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16 de mayo de 2019



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7 de mayo de 2019

NOTRE DAME / Nuestra Señora de París /

17 de abril de 2019

Sertorio 17 de abril de 2019

Hay algo peor que el incendio de una iglesia: su abandono. Un templo que no se usa acabará siendo una ruina. Que Nuestra Señora de París arda es una tragedia que tiene fácil remedio, se restaura según el modelo de Viollet-le-Duc y en poco tiempo volverá a estar en pie. Después de las guerras mundiales, los europeos sabemos cómo reconstruir los monumentos víctimas de nuestros dos grandes suicidios colectivos. La catedral de París sufrió mucho más entre 1792 y 1799, cuando fue profanada y saqueada por los jacobinos y sus sucesores, que la dejaron en tal estado que se hizo necesaria su restauración en el siglo XIX. El Museo de Cluny, en el mismo París, muy cerca de la catedral, es una buena muestra del vandalismo democrático del que tratamos hace muy poco en un artículo; allí se recogen los restos de los monumentos religiosos víctimas de la secularización. Por cierto, es curioso que los progres que donan grandes fortunas para restaurar lamaserías budistas en el Tíbet carezcan de la misma sensibilidad para el arte cristiano, el de sus antepasados.

La catedral de París sufrió mucho más entre 1792 y 1799, cuando fue profanada y saqueada por los jacobinos y sus sucesores.
Si subimos a la montaña de Santa Genoveva, encontraremos el monumento que es el símbolo de la Francia moderna, el llamado Panteón, contradictorio nombre que se da al templo que guarda los manes de un Estado sin Dios, la República Francesa, que reniega de la tradición cristiana y cuyo objetivo, desde finales del siglo XIX, ha sido borrar del alma de los franceses cualquier referencia a su glorioso pasado católico. Allí reposan los restos de Voltaire, de Rousseau, de Víctor Hugo y de los grandes bonzos del laicismo anticristiano. El edificio, muy hermoso, fue concebido y pagado por la monarquía como una iglesia dedicada al culto de Santa Genoveva, la patrona de la ciudad, y expropiado por los revolucionarios en 1791, en 1830, en 1848, en 1871 y, de manera definitiva, en 1885, con ocasión del entierro de Víctor Hugo, cuya memoria no se podía ofender con imaginería católica. El Panteón es el símbolo de la Francia actual, una nación profanada por su régimen, dedicado a secar su savia y a injertar en el tronco del roble francés los más extraños injertos, porque eso es la Francia de hoy, un árbol al que se le arrancan las raíces y al que, al mismo tiempo, se le añaden esquejes de otras especies. Como consecuencia lógica, el roble se secará y morirá. A este extraño bonsái los franceses lo llaman República.

Desde 1871, año de la instalación definitiva del régimen, cada vez ha habido menos Francia y más República. En 1914, tras veinte años de anticlericalismo y persecución de los católicos, la Tercera República se vio invadida por su “fundador”, el Imperio alemán. Recordemos que Bismarck favoreció la instauración del régimen republicano en Francia con la esperanza, muy pronto cumplida, de tener a su enemigo dividido y debilitado. En efecto, en el verano del 14 los republicanos estuvieron a punto de darle la razón al Canciller de Hierro: el Gobierno huyó a Burdeos y dejó al prefecto las órdenes necesarias para llevar a cabo la rendición de la capital. Si París se salvó fue porque, mientras los políticos huían, el general Joffre purgó el ejército de oficiales republicanos y lo sometió al mando de generales católicos, monárquicos o, por lo menos, no bien vistos por la oligarquía del partido radical. El resultado fue el milagro del Marne y la eclosión de los últimos grandes mariscales de Francia, como Foch, Pétain, Lyautey o Franchet d’Esperey. Los oficiales formados en las páginas de Acción Francesa y los soldados de orígenes mayoritariamente campesinos salvaron a la República al combatir por Francia. En 1940 ya no habrá milagros para una muy degradada III República, sometida al poder anglosajón e incapaz de hacer frente a la Alemania de Hitler. Desde 1918, la historia de Francia es una acumulación de derrotas externas (1940, Indochina) o internas (Argelia). Pero es que ya no se trata de Francia, sino de la República.

La República ha matado a Francia a costa de erradicar su pasado y de hacerle creer a un pueblo cada vez menos nativo que su historia empieza en 1789.
La República ha matado a Francia. La ha convertido en el baluarte de los valores de la Ilustración a costa de desnacionalizarla, de erradicar su pasado y de hacerle creer a un pueblo cada vez menos nativo que su historia empieza en 1789. Sin embargo, la gran Francia, la que marcó de forma decisiva el ser de Europa, es la cristiana y medieval, aquella de la que ahora se reniega en virtud de un cosmopolitismo ilustrado. Durante la Edad Media, en Francia se originan el románico y el gótico y surge el orden monástico de Cluny, que impone el catolicismo romano en toda Europa, desde el Báltico hasta el Mediterráneo; también aparecen la escuela de Chartres, San Bernardo de Claraval y el Císter, por no hablar de las cruzadas y las órdenes de caballería, de la hoy denostada y aborrecida Gesta Dei per francos; no olvidemos tampoco el Camino de Santiago, no en vano llamado Camino Francés, que nos trajo a buena parte de nuestros ancestros, las decenas de miles de anónimos labradores y artesanos francos que repoblaron la España de la Reconquista. Francia también civiliza a los normandos y conquistará e incorporará a Occidente a la bárbara Inglaterra (cuya élite hablará en francés desde 1066 hasta bien entrado el siglo XIV); en ella se originan los ciclos carolingios, las leyendas artúricas de la “inglesa” María de Francia, las novelas de Chrétien de Troyes, el Roman de la Rose y todas las joyas de un pasado medieval que forjó a Europa, como muy bien supo ver Chateaubriand en El genio del Cristianismo. Carolingios, Capetos y Plantagenets hicieron a Europa. La Francia de Nuestra Señora, la de las prodigiosas catedrales de Chartres y París, nacidas del culto mariano y profanadas en la Revolución, fue muchísimo más grande e importante que la miserable, descreída y burguesa República de la que tanto se ufanan hoy en día los descendientes (cada vez más escasos) de los franceses del medievo. Y nos ahorramos hablar del Grand Siècle, bajo Richelieu y Luis XIV, cuando toda Europa imitaba los cánones del clasicismo francés. Frente a todo este legado, ¿qué es la Francia republicana? El germen de la decadencia irremediable de Europa, que tenía por fuerza que nacer y desarrollarse en su centro vital.

Que arda Nuestra Señora de París no es sino un incidente. Más ominoso resulta ver como Saint-Denis —el templo de la monarquía francesa, su panteón, cuyo abad guardaba la oriflama del reino y en cuya cabecera los arquitectos del abad Suger iniciaron los albores del gótico—, esté en medio de un barrio musulmán en el que prosperan las mezquitas y desaparece la población nativa. Preocupante es ver cómo se arranca de los planes de estudio nuestra tradición milenaria y se hace tabla rasa o se condena sin paliativos todo aquello que nos forjó como una cultura. Recordemos: “tradición”, etimológicamente (traditio), es aquello que se entrega, pero la palabra tiene la misma raíz que “traición”. ¿Qué entregaremos nosotros a nuestros escasos descendientes? ¿Qué herencia cabe esperar de esta Europa estéril y descastada? Nuestros nietos no heredarán una tradición, sino una traición.

La cristiandad ha muerto. El propio papa se ha convertido en el gerente de una oenegé de inspiración marxista, poseída por un frenético activismo social que se entrega irreflexivamente al reino de este mundo, sin tener en cuenta que la grandeza de la civilización cristiana residió en atender a lo espiritual por encima de lo material. Gracias a esa visión de lo numénico fue posible el milagro de las catedrales. Evidentemente, las religiones no mueren como las personas, es un período de siglos el que llevará su desaparición. Pero después del Vaticano II y de papados como los de Pablo VI o Francisco, podemos constatar que lo que se ha producido en Europa Occidental ha sido una apostasía masiva. Nadie va a la iglesia mientras que cada poco se funda una mezquita. El catolicismo es una religión de viejas y el islam un credo de jóvenes. Basta con contemplar a un activista católico, un bobalicón ñoño de esos que van a los encuentros de la juventud con el Papa, para saber que el Occidente cristiano está condenado. La Iglesia ha asumido desde los años sesenta los valores de su enemigo y hoy, a estas alturas del siglo XXI, tenemos la impresión de que en Roma reina una secta de saduceos, de escépticos que sólo piensan en el poder de su organización, pero no en el de Dios. No hace falta tener el don de la profecía para anunciar que la única cultura cristiana que sobrevivirá dentro de unos años será la ortodoxa rusa.

En el año 2013, en el mismo lugar, Dominique Venner se sacrificó en protesta por el suicidio de Europa
Nuestra Señora de París ha ardido. En el año 2013, en el mismo lugar, Dominique Venner se sacrificó en protesta por el suicidio de Europa. Fue la última eucaristía, el último acto sagrado que tuvo lugar en ese témenos de una religión muerta.

Crecen las dudas sobre el carácter accidental del incendio de Notre-Dame

17 de abril de 2019


Crecen las dudas sobre el carácter accidental del incendio de Notre-Dame
ElManifiesto.com 17 de abril de 2019

Parece difícil entender el incendio de Notre-Dame sin la presencia de un acelerador químico.

Esto es lo que ha declarado un bombero de París:

“¡Es imposible, sin un acelerador del fuego, que se produzca semejante incendio en menos de dos horas! La madera no emite humo amarillo. Los productos petroquímicos, sí.”

Confirmado en Google:
“Si vemos el color amarillo este es producido por la quema de sustancias químicas como azufre, ácido clorhídrico y nítrico”.

Por cierto, ¿de qué color era el humo emitido por las llamas que devastaron Notre-Dame? Basta observar la imagen que aquí reproducimos.

A buen entendedor… Pero ningún periodista quiere entender. Ninguno se atreve siquiera a esbozar la pregunta.

Nosotros no somos obviamente expertos ni en incendios ni en petroquímica. Por tanto, sin pronunciarnos sobre el fondo del asunto, nos limitamos a hacernos eco de estas, como mínimo, inquietantes constataciones.

Y lo más inquietante no son siquiera ellas. Lo más inquietante es que, con la avidez informativa que les suele caracterizar, ningún periodista del Sistema se las está formulando.

La información proviene, por lo demás, de las redes sociales francesas. Este es el post aquí traducido (y que no habríamos reproducido y traducido sin la confirmación obtenida en Google):

VOX en Oviedo, 12 abril 2019

13 de abril de 2019

El Papa besa los pies a los líderes de Sudán del Sur

12 de abril de 2019

El pontífice insta al presidente sursudanés y a su rival, enfrentados en un conflicto que ha dejado 400.000 muertos, a cumplir el frágil acuerdo de paz

En un gesto de humildad que conmovió a los asistentes, el papa Francisco se arrodilló y besó el jueves los pies de los líderes enfrentados en Sudán del Sur con el fin de alentar el proceso de paz en el país africano. Tras dos días de un inédito retiro espiritual en el Vaticano, el pontífice instó al presidente sursudanés, Salva Kiir Mayardit, y al opositor Riek Macharel, a proceder con el acuerdo de paz que firmaron el año pasado, pese a las crecientes diferencias. Palabras que selló con un rezo conjunto y un beso de rodillas.

“Expreso mi sincera esperanza de que finalmente cesen las hostilidades, que se respete el armisticio, que se superen las divisiones políticas y étnicas, y que haya una paz duradera para el bien común de todos aquellos ciudadanos que sueñan con comenzar a construir la nación”, dijo Francisco en este retiro de carácter diplomático y ecuménico.
“La mirada de Dios se dirige especialmente a vosotros, es una mirada que ofrece paz. Pero hay otra mirada dirigida a vosotros: la de vuestro pueblo, y expresa su ardiente deseo de justicia, reconciliación y paz”, continuó el Papa.

La vicepresidenta de Sudán del Sur, Rebecca Nyandeng Garang, señaló que las acciones del pontífice la conmovieron profundamente. “Nunca había visto algo así. Las lágrimas brotaban de mis ojos”, expresó.

Sudán del Sur, de mayoría de población cristiana, obtuvo su independencia al separarse del Norte árabe y musulmán en 2011, pero a finales de 2013 se sumió en un conflicto civil provocado por la rivalidad entre el presidente Kiir y su entonces vicepresidente Machar. El sangriento conflicto se cobró la vida de al menos 400.000 personas.
n septiembre pasado firmaron un acuerdo de paz en Adís Abeba, pero la confrontación había causado ya cuatro millones de desplazados y una grave crisis humanitaria.

La reunión de dos días en el Vaticano se llevó a cabo un mes antes del final del período de pre-transición de un acuerdo de paz todavía frágil. El 12 de mayo, se espera que el líder opositor Machar regrese a Sudán del Sur y una vez más se desempeñe como diputado de Kiir.

Sin embargo, el acuerdo experimentó retrasos, no cumplió con los plazos y siguió encallado con aspectos clave que todavía no se han implementado.

El jueves, un golpe militar en Sudán alimentó las preocupaciones en Sudán del Sur de que el derrocamiento del antiguo presidente Omar al Bashir podría descarrilar el ya inestable acuerdo de paz. “Sudán nos ha ayudado con el acuerdo de paz. Esperamos que el nuevo sistema también se enfoque en el acuerdo, asegurando que se implemente”, dijo el líder opositor Machar, quien asistió a una velada de oración por la paz, que tuvo lugar en una iglesia de Roma

FUENTE:
https://www.lavanguardia.com/internacional/20190412/461597511458/papa-besa-pies-lideres-sudan-sur.html

Salazar & Estado Novo

6 de abril de 2019

SALAZAR

6 de abril de 2019

“La NACION”

14 de marzo de 2019

el acueducto romano de Segovia, reivindicado y desagraviado

19 de enero de 2019

SEBASTIAN MARINER BIGORRA CONSIDERABA AL ACUEDUCTO DE SEGOVIA DE LA ÉPOCA DE AUGUSTO

Los que tuvimos la suerte de asistir a las clases de latinidad en las aulas de la complutense a cargo de Sebastián Mariner Bigorra aquel tarraconense catalán y profundamente español tan español que le colocábamos la túnica pretexta sobre los hombros y resultaba un perfecto ciudadano del imperio romano, nos empapamos de la grandeza de Roma que ningún otro pueblo igualó ni a la cultura del Lacio ha superado.
Recuerdo una de sus lecciones magistrales versó sobre el ara pacis y el acueducto de Segovia relacionando ambos edificios como una manifestación del poder de CAIUS IULUIS CAESAR AUGUSTUS OCTAVIANUS 27 a. c – 14.AD había nacido el año 63 a. c, muerto en Nola a los 77 años.
Fue quien cimentó del imperio creado por su tío Julio Cesar. El gran “structor” (arquitecto) dijo al morir “tomé una Roma de ladrillo y os la dejo de mármol” acta est fábula frase cincelaria como la de su antecesor alea jacta est. Magnificencia y munificencia unidas la paz octaviana el globo terráqueo o mundo conocido hasta entonces (ekumene) sometidos al cetro del lábaro SPQR.
No podía ser otro que él porque este puente de agua sobre el aire y cerca de doscientos arcos con doble cimbra colma la medida de ese carácter. Vean su magnificencia admirable y sobre todo el tabernáculo de la arcada superior en su estructura más alta donde se veneraba su imagen.
Aun a despecho de su carácter austero que no quería ser venerado como un dios, los doce cesares fueron considerados dioses en la tierra. Y esta norma permanece hasta el siglo IV. Por no acatarla vinieron las persecuciones y muchos hombres y mujeres fueron arrojados a los leones. Júpiter es la estatua que presidía el reverso de este edículo mirando a levante. El dio por terminada la conquista de las hispanias ya sometidos los vardulos vacceos astures y cantabros. Fue su reinado la época de la construcción de grandes monumentos y estradas como la calzada romana que conectaba Astorga con la vía Apia. El acueducto es contemporáneo no sólo del nacimiento de Cristo —el censo y empadronamiento del que nos habla el evangelio de Lucas fue obra suya computo a efectos fiscales los ciudadanos romanos pagaban impuestos indirectos y los advenedizos directos— la Casa cuadrada de Nimes y el anfiteatro de Emerita Augusta y de Cartagena. Incluso una ciudad española lleva su nombre Cesar Augusta (Zaragoza) y es lo más probable que las piedras de este inmenso puente para tan poco río fueran acarreadas extraídas de las canteras y berrocales que circundan a la ciudad de Segovia y esculpidas por picapedreros designados entre los milites y équites adscritos a la Legio VII Victrix la que sometió a los anglos y a los secuanos en la guerra de las Galias en situación de retiro o con pase de pernocta. Este cuerpo de ejército, radicado en León, invernaba si no entero, al menos en parte de sus alas o manipulos, en las castrametaciones de Coca, Bibilis, Uxama y la propia Segovia.
El acueducto en consecuencia aparte de una impresionante obra de ingeniería posee un lado mágico, de urdimbre órfica, un status olímpico en el que no se han fijado demasiado los historiadores.
Mariner pensaba que el poder de Augusto se consolidó precisamente en Hispania mientras que el de su rival Marco Antonio se concentraba en el dominio de Palestina y Galacia (Turquía)
El carácter apotrocaico o pasmoso del acueducto como morada de los dioses—estoy pensando ahora en la Cruz de los Ángeles de Alfonso II el Casto que impetra igualmente el favor de Dios— no fue tenido en cuenta por los cronistas.
Trajano no tuvo participación activa, como Adriano, en el dominio de la Hispania citerior ni ulterior, seguiría la senda marcada por Domiciano y Tito los cuales se concentraban en la empresa de someter a los partos, egipcios, panonios y a los habitantes de Asiria y Palestina.
El hecho de que un denario fuera encontrado en unas excavaciones aledañas a la gran fabrica no es argumento suficiente para datar al acueducto de Segovia hacia los inicios del siglo II.
Yo pienso humildemente con el profesor Mariner Bigorra a quien los dioses tengan en su olimpo (los rojos le mataron al padre y a un hermano en la guerra civil) que el Acueducto es medio siglo más viejo.
Tuvo un carácter sagrado o apotrocaico quizás en agradecimiento a las deidades romanas por la victoria de Augusto al que la estatuaria clásica le lo representa como un bello Apolo triunfador el pelo rizado y rubio ostentando el mando, por su victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio. Augusto paz en Europa al que cantó Virgilio como el divino Sebastos. El Mesías. El Enviado.
—FUENTE: 19 enero 2019
https://antonioparragalindo.blogspot.com/


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