EL FUTBOL, LA CONTINUACIÓN DE LA GUERRA Y DE LA POLITICA

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El deporte es una ritualización de la guerra, que a su vez, como decía Clausewitz, es una continuación de la política por otros medios. Y por cierto que es justamente en ese parentesco donde reside la eventual vinculación entre deporte y política. Vale la pena reflexionar algo más sobre esta vinculación primaria, y particularmente sobre el deporte como ritualización incruenta de la guerra tribal, porque, a nuestro juicio, ahí está la clave para entender el fenómeno sociológico del fútbol.
La continuación de la guerra por otros medios
La frase de Clausewitz, en términos antropológicos, debe ser leída al revés: la política es una continuación de la guerra por otros medios. En efecto, no resulta difícil imaginar que en el proceso humano de civilización la guerra fue una realidad primaria, directa, probablemente el método elemental para resolver un conflicto; sólo el refinamiento de la civilización fue capaz de alumbrar cosas como el Derecho, una herramienta reglamentaria que fija normas para evitar la mutua aniquilación. Roma fue más grande por su Derecho que por sus legiones –o mejor dicho: sus legiones, sin el Derecho que transportaban sobre los estandartes, no habrían dejado en la Historia más huella que las hordas de Atila. Sin embargo, la guerra retorna cuando el Derecho se agota, vale decir, cuando la política ya no es capaz de resolver el conflicto. A eso se refería Clausewitz, y es una realidad que constatamos todos los días a pesar del creciente refinamiento de los métodos jurídicos y políticos. Hay que concluir, por tanto, que el impulso hacia la guerra siempre está ahí, y más específicamente, que tal impulso forma parte de la más íntima condición humana.
A lo largo de la Historia, todas las sociedades han establecido cauces para domar la pulsión guerrera, para canalizar –y hacer inocua- esa tendencia a la guerra que duerme en nuestra más profunda conciencia tribal. El Derecho, ciertamente, es el cauce más duradero. Pero también fue un buen cauce la limitación social de la posibilidad de guerrear a castas exclusivamente orientadas a ello (eso ha pervivido en Europa hasta 1789), o la ritualización de la guerra a través del torneo, donde el Campeón guerrea por toda la comunidad. Aquí es donde hay que incluir la dimensión antropológica del deporte: no sólo permite encauzar las energías físicas sobrantes de la gente hacia una actividad inocua, como acertadamente veía Arnold Gehlen –por eso es tan importante el deporte en grupos sociales excedentarios en energía física, como los jóvenes-, sino que, además, reproduce de forma incruenta la agresividad de la comunidad y la canaliza a través de la competición con el prójimo, como ha señalado Michel Maffesoli.
(Continúa en las fuentes: el manifiesto ó en europans)
 
5 de julio de 2008
 Nota: También en www.yrania.wordpress.com se informa sobre este tema.

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios to “EL FUTBOL, LA CONTINUACIÓN DE LA GUERRA Y DE LA POLITICA”

  1. YILVER ANDRÉS FUENTES MORENO Says:

    ¿Quién es el autor del texto?

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