CONTRA NATURA, PESE A TODO

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A partir de las denominadas “luchas por los derechos civiles de los homosexuales”, que se entrelazaban miserablemente con la revolución sexual, todo Occidente se fue convenciendo, poco a poco, de la naturaleza anodina de las relaciones sexuales; de ahí que éstas se reduzcan, en su opinión, nada más que a una cuestión de gustos incensurables, que se pueden satisfacer libremente en la más absoluta negación de toda naturaleza y/o finalidad de la sexualidad.

El paradigma antropológico, que rige la legitimación de la homosexualidad hasta en sus más recientes aberraciones jurídicas, morales y religiosas, si bien es unitario en sí, presenta, con todo, una dicotomía genealógica en dos troncos paralelos y autotélicos (Reforma Protestante y Revolución Francesa), cuya raíz común puede rastrearse hasta dar con ella en la gnosis; es decir: tiene por autor, en último análisis, al propio Lucifer. Los frutos venenosos del protestantismo liberal y del radicalismo libertario muestran tocante a la sodomía, así como respecto a otras cosas, una unidad esencial.

La sodomía, entendida como «atracción sexual, exclusiva o preponderante, hacia personas del mismo sexo» (CCC, 2357), es una inclinación objetivamente desordenada en cuanto contraria a la naturaleza humana (CCC, 2358). ¿Se configura como una patología tal desorden sexual? Si se atiende al significado general del término, sí. En efecto: enfermedad es toda merma o aberración de las condiciones psicofísicas normales de un individuo (lo normal viene determinado por la naturaleza específica). Pero si se quiere, por el contrario, penetrar en el ámbito de la especialización, se debería hablar de patologías en plural, pues el mismo desorden podría ser consecuencia de males físicos, perturbaciones psíquicas, alteraciones genéticas, etc. Dejemos a la ciencia médica, practicada honestamente, la indagación etiológica y patogénica de la sodomía. Ya fuera ésta causada por factores fisiológicos, psicológicos o por el concurso de ambos, a la homosexualidad la calificaban unánimemente de patología tanto la neuropsiquiatría cuanto la psicología clínica, sin olvidar al mismo psicoanálisis, antes de que el dogma de la bondad natural de aquélla impusiera el reconocimiento de su normalidad. Así, p. ej., la Organización Mundial de la Salud contaba a la homosexualidad, hasta el 17 de mayo de 1990, entre las patologías psiquiátricas; sólo la presión de los lobbies pro-gay [los grupos de presión prosodomitas], no nuevos conocimientos científicos, impuso que se la excluyera de las mismas.

 

 

———–Hasta aquí un resúmen de un artículo publicado en la revista “Sí, sí; no, no” y que reproduce el blog Radio Cristiandad.

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Una respuesta to “CONTRA NATURA, PESE A TODO”

  1. pauloarieu Says:

    una muy buena reflexión
    Saludos
    Paulo Arieu

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