LA FUERZA DEL ISLAM ES SU FANATISMO

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La descristianización ha generado la crisis de valores que padece Occidente. Asimismo ha sido erradicado de las Universidades y de los medios de comunicación cualquier referencia a las raices fundacionales de Europa: Grecia, Roma y el mundo germánico.
La falta de referencia a su identidad y el desconocimiento de sus origenes y de su historia hacen del hombre europeo facil presa de ideologias, “religiones”, sectas e incluso
fenómenos que se creían erradicados como son satanismo, sacrificios humanos, mutilaciones, tatuajes y canivalismo. En este escenario, el islamismo está penetrando en Europa no sólo por medio de la inmigración masiva sino también por el proselitismo.
Por esta razón HURANIA considera de capital interés el siguiente análisis, ( publicado recientemente en un blog):

¿Cuáles son las principales razones de las conversiones al Islam que se registran en Occidente? Básicamente, hay dos razones principales: la sincera conversión por la fe, y la conversión – no tan sincera – al sistema social musulmán, más que a la doctrina. Siendo la conversión por fe algo muy personal, analicemos la segunda razón. La mayoría de la gente en Occidente, particularmente en Europa, se lleva una sorpresa mayúscula al enterarse de la razón por la que un amigo o un pariente se han vuelto musulmanes: los conversos citan como causa fundamental el orden social y familiar que el Islam le proporciona. ¿Cómo puede explicarse esto cuando estamos hablando de hombres y mujeres de todos los niveles culturales y sociales, viviendo en países con tantos beneficios sociales y culturales como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia o los países escandinavos? La respuesta que esconde esta pregunta es de lo más asombroso, toca la médula misma del ser humano y explica en parte el gran éxito que ha tenido el islamismo desde su fundación. Para hacerlo simple: el islamismo es la religión mayoritaria más sincera con los mecanismos biológicos esenciales del hombre y la mujer. Dicho de otra manera: el islamismo es totalmente sincero con los deseos más profundos del macho y la hembra, con sus instintos básicos. Según estudios recientes, el macho humano es proclive naturalmente a la poligamia, tal como se ve en el resto de las especies de mamíferos. De igual manera, la mujer puede soportar mucho más fácilmente la situación de ser parte de un harén a cambio de la seguridad para ella y sus hijos proporcionada por un hombre fuerte (de nuevo, tal como la mayoría de las hembras de los mamíferos). Desde lo estrictamente biológico, los matrimonios poligámicos tienen un montón de beneficios que los monógamos no pueden cumplir acabadamente. Veamos algunos ejemplos, comenzando por los hombres. El macho necesita tener la seguridad total de que está cuidando de sus propios hijos y no el de algún otro; el sistema musulmán proporciona esta seguridad a través de la reclusión y sumisión de las mujeres a sus maridos en casi todos los aspectos de la vida cotidiana ( en muchos países incluso deben pedir permiso para salir a la calle). El macho también tiene un instinto natural de desperdigar sus genes en la mayor cantidad de hembras jóvenes y exclusivas que pueda, sin demasiados conflictos con otros machos. El islamismo le brinda esta posibilidad a través del matrimonio temprano (hasta infantil) con varias mujeres. Y gracias a la reclusión de éstas, evita la confrontación con otros machos. Mientras un matrimonio monógamo depende de la menopausia de la mujer para seguir teniendo hijos, los musulmanes varones no tienen este problema: el hombre puede casarse a los 14 con una chica de su misma edad (o menor), y cuando tenga 30 años puede tomar otra adolescente. Y lo mismo a los 40 y de nuevo a los 50. O también puede comenzar casado con 2 chicas jóvenes y en la madurez tomar otras 2, etc. Aunque actualmente no sea tan practicado, el que islamismo sea la única gran religión que no tenga problemas con esto la torna terriblemente atractiva para muchos conversos. Y aún hay más satisfacciones para el macho en la cultura islámica. Instintivamente, un hombre necesita ser valorado. Un hombre derrotado, despreciado, pierde naturalmente su vigor sexual, su autoestima. En las sociedades musulmanas, y debido a la enseñanza coránica de la cortesía, no sólo no existe el constante agravio con que suelen ser tratados los machos “perdedores” en Occidente, sino que además tienen en sus casas un pequeño mundo donde él es el centro, un ámbito donde él es la autoridad respetada. Imaginen este argumento como arma de conversión entre las clases bajas. Además, al no existir la exposición de hembras deseables que incitan a la brutal competencia de los machos entre sí – como sucede en Occidente – la amistad entre hombres en el mundo musulmán es más fácil. De hecho, es la única opción… prácticamente no existe la amistad entre hombres y mujeres que no sean parientes. En resumen, más que ninguna otra religión, el islamismo le da al hombre la satisfacción de sus más profundos instintos de reproducción variada y segura, si bien con un algún sacrificio respecto a la cantidad de mujeres con las que puede acostarse. Según algunas estadísticas, en los países occidentales un hombre tendrá sexo en toda su vida con unas 50 mujeres en promedio. Un musulmán típico difícilmente se acostará con más mujeres que sus esposas (1 a 4) ya que la infidelidad en sus países es mínima. Pero a cambio, él tendrá la garantía de que esas pocas mujeres serán solamente suyas. Hasta ahora hemos visto cómo el islamismo sacía los instintos naturales del macho, pero… ¿que hay de las mujeres? ¿Porqué hay tanta cantidad de mujeres que se convierten al islamismo en Estados Unidos y Europa? La respuesta, de nuevo, es la misma: satisfacción de los deseos más esenciales de la hembra, siendo éstos la seguridad para sí misma y para sus hijos. El islamismo, contrariamente a lo que se cree, proporciona un marco social sumamente atractivo para muchas mujeres occidentales, particularmente de las clases trabajadoras: como esposas ellas tienen la seguridad absoluta de que nunca quedarán desprotegidas, ya que en ausencia del marido se harán cargo de ella los familiares de éste o la comunidad musulmana. Prácticamente su vida se reducirá a complacer al marido y criar sus hijos, sin obligación de salir a luchar en el mundo. Esto que puede parecer una pesadilla para muchas occidentales, es sin embargo un irresistible atractivo para millones de otras que sólo anhelan vivir una vida tranquila, protegida y sin mayores contactos sociales fuera de la familia. ¿Algo más increíble aún? Pues sí: muchas mujeres occidentales desean una familia poligámica. Contrario a la suposición general de que las mujeres de un harén se soportan unas a otras sólo por la autoridad del marido, las mujeres de una familia poligámica son relativamente felices, y carecen de celos entre sí. La poligamia ha sido una forma natural de vida a lo largo de toda la historia humana, y su éxito se debe sobre todo a que el instinto de exclusividad sexual del hombre no está presente en las mujeres, que ven en las otras esposas una ayuda para la casa y una compañera de vida (recordemos que las musulmanas llevan una vida relativamente recluída). La prueba de esto es que cada vez más frecuentemente podemos ver por la TV a familias poligámicas occidentales que se han sincerado espontáneamente con estos hechos, sin necesidad de convertirse a ninguna religión poligámica. Como dato final, tenemos el hecho de que las familias poligámicas son aparentemente mucho más estables que las monogámicas, debido quizás a que el hombre poligámico está más calmado en cuanto a su búsqueda de diversidad sexual. La poligamia es algo de lo que se hablará mucho en el futuro cercano, es una tendencia que está creciendo en Occidente, donde la poligamia se da de hecho, bajo la forma de amantes, concubinas, swinging, etc. Actualmente, en Occidente hay una tendencia a blanquear de alguna manera el instinto del macho a tener varias mujeres y el de la mujer a tener hijos protegidos. Para los hombres es muy difícil imaginar con cuánta fuerza late en el corazón de una mujer el instinto maternal. Una madre que tiene asegurada la buena crianza de sus hijos tiene resuelta la cosa más importante de su vida… y con largueza. Si bien lo anterior ocupa un lugar central entre las razones de conversión al Islam por parte de las mujeres, debemos mencionar que hay más aspectos de la cultura musulmana que también son un atractivo para muchos. Por ejemplo, al estar prohibido el alcohol los países musulmanes, éstos se ahorran una cantidad enorme de problemas propios de los países culturalmente alcohólicos, como la delincuencia. Para ciertos individuos la vida cotidiana amable y resignada de los pueblos musulmanes les produce paz, mientras otros se sienten a gusto con ellos debido a que la islámica es una sociedad muy poco racista (esto último impacta fuertemente en los negros de Estados Unidos, que muestran un alto índice de conversiones). Estos “logros”, si bien se hacen a costa de muchas libertades humanas básicas, dan una sensación de solución a problemas que los occidentales hasta temen mirar, y son, finalmente, causa importante del crecimiento de aquella religión.
Por último, hay que hacer notar que el crecimiento del islamismo a nivel mundial no se debe tanto a las conversiones sino a su explosión demográfica; de hecho, el porcentaje de musulmanes que abandonan su religión también crece en forma sostenida, sobre todo en los niveles de mayor educación.

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