nihilismo y el subjetivismo moral, que condenan al relativismo en
virtud del cual cada persona decide por sí misma qué es el bien y qué es el mal,
también conecta con el marxismo que postula un igualitarismo absoluto y el
camino de la praxis revolucionaria. Pero esta identificación que ha llevado a
considerar que constituye «el nuevo nombre del marxismo» tiene sus matizaciones.
En su obra, publicada en 1976, Shulamith Firestone, feminista de pro, reformuló
el feminismo como un proyecto radical, en el sentido marxista, apuntando a la
raíz del problema. La ideología del feminismo radical debe convertirse en una
alternativa al marxismo como solución global. Se basará en un «nuevo
materialismo histórico», en el cual en lugar de desarrollar una interpretación
materialista y económica de la historia, realizará una interpretación sexual de
aquella: la dialéctica del sexo. Se trata de «aquella concepción del curso
histórico que busca la causa última y la gran fuerza notoria de todos los
acontecimientos en la dialéctica del sexo: en la división de la sociedad en dos
clases biológicas diferenciadas con fines reproductivos, hombre y mujer, y en
los conflictos de dichas clases entre sí». Se ha sustituido o se ha puesto por
encima de la lucha de clases, la lucha de sexos. Hay pues un objetivo
revolucionario que transformaría la sociedad, pues la revolución de las mujeres
para controlar los medios de reproducción es paralela a la revolución del
proletariado para controlar los medios de producción, y, como dice, hoy es
técnicamente posible: la píldora, el aborto, etc. Hay pues que abolir la familia
biológica, pues su abolición «tendrá como efecto la liberación sexual y la
liberación consecuente de la cultura», sino también una nueva forma de
vida.

4. La extrema izquierda surgida a finales de los 70, en la que se
engloba el feminismo radical, cambió sus tácticas revolucionarias para
conquistar el poder, propias de la revolución clásica violenta desde arriba, por
la revolución desde abajo, mediante la conquista del poder a través de la
infiltración cultural, comenzando por la educación y continuando por los medios
de comunicación. Su modelo fue la revolución cultural marxista-maoista que trató
de destruir la milenaria cultura china con una eliminación o reeducación
sistemática de los sospechosos, especialmente intelectuales, mediante un lavado
de cerebro. Objetivo: nueva ideología, nueva cultura, nuevas costumbres, nuevos
hábitos. Aquí, en Occidente, se han seguido los planteamientos, en el campo del
marxismo, formados por Antonio Gramsci. Lo importante es conquistar el poder,
mantenerlo y conservarlo. La idea propulsora del pensamiento gramsciano es que
la revolución nunca se realizará verdaderamente mientras no se produzca, de un
modo en cierto modo orgánico y dialéctico, dentro de lo que llama una cultura,
que es lo que habrá de desmontar y sustituir al propio tiempo que se utiliza. La
vida humana para Gramsci, es un entramado de convicción, sentimiento, emociones
e ideas; es decir, creación histórica y no naturaleza. Si se cambian los
valores, se modifica el pensamiento y nace así una cultura distinta, y arma
principal, para ello, será la lingüística, que penetre en el lenguaje coloquial,
alterando el sentido de las palabras y sus connotaciones emocionales hasta crear
en quien hable una nueva actitud espiritual. Como ya sabemos en psicología
social, para cambiar las conductas, hay que cambiar las actitudes. Esta labor se
realizará actuando sobre los centros de irradiación cultural, universidades,
foros públicos, medios de difusión, etc., en los que, «aparentando respetar su
estructura y aún sus fines, se inoculará un criticismo que les lleve a su propia
destrucción», y todo ello mediante el pluralismo ideológico de la democracia.
Este análisis de sobre el qué y el cómo de la revolución cultural que propugna
Gramsci, es de una claridad meridiana.

5. Efectivamente, el lenguaje y
su utilización va a ser clave de entendimiento de la penetración social de la
ideología. La estrategia, como afirma Jorge Scala en su obra La
Ideología
de Género o el Género como Herramienta de Poder
(Sekotia, Madrid, 2010), tiene tres etapas: «a/ La primera consiste en utilizar
una palabra del lenguaje común, cambiándole el contenido en forma subrepticia;
b/ luego, se va «bombardeando» a la opinión pública, a través de los medios de
educación formales –la escuela, medios de masa–. En ellos se utiliza el viejo
vocablo, pero girando progresivamente hacia el nuevo significado del mismo; y c/
finalmente la gente acepta el término antiguo, con el nuevo contenido». Y nos
pone un ejemplo directo con la palabra «género»: «Al comienzo, se usan los
términos sexo y género, de modo intercambiable, como si fueran sinónimos y
luego, cuando la gente se acostumbró a utilizar la palabra género, se le va
añadiendo, imperceptiblemente, el nuevo significado de “sexo construido
socialmente”, por contraposición al sexo biológico. El proceso final, es el
común de los mortales hablando de género, como una autoconstrucción libre de la
propia sexualidad; aún cuando esto no es posible. Y la afirmación de que es
posible lo imposible, exterioriza el “lavado de cerebro” de buena parte de la
sociedad» (Scala, 2010, 10-11).

La ideología de género utiliza palabras
que podemos llamar «talismán» como: opción, igualdad, derechos, salud,
matrimonio, familia, etc., que tienen por sí mismo un sentido y aceptación
generalizada, y centrales en el lenguaje político-social de uso normal y
corriente. Desde esta perspectiva se van introduciendo palabras y exposiciones
de nuevo significado pero difíciles, en muchos casos de rechazar: «opción
sexual», «igualdad sexual y de género», «derechos sexuales y reproductivos»,
«salud sexual y reproductiva», «empoderamiento de la mujer», «patriarcado»,
«sexismo», «ciudadanía», «derecho al aborto», «embarazo no deseado», «tipos de
familia», «matrimonio homosexual», «parentalidad», «homofobia», «criatura», y un
largo etcétera que los oímos, hoy, con frecuencia y como normales y aceptados en
los medios de comunicación.

Aunque muchos irán saliendo a medida que
avancemos en esta exposición, quiero aclarar el significado de algunos de ellos:
«Genero»: sexo construido socialmente, y la libertad para construir
individualmente el propio género implica una «autonomía absoluta» y a esa
elección absolutamente autónoma se le denomina «opción sexual». Los medios para
evitar los embarazos y enfermedades de transmisión sexual constituyen los
«derechos sexuales y reproductivos» sería el ejercicio de la sexualidad
apetecida por cada quien sin contraer ninguna enfermedad. El sistema imperante
hasta nuestros días ha sido el «patriarcado» que implica el total dominio del
hombre sobre la mujer, mediante una radical diferenciación de funciones: el
hombre hacia fuera, realizándose plenamente en su profesión y la vida pública y
la mujer hacia adentro, relegada al hogar, la reproducción y el cuidado de los
hijos. De aquí la necesidad y el objetivo del «empoderamiento» de la mujer, que
significa superar la desigualdad de género, consiguiendo ser partícipe del poder
político, económico y social accediendo plenamente al trabajo y la vida pública.
En definitiva, la mujer conquista el poder en todos los ámbitos y sin
restricciones en tipos de trabajos ni funciones. De aquí que frente a la
«desigualdad de género», producida por el «patriarcado», hay que conseguir la
«igualdad de género» que significa que hombres y mujeres son iguales, en el
sentido de idénticos y por consiguiente absolutamente intercambiables. De este
planteamiento surgen conceptos que pueden atentar a esta igualdad y libertad:
«sexismo» que representa cualquier limite puesto a la conducta sexual y
«homofobia» que es considerar que las relaciones naturales entre los seres
humanos son las heterosexuales ya que esto implicaría tener fobia a la igualdad
entre los géneros, entendida esta igualdad como identidad.

La
preocupación y ocupación del lenguaje es característica destacada de esta
ideología. En su obra Sexismo Lingüístico, María Ángeles Calero señala
que una de las manifestaciones de la discriminación que han sufrido las mujeres
es la lingüística. En las sociedades patriarcales los sistemas presentan una
marcada óptica masculina, que es lo que se llama «androcentrismo». De aquí que
hay que emplear la técnica del «desdoblamiento» que consiste en establecer una
clara distinción en la designación lingüística de ambos géneros, separando la
referencia a cada uno y designando con géneros gramaticales distintos a
personas, instituciones y cosas. La consecuencia es el «barbarismo» empleado con
demasiada frecuencia y que desgraciadamente ha calado en la generalidad de la
gente, de «los ciudadanos», «las ciudadanas», «todos» y «todas», etc., que ha
llevado a que una ministra socialista se atreviera a decir «miembros» y
«miembras». Al respecto incluso el parlamento Europeo, en un informe de 13 de
Febrero de 2008, ha tenido que señalar que la forma correcta de hablar es
utilizar el principio de neutralidad en cuanto al género y como nos transcribe
Trillo-Figueroa (2009): «la utilización de los genéricos gramaticales o
desdoblamiento (los ciudadanos y las ciudadanas) puede constituir un recurso
admisible en el lenguaje oral pero no resulta apropiado en documentos de
carácter formalۚ». Con respecto a estas reiteraciones la Academia es muy clara:
«El empleo de circunloquios y sustituciones inadecuadas: diputados y diputadas
electos y electas, en vez de diputados electos, o llevaré los niños y las niñas
al colegio en vez de “llevare los niños al colegio”, resulta empobrecedor». En
este terreno las radicales han librado su particular batalla contra la Real
Academia de la Lengua, y el caso más claro de la búsqueda de nuevos términos que
reflejen los conceptos que quieren definir es la expresión «violencia de
género». A este respecto, el 19 de Mayo de 2004 se publicó el «Informe de la
Real Academia Española sobre la expresión de violencia de género». En este
informe se analiza esta locución desde el punto de vista lingüístico, recordando
que es una expresión originada en el inglés con ocasión de la Conferencia de ONU
sobre la Mujer celebrada en Pekín en 1995 y planteándose su posible uso en
español. Textualmente el dictamen determina: «La palabra género tiene en español
los sentidos generales de “conjunto de seres establecido en función de
características comunes” y “clase o tipo”: Hemos clasificado sus obras por
géneros; ese género de vida puede ser pernicioso para la salud. En gramática
significa “propiedad de los sustantivos y de algunos pronombres por la cual se
clasifican en masculino, femeninos y, en algunas lenguas, también en neutros”:
el sustantivo “mapa” es de género masculino. Para designar la condición
orgánica, biológica, por la cual los seres vivos son masculinos o femeninos,
debe emplearse el término sexo: las personas de sexo femenino adoptaban una
conducta diferente. Es decir, las palabras tienen género (y no sexo), mientras
que los seres vivos tienen sexo (y no género). En español no existe tradición de
uso de la palabra género como sinónimo de sexo». Por lo que la Real Academia de
la Lengua concluye que en nuestro idioma no se puede emplear violencia de género
sino «violación sexual» o «violencia doméstica». A mayor abundamiento, en la
Nueva Gramática de la Lengua Española, aceptada por las
veintidós Academias de la Lengua se ratifica con meridiana claridad: «Género es
una propiedad de los nombres y de los pronombres, tiene carácter inherente y
produce efectos en la concordancia con los determinantes, los adjetivos… y no
está relacionado con el sexo biológico. Las personas no tenemos género, tenemos
sexo. De ahí, que la expresión “violencia de género” sea incorrecta porque la
violencia la cometen las personas, no las palabras. En nuestra lengua se debe
decir violencia sexual o violencia doméstica, como nos indica la Real Academia
Española». Es evidente que escribir bien y con propiedad es fundamental como
expresión del pensar en libertad y ayuda a los demás para hacerlo y comunicarnos
libremente. Bien es verdad que el lenguaje de los móviles no está ayudando en
este sentido y así, por ejemplo, hay que señalar que la arroba (@) no es una
letra, por más que quieran emplearla con el doble sentido de género.

El Feminismo Radical en España

Estamos, según la
autora feminista Amelia Valcarcel (2006), en la tercera ola del feminismo en la
que los temas centrales son el poder y el sexo, constituyendo esta fase en la
que el feminismo radical se convierte en ideología de género. En esta fase el
reto está en dos tipos de agenda: «contra la honestidad» y la «agenda del
poder». El radicalismo español de la tercera ola nace en las aulas
universitarias y en las generaciones que llegan a ellas al filo de los setenta y
su objetivo era, fundamentalmente, «contra la honestidad». En la agenda radical
estaban los derechos sexuales y reproductivos, que envolvían la libre práctica
del sexo, el divorcio, la anticoncepción y el aborto, lo cual, según Valcárcel,
está cumplido en España, ya que en los últimos treinta años se han producido
cambios valorativos irreversibles, viniendo a establecer una «nueva eticidad
femenina». España, nos dice, vivía en el fundamentalismo católico, estando la
Iglesia constituida en el máximo interprete de la realidad y se aplicaba a ello
reviviendo la representación escolástica del mundo. Este ataque, como objetivo
primordial, a la Iglesia Católica, prácticamente se reproduce en todas las
representantes del feminismo español. Así, también, Celia Amorós, otra ínclita
representante de esta corriente, señala que la revolución feminista exige una
transformación social que se ve impedida por la existencia de una ética
normativa fija, añade que «el enemigo de la moral es por tanto la religión».

El feminismo radical en España se encarna en la Universidad y hay
abundantes profesores que, a su vez, desde la década de los setenta, han ido
formando a profesionales que hoy están en todos los ámbitos de la educación y de
los sectores más variados de la vida pública, especialmente en órganos
municipales y autonómicos copando los organismos dedicados específicamente a la
mujer y a la educación. En este llegar al poder político no debemos olvidar que
han llegado al consejo de Ministros con el gobierno socialista, en Ministerios
de relevancia, así como a los órganos consultivos y judiciales. Hoy están
prácticamente en la urdimbre de la vida política española. Según datos sacados
de la obra de Trillo-Figueroa (2009) podemos rastrear el periplo vital de
algunas destacadas feministas radicales españolas. Amelia Valcárcel nació en
1942, en Madrid, y es catedrática de Ética y Política de la UNED. Fue finalista
del premio Nacional de ensayo por su obra Hegel y la Ética. En 1993 fue
consejera de educación, cultura, deportes y juventud del gobierno del Principado
de Asturias con el PSOE. En 1994 fue finalista del Premio Nacional de Ensayo por
su obra Del miedo a la Igualdad; en 1995 es nombrada directora de
Leviatán, revista de pensamiento político editada por la Fundación Pablo
Iglesias. En 1996 se afilia al PSOE. A partir de 1997 forma parte del jurado de
los premios Príncipe de Asturias y actualmente es miembro del Consejo de Estado.
Celia Amorós, nacida en 1945, considerada la más caracterizada filósofa radical
española, es doctora por la Universidad de Valencia, obtiene en 1985 al Cátedra
de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid en el Departamento de
Teoría del Conocimiento, y de 1989 a 1993 ha dirigido el Instituto de
Investigaciones Feministas de la Complutense. Es una intelectual muy activa con
asistencia a Congresos nacionales e internacionales, conferencias, dirección de
tesis doctorales y significativas publicaciones. En 2006, ha obtenido el Premio
Nacional de Ensayo por su obra Feminismo y Partidos Políticos.

Tanto Amalia Valcarcel como Celia Amorós sostienen que el feminismo es
hijo de la Ilustración: es heredero directo de los conceptos ilustrados y es
ilustrado él mismo. Sin embargo, la Ilustración realmente en sus ideales de
libertad, igualdad y fraternidad y en la emancipación de criterios externos y
proclamar la autonomía moral se dirigía sólo a la parte masculina dejando fuera
y relegadas a las mujeres a la vida privada y doméstica, por lo que «las
feministas deben construir una crítica al tiempo que también un proyecto para
conseguir los ideales de emancipación establecidos por la Ilustración». Se trata
pues de una emancipación y de un proyecto para conseguirla con plenitud. La
ideología de género aparece así como un proyecto ético, un proyecto perfectivo,
atinente al deber ser de «la mujer nueva» y de la «transformación revolucionaria
de las relaciones entre los sexos» (Posada 2000; 45). En esto consiste el nuevo
concepto de ciudadanía, para cuya obtención es necesario realizar el paradigma
del reconocimiento del «reconocimiento», que es lo que hace posible la «justicia
sexual» propia del feminismo, más allá del liberalismo y del socialismo. Como
dice Alicia Miyares (2003), en su obra Democracia Feminista, la idea
del reconocimiento tiene por objeto erradicar las tres estructuras que
diferencian entre los sexos: las «ideologías de género», «las normas sexuales» y
los «estereotipos de sexo», para alcanzar lo que Celia Amorós llama «genérico
emancipador». Ello se logra mediante la «educación cívica» en el nuevo concepto
feminista radical de «ciudadanía», de «igualdad» y de
«reconocimiento».

Alicia Miyares es la discípula mas acreditada de Amelia
Valcárcel, es Doctora en Filosofía y forma parte del Consejo Rector del
Instituto Asturiano de la Mujer y secretaria de la Asociación Española de
Filosofía «María Zambrano». Luisa Posada Kubissa es profesora de la Universidad
Complutense de Madrid en el Departamento de Filosofía y tiene una obra sobre
Celia Amorós (Ed. Orto. Madrid. 2000).

Para corroborar este
componente universitario que lógicamente impregna al nivel universitario y a las
nuevas generaciones, de ideología de genero, citaré, por último, sin carácter
exhaustivo: Ana de Miguel Álvarez, profesora titular de la Universidad de la
Coruña, Ángeles J. Perona, profesora titular de la Complutense de Madrid, la
argentina nacionalizada española, Alicia H. H. Puleo, directora de la Cátedra de
Estudios de Género de la Universidad de Valladolid, Asunción Oliva Portoles,
catedrática de Instituto de Filosofía, Cristina Molina Petit doctora en
Filosofía miembro del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad
Complutense y Raquel Osborne, profesora titular de Sociología del Género de la
UNED.

El empoderamiento de la mujer es un hecho en nuestras sociedades
occidentales, lo cual es un hecho positivo como igualdad y desarrollo de las
personas, pero que éste se lleve a cabo desde la perspectiva de la ideología de
género, representa una distorsión perversa de la naturaleza humana. Es indudable
que, en el caso de España, la Universidad, las instituciones educativas a todos
los niveles y, por descontado en todas las consejerías, institutos y concejalías
dedicadas a la mujer, que en los últimos años han surgido por doquier,
prevalecen en su responsabilidad mujeres que defienden, practican y aplican la
ideología de género, como expresión de un progresismo revolucionario que
alumbrará una nueva sociedad. Esta expansión ha dado lugar a que «España ha sido
el único país Occidental en el que la ideología de género ha llegado al poder
constituida en la nueva ideología del Partido Socialista; por esa razón, España
se ha convertido en el campo de ensayo de todas sus propuestas, que se van
imponiendo paso a paso como si hubiese un plan premeditado para ello». Desde la
perspectiva política existe una agenda, que está siendo puesta en práctica por
el socialismo en el poder; «una agenda pensada y elaborada durante muchos años y
cuyo resultado supondrá nueva revolución cultural en nuestro país, pionero a
este respecto en el mundo occidental» (Trillo-Figueroa, 2009; 145).

Hay
que decir que nuestras feministas radicales no son las «madres de la ideología,
sino que responden a un movimiento occidental, del cual no podemos ocuparnos en
este trabajo, pero sí indicar, que además de los precedentes filosóficos de la
«muerte de Dios», hay entre otras, tres grandes representantes del feminismo
radical en Occidente, cuyas vidas atormentadas y desquiciadas no son
precisamente ejemplares, pero cuya influencia es un hecho incuestionable: Kate
Millet (Minesota, 1934) con sus obras Política sexual; En pleno
Vuelo
y Revolución Sexual y la Liberación de los Niños; Germaine
Greer (Melbourne, 1939) que publica La Mujer Eunuco y Sexo y
Destino
; Shulamith Firestone (Otawa, 1945) autora de La
Dialectica
de Sexo. A esta última se le otorgó el Premio Príncipe
de Asturias, 2003, por «su aportación de una perspectiva complementaria en el
diálogo de las culturas». Por descontado, todas estas obras están editadas en
España.

Lógicamente, lo dicho no quiere indicar que no hay una fuerte
reacción y rechazo por parte de una gran mayoría a las mujeres de esta
estridente ideología, que la gran mayoría no conoce, pero que va arraigando en
la conciencia colectiva en su terminología y conceptos de libertad e igualdad.
En 1972 la periodista italiana Oriana Fallaci, le pregunta a la primera ministra
de Israel, Golda Meir sobre el movimiento femenino de liberación y, ésta le
respondió: «¿Se refiere a esas locas que queman sostenes y andan por ahí
desquiciadas y odian a los hombres? Son locas. Locas. ¿Cómo se puede aceptar a
locas como esas, para quienes quedar encinta es una desgracia y tener hijos es
una catástrofe? ¡Si es el privilegio mayor que nosotras las mujeres tenemos
sobre los hombres!».

La aplicación de la Ideología de Género en
España

La ideología de Género, de la mano de las feministas
radicales socialistas, desde el Gobierno Socialista, se está aplicando en
España, mediante diversas acciones normativas que las introducen de una manera
práctica en la vida de la sociedad española. La lucha contra la violencia de
género se convierte en la estrategia política fundamental de la ideología de
género. Es lo que algunos llaman el «feminismo victimista». Cuando llega al
poder el partido socialista se presentaron como si anteriormente no hubiera
habido ninguna norma o plan de lucha contra la violencia doméstica y que España
era el reino de la violencia que las feministas justicieras del socialismo
limpiarían de toda huella de machismo. Pues, mal que les pese, no era así. El
gobierno del partido popular ya aprobara leyes que trataban este tema: Ley
Orgánica 11/2003 de medidas concretas en materia de seguridad ciudadana,
violencia doméstica e integración social de los extranjeros, y, como
consecuencia, la Ley Orgánica 15/2003 que modificaba el Código Penal y la Ley
27/2003 reguladora de la orden de protección de las víctimas de la violencia
doméstica, así como dos «planes integrales contra la violencia doméstica»
(1998-2001 y 2001-2004).

Para las radicales feministas socialistas esto
no era suficiente, pues ellas pretendían luchar contra lo que llamaban «machismo
criminal» e introducir el concepto de «violencia de género». Por esto, nada mas
llegar al poder promulgan la Ley Orgánica 1/2004, de «medidas de protección
integral contra la violencia de género». La ley trata de proteger exclusivamente
al género femenino, es decir, la violencia manifestada por los hombres sobre las
mujeres como consecuencia de la «desigualdad existente». Lejos está la
protección jurídica de la violencia de un género sobre el otro, sino que el bien
jurídico protegido es exclusivamente el femenino en su integridad física, frente
al maltrato «en el seno de las relaciones de pareja, la agresión sexual y el
acoso», por una actitud propia del hombre que considera a la mujer inferior. En
su exposición de motivos se dice textualmente «La violencia de género no es un
problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el
símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de
una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por
ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de
libertad, respeto y capacidad de decisión». Podemos observar que ya se ha
introducido el concepto radical de «violencia de género» y se ha proclamado que
«lo privado es público», objetivos manifestados por las feministas radicales
desde el principio. Se habla de la carencia de unos derechos básicos de
«libertad, respeto y capacidad de decisión» que no en sus mínimos, sino
plenamente y de forma absoluta estaban reconocidos desde veinte años antes y
ratificado por nuestra Constitución de 1978 y por las leyes, que antes hemos
señalado, sobre la violencia doméstica. La cuestión es que han conseguido hacer
creer a la generalidad que gracias a los socialistas este gran problema está
planteado adecuadamente, aunque, hasta ahora, desgraciadamente, no parezca que
vaya a desaparecer, a pesar de los esfuerzos de las radicales.

De otra
parte está lo que llaman la «ampliación de derechos», que se basa en el derecho
a la igualdad, que para obtenerla la mujer ha de tener la plena y soberana
decisión sobre la interrupción del embarazo, sobre la anticoncepción o la
maternidad. Así mismo es fundamental la libre orientación sexual e identidad de
género, que implica la posibilidad de optar por una u otra orientación sexual,
es decir: heterosexual, bisexual, transexual, lesbiana u homosexual. Este
derecho da lugar a una concreta identidad de género libremente
elegido.

Todo este programa de «deconstrucción» se lleva a cabo mediante
la Ley 13/2005, la Ley 2/2007 y la Resolución del 29 de Junio de 2005, todas
promulgadas por el gobierno socialista. Estas leyes y resolución hablan de sexo,
pero para dominar y poner de manifiesto ante la opinión pública, «una larga
trayectoria de discriminación a lo largo de la historia basada en la orientación
sexual». La Ley 13/2005, por la que se modifica el Código Civil en materia de
derecho a contraer matrimonio y la Resolución del 29 de Junio de 2005, sobre
matrimonios civiles entre personas del mismo sexo. Con el matrimonio homosexual
se cumple el gran objetivo de resignificar el matrimonio entre hombre y mujer,
unidad mínima y básica del orden social que asegura la continuidad de la especie
y del orden social, mediante la socialización de sus miembros. La
resignificación del matrimonio se manifiesta, también, en el lenguaje, pues las
referencias de marido y la mujer se han sustituido por la mención a los
«conyuges» y a «los consortes».

Superado y neutralizado el concepto
histórico del matrimonio el siguiente paso ha sido neutralizar el sexo. La Ley
3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención de sexo en las
personas, concede todo tipo de facilidades para llevar a cabo el cambio de
identidad de género, «cuando dicha inscripción no se corresponde con su
verdadera identidad», y para ello basta acreditar «la existencia de disonancia
entre el sexo morfológico o género fisiológico, inicialmente inscrito y la
identidad de género sentida por el solicitante o sexo psicosocial, así como la
estabilidad y persistencia de esa disonancia». Esta Ley se enmarca dentro de las
llamadas «políticas de igualdad» que quieren dar un nuevo enfoque a los derechos
humanos a través de las normas jurídicas, consagrando los conceptos de
«orientación sexual» e «identidad de género», tal como lo establece al Estatuto
de Autonomía de Andalucía (LO 2/2007), cuyo artículo 35 dice: «todos tienen
derecho a que se respete su orientación sexual y su identidad de género. Los
poderes públicos promoverán políticas para garantizar el ejercicio de estos
derechos».

La «deconstrucción» del matrimonio lleva a la «deconstrucción»
de la familia, mediante los llamados modelos de familia. En el Estatuto de
Autonomía de Cataluña se establece la protección por los poderes públicos de
«las distintas modalidades de familia previstas en las leyes». El de «modelos de
familia» es uno de los conceptos más queridos por el feminismo socialista
español. Así Rosa Regás afirma que «no hay un modelo de familia y de convivencia
porque cada cual tiene que inventársela en función de sus apetencias, de sus
necesidades y de la historia que lo o la acompaña». Contribuye a esta
«deconstrucción» la ley conocida por el «divorcio exprés». Esta es la Ley
15/2005, «por la que se modifica el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento
Civil en materia de separación y divorcio», que representa la posibilidad del
divorcio sin causa, y en cualquier momento a partir de transcurridos tres meses
de la celebración del matrimonio. Esta ley, según su exposición de motivos
representa «el evidente cambio en el modelo de concebir las relaciones de pareja
en nuestra sociedad […] así pues, basta con que uno de los esposos no desee la
continuación del matrimonio para que pueda demandar el divorcio, sin que el
demandado pueda oponerse a la petición por motivos materiales y sin que el juez
pueda rechazar la petición».

Otro objetivo de la ideología de género es
la emancipación de la maternidad, que se ha introducido en España, primero con
una mentalidad antinatalista que hizo que en 1999 se alcanzara un índice de
1.07, que constituyó el índice más bajo del mundo y que se consagra en la Ley
llamada del aborto (2/2010), que ya en su título hay un manifiesto engaño,
utilizando los eufemismos, que cambian el sentido del lenguaje y de los
conceptos, pues se denomina «Ley de salud sexual y reproductiva y de la
interrupción voluntaria del embarazo». Esta ley reconoce el aborto como un
derecho, considerando que la protección de la autonomía personal de la mujer en
materia sexual y reproductiva es el contenido fundamental de la salud sexual y
reproductiva. Esta ley destruirá la autoridad y la patria potestad de los padres
y puede romper la armonía familiar, es decir, romper y emponzoñar la familia, al
convenir que las menores de 16 años puedan abortar sin el conocimiento ni el
apoyo de sus padres. Todo ello con la consolidación jurídica del aborto como un
derecho, lo cual entiendo una aberración social de incalculables
consecuencias.

Todas estas disposiciones se complementan con otras
teóricamente diferentes pero en íntima relación con éstas y con los
planteamientos de género, que tratan de sustituir la «reproducción humana» por
la «reproducción artificial», en un ataque a la maternidad, según lo que las
feministas radicales socialista llaman la «ideología de la maternidad». Así la
Ley 14/2006, «sobre técnicas de reproducción humana asistida», cuando la
«reproducción humana» es y debe ser el resultado de la unión sexual entre un
hombre y una mujer y no otra cosa. La ley 14/2006 y la 14/2007 en las que se
introduce y consagra el concepto de «pre embrión», como algo manipulable y
desechable. Como recalca Trillo-Figueroa (2009) «la palabra pre embrión no tiene
otra finalidad que despojar al embrión de su carácter de individuo de la especie
humana irrepetible e ineductible, porque ya tiene un código genético propio, que
es lo que lo dota al ser humano de individualidad y potencial personalidad».
Este nuevo concepto, «reconstructor» del embrión es el que permitió poder decir
a nuestra ministra de Igualdad que «el feto es un ser vivo, pero no humano», o
que «el comienzo de la vida es una cuestión de preferencias», conceptos
ratificados en el Parlamento cuando se explica que «No puede compartir la
afirmación de que la interrupción del embarazo sea eliminación de la vida de un
ser humano», porque «sobre el concepto de ser humano no existe una opinión
unánime, una evidencia científica», pues por «vida humana nos referimos a un
concepto complejo basado en ideas o creencias filosóficas, morales y sociales,
y, en definitiva sometido a opiniones o preferencias personales». En definitiva,
se viene, también, a deconstruir el derecho a la naturaleza. Será un ser humano
lo que decida la ley, el poder y la ideología.

Muy importante y
significativa es toda la legislación de Educación, que desde la Ley Orgánica
2/2006, en que se crea la asignatura de «Educación para la Ciudadanía», hasta
las demás normas que desarrollan esta asignatura, se deja sentir expresamente el
mandato de que la materia se enseñe desde la perspectiva de género. Pero es
necesario tener en cuenta que la introducción del género en la enseñanza ya lo
había iniciado el Partido Popular. Durante su gobierno se aprobaron dos planes
integrales contra la violencia doméstica. En el segundo, de 11 de Mayo de 2001,
se establecía, entre las «medidas preventivas educativas dirigidas a la
prevención de la violencia contra las mujeres que contenga una clara perspectiva
de género», así como la «adaptación de materiales didácticos afectivos-sexuales
para su utilización on-line por las diferentes administraciones educativas». La
ejecución de estos trabajos se encargó al Ministerio de Educación, Cultura y
Deporte, en colaboración con el Instituto de la Mujer y fruto de este encargo
fueron los manuales La educación sexual de la primera infancia y la
Guía para Madres y padres y profesorado de educación infantil,
ambos editado en 2003, y La Educación sexual de niñas y niños de 6
a 12 años
editado en 2006, ya con el Gobierno socialista. Los tres
elaborados por el Instituto de la Mujer y, aunque el gobierno había cambiado, el
último es continuación de los anteriores, pues las autoras e ideólogas eran las
mismas.

Todas las autoras feministas radicales presentan, como auténtica
obsesión, la sexualidad de los niños, y cómo la educación sexual infantil es una
pieza clave para construir la nueva ciudadanía de género. Me limitaré a
transcribir algunos párrafos de los textos antes citados. «Una parte de nuestra
tradición cultural ha entendido que la sexualidad tiene como único fin la
reproducción de la especie y que ésta sólo tiene sentido dentro del matrimonio.
Esta concepción de la sexualidad hace entrever que la sexualidad está centrada
en las prácticas coitales y que, por tanto, la sexualidad infantil no existe:
Todo ello es falso y se basa en un mito». «Es importante insistir en que pueden
disfrutar en una relación sexual con otra persona sin coito, que no lo tienen
que practicar si no lo quieren o no se sienten preparadas o preparados y que,
sobre todo, cuando ya tienen 11 ó 12 años, sepan cómo se usa un preservativo
para que, más adelante, no se lleven sustos innecesarios». «En general, con
pocos años ya no hace falta insistir demasiado en que la masturbación es una
práctica íntima, en parte porque ya lo han aprendido. Lo que sí es necesario
explicarles es que no se trata de algo dañino o negativo». Y cuando se trata de
quién tiene competencia para la educación sexual se establece: «tradicionalmente
se ha creído que la familia es el único lugar realmente autorizado para hacer
educación sexual […] sin embargo, hoy en día, el concepto de familia ha variado
mucho, confluyendo en él muchos tipos de convivencia […] Así mismo, la
información y educación sexual han pasado de ser una tarea propia del ámbito
privado de la familia y del entorno más íntimo, a formar parte de la vida
social, cultural, política y educativa. De tal modo que, hoy en día, se acepta y
se considera necesario que la escuela también juegue un papel importante en esta
tarea». Es decir que la educación sexual ha dejado el ámbito privado de la
familia para ser obligación del ámbito público con responsabilidad de la
escuela, que se regula políticamente.

La ley Orgánica de Educación 2/2006
del 3 de Mayo define que la educación «no puede estar predeterminada por
criterios pragmáticos sino que ha de formar ciudadanos. Por esta razón, el
Estado debe asumir la responsabilidad de formar a los ciudadanos en la
ciudadanía». He aquí el elemento central y objetivo del feminismo radical. Como
señala Olga Sánchez (1994), en su artículo «Lo invisible y visible de la salud
de las mujeres»: «se podría decir que la lucha por la ciudadanía de las mujeres
es la lucha política contra todas las formas de dominación, porque para ser
ciudadanas con plenos derechos y posibilidades reales para su ejercicio, se debe
realizar una “batalla” permanente y cotidiana para transformar el lugar y el
papel asignados a la mujer. Para construir la ciudadanía las mujeres deben vivir
un doble proceso: ganar reivindicaciones en el plano social, político, económico
y cultural, y transformarse a sí mismas, erradicando de su interior la sumisión
por largos años asumida» (Sánchez, 1994; 51).

Ahora bien, creo acertada
la observación que hace Jorge Scala (2010), cuando sostiene «La pura realidad es
que a la casi totalidad de las mujeres, no les interesa lo más mínimo adquirir
una ciudadanía en esos términos. Es decir, no les interesa una guerra sin
cuartel con los varones, les encanta tener hijos con ellos –y no solas–, y les
interesan los mundos laborales y políticos, sin que ellos sean un fin exclusivo
en sí mismos. Como las feministas de género han advertido esta realidad,
entonces se ha propuesto imponer por ley la ciudadanía a las nuevas
generaciones, a través del sistema educativo escolar».

Es, pues, una
imposición y adoctrinamiento desde el Estado, pues en sí mimo sería un loable
propósito y ese es deber de la familia, de la escuela y preocupación del Estado
el formar ciudadanos. Coincido con el análisis de Trillo-Figueroa (2009), si la
propuesta fuera una mayor profundización en la democracia, a través de la
educación desde la infancia en las virtudes cívicas, entendiendo por tales las
normas que rigen el derecho constitucional del país, la convivencia democrática,
la organización de la Administración y la organización territorial del Estado,
sería perfectamente admisible e incluso loable, pero, a tenor de la regulación
de la Ley y de los Decretos de desarrollo de la educación para la ciudadanía, es
el adoctrinamiento en la «ideología oficial», y particularmente en lo que se ha
estudiado como «ideología de género». El nuevo concepto de ciudadanía lo define
Rodríguez Zapatero como «la extensión de derechos» los cuales son el derecho a
la protección integral de las mujeres frente al machismo criminal y a la
dominación, el derecho a la igualdad de las mujeres con los hombres y el derecho
de la igualdad de las mujeres en el trabajo y, así mismo, los derechos de los
gays y lesbianas y el matrimonio de los homosexuales. Se deduce de estas
palabras que la ciudadanía se identifica con la «ampliación de derechos»
reivindicados por la «ideología de género» e implementados a través de las
llamadas «políticas de igualdad».

Siguiendo a Alicia Miyares (2003), la
educación debe ser cívica y la «ciudadanía» prevalece sobre el derecho de los
padres, por lo que es el Estado el que debe formar ciudadanos. La educación, por
exigencias de la justicia sexual, debe ser forzosamente «coeducación». «La
“educación sexista” se debe a que no hay una política educativa comprometida con
la idea de igualdad como reconocimiento». «La realidad es que ninguna creencia
religiosa debe interferir los fines morales y sexuales educativos del Estado».
Por lo que una educación sexual «debería ocupar el espacio que hoy ocupa
espuriamente la enseñanza de la religión» (Miyares, 203; 102). Sostiene que la
ciudadanía por parte de la mujer, representa la igualación absoluta, la
identidad como sujetos del hombre y de la mujer sin diferencia, por lo que es
necesaria una «educación sexual», para construir un nuevo modelo de ser humano
indiferente sexualmente.

No debe extrañar, pues está en la «agenda de
género», que en el proyecto de Ley de «Igualdad de trato y No discriminación»
aprobado en Consejo de Ministros en 2011 se establezca en su art. 16 que «en
ningún caso los centros educativos que excluyan del ingreso en los mismos a
grupos o personas individuales por razón de alguna de la causas establecidas en
esta ley podrán acogerse a cualquier forma de financiación pública», y una de
las causas fijadas por el proyecto de ley es el sexo. La retirada del concierto
público a los colegios de educación diferenciada es una antigua y continua
reivindicación de los sindicatos y de asociaciones de padres laicos como la
CEAPA. Pero lo que ahora se quiere extender a nivel nacional ya lo han

realizado, suprimiendo los conciertos a los centros diferenciados, las
comunidades, gobernadas por el PSOE, de Cantabria, Castilla-La Mancha, Andalucía
y Baleares. «El proyecto de Ley de igualdad de trato y No Discriminación»,
«trata de construir una sociedad que no humille a nadie y también una sociedad
que no permita que nadie sea humillado». Se trata pues de una «ingeniería
social» de «construcción de una sociedad». Como señala Juan Manuel Prada (ABC,
10 enero 2011), el sentido de tan rimbombante Ley, «no es otro sino proseguir la
hoja de ruta trazada hace siete años por el gobierno de nuestro ínclito
Zapatero, espejo de príncipes y caballeros; hoja de ruta que no ha rectificado
ni un ápice desde entonces y que ha demostrado ser la única línea de actuación
coherente de su gobierno, el único empeño en el que nuestro esforzado paladín no
ha titubeado, así llovieran crisis económicas o sapos del cielo. Y esa hoja de
ruta es la marcada por la ideología de género». Pero el proyecto de ley pretende
dar un paso de «control totalitario», y de auténtico golpe de gracia contra el
Estado de Derecho. Se señala que «queda prohibida toda conducta, acto, criterio
o práctica» de los tipificados. No se trata de prohibir conductas, actos contra
lo tipificado, sino también el posible «criterio» acerca de ello, lo cual
significa que no se puede analizar, ni opinar sobre los casos tipificados en la
ley. Es decir, claramente, se castiga el pensamiento y análisis de las
cuestiones, situaciones o conductas que la ley tipifica y, por descontado, no se
puede criticar la propia ley. La única verdad, lo único que tenemos que aceptar,
sin someterlo a ningún análisis racional, es lo que la ley diga. Si escribo o
hago una manifestación de discrepancia hacía el matrimonio de homosexuales y
sigo sosteniendo que matrimonio es sólo la unión de un hombre y una mujer, soy
reo de homofobia y pueden caer sobre mí las penas y sanciones establecidas en la
ley. Pero el proyecto da un paso más pues habrá una especie de comité designado
por el Gobierno que, sin intervención alguna judicial, se dedicará a «prevenir,
aleccionar y corregir toda forma de discriminación en el sector público y
privado». Se actuará por denuncias o por iniciativa propia del comité y la carga
de la prueba recae sobre el denunciado que tendrá que demostrar su inocencia,
tal como señala: «Corresponderá a la parte demandada […] la aportación de una
justificación objetiva o razonable». Esta especie de comité policial se puede
identificar con la acción de la «policía de la moralidad» de los ayatolas
iraníes y en otros países musulmanes, así como la «ley de blasfemia», que se
aplica por los islamistas y que ahora pretenden que la Asamblea General de la
ONU dé cobertura mundial y que restrinja la libertad de expresión en Occidente
con respecto a las religiones. Como escribe Hermann Tertsch: «La Ley otorga al
gobierno poder absoluto para intervenir en conductas individuales, empresas,
organizaciones, relaciones personales o asociativas. El gobierno tendrá
capacidad de intervención en todas y en cada una de las actuaciones y relaciones
privadas y públicas de los individuos. Plena discrecionalidad. Una ley de leyes
de ingeniería y experimentación social propia de una novela de terror
totalitario. Que ningún gobernante occidental en sus cabales sugeriría siquiera
en broma. Un puro delirio totalitario» (ABC, 18 enero 2011).

Todo esto
que nos parece inaceptable e incompatible con un Estado democrático y de
Derecho, incluso un auténtico disparate antropológico y corrosivo socialmente es
la España que estamos viviendo, sin que podemos proveer las consecuencias
futuras.

Se quiere agotar la legislatura con otro proyecto de ley del
Registro Civil, que suprime el ya histórico libro de familia que será sustituido
por registros individuales donde se inscribirán los hechos que afectan a una
persona a lo largo de su vida. El concepto de familia desaparece de golpe en el
Registro Civil español y queda sustituido por un individualismo completo, se
sustituye la institución familiar por los «ciudadanos» individualmente
considerados. Con ser significativa esta disposición, el proyecto pretende
cambiar el sistema de inscripción del nacimiento, estableciendo en su artículo
49 que «en la inscripción de nacimiento constarán los datos de identidad del
nacido consistentes en el nombre que se le impone y los apellidos que le
correspondan según su filiación […] La filiación determina los apellidos. Si la
filiación está determinada por ambas líneas, el padre y la madre de común
acuerdo podrán decidir el orden de los apellidos». En caso de desacuerdo o
cuando no se hayan hecho constar los apellidos en la solicitud de inscripción,
el Encargado del Registro Civil determinará el orden de los apellidos según su
orden alfabético» (ABC, 4 noviembre 2010). Se alega para estos cambios
que «supone un paso más hacía la igualdad y termina con la diferencia de
géneros», y también que la elección consensuada de los apellidos de la
«criatura», terminará con el sentido de pertenencia a un grupo y de la
preocupación de continuar con un linaje. Como señala Jon Juaristi (ABC,
7 noviembre 2010), «El gobierno ha decidido terminar él solo con el
patriarcalismo y está que se sale […] Sostener que la alteración del orden
convencional de los apellidos termina con la “diferencia de
género&rdq


 

PATSCHI se fue al paraíso de los felinos

8 de septiembre de 2011

ESTOS PERRITOS ESTÁN ESPERANDO LA LLEGADA DE PATSCHI…para jugar con él… eternamente… La foto– muy reducida– de Patschi… está a la derecha de los perritos… Cuando Patschi llegue a su Destino en el Más Allá… publicaré una foto más espléndida… (S D q)…

Ayer, miércoles, dia 7 de septiembre de 2011, a las 8 h de la mañana, al entrar en la cocina, donde habitualmente Patschi tenía su dormitorio, (donde dormía solo, desde hace un año aproximadamente –durante muchos años durmió a los pié de la cama de su “familia humana”–), encontré a Patschi caído en el suelo y sin poder levantarse. Con la cabeza apoyada  en el suelo, maullaba como dando alaridos de dolor, que sin ser estridentes, eran algo melodiosos, con cierto tono de mansedumbre y de dulzura. Me dí cuenta de que era incapaz de sostenerse de pie… Había dejado su cena intacta… y entonces recordé que hace una semana, por unos segundos perdió el equilibrio mientras andaba por el salón… aunque se recuperó de inmediato. Comprendí que dada su edad, pues había nacido aproximadamente en abril de 1991, era llegada su hora de morir, es decir partir de este mundo… Por un instante pensé en salir de casa y acudir a mi trabajo, en la idea de que a mi regreso Patschi ya habría fallecido. Después pensé en despedirme de él pasandole la mano por el lomo y cabeza, a modo de caricia… Creo que en su mirada había súplica y desconcierto. Pensé que Patschi, por azares del Destino, iba a morir sin la presencia de las personas con las que tanto había compartido su vida y con las que había disfrutado y jugado: Mis dos hijas, ahora ya mujeres… También pensé en hacerle una fotografía para tener un testimonio de sus últimos momentos en vida… pero aparte de no tener una cámara fotográfica a mano, lo cierto es que en casa tenemos fotos de Patschi de cuando era jóven y hermoso… Pese a su ancianidad… pues 20 años en un gato equivalen a 80 ó 90 años en un hombre, Patschi conservaba su gracil y felina belleza de gato rubio europeo… pues esa es su denominación racial. Después decidí que lo más sensato es llevarlo a un clínica veterinaria. Alli decidirían si Patschi podría curarse o no… Cuando lo intruduje en una bolsa de la compra… Patschi no tenía fuerzas para resistirse… pero no obstante hizo extraordinarios esfuerzos y consiguió asomar cabeza y manos… Sus ojos tenian las pupilas negras muy agrandadas… Su mirada era realmente tierna y conmovedora pues emitian el mensaje de quien parece saber que se está preparando para un viaje a lo desconocido… Por un momento parecía que no estaba moribundo sino que en cuestión de horas podría recuperar la salud. La señora veterinario opinó que habría que tratar de saber qué enfermedad tenía Patschi para saber si habría posibilidad de sanarlo.

Hoy, dia 8 de septiembre de 2011, jueves, a las 16 horas, una llamada telefónica de la clínica veterinaria me ha hecho saber “la mala noticia”, según palabras del comunicante, de que Patschi no podía ser curado, pues pese al tratamiento recibido, el mal es irreversible y de naturaleza neurológica. Aconsejan la “eutanasia”. Por sorprendente que parezca, pensé que si el hombre no es dueño de la vida para matar mediante la “eutanasia” a otro ser humano… ¿Por qué habría de ser justificable matar a un animal doméstico?, que, además, como en el caso de Patschi, se creía  un auténtico miembro de la familia. Ciertamente que no es un animal racional pero sí es un animal que tiene ánima y  posiblemente los animales tengan como destino del más allá de esta vida terrenal… algún paraíso aunque éste sea en una feliz inexistencia… o quizás… el destino de Patschi sería reencarnarse en algún otro gatito que, en esta oportunidad tuviera la feliz fortuna de no tener que vivir permanentemente sin prácticamente ninguna relación con gatos…y gatas de su misma raza  ó especie… Alguna vez he pensado en la crueldad humana que es mantener, por pereza o egoísmo, en cautividad a muchos animales domésticos, impidiéndoles la facultad natural de emparejarse y reproducirse engendrando una prole. Y me cabe el orgullo de no haber caído en la brutal costumbre que tanta gente practica de capar a los gatos machos, es decir castrarlos para evitar la natural tendencia de los felinos machos… de marcar el territorio con su orina. Yo respeto los “derechos humanos” de los perros y gatos… y no me atrevería a decir lo mismo de algunos individuos que pasan por “humanos” con menos méritos que Patschi. Es así como se explica que  se atribuya a un gran caudillo, amigo de los animales y cuyo nombre no es mencionado si no es para  calumniarle, la siguiente frase: “Cuanto más conozco a los hombres más estimo a los perros”. Por cierto, es muy significativo que algunos pueblos semíticos odien y consideren “impuros” a los perros… Mi esposa , por razones fortuitas  no está en  casa en estos días y así es que … Me cabe el orgullo y el consuelo de ser el único miembro de la familia que tendrá la posibilidad de decirle “adios” a Patschi. Es sabido que los “ateos” nunca dicen “adios”… pues esta expresión significa “A Dios gracias… etc” y por esta razón, porque yo no soy “ateo”, de forma deliberada y serena y también a modo de protesta contra la sociedasd materialista y hedonista en la que vivimos en Europa, he pensado en colocar en el cuello de Patschi una cinta con un escapulario de la Virgen María… Hay quien creerá que esto es absurdo ó herético, pero yo opino que es un gesto de deferencia y admiración a Patschi, una criatura inocente –pues como diria Savitri Devi, todos los felinos, incluidas las fieras, son inocentes o al menos no son responsables de sus actos– …y que  creo que siempre estará en el pensamiento de, al menos cuatro personas que convivieron con él… Con su vida –siempre acorde con las leyes natutrales y por tanto divinas– Patschi es un motivo de meditación sobre lo efímero de la vida y de que hay valores y verdades que nos trascienden y están por encima del tiempo y de la materia. Si el Dios de los seres humanos es tan misericordioso, como dicen los cristianos, es de esperar que Dios habrá reservado un destino adecuado y justo para Patschi, un gato bueno, cariñoso y fiel… hasta el punto de que él creyó ser un hijo más de mi esposa , a quien a veces parecía adorar como si fuera su madre, y por consiguiente hermano  de mis dos hijas [….cuando ellas eran niñas, Patschi era su compañero de juegos]. Quizás algún dia…allá en la Eternidad un dia nos reencontraremos –felizmente– no sabemos si con existencia corporal o más bien “espiritual”… junto al Único Ser que Es y tiene Existencia Eterna.

 

Madrid, 17 horas del dia 8 de septiembre de 2011, jueves.

Ahora, en este instante parto hacia la clínica Veterinaria para ver –vivo, pero dormido, todavía– a Patschi, un ser animal que tuvo como destino y misión ser nada más y nade menos que un gato… Que cuando muera… Descanse en Paz.

Post Data: Son las 19 horas del dia 8 de Sep de 2011: el ánima de PATSCHI ya estará retozando entre las Nubes. (Su cadaver, [ CAro DAbo VERsibus= cuerpo dado a los gusanos] será incinerado y sus cenizas dispersadas).

Su Vida habrá tenido sentido –por el bien y compañía que nos regaló durante 20 años . Si no fuera así… nada tendría sentido… pues todos y todo formamos parte del mismo Mundo Universo…

13 millones de alemanes muertos por los vencedores en la guerra

19 de agosto de 2011

Zwischen 6 und 13 Millionen Deutsche wurde von amerikanischen, britischen, französischen und sovietischen Behörden getötet

Dresden 1945

Wie bekommen langsam eine Ahnung von der Anzahl der Deutschen, egal ob Zivilisten oder unbewaffnete Soldaten, die im Laufe des Zweiten Weltkrieges oder danach von den Amerikanern, Franzosen, Briten und Russen getötet wurden. Die Zahl ist erschreckend. Von 6 und 13 Millionen Opfern ist die Rede. Die Dunkelziffer liegt jedoch weitaus höher, da im Namen der Menschenrechte weitere Verbrechen verübt wurden. Die Ideologie der Menschenrechte hat den Volksmord erlaubt. Heute ist man sich über die Verbrechen bewusst und Gedenkt der Opfer an zahlreichen Trauertagen und speziell hierfür eingerichteten Plätzen. Hier die Zahlen im Überblick:

Erstens. 1.100.000 deutsche Zivilisten wurden von den britischen Bombardements getötet. Die ausgeklügelt Technik dieses Vernichtungskrieges hat schon vor dem Holokaust 15 Millionen Kinder, Frauen und alte Menschen lebendig verbrennen lassen.

Zweitens. 12.000.000 deutsche Zivilisten wurden von Polen und Russland aus Schlesien, Pommern und Preußen ausgewiesen. Heute bezeichnet man solch einen Akt als “Verbrechen gegen die Menschheit”. Aber die Deutsche bleiben ausserhalb des Menschheit.

Drittens. 2.500.000 deutsche Zivilisten wurden im Laufe dieser Ausweisung getötet.

Vertreter, Verräter und Verbrecher: “Alles Gute kommt von oben”

Viertens. 1.000.000 unbewaffnete deutsche Soldaten starben in amerikanischen und französischen Konzentrationslägern auf Grund von Hunger, Misshandlung und Folter. Die Deutschen hingegen beachten im Bezug auf amerikanische, britische und französische Gefangene stets die Genfer Konvention.

Fünftens. Zwichen 1.000.000 und 1.500.000 deutsche Soldaten starben in den sovietischen Konzentrationsläger durch dieselben Umstände.

Sechstens. Zwischen 4.000.000 und 8.000.000 deutsche Zivilisten wurden nach 1945 von amerikanischen Behörden verhungern lassen. Die Strafpolitik wurde von dem amerikanisch-jüdischen Banker Henry Morgenthau angewandt.

Siebtens. Opfer (Volksdeutsche) in Mitteleuropa (Sudetenland, Hungarn…): zwischen 1.000.000 und 1.500.000 Millionen wurde im Laufe anderer Ausweisung getötet.

Ohne Berücksichtigung des holokaust wurden schon am Ende des Ersten Weltkrieges nach 1918 von den britischen Behörden 400.000 Kinder, Frauen und alte Menschen wegen Absperrungs auf See getötet . Der Plan von Theodore N. Kaufman und Henry Morgenthau war es diesen Plan zu erweitern.

“Alles Gute” ist hier

Zwischen 6 und 13 Millionen Deutsche wurden getötet und es hab mehr als 25 Millionen Deutsche wurden Opfer von Verbrechen gegen die Menschenrechte und Völkermord. Was macht die deutsche Regierung mit diesen Fakten? Was machen die Verteidiger der Menschenrechte? Wie lange herrscht noch Schweigen und Vergessenheit um die unschuldigen Opfer? Es wird Zeit zu handeln!

DEUTSCHLAND ERWACHE!

Nota de URANIA: Este artículo, del que es autor Jaume Farrerons
(Philosoph /Spanien9 está tomado del blog FILOSOFIA CRÍTICA.

La fotografía de arriba se refiere a  una manifestación izquierdista, en febrero de 2009, en Dresde, en la que se proclama que “Todo lo bueno viene de arriba” (Se supone que consideran bueno los bombardeos de 1945, que causaron en Dresde unos 300.000 muertes.

ocurrió en Oslo…

2 de agosto de 2011

Una ciudad desde tiempo indefinido modelo de civismo y un país que en grupos escultóricos en piedra se sentia orgulloso de la raza y belleza de su pueblo… ha venido a ser noticia de un asesinato masivo, obra de una persona alucinada y demente aunque parte de su inteligencia estuviera dotada de enorme lucidez. Y es que 2+2= 4, independientemente de que lo diga Agamenón o su porquero…

Hace pocos meses hubo en la catedral (luterana) de Oslo un típico acto sacrílego y provocador, de los que acostumbran a prodigar los enemigos del Cristianismo que se escudan en el “laicismo”: Un hombre y una mujer, desnudos, fueron sorprendidos copulando en el altar mayor… Tuvo que intervenir la Policía… De este hecho la prensa no dijo nada o casi nada… el asesinato ocurrido el dia 22 de julio, en principio, parece que no guarda relación con el sacrilegio, si bien, alguien podría suponer que ha habido un “castigo divino”. Otras personas, más racionalistas, han visto como factor desencadenante la contínua llegada de miles de inmigrantes musulmanes,(en toda Europa suman ya 60 millones), los cuales, como siempre ocurre, causan rechazo ddebido a su comportamiento, y sus costumbres. Para los imbéciles como Moratinos, la armonía y paz social se consigue con más “Alianza de Civilizaciones”… También hay toda una serie de argumentos y razonamientos sobre el por qué se dío el terrible dia 22 de julio de 2011 en Oslo. Se trata de un interesantísimo artículo del blog “Poniendo Verde“. Hé aquí algunos párrafos:

Como suele suceder en todos los atentados cometidos por la masonería internacional al servicio del sionismo, podemos establecer una fecha numérica de castigo donde nos saldrá, inevitablemente, el número once.

Los atentados de Noruega se producen el 22-07-2011.

Sumemos: 2+2+7 = 11 ¿Casualidad?

Como suele ser habitual en todos estos juegos numéricos, es pura casualidad.

Enumeremos el resto de casualidades.

Este es el logotipo inventado por el loco asesino. Nótese que para ser de extrema derecha, falta la estrella de David entre sus enemigos, que curiosamente son: los islamistas, los comunistas y los nazis.

[…/…]

Los medios de comunicación están machacando a la opinión pública europea dando a entender que cualquiera que esté en contra de la invasión de Europa, de la supuesta multiculturalidad, la globalización, la llegada de millones de extranjeros (porque es de lo que se trata, se conseguir mano de obra fácil de explotar), es un criminal, un loco y un asesino.

La manipulación es doble. Por un lado los sionistas castigan la política de Noruega con respecto a Israel con un gran atentado. Por el otro se manipula a la población para que no sepa las verdaderas causas de estos asesinatos. Un crimen que favorecerá un tipo de opinión favorable al suicidio colectivo de Europa.

Es de esperar que la manipulación y la jugada continúen. A ver qué es lo que inventan para mañana.

Nota de URANIA: Entre las ideas malintencionadas que los medios han difundido es que el asesino de Oslo es “cristiano fundamentalista”… Incluso le han llamado “católico”… y “racista”, debido a su pretensión de que Europa no siga siendo invadida por gentes de razas obscuras… Absurdamente entienden que un “racista” prefiere eliminar a compatriotas de su misma raza. Los mismos medios que dicen que oponerse a la inmigración es predicar el “odio” son los que llevan decenas de años cultivando un odio enfermizo e irracional hacia los alemanes…”nazis”…

Berlin, con nostalgia…

23 de julio de 2011

Viaje a Berlín (via TROMPICONES)

Posted on 23 23UTC julio 23UTC 2011 by

Viaje a Berlín Este es un excelente reportaje hecho por un viajero ó turista procedente de Colombia (Poseidon08) . Supongo que cuento con su permiso – dado que compartimos algunas ideas– para reproducir parte del post publicado por él en  deskinet: “(…) para visitar Berlín queriendo ver el Berlín de Hitler hay que tener una cierta imaginación (…), Allí se ofrecen tour más o menos gratuitos de la ciudad. Un grupo de chicos con camiseta roja los ofrecen en … Read More

via TROMPICONES


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