TRABAJAR, DESCANSAR, VIGILAR…..

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En este emplazamiento, frente al mar cantábrico, aquí acampé en agosto pasado…. Han pasado pocos meses… y sin embargo, decenas de rostros, de teléfonos, de emails, de sonrisas, de miradas de ojos puros y a veces inocentes… todos en búsqueda de la felicidad, de una vida soportable, dulce, despreocupada… Estos mensajes los he percibido en tantas personas jóvenes, alegres, tensas, a veces también algo feas… ¿por qué no?
Yo pongo en práctica mi teoría de solidaridad simpática (SS), como le he dicho hace días a Marta, una periodista “agresiva” de televisión… Le dije: “Hago lo mismo que tú: Hablo en la calle con quien quiero, especuialmenmte a quien me cae bien. Es lo que llamo ‘Libertad de Palabra'”.
El mensaje de S.S. parte de un principio fundamental y que no es caprichoso, como alguien puede suponer: Para vivir con coraje, con espíritu dinámico, deportivo, emprendedor y con ganas de
disfrutar es básico no tener el hábito de fumar cigarrillos o cualquier otro veneno aleatorio.
Se lo he dicho esta mañana a una guapa y joven mujer rumana, rubia y de ojos verdes, que en el Metro, su rostro me expresaba el cansancio y desilusion de una jornada tras otra limpiando en
casas de aquí y de allá… Y estoy hablando de una persona de buena presencia, con cultura y con mucha elegancia en el vestir… Incluso lucía bonitos anillos… que, inmdudablemente se tenía que quitar para hacer las faenas de la limpieza. Al ver a tanta gente maja y con buena voluntad, me daba la sensación de son como palomas entre serpientes. Y esto lo dijo Jesus Cristo: “Sed astutos como serpientes”. Con frecuencia, los que se dicen o creen cristianos, creen que tienen obligación de dejarse degollar por el “extraño”, por el “enemigo”, etc. Y hay que tener en cuenta que sólo es “prójimo” quien nos ayuda, quien es es “próximo” o “semejante” a nosotros. “Amar al prójimo” no incluye a quienes no son próximos o semejantes.
Esto es el quid de la cuestión: en la sociedad moderna, muchas personas no ocupan el trabajo que merecen ni tampoco, a veces, tienen la pareja (conyugal) que les corresponde. Es como un puzle en el que las piezas no están en su sitio.
Nosotros no estamos en el mundo para echar la siesta, sino para bregar, para trabajar, para crear, para luchar, para divertirnos también… para guerrear, amar y morir … Esto es la ley de vida. Sería inútil y hasta estúpido tratar de cambiarla… Es lo que hacen los ilusos y los utopistas…por eso acumulan fracaso tras fracaso. Alguien dijo que la vida es milicia. Y nos guste o no es así. Lo que no puede ni debe ser es una charca de estulticia, aburrimiento, y bellaquería… El otro día, en un blog, creo que en 1212lasnavas se informanba de cómo la alegre y confiada Suecia, otrora un modelo de sociedad envidiada, hoy está degradada por gentes que demográficamente son una amenaza para la propia supervivencia de la guapa génte nórdica. Y es que el mundo no es un parque temático ni Disneylandia, es un lugar donde se no se puede bajar la guardia ya que la vida no es un remanso de paz sino un estar alerta.
Cada uno de nosotros debe saber que la vida es precisamente más intensamente interesante porque existe el factor peligro. Lo de vivir peligrosamente no es sólo una frase. En las monedas italianas de plata, de antes de 1943, había una leyenda que decía: “Mejor vivir un dia como un leon que 100 años como un cordero”.

G. Tresmontes, 6 de noviembre 2007

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