El Corazón de Jesús del Cerro de los Angeles… postergado!

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Apenas la prensa española se ha hecho eco de que recientemente se ha conmemorado en el Cerro de los Angeles, el 90 aniversario de la consagración a España del Sagrado Corazón de Jesús.

Por este motivop es interesante conocer el reportaje publicado en  crux et gladius:

 Juan+Carlos+I+de+Espa%C3%B1a,+masoneria,illuminatis

La expulsión del rey Alfonso XIII de España se debió, en gran parte, a la influencia masónica. Es más, su hijo Juan vivió muy impresionado porque pensaba que precisamente ése había sido el motivo de que su padre fuera destronado el mismo día de la proclamación de la II República. Tras un intento formal de hacerle miembro de la masonería, además de proponerle la introducción de varias leyes anticatólicas en nuestro país, la respuesta personal del monarca fue consagrar España al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles el 30 de mayo de 1919.

En la consagración se reconocía a Jesús como «Redentor del mundo», «Rey de Reyes», fuente de todo poder y fundamento de todas las leyes justas, y expresaba pública y solemnemente el deseo de que reinase «en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de las ciencias y de las letras, y en nuestras leyes e instituciones patrias». Al acto asistieron la Familia real, el Gobierno en pleno, y numerosas autoridades religiosas, civiles y militares.

Amenazas al monarca

El propio Alfonso XIII reconoció en una histórica conversación con el padre Mateo Crowley-Boevery, conocido como el Apóstol de la Entronización del Sagrado Corazón, que la masonería le había amenazado con la abdicación y su destierro si no accedía a sus deshonestas proposiciones. Un desafío al monarca en toda regla. Pero cuando el Rey de España hizo tal revelación no era consciente aún de su futuro destronamiento. En aquel momento, se limitó a describir los hechos al conocido eclesiástico, promotor del gigantesco monumento del Cerro de los Ángeles, el cual posteriormente divulgaría la confidencia regia.

La conversación con el religioso y sacerdote tuvo lugar a raíz de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. El padre Crowley-Boevery relató así el testimonio del monarca:

«Padre, he tenido un gran gusto en cumplir en el Cerro de los Ángeles un deber de católico, pues el enemigo de nuestra fe está dentro de la ciudadela. Y le doy una prueba: en este mismo salón me vi obligado a recibir una delegación de la francmasonería internacional. Unos doce señores. He aquí lo que me dijeron: Tenemos el honor de hacerle ciertas proposiciones y garantizar con ellas que V. M. conservará la Corona y España servirá fielmente a la Monarquía, a pesar de las crisis tremendas que la amenazan, y reinará en un ambiente de paz.

Y al preguntar qué proposiciones eran aquellas, dicho señor me presentó un rico pergamino diciéndome: Con su firma pedimos a Su Majestad, dé su adhesión a las siguientes proposiciones: 1ª, su adhesión a la Masonería; 2ª, decretar que España será un Estado laico; 3ª, para la reforma de la familia, decretar el divorcio y 4ª, instrucción pública laica.

Sin titubear un instante, respondí: Esto ¡jamás! No lo puedo hacer como creyente. Personalmente soy católico, apostólico y romano. Y como quisieran insistir, los despedí con una venia.Al salir, me dijo el mismo señor: Lo sentimos, pues V. M. acaba de firmar su abdicación como rey de España y su destierro.

Prefiero morir desterrado, repliqué con viveza, que conservar el trono y la corona al precio de la traición y la perfidia que me propone».

Eso fue exactamente lo que sucedió el 14 de abril de 1931. La masonería y los revolucionarios con sus presiones y conspiraciones consiguieron expulsar al entonces Rey de España, amenazándole de muerte y confinándole al exilio. A Alfonso XIII de Borbón, más preocupado por evitar una guerra civil fratricida, seguramente ni se le ocurrió recordar la confidencia hecha al padre Mateo Crowley-Boevery en 1919.

Fuente: Revista Alba, España

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King_Alfonso_XIII_of_Spain

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Una respuesta to “El Corazón de Jesús del Cerro de los Angeles… postergado!”

  1. alexis Says:

    Hijo eterno de Dios y Redentor del mundo, Jesús bueno, tú que al hacerte hombre te has unido encierto modo a todo hombre y nos has amado con tu corazón humano, míranos postrados ante tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser y, para vivir más estrechamente unidos a ti, todos y cada
    uno nos consagramos hoy a tu Sagrado Corazón.
    De tu corazón traspasado brota el Amor de Dios, hecho allí visible para nosotros y revelado para suscitar nuestro amor. Ante la generación del nuevo milenio, tan esperanzada y tan temerosa al mismo tiempo, la Iglesia da testimonio de la misericordia encarnada de Dios dirigiéndose a tu
    Corazón.
    Muchos, por desgracia, nunca te han conocido; muchos, despreciando tus mandamientos te han abandonado. Jesús misericordioso, compadécete de todos y atraélos a tu Corazón.
    Señor, sé rey no sólo de los hijos fieles, que jamás se han alejado de ti, sino también de los hijos pródigos que te han dejado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sé rey de aquéllos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de ti: devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto se forme un solo rebaño de un solo pastor.
    Concede, Señor libertad a tu Iglesia; otorga a todos pueblos y, en particular, a España la paz y la justicia; que del uno al extremo de la tierra no resuene sino esta voz; bendito sea el Corazón divino, causa de nuestra salvación; a él la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén
    Cerro de los Ángeles, 21 de Junio de 2009

    http://www.diocesisgetafe.es/dg/wp-content/uploads/2009/06/oracion-de-consagracion-de-espana-al-corazon-de-jesus.pdf

    Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón del Dios Hombre, Redentor del mundo, Rey de reyes y Señor de los que dominan: España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la Península. Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido, en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades, esta gran Patria española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía. Sintiendo la tradición católica de la realeza española, y continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el reino de Dios en la paz de las almas redimidas por vuestra sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley; reconocemos que tenéis por blasón de vuestra divinidad conceder participación de vuestro poder a los príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz. Vos sois el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna, luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma. Venga, pues, a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia de paz y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras y en nuestras leyes e instituciones patrias. Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que tantos pueblos ha desangrado; continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia. Desde estas alturas que para Vos hemos escogido como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios todos, para que en la pacífica armonía de todas las clases sociales encuentren justicia y caridad que haga más suave su vida, más llevadero su trabajo. Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la nación y defensa del Derecho. Bendecidnos a todos los que, aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida, pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de vuestro amor y en el regalado seno de vuestro Corazón adorable. Amén.

    Cerro de los Angeles, Junio de 1909

    http://www.sevillapress.com/noticia/16309.html

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