MI REENCUENTRO CON XANDRA

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Cada día es un regalo de sorpresas…  Hoy no podía ser menos… La vida es una aventura que empieza con cada jornada. Dicen que al despertar hay que dar  gracias a Dios por estar vivo para disfrutar de otro día más.

Y hoy, viernes,  la grata sorpresa es una persona que  estaba desayunando en una  cafetería de la glorieta de Quevedo…

Dada mi sensibilidad en contra del tabaco y en consecuencia,  a mi particular instinto de observación,  …al instante ví que la más jóven de las dos mujeres que tomaban café, y la más bella, of course,  no fumaba…

Yo tenía prisa, así que pagué y me fui al Metro… Dicen que

no existen las casualidades, pero al entrar en el vagón, allí estaba Ella… No sabía su nombre…pero la simpática coincidencia me hizo recordar una historia que me ocurrió hacía cuatro años, en el mismo lugar…

Me acerqué a ella…y le comenté que la había visto en la cafetería…  Cuando me dijo su nombre, no me sorprendió demasiado, pues estoy acostumbrado a vivir con frecuencia lo que parecen ser casualidades y no lo son: Si   Xandra, la azafata de Sao Paulo, que fue un angel –en el exacto y mejor sentido– ya  voló a Brasil…. ahora retorna  como reencarnada en mujer real… Tiene algunos años más y creo  que  sale ganando;  tiene un aire tan natural, sencillo y espontáneo, que se diría que ella no es consciente de lo que mucho que vale, tanto como física como espiritualmente . Quiero desde esta primera página mandarle un saludo de bienvenida  al club de los optimistas.    Algunas personas tienen la virtud de ser como  un libro abierto, tal es la expresividad de su cara. Es realmente un placer de dioses ver la espontaneidad y la riqueza de matices que expresa el rostro humano.  Si la cara es el espejo del alma, podríamos decir que el alma determina el aspecto exterior de una persona, es decir todo su cuerpo. Yo siempre digo que los ojos son los miradores por los que nos asomamos al interior de las almas. Quien quiera saber la verdad, siempre dice “Mírame a los ojos”.

Sólo hay que ver la mirada de la soprano  Jayne Casselman: sus ojos son fuego, energía e inteligencia. (Ver información sobre Jayne Casselman, más abajo). Le dije a la nueva Xandra que los ojos azules significan nobleza y lealtad, y los verdes, esperanza. (¿o quizás vértigo?). Siempre he opinado que los ojos azules son más bellos, pero ahora, de repente, los encuentro demasiado fríos…  los verdes son más cálidos. Hasta otro día, si nos vemos,   Gracias por existir.

G. Tresmontes, 28 de sept 2007

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