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un “cazanazis” embustero

20 de junio de 2010

De un interesante blog que se autoproclama “blog antinazi” reproducimos un informe sobre el controvertido personaje Simon Wisenthal, conocido como profesional y subvencionado “cazanazis”.  Al margen de que consideramos ingenuo  que un blog católico  cruxetgladius se proclame “antinazi”, hay que reconocer que dado el “lavado cerebral” que ejercen los medios de incomunicación desde 1945, e incluso antes,  es lógico que este blog se “cure en salud” para evitar suspicacias o falsas interpretaciones por parte de los lectores, sobre todo cuando se trata de un informe en el que se descubre la verdadera catadura de un individuo que dedicó su vida a “cazar” seres humanos, como si fueran alimañas…

Copiamos literalmente de crux et gladius:

Un pequeño introito a modo de tentempié

Es muy difícil que en nuestros tiempos exista persona alguna que no haya escuchado, aunque más no sea someramente, del polaco don Simón Wiesenthal, el implacable cazador de nazis y, por tal motivo un Benemérito de la Humanidad. Pero como se ve, éste era poco y, sobre el pucho la escupida: apareció Beate Klarsfeld, miembro de la terrible organización sionista Sherit Hapleitá (con la invalorable ayuda de su marido Serge Klarsfeld), quien se dedicó con ahínco a ser cazadora de nazis (el caso Klaus Barbie, en Bolivia es el mayor de sus éxitos), a la par de denunciar la aparición de líderes nazis en Hispanoamérica, entre los cuales se encontraba nuestro General Juan D. Perón y otros fascistas de alcurnia, que da siempre la casualidad o son peronistas o son nacionalistas. Del otro lado: liberal y bolchevique no encontraron uno. Y, en el fondo, es este el motivo por el cual les dedico, como un caballero que soy, a estos dos cazadores, los renglones que siguen. Es decir, les devuelvo la gentileza, aunque sin necesidad de tornarme macaneador.

Cita la literatura infantojuvenil, aquella que nos hacían leer nuestros maestros en la época nefasta del Tirano Prófugo, al Barón de Münchhausen como el mayor mentiroso que haya existido sobre la faz de la tierra en todos los tiempos, a extremo tal que le mató el punto a Néstor Diletante, que no es poco. En verdad no he tenido el placer de leer por completo las andanzas de este personaje por los prados del Señor, aunque sí he espigado algunos capítulos que me han prestado por aquí y por allá, en ayer y otrora. Mas como Dios me ha negado esta suerte, la que acepto sin pestañar, porque debe hacerse su voluntad y no la mía, no me ha negado la otra: de tener amigos esparcidos en los rincones por doquier. Y, gracias a uno de éstos, me ha llegado un envío del doctor don Gervasio Fernández Funes, que vive en Montevideo cerca del coqueto Miguelete, el libro Los Asesinos entre Nosotros, que son las memorias traducidas al castellano de Simón Wiesenthal, editado por Noguer, de Barcelona, en España. Lectura recomendable para todos aquellos que se dedican a estos estudios y mucho más para los que desean reírse un rato a costillas de un delirante.

Amistades que me hicieron mal y sin embargo las quiero

En la presentación de su libro, dice don Simón que ha estado en una docena de campos de concentración y que sólo sobrevivió por una serie de milagros. Los que en realidad no parecen ser tales, si se tiene en cuenta la promiscuidad en la que vivía Wiesental con los oficiales de la Schutz-Staffeln (SS), dado que como ingeniero diplomado ejerció importantes funciones durante cuatro años y dos meses al lado de los terribles nazis, los que, desde luego, sabían que don Simón era judío, todo lo cual resulta desde ya, más que un milagro, una maravilla sin abuela. Tal es el caso de su amistad con el ex oficial de la SS, Heinrich Guentheret, a quien en diciembre de 1965, es decir, 20 años después de guerra que involucra su martirio, lo invitó especialmente para el casamiento de su hija. Por este botón para la muestra, el lector se habrá dado cuenta que nos encontramos ante uno de los buenos y, que por tal hecho, debería ser simplemente descalificado de todo lo que dice en adelante. Conste además que a esto lo dice Wiesenthal y no quien esto escribe, que ya el lector lo puede haber calificado de nipo-nazi-facho-falanjo-peronacionalista. Y en una de esas, con tal etiqueta, se ha quedado corto el decidor.

Una vida maravillosa

Wiesenthal nació un 31 de diciembre de 1908. Y, aunque tenía a esa fecha madre y padre, fue su abuelo materno quien lo anotó en los registros, sin que medie explicación alguna del autor, el día 1° de enero de 1909. Así anduvo a las gambetas y agachadas por esta causa, hasta que la policía lo descubrió y fue acusado de haber adulterado tal fecha para evitar el servicio militar. Una falta muy grave ayer y hoy. Mas hete aquí que sobrevino el primer milagro: convenció a la severa policía polaca de que el culpable había sido su abuelo, el que no pudo ser llamado a atestiguar porque se había muerto. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

En el almacén que tenía su padre, próspero comerciante, gustaba pasar las horas armando casitas y castillos con panecillos de azúcar, los que luego aquél recogía de la mesa, el suelo y el jergón del perro, aunque manoseados, pisoteados y babeados por el niñito, reintegrándolos a su caja para la venta a la confiada clientela del barrio. Es que don Simón quería ser arquitecto, por lo que luego se recibió de ingeniero, que es como decir que le gustaba el triciclo pero se hizo aviador. Y esto no fue por maldad, sino porque en los exámenes que le tomaron en la ciudad de Lwow, no pudo responder más de cuatro preguntas de las sesenta que le hicieron. Lo que quiere decir que era mejor que Sarmiento, que tenía 14 años y estaba en primer grado haciendo la “o” con un vaso, como nos cuenta en Recuerdos de Provincia (¿será por esto que lo llamaban Padre del Aula?). Decepcionado Simón ingreso a la universidad técnica de Praga, donde y desde luego, no había examen de ingreso y la única exigencia era llenar un formulario, cortarse las uñas y tener el certificado de la vacuna contra el coqueluche. Bueno: en verdad, a veces, todo no se puede. Y demos al hombre el mérito que tiene. Además, ¿para que tanta exigencia con un postulante a ingienería?

En la página 29 nos cuenta: “Pasé (en Praga, se entiende) los días más felices de mi vida. Era muy popular entre mis compañeros como estimulante polemista en reuniones estudiantiles y como brillante maestro de ceremonias en actividades sociales. Tenía excelente memoria para divertidas historias aderezadas con mímicas. Tenía también talento para la sátira. Mi humor era particularmente del gusto de mis amigos no judíos, a quienes encantaba la profundidad y la oculta ironía de mis historias. Cuando iba a pasar las vacaciones de Navidad y Pascua a mi casa, llevaba toda la noche en el tren con mis amigos, contando historias, y al llegar a casa, estaba tan ronco que no podía hablar.” Digan si no es un capullito de alelí. Se ve que de jovencito ya estaba practicando lo que después haría toda su vida: darle al macaneo sin asco.

Una misa milagrosa

Resulta que en 1941, los granujas ucranianos que ayudaban a las malvadas tropas alemanas entraron en Lwow (pero no dice por qué él no estaba estudiando en Praga). Entonces los ucranianos que estaban en la ciudad aprovecharon para hacer un progrom que duró tres días y tres noches. Al final habían asesinado unos 600 judíos de los cuales don Simón no recuerda el nombre de ninguno a pesar de ser sus vecinos y correligionarios. Más tarde él y otros 40 judíos, entre abogados, médicos, profesores e ingenieros, fueron apresados y llevados al patio de la prisión de Brigki. En el centro de aquella explanada había una mesa repleta de botellas de vodka, salchichas y zakusky (digamos entre nosotros: una picadita), más con fusiles y municiones. Y ahí nomás les ordenaron a los judíos de la arriada ponerse cara a la pared con las manos en la nuca.

Un ucraniano comenzó a disparar haciendo centro en la nuca de cada judío (justo donde tenían las manos). Cada dos disparos el verdugo interrumpía las ejecuciones y se iba a la mesa a beber vodka y darle al zakusky que parece estaba muy bueno. En el ínterin otro hombre le alcanzaba otro fusil recién cargado (¿qué fusiles usarían estos ucranianos en 1941 que cargaban dos tiros? ¿Acaso el arcabuz de Pizarro o el que llevaba Robinson Crusoe?). Otros ucranianos iban depositando a los judíos muertos en sus ataúdes. Y así los gritos y los disparos se fueron acercando a don Simón, quien recuerda que del miedo que tenía solamente miraba a la pared (pero veía todo lo que pasaba a su lado y a sus espaldas, lo que no deja de ser portentoso, pero no tanto si se sabe que fue un Elegido del Señor de Israel). Y cuando parece que le tocaba el turno a él, comenzó el tañido de las campanas de la iglesia llamando a misa vespertina. Entonces resonó una voz aguardentosa de uno de estos borrachines que dijo: ¡Basta! ¡Tenemos que ir a misa a comulgar” (lo que prueba, aunque él no lo diga, que don Simón por lo menos entendía el ucraniano). Parece mentira, pero los ucranianos, terribles asesinos y temulentos sin costura, no querían perderse la misa, ni la comunión (¿qué le dirían estos asesinos en la confesión al cura del pueblo?). Pero no es una mentira lector, es uno de los tantos milagros que le sucedieron a don Wiesenthal y él los cuenta con intrepidez haciéndome poner los pelos como un cepillo.

Después de esto parece que se quedó dormido en ese mismo lugar y no recuerda por cuanto tiempo (parece que la misa fue larga; y a la mortadela con queso de la picadita, ¿quién se la comió?). Hasta que la luz mortecina de una linterna le dio en la cara despertándolo. Se trataba de Bodnar, un polaco que había sido su capataz en una de sus obras y lo quería salvar. Entonces don Simón pidió que también ayudase a su amigo Gross (de los restantes judíos supuestamente vivos no dice nada) por tener a su madre viejita. Y Bodnar ideó un plan que consistía en darle un garrotazo a cada uno de estos dos y hacerlos pasar por espías rusos, para llevarlos luego al comisario ucraniano de la calle de la Academia. Y fue así que este polaco le dio semejante garrotazo a don Simón que lo dejó sin dientes y los labios como riñón partido. Pero en fin, así son los amigos, y agrego de metido no más: menos mal que era un amigo, porque de haber sido un conocido simplemente, le arranca la cabeza del palazo. El asunto fue que esa noche Wiesenthal estaba en su casa (que se ve los del progrom no la tocaron y a sus progenitores tampoco, porque su padre seguía con el próspero negocio), lo más campante, aunque reconoce que no pudo silbar por varios días. Un detalle importante. Gracias a la misa y a un ex empleado, don Simón había salvado su vida.

Comienza su ascenso de canillita a campeón

A fines de 1941, Wiesenthal fue remitido a un campo de trabajos forzados (lamentablemente no nos dice por qué). Era un taller de reparaciones de locomotoras del Ferrocarril del Este. El forzado trabajo que haría don Simón, ponga y dele a sudar, consistía en pintar el águila alemana y la cruz gamada en las locomotoras capturadas a los rusos, tarea que hacía con gran primor según él lo dice con detalle y merecía las felicitaciones de los nazis. Estando en esto, un día muy frío, se le presentó su jefe, el nazi Heinrich Guentheret (el invitado al casamiento de su hija veinte años más tarde), y se compadeció de él porque tenía las manos azules por el frío por lo que el malvado le regaló sus guantes. Interrogado por Guentheret sobre dónde había estudiado tuvo miedo, porque él sabía de la envidia que los alemanes les tenían a los judíos por ser más inteligentes que ellos. Entonces don Simón mintió diciendo que lo había hecho en una escuela de comercio (complicados estos polacos: en una escuela de comercio en lugar de llevar los libros le enseñaban dibujo y pintura). Pero otro judío que estaba a su lado y preso como él, lo desmintió a los gritos diciéndole a Guentheret que Simón era ingeniero y que no le creyera nada porque todo lo que decía eran mentiras (aquí, lector, esto se merece, si usted me permite, un ¡Oh! y un ¡Huy!). Sorprendido el nazi le preguntó por qué le había mentido y si no sabía que ese era un delito muy grave en Alemania. Lleno de indignación Guentheret en lugar de mandarlo a la moledora de carne, lo ascendió a Técnico y Orientador. Por lo que aquí Wiesenthal consumó otro milagrito.

Cuenta don Wiesenthal que este nuevo cargo lo hizo gozar a de la más completa libertad “en aquel mar de locuras”. Y trabó amistad con los 50 oficiales SS que estaban a cargo de los talleres (aquí me largo otro ¡Oh! y un ¡Ayayai!), los que se comportaron siempre correctamente con los judíos y los polacos. También lo fue con el Superior Inspector Adolf Kohlrautz a cargo de aquel asentamiento maldito. Y fue tan grande aquella intimidad con Kohlrautz que le permitió a Wiesenthal tener en su escritorio dos pistolas cargadas, que había obtenido clandestinamente y de hecho robadas (¿para qué querría un hombre pacífico como Wiesenthal, un capullito de petunia, dos pistolas cargadas donde todos, supuestamente, eran amigos?). De esto se deduce que a don Simón le tocaron unos nazis macanudos, ¿o no? Aparte de que, como él mismo lo dice, tenía despacho privado y escritorio, mientras que los restantes pobrecitos judíos andaban a salto de mata, comiendo gambeta, muertos de frío y con un par de latigazos de yapa. ¿Otro milagro? Parece que sí, y ¿cuántos van? (Confieso: estoy por abandonar esto; pero no, seguiré, en honor a vosotros).

El cumpleaños del Führer

El día 20 de abril de 1943 se cumplía el 54° aniversario del nacimiento del Führer, que dice don Simón “fue día de sol y primavera”. Wiesenthal había salido temprano de la cama para terminar un enorme cartel que decía: “Wir lieben unseren Führer” (nosotros amamos a nuestro conductor). Relata que con anterioridad había pintado enormes cartelones con la cruz gamada para las celebraciones de las SS. Y estando en esta faena, cayó un oficial de apellido Dyga que, sin decir agua ni viene, tomó a Wiesenthal y otros judíos y los condujo a otro campo de concentración distante a tres kilómetros de aquellos talleres ferroviarios, donde él la estaba pasando pichichú con sus amigotes nazis.

El motivo de aquel cambio fue que, para conmemorar el cumpleaños del Führer, iban a ejecutar a 54 judíos. Esto es, uno por cada año de vida de Hitler (no me digan que esto no es original). En cuanto llegó al lugar pudo reconocer entre los judíos elegidos para inmolar, que eran todos científicos de primer nivel, catedráticos, abogados, médicos y todos los otros intelectuales que había en el campo (del que don Simón se le olvidó darnos el nombre). Una pesada lluvia caía en ese momento (lo que ya presagia otro milagro, porque a tres kilómetros de allí era un “día de sol y primavera”) sobre el tenebroso campo de ejecución. En el lugar se había cavado una zanja de 450 m de largo (para enterrar 54 judíos, de donde pueden ocurrir una de dos: o la zanja era demasiado larga o los judíos eran muy grandotes, porque le corresponderían más de 8 m para cada uno).

Los a ejecutar fueron puestos al borde de aquella cuneta horripilante, y don Wiesenthal vio al SS de nombre Kautzer (acababa de llegar y ya sabía el nombre del fusilador), ir matando de a uno a los judíos que caían en la fosa. Hasta que le llegó el turno a don Simón, que parece siempre era el último porque le había tocado el número 54, dado que pudo contar los 53 anteriores. Pero en ese preciso instante se sintió una voz férrea que gritó: “¡Wiesenthal!”, por lo que giró un poco su cabeza muy tímidamente; entonces la voz volvió a sonar: “¡Sí, usted, Wiesenthal!” (lo que revele ya dos cosas: o que este alemán era un idiota redomado o que don Simón no nos dice la verdad; porque allí había, según sus dichos, una sola persona: él, esperando que lo faenen, y no 350, y justamente esta persona se llamaba Wiesenthal y no Pototo Mangiafiore). No habrán sonado las campanas, pero don Simón se salvó de la Huesuda Parca de nuevo. He aquí otro milagro.

Los 11.000.000

Es el cálculo que hace Wiesenthal de los que perecieron en el holocausto. Y no quiere saber nada con que hayan sido menos. Sí señor: 6 millones de judíos, 5 millones de yugoeslavos, rusos, polacos, checoslovacos, holandeses, franceses y muchos otros más. Sólo de niños dice que perecieron un millón reventándolos contra las paredes. Don Simón participó activamente en el proceso de Nüremberg. Sus testimonios fueron tomados al pie de la letra sin que ofreciera un solo documento. De este proceso salieron los linchamientos de los jerarcas del nazismo y otras condenas durísimas, como la de Rudolf Hess (que ya llevaba cinco años de prisión, incomunicado).

Una de cow boys para la muchachada ignara

En el campo de concentración de Lwow –dice afligido don Simón-, uno de los más perversos guardias de las SS, era conocido con el sobrenombre de Tom Mix, como el muchachito de las (añejas) películas del Far West, porque su pasatiempo favorito era montar a caballo, y disparar a los prisioneros.” Simón Wiesenthal tiene muchos testimonios, pero no conocía el nombre del artista que encarnaba a Tom Mix, así como se ve que tampoco conocía el nombre del alemán que hacía semejantes barbaridades. En fin, todo no se le puede pedir a un hombre que sufrió tanto y que hizo más milagros que el Pastor Jiménez en la cancha de Boca, ¿no le parece? Además este libro tiene su mérito: fue lectura obligatoria en Alemania.

Forma práctica de rellenar los hoyos de las bombas

Don Simón, aunque hombre sabio si lo hubo enantes, comenzó a entender los misterios que encierra la mente alemana después de la guerra. Antes parece que no. Y esto ocurrió cuando tuvo acceso a la correspondencia que los SS escribían a sus esposas. Por ejemplo, recuerda una carta en que un führer de las SS describía como tal cosa que una unidad bajo su mando había sido designada para rellenar el cráter abierto por una bomba rusa en Umán, cerca de Kiev, en Ucrania (¡qué bombita, madre mía!, ¿será como las de 15 toneladas que le tiraron los yanquis a los afganos para salvaguardar los Derechos Humanos?). Los matemáticos alemanes (¡mire el lector en la que andaban estos sinvergüenzas!) calcularon después de varias semanas, que los cuerpos de 1.500 judíos serían suficientes para rellenar semejante agujero.

Por este motivo, e inmediatamente, se ejecutaron 1.500 judíos, cuyos cadáveres fueron tapando el hoyo; después les colocaron tierra y una tela metálica por arriba. Así habría desaparecido el socavón. No haré hincapié en el lamentable antecedente de que la socava de don Simón jamás fue encontrada. No. Pero si me llama la atención de la frialdad en el relato, el cual se encuentra desprovisto de todo rasgo emotivo que haga notar la afectación espiritual de quien haya presenciado, o simplemente conocido, semejante inhumanidad.

Pero en la primera carilla de esta carta (su letra fue sometida a un grafólogo de renombre y nos dijo que su autor no padecía ninguna patología mental), el SS le preguntaba a su esposa sobre las flores de su jardín con gran melancolía, prometiéndole que le conseguiría una empleada rusa para que le ayudase en los quehaceres domésticos.

Wiesenthal cita otra carta que vio, donde un SS le cuenta a su esposa cómo mataban a los niños recién nacidos en cautiverio, arrojándolos contra las paredes (¡qué no diría sobre esto la Carlotto que es Wiesenthal con polleras!) y, al cambiar de tema, el alemán le pregunta por su propio hijito que sabía estaba cursando un sarampión. Ahora digo yo, siempre puro metido, que hacer estas cosas es una barbaridad peor que la del canalla de Herodes. Pero imaginarlas, sin que jamás hayan existido, es digno de la psiquiatría, por lo que el dicente es poseedor de un mente extraviada, vaya saberse en qué vericuetos de su criminalidad.

Eichmann

“Pasé una semana en Nüremberg –cuenta don Wiesenthal-, leyendo día y noche (esto, ¿acaso sería parte de los trabajos forzados a los que fue sometido?, y, ¿cómo haría para conseguir libros en un campo de concentración?). Eichmann aparecía como jefe ejecutor de la máquina aniquiladora, que constantemente pedía grandes sumas (¿cómo sabía Simón que Eichmann pedía más y más dinero al gobierno central de Berlín, si él no salía de su barraca?), con el objeto de construir más cámaras de gas y crematorios y para financiar institutos de investigación especial (y a esto último, ¿cómo lo habrá conocido si no pasaba de su condición de recluso?), para estudiar los gases letales y sus métodos de ejecución.” Visto esto resulta que Eichmann era lo que yo pensaba: un majadero incurable. Todos los venenos, sólidos, líquidos y gaseosos vienen con una cartilla editada por su fabricante, con todos los efectos que produce en animales y vegetales, entonces, ¿qué andaba averiguando el alemán exterminador? Tenía que leer el prospecto solamente. O levantar el teléfono y hablar con el proveedor. Aunque habría sido más fácil hablar con la Cruz Roja internacional que la tenía a tiro de mata gatos. Y hablando de proveedores y de la Cruz Roja, recuerdo que en el proceso contra Ernst Zundel, llevado a cabo en Toronto, Canadá, el 8 de enero de 1985, se ventiló el asunto de que el Zyclon-B (Z-B) que habrían usado los nazis para exterminar judíos fue provisto por los EE. UU. (la Dupont, su único fabricante), por lo menos hasta 1943. ¿Y la Cruz Roja no le avisó a los yanquis lo que estaban haciendo los nazis con semejante pesticida? No quiero pensar que los gringos les proveyeron el Zyclon-B y después los acusaron de asesinatos de lesa humanidad. Un negocio redondo.

El Doctor Menguele

“El nombre del Dr. Josef Menguele era conocido de cuantos estuvieron en Auschwitz y aún para los que no estuvieron allí. Millares de niños y adultos, tiene Menguele en la conciencia (…) Odiaba especialmente a los gitanos, tal vez porque parecía uno de ellos y por eso ordenó la muerte de millares” (no me digan que no es un buen motivo). En ninguna parte dice don Simón que haya conocido personalmente al doctor Menguele, luego habla por boca de un tercero con versión de segunda, o vaya a saber de qué mano. Y bien, así sigue toda esta parte sobre el supuesto galeno asesino, con versiones “de un hombre que me contó”; lo que “Hermann Langbein, escritor judío, que me contó una vez”; que “escuchó que había dado muerte a millares de niños mellizos por toda Europa (…) para cambiarle el color de sus ojos, de pardos a azules”; que escuchó decir que “Menguele era el SS perfecto, pero no cuenta cómo este nazi maldito cortaba la churretera con té de barba de choclo. Le refirieron que le “sonreía a las muchachas bonitas mientras las enviaba a la muerte (…) y frente al crematorio de Aschwitz alguien lo oyó decir: Aquí los judíos entran por la puerta y salen por la chimenea”; etc. Y así sigue esta narración de historias chapuceras, cuyo autor las escribió porque es evidente que sus motivos tendrían. Lo grave en todo esto es que haya gente que se las haya creído y mucho más grave que exista gente que aún se las crea. Sin embargo estas declaraciones “que me contaron”; “yo no lo ví pero me dijeron”; “me lo manifestó una chica, cuyo nombre no recuerdo, que ella vio a Fulanita de Tal encadenada”; que “al lado del coso estaba un foso donde se quemaban los cadáveres y las llamas llegaban a catorce metros de altura”; “que una amiga le dijo que Merengadita de Cual había tenido un bebé y que los captores la rifaron en una partida de truco de hacha y tiza”; etc., me parece haberlo escuchado en alguna parte. No hace mucho. Ante un juez y un fiscal. Pero no me acuerdo a dónde. Disculpará el lector esta imprecisión de mi parte.

La aguja infalible

Reconozco que el título es muy raro pero, como verá el lector, es la que se deduce de la historia contada por don Simón en las pp. 227 y 228 de su memoria.

Dice que Ruth le contó una historia, pero él en realidad pensaba en otra cosa, que era en “una pequeña habitación gris oscura (digo yo de puro metido: ¿cuántas personas habrá que hayan visto en su vida una habitación pintada de gris oscuro?). La entrada está a la izquierda, la salida en el centro de la pared de atrás, y esa salida conduce directamente al crematorio de campo de concentración de Grossronsen, próximo a lo que era entonces Breslau y hoy es Wroclaw, en Polonia (palabras por las que pienso Wiesenthal fue un testigo ocular). En el escenario no hay nada más que una mesita con varias jeringas y unos pocos frascos llenos de un líquido incoloro, y una silla, no más que una (da la impresión que don Simón conocía bien el ambiente). Un ligero olor a carne quemada flotaba en el aire (¿los nazis estaban haciendo un asadito o estaban quemando gente?). Estamos en el año de 1944 y la hora puede ser cualquiera del día o de la noche (esto, para ser una acusación, es bien precisa, no me digan que no, porque lo narrado no es un chiste).”

Nosotros nos hallamos –dice Wisenthal- en la antecámara del crematorio de Grossronsen. No hay cámara de gas en este campo de concentración (aunque no sea de don Simón es ¡otro milagro!), y el crematorio es manejado por un ruso llamado Iván el Negro, porque el humo constante le dejó negras las manos y la cara (¡Santo Cielo! Aparte que este Iván no se bañaba nunca, parece que Wiesental lo conocía hasta por el apodo antes que por el olor, ¿cómo habrá hecho?). Iván tiene un aspecto terrible, pero pocos internados lo ven cuando están vivos (pero él estaba internado, vivo y lo vio). Cuando Iván se ocupa de ellos, la gente ya no le tiene más miedo (esto es humor negro puro). El lleva sus cenizas hasta una huerta vecina, donde son usadas como fertilizantes, en ella los guardias plantas verduras para la cocina del campo (de donde se deduce que estos nazis eran ecologistas). Sé de esto porque soy uno de los prisioneros que trabajaban en la huerta (de donde se deduce que don Simón de ingeniero pasó a pintor, y de allí, por ahora, a hortelano).

Ahora aparece un joven –sigue diciendo el sobreviviente del holocausto- en el centro de la sala (o sea que él estuvo allí, fue un espectador, ¿qué estaría haciendo el bueno de don Simón?). Sobre su uniforme de las SS, lleva una ropa blanca de médico (es decir: él lo vio). La mayoría de los prisioneros no conocían hasta aquel momento al joven doctor (pero parece que él sí lo conocía de antes, ¿tal vez de la huerta? ¡Wiesenthal conocía a todos! He aquí otro milagro), que era miembro del comité de recepción.

Cuando llegan los transportes de prisioneros, les es ordenado bajar la rampa y quedarse en posición de firmes frente a la mesa (nótese que Wiesental hace su narración como un espectador, ¿acaso no estaba entre los prisioneros?). El doctor sentado atrás de ella, mueve el índice para la derecha, vida, o para la izquierda, muerte (¿y don Simón a dónde estaría?, ¿acaso detrás del doctor?) Un SS va haciendo señales en una lista (Wiesenthal vio las señales y la lista). El doctor hace una segunda revisación en el despojo humano que tiene enfrente (seguro que él no era, porque cuando lo encontraron estaba gordo).”

¡Abra la boca! –cuenta que dijo el galeno alemán- ¡Más! Hace una señal de asentimiento con la cabeza. El prisionero vale algo: tres dientes de oro (parece que él los contó). El doctor marca una gran cruz negra en la frente del prisionero, con un grueso lápiz mojado (¡ni locos los nazis, tan apegados al oro y los dólares, iban a dejar escapar esos dientes!).

¡Abtreten! (salir de las filas). Todos los marcados tienen que registrarse en los escritorios del campo y los dientes de oro que poseen en la boca (él seguro que no porque su amigo, el polaco Bodnar, de un garrotazo se los extrajo sin anestesia dejándole la boca como una morcilla), son debidamente registrados. ¡Ya no les pertenecen, pero los SS les permiten usarlos mientras están vivos, porque ¿quién dijo que los SS eran inhumanos? (mire don Simón: esto si que es humor negro de pésimo gusto). No serían capaces nunca, de arrancar los dientes de oro de un hombre vivo (parece que su amigo, el polaco Bodnar, no pensaba lo mismo).

Puestas en fila las víctimas, el doctor (dice don Simón más adelante que era de apellido Babor, es decir también lo conocía, así como su sobrenombre que era Herr Doktor, ¿cómo habrá hecho para conocer tal apellido y su mote?) llenaba una jeringa y le ordenaba a la persona a inmolar que se desnudase hasta la cintura. Hecho esto le indicaba que se sentase en la única silla que allí había. Simultáneamente dos SS tomaban al sujeto por ambos brazos y el médico le clavaba la aguja en el corazón inyectándole el líquido, que era ácido fenólico que mata instantáneamente (observe el lector que Wiesenthal conoce hasta el nombre del compuesto químico). Y el resto de los prisioneros que estaban en la cola esperando el turno para ser inyectados, ¿qué hacían? No. De esto don Simón no nos cuenta nada, por lo que supongo nada habrán hecho.

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Y bien señor lector: a esto yo no lo sigo más. Me duele la cabeza. Que lo siga otro si puede. Pero algo de fuerzas me quedan para darle un consejo a la muchachada de la Organización Wiesenthal que veo son muy jóvenes: hagan desaparecer este libro y eviten, como lo han hecho hasta ahora, que se reedite. Porque miren: no hay nada peor que avivar a la gilada, que después se vuelve contra. Bien, me dirán seguramente, pero ¿cómo hacemos para ocultar un libro escrito por nuestro fundador? ¡Ah, no, esa es harina de otro costal! Habrá que inventar algo. Total la gilada es capaz de manducarse un adoquín con mayonesa.

Mientras se les ocurre algo yo les aconsejaría que sigan insistiendo en que el General Perón era un nazi; que los peronistas son todos nazis; que los nacionalistas son lo peor de lo peor en este horripilante sentido; que el oro nazi robado a los judíos fue el financista de la Revolución NacionalJusticialista y que el oro nazi está enterrado en algún lugar de la Patagonia. En cambio el General Justo (el edificio del Colegio Militar de la Nación construido durante su presidencia es copia exacta de un cuartel de los SS, cosa que demostraré en breve con fotografías: una por una; lo sabrá a esto la Garré que se las da de bataclana), Lonardi, Rojas, el Gordo Codovila (enterrado en Moscú), Norteamérico Ghioldi, los hermanitos Frondizi, Santucho, Gorriarán Merlo, todos los Virreyes y ahora Kirchner con su fámula, no. Ellos fueron y son hombres y mujeres de la Democacacracia.

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FINALMENTE PARA MUESTRA UN BOTÓN POR QUE NO FALTARAN LOS SIMONADICTOS QUE DIRAN QUE TODO ES MENTIRA, QUE EL ANTISEMI…eso….que pobrecitos que no les creen…bla, bla, bla……

En 1946 él publicó las memorias, ” KZ Mauthausen”. En ese libro él reprodujo un bosquejo que él dijo haber hecho de memoria en 1945, de las ejecuciones bestiales realizadas por los carceleros nazis.

La revista Life Magazine, 1946, exhibió las fotografías de tres jóvenes soldados alemanes que sus comandantes habían enviado a través de las líneas enemigas vistiendo uniformes capturados de los E.E.U.U. en misiones del sabotaje, durante la ofensiva Ardennes del diciembre de 1944., Sorprendidos fueron Condenado a la muerte por un consejo de guerra de los E.E.U.U. , el 24 de Diciembre de 1944.

Mas antecedentes sobre el mitomano en cuestión:

http://www.vho.org/GB/Journals/JHR/15/4/Weber8-16.html (Ingles)

Faked Holocaust Memoirs – Simon Wiesenthal

http://www.zundelsite.org/english/wiesenthal/bogus_nazi_hunter/index.html

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Nota de URANIA: También hemos sabido, gracias a la yijad en eurabia, que  en el nada sospechoso diario londinense The Times, Guy Walters ha publicado un documentado artículo titulado:   The head Nazi-hunter´s trail of lies

También el la yijad en eurabia leemos que nada menos que en The Jewish Chronicle online se publica un artículo titulado: “Simon Wiesenthal lied”.

Sobre el significado del nombre “Wisenthal”, una comentarista de radiocristiandad escribe:

ALICIA Enlace permanente
Viernes 21 Agosto 2009 6:48 am

Wisenthal miente desde el nombre. ¿hijo del sabio?

“Dia de Europa” ó… “Día de la “Unión Europea”?

27 de mayo de 2010

No es casual la fecha que ha elegido la llamada Unión Europea –que algunos comparan con la Unión Soviética–para celebrar el “Dia de Europa”: el dia 8 de mayo, según el horario de Berlin, ó el dia 9 de mayo, según el horario de Moscú… En Moscú lo celebraron con un desfile militar en el que participaron incluso tropas USA, bitánicas y polacas y … ante la presidencia de dirigentes de Rusia, China…y Alemania (Angela Merkel), país que también conmemora su propia “liberación” por parte del Ejército Rojo…

Nota de URANIA:  Utilizando simbolismos y alegorias, alguien podría escribir que en 1945 Europa fue asesinada o violada… Desde luego, dos millones de mujeres alemanas fueron violadas y muchas asesinadas al resistirse…  Desde 1945 en Europa han cambiadop muchas cosas: somos el continente que mayor número de inmigrantes “de color” recibe… y el que menor índice de natalidad tiene…  Dicen los psicólogos que cuando un pueblo no ve futuro… pierde el deseo de tener descendencia y de expandirse…  Otros pueblos, como por ejemplo, el turco, se comporta como

vencedor y con ganas de expansión…: Las fotografías correseponden a un barrio de Berlin… el dia en que se celebraba un partido de futbol entre Alemania y Turquia… (Hay que tener en cuenta que Alemania está okupada por unos cinco millones de turcos… que tienen nacionalidad alemana…)

Cuelgamuros: siguen atacando los “talibanes”

3 de mayo de 2010

Si tanto les molesta el estado del grandioso munumento de la Basílica y Cruz del Valle de los Caidos, (situado en la demarcación del pueblo de Cuelgamuros, provincia de Madrid) podrían dejarlo estar…. Si no lo tocan,  duraría siglos…. pero parece que tienen ansias demoledoras. No pueden permitir que en Europa se alce una gigantesca Cruz, que por otra parte, es uno de los signos que han hecho posible la historia de los últimos dos milenios…

En Stalingrado, ciudad ahora llamada Volgogrado, se eleva una gigantesta estatua alegórica a la victoria soviética en la famosa batalla de Stalingrado, la cual cambió el signo de la guerra… Podemos opinar lo que queramos sobre el pasado histórico, pero demoler los monumentos que jalonan el acontecer de nuestros pueblos es un ataque impropio de seres civilizados.   Aquí no se trata de hacer valoraciones o comparaciones ni juicios de valor sobre ningún hecho político o militar… Ocurre que demoler cualquier monumento de  proporciones equiparables a la Torre Eifel o a las pirámides de Egipto, en los tiempos actuales, sólo han perpetrado tal ignominia los fanáticos “talibanes” de Afganistán al destruir los venerables budas gigantes tallados en la roca…

Tras este preambulo, nos parece necesario conocer lo que un “papel” próximo al psoe, “Publico“, escribe sobre el Valle de los Caídos:

El Valle de los Caídos es una ruina

Un informe de Patrimonio Nacional advierte de que los desprendimientos de las gigantescas esculturas suponen “un serio riesgo de daño para las personas”

DIEGO BARCALA 02/05/2010 21:55 Actualizado: 03/05/2010 07:20

El Valle de los Caídos ha echado el cierre por causa de fuerza mayor: el riesgo para los visitantes causado por los desprendimientos que sufren los conjuntos escultóricos gigantes que Juan de Ávalos diseñó al gusto de Francisco Franco. Un informe de Patrimonio Nacional del pasado 11 de noviembre de 2009, al que ha tenido acceso Público, destaca el “ritmo de deterioro muy peligroso y considerable” experimentado por el monumento durante el último año.

La pasada semana comenzó el desmontaje de La Piedad situada sobre la entrada de la basílica. Los 151 bloques de esta inmensa escultura de piedra de Calatorao se encuentran en un estado pésimo de conservación. Y técnicos de Patrimonio consultados por este diario aseguran que el deterioro es aún mayor en el caso de las ocho esculturas a los pies de la enorme cruz de 150 metros que representan a los cuatro evangelistas y las cuatro virtudes cardinales.

El documento de Patrimonio Nacional asegura que “se ha podido verificar el riesgo permanente de desprendimientos de fragmentos de piedra de diverso tamaño, desde pequeñas lajas a bloques considerables”. Uno de esos bloques de piedra, de 30 kilos de peso, estuvo a punto de caer sobre un turista el 11 de julio de 2008. Desde entonces, han caído muchos más, hasta el punto de que el recinto ha sido cerrado al público por peligro de lapidación.

Los franquistas que todavía acuden al lugar a honrar a sus líderes enterrados junto al altar, Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, están indignados con el cierre preventivo. De hecho, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos interpuso el pasado 27 de abril un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) en el que reclama la reapertura de “todo el recinto”, puesto que las misas siguen celebrándose entrando por la puerta trasera.

Las apreciaciones de los técnicos de Patrimonio dejan al descubierto la debilidad del montaje de las piedras diseñado por el escultor Juan de Ávalos. “Los daños y desprendimientos sufridos por las esculturas debieron comenzar pocos años después del montaje de las mismas”, desvela el informe aludiendo a documentación histórica de la década de los sesenta, en los primeros años de actividad del mausoleo.

El informe detalla dos tipos de “causas directas del deterioro”. Por un lado, “las deficiencias graves en el sistema de construcción” y, por otro, la “alteración natural de la roca caliza de origen sedimentario”. El documento precisa que hay “ensamblajes deficientes o que están mal ensartados”. Los defectos han provocado “fricción entre los bloques de piedra, estallamiento, desprendimiento y caída de los mismos”.

El mismo “efecto en cadena” han provocado las cuñas de madera utilizadas en el montaje original, que han absorbido la humedad rompiendo la “piedra circundante”. La descomposición del mortero de cemento que también fue utilizado por De Ávalos para unir las piedras ha promovido la “solubilización de la roca caliza”.

La otra causa fundamental que explica el desmontaje de la escultura que Patrimonio ha llevado a cabo es la filtración de “agua saturada de CO2″ en las piedras. La lluvia ha generado grietas en las esculturas agravadas por las temperaturas extremas de Cuelgamuros, a 1.178 metros de altitud, en plena sierra de Guadarrama.

El documento destaca la “ineficacia” de todos los intentos anteriores por mantener en pie las toneladas de piedra. El principal intento para frenar el deterioro de las esculturas se hizo en 1990 “con el montaje de andamios para el repaso y rejuntado del conjunto de las esculturas de la base de la cruz, evangelistas y Virtudes”, destaca el informe de 60 páginas.

Después de los trabajos de rehabilitación de 1990, se han colocado mallas e incluso se han efectuado revisiones anuales. Todas esas actividades de mantenimiento no han obtenido ningún éxito. Las pétreas extremidades de los santos han rodado por el risco de la Nava del Valle de Cuelgamuros sin remedio.

Los cuatro evangelistas que Franco obligó a esculpir con aspecto joven, frente a los proyectos iniciales del escultor, se llevan la peor parte y el análisis de las rocas de La Piedad determinará si también deben ser desmontadas. Estas esculturas miden 19 metros de alto, 12 de ancho y 5 de fondo. “Cada una de ellas supone unos 200 metros cúbicos de piedra de Calatorao dividida en aproximadamente 250 bloques tallados de distinto volumen”, describe el informe.

Acceso cerrado

La visita a este conjunto está prohibida por el riesgo de caída de parte de estas esculturas resquebrajadas de 532 toneladas. Los visitantes accedían a ver los evangelistas gracias a un funicular inaugurado en 1975, que recorría 272 metros. Ahora permanece cerrado después de que el Gobierno del PP emprendiera una costosa remodelación del medio de transporte, entre 1999 y marzo de 2004, con un coste de 2,5 millones de euros, según los datos de El Valle de los Caídos. Una memoria de España (Península), del periodista Fernando Olmeda.

Otra de las atracciones que permanece inservible es el ascensor a los brazos de la enorme cruz sobre la basílica. A los pies del colosal crucifijo, otras cuatro esculturas que representan a la virtudes cardinales Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza también han sufrido daños. Cada una mide 18 metros de altura y pesa 346 toneladas.

Extractos del informe

Riesgos

“Esta alteración de la piedra supone, además, un serio riesgo de daño para las personas e instalaciones próximas a los grupos escultóricos”.

Deterioro constante

“En este último informe la empresa responsable hace hincapié en que durante la revisión del año pasado se sujetaron los bloques que presentaban movimiento, y se retiraron los pequeños fragmentos que amenazaban con desprenderse, por lo que los daños actualmente verificados se han producido en este último año, lo que supone un ritmo de deterioro muy considerable y peligroso”.

Cierre al público

“Por todo ello no es recomendable la apertura al público de la base de la cruz ni los espacios próximos a esta, hasta tener una garantía absoluta de seguridad frente a los desprendimientos”.

Ineficacia de medidas

“En este sentido cabe destacar que las medidas de seguridad adoptadas a finales del año pasado consistentes en la colocación de mallas de protección con tirantes y cordinos de poliamida han resultado ineficaces. La situación de los grupos escultóricos [...] ha empeorado sensiblemente desde la reflejada en el informe de 12 de septiembre de 2008″.

Desprendimientos

“La revisión realizada recientemente por una empresa de trabajo vertical ha permitido constatar el avance del deterioro de las esculturas concretado en el riesgo inminente de desprendimiento de bloques y de gran cantidad de lajas de pequeño tamaño”.

Nota de URANIA:  La Estatua arriba fotografiada  es uno de los monumentos que mas impresiona de Rusia, se llama Madre Rusia y se encuentra en Volgrado. Obra de Eugeny Vuchetic, fue inaugurada en 1967 en el Museo Kurgan, y es construida para conmemorar la batalla de Stalingrado (nombre que recibió la ciudad entre 1925 y 1961) Tuvo dos restauraciones importantes en 1975 y 1986. De una altura de 85 metros, está compuesta de 5.500 toneladas de hormigón y 2.400 toneladas de metal. La espada mide 33 metros y pesa 14 toneladas, mientras que la parte suspendida del echarpe pesa 250 toneladas.(del blog “Un poco de Todo“)

la absurda “sacralización” de la democracia y el Valle de los Caídos

11 de abril de 2010

Para los filósofos de la Grecia antigua era evidente que la democracia era una forma más de gobierno, y que además, estaba sometida a un proceso de degeneración… hacia la demagogia.  Para el pensamiento “políticamente correcto” hoyreinante como idea absoluta indiscutible la “democracia” es tabú, una especie de “dios” cuyo nombre es reverenciado con temor superticioso. Soprprende que personas tenidas por inteligentes se sometan o se rindan ante las mayores falacias siempre y cuando éstas estén respaldadas por el “voto de la mayoría”.  Basta un instante de lucidez mental para comprender  que dos más dos son cuatro aunque lo niegue “la mayoría”…  o que la existencia de Dios, el derecho a la vida, etc. no se puede someter a votación…  Y añadimos… ¿que pasaría si se sometiera a votación la existencia de la misma “democracia” o del “sufragio universal”? Por absurdo que parezca… podría resultar que el voto de la mayoría decidiera la abolición de la “democracia”… Y  en este caso… los “demócratas”… ¿aceptarían ese resultado? Por lo demás, habría que puntualizar que la llamada “democracia” … en la antigua Grecia sólo se establecía para los ciudadanos, no para los siervos… Incluso podríamos añadir que la existencia de la “democracia” es en principio imposible… pues no se concibe que el pueblo en su totalidad gobierne sobre sí mismo… En la práctica lo que ocurre es que, como siempre, una minoría gobierna sobre la inmensa mayoría…

Pero ahora me interesa decir que este monólogo o divagación me la ha sugerido la lectura del blog de Don Pio Moa.

Copio íntegramente:


Qué hacer con respecto al Valle de los Caídos

a) Ayer oí al hijo de Juan de Ávalos decir que si la demolición del monumento fuera decidida por las Cortes, habría que aceptarla. Esto revela una concepción muy extendida, pero absolutamente errónea, de la democracia. Es como decir que habría que aceptar el inmenso expolio y destrucción del Patrimonio histórico y artístico durante la guerra civil porque lo había decidido un “gobierno legítimo”. Aun si el gobierno fuera legítimo en su origen, se deslegitimaría por completo en caso de adoptar tales medidas. El actual está deslegitimado por su colaboración con el terrorismo y las dictaduras tercermundistas, por su legislación contra la vida humana, por sus ataques a la independencia judicial y por su corrupción.

b) La actitud del gobierno y del PP en relación con el Valle de los Caídos, espléndida obra de arte y oferta de reconciliación no aceptada por los antidemócratas, simboliza perfectamente el espíritu de la ley totalitaria de memoria histórica, una ley contraria a la libertad, la verdad y la democracia. Es tan ilegítima como las fuerzas políticas que la han producido.

c) Ante estos desmanes de una casta política indigna y mafiosa, debe contestarse con una triple acción en sentido informativo, judicial e internacional. Abogo por alguna asociación o plataforma con división del trabajo para realizar estas funciones

d) Por lo que se refiere a la información, el manifiesto aquí expuesto condensa lo esencial de ella, sin perjuicio de que cada punto, u otros, sean ampliados. El libro de Juan Blanco es otro instrumento de información muy importante. Pero nada de esto tendría valor si cada cual no hace cuanto esté en su mano por difundirlo. Contrarrestar el potente aparato de la mentira exige un gran esfuerzo de todos, y no perder el tiempo en quejas inútiles o lloriqueos.

1.- El Valle de los Caídos es uno de los monumentos más grandiosos, armónicos e integrados en el entorno edificados en el siglo XX en todo el mundo, y como tal uno de los más visitados. Construido sin coste para la Hacienda pública, por medio de donativos y loterías especiales.

2.- El monumento, alzado en recuerdo de la victoria del bando nacional en la Guerra Civil, pasó pronto a tomar carácter de reconciliación, al enterrarse en él restos de soldados de ambos bandos, algo muy poco usual entre los vencedores de una guerra. La reconciliación no parece haber sido aceptada por algunos círculos ni por el actual Gobierno, que viene hostigando a los monjes encargados de cuidar el lugar, privándoles de ingresos y cerrando con falsos pretextos el acceso a parte del monumento. Se ha hablado de anular su carácter religioso, de transformarlo en museo de la llamada “memoria histórica”, y no han faltado incitaciones a volarlo.

3.- Como justificación de su actitud, el Gobierno y asociaciones financiadas con dinero público han divulgado que el Valle de los Caídos fue construido por 20.000 presos políticos en régimen de esclavitud, pésimas condiciones y elevada mortandad. Estos datos, como tantos de la “memoria histórica”, chocan con la documentación hoy conocida. Esta documentación prueba que la mayoría de los obreros del Valle fueron libres; los reclusos –comunes e izquierdistas acusados de delitos– trabajaron durante seis de los dieciocho años de la construcción, un máximo de 700 en algún momento y sin llegar a 2.500 en total; eran voluntarios, pues redimían hasta seis días de condena por día trabajado; cobraban sueldo normal y con vigilancia escasa; entre libres y presos hubo 14 accidentes mortales, número considerado bajo para una obra de tal envergadura. Tampoco está probado el que Franco quisiera ser enterrado allí, una decisión tomada por el rey Juan Carlos.

4.- Los españoles tienen derecho a conocer las pruebas en que se basan las versiones del Gobierno y sus afines, y estos el deber de ofrecerlas. De otro modo deberíamos concluir que la opinión pública sufre un nuevo y lamentable episodio del “Himalaya de mentiras”, como definió el socialista moderado Besteiro o el liberal Marañón unas propagandas generadoras de odios que todos creíamos superados.

5.- Aun en el muy improbable caso de que tales pruebas existiesen, nunca justificarían unas actitudes que entrarían en una tradición desastrosa de destrucciones y saqueos de arte y bienes del Patrimonio Histórico Nacional como los ocurridos en la Guerra Civil. Por todo ello, los historiadores firmantes nos consideramos obligados a denunciar una situación que revive divisiones del pasado y que ningún país civilizado puede tolerar.

Dresden: 300.000 muertos no descansan en paz

29 de marzo de 2010

http://www.dresden.de/de/02/110/03/c_015.php

http://geschichtspuls.de/art1173-historikerkommission-korrigiert-opferzahl-der-bombenangriffe-auf-dresden

Dresden 630216 Einwohner per 01.09.1939
Dresden 368519 Einwohner per 30.04.1945
Dresden 261697 Einwohner weniger
Leipzig 707365 Einwohner per 01.09.1939
Leipzig 581528 Einwohner per 30.04.1945
Leipzig 125837 Einwohner weniger
Chemnitz 337646 Einwohner per 17.05.1939
Chemnitz 243613 Einwohner per 01.12.1945
Chemnitz 94033 Einwohner weniger

Diese offiziellen Zahlen belegen , das in Dresden während der Bombenangriffe ca. 125000 Menschen getötet wurden.

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Bombas incendiarias sobre Dresden

El criminal bombardeo de Dresde también conocido como la Masacre de Dresde, se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con esos dos nombres se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de Alemania.

Durante los mismos, entraron en acción la increíble cifra de más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la “Florencia del Elba” cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1]

El segundo ataque, mayormente con bombas incendiarias de termita, se programó para tres horas más tarde de modo tal que los bomberos (que arribarían tambien de otras ciudades para apagar el fuego) resultasen víctimas del ataque. No hubo ninguna oposición en absoluto. Ningún caza alemán y ningún fuego antiaéreo.

Antes del alba, se produjo un tercer ataque con casi 150 mil bombas incendiarias y bidones de fósforo, para activar la horrorosa pira. Los cazas escoltas tenían la instrucción de descender al nivel de los tejados y barrer “blancos de oportunidad”. Abrieron fuego sobre masas de gente que atestaban las rutas fuera de Dresden y sobre cualquier cosa visible. Un grupo de niños, del famoso coro de la Iglesia de Kreuzkirche, fue masacrado en la calle del zoológico. Prisioneros de guerra británicos, que habían sido puestos en libertad ya que sus campos de internación estaban ardiendo, fueron ametrallados también.

Ciudad abierta

Dresde (Dresden, en alemán) era una ciudad de Alemania ubicada a 120 km. del frente del Este y albergaba a 800 mil refugiados que huían del avance soviético de Zhukov. Dresden, la hermosa y culta capital de Sajonia, fue declarada durante la Segunda Guerra Mundial, como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital, es decir, no albergaba tropas, ni poseía fábricas de guerra, ni objetivos militares de ninguna clase. No poseía siquiera artillería antiaérea, pues había sido llevada al frente del Oder.

El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero la línea mantenedora de la historia oficial, lo sitúa entre 18.000 y 35.000 muertos. Por su parte, otros sectores, como la revista bimensual The Barnes Review o el historiador revisionista David Irving manejan cifras de hasta por encima de los 200.000 fallecidos.

El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más infames de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad ya no hay ninguna duda de que la capital sajona no era un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares Aliados. Al contrario, el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[1] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[1]

Trasfondo y fines del ataque aéreo

A principios del año 1945, cuando el final de la guerra ya estaba cerca, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia.[1] Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de Alemania. Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado la posibilidad de atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto.[1] En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el Frente Oriental.[1] De este modo, la Royal Air Force modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que demorasen su avance.

Bombardeo inútil

El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:

“Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. [...] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse [...] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF.[1][1]

Curiosamente, las principales zonas industriales de la periferia, que tenían una extensión enorme, no fueron bombardeadas. Y si, las zonas centrales repletas de civiles inocentes. [1] De acuerdo con Donald Miller, “El trastorno económico habría sido mucho mayor si el Comando de Bombarderos se hubiese fijado como objetivo las áreas del extrarradio donde se concentraba la mayor parte de la capacidad industrial de Dresde”.[1] Otros académicos sostienen que, en cualquier caso, “las plantas industriales de Dresde ya no desempeñaban un papel significativo en la industria militar alemana en esta fase de la guerra”.[1] En la misma línea, el punto de vista revisionista reconoce que gran parte de las industrias estaban alejadas de la zona que fue bombardeada y que no constituía de ningún modo un objetivo “industrial, estratégico o militar de primer orden”.[1]

Cronología de la masacre

Ataques anteriores a febrero de 1945

Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos.

El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.

El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.

Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.

Arthur Harris, comandante supremo del “British Bomber Command” desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis escuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en despistar al enemigo.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: primera oleada

El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas.

Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de “Ostragehege” y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.

Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado bombardeo en alfombra.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: segunda oleada

Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650 000 bombas incendiarias -1500 toneladas- sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.

El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.

La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.

Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16.000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

Ataque diurno del 14 de febrero de 1945

A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas también cayeron sobre el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Ataque diurno del 15 de febrero de 1945

El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.

En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3.865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.

Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25.000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

Siete días

Dresde ardió durante siete días, de acuerdo al diario de un prisionero de guerra inglés que se hallaba allí. Durante varios días después del ataque, Dresde se mantuvo cubierta por una niebla de humo y hollín. Y una constante lluvia de cenizas, húmedas y negras, cayó sobre la campiña circundante.

De toda la provincia partieron inmediatamente convoyes transportando provisiones. En la ciudad los esperaban escenas increíblemente macabras. Dos trenes, repletos de niños evacuados, habían recibido impactos directos. Los cuerpos de los pequeños se hallaban apilados, en montículos, en el patio de la estación. Seiscientos refugiados, que habían buscado cobertura en el sótano abovedado de la estación, resultaron muertos. Cien de ellos murieron quemados vivos por las bombas incendiarias y el resto pereció asfixiado por las emanaciones y el humo.

De los 19 hospitales más importantes de Dresde, 16 resultaron dañados y 3 totalmente destruídos. En la escuela de Vitzhum, que estaba siendo usada como hospital de emergencia, sólo 200 de los 500 pacientes resultaron evacuados a tiempo. Los 300 sin evacuar murieron en sus lechos. En la maternidad de Johannstadt resultaron muertas 200 personas, pero sufrieron tantas y tan horribles mutilaciones que sólo 138 pudieron ser identificadas. Muchas de las víctimas estaban tan achicharradas y carbonizadas que, literalmente, hubo que despegarlas del asfalto derretido y palear sus restos. Muchos cuerpos habían quedado reducidos por el fuego a menos de la mitad de su tamaño normal.

Otros ataques contra Dresde hasta el final de la Guerra

El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EEUU sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviaron y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.

Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.

El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.

La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.

El 23 de abril la Royal Air Force arrojó 40.000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la zona de defensa de Dresde y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

Balance material

El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval.[1] Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas.

La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres.[1] Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt (“ciudad nueva”) son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt (“ciudad vieja”).

El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la “Florencia del Elba”, entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o “Sophienkirche” y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como “monumento” (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.[1]

A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60.000 y 75.000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.

La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.

La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945,[1] sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.

En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de llevar a cabo sus tareas administrativas. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.

Balance de víctimas

Desde el fin de la guerra el número de fallecidos en el bombardeo de Dresde ha sido objeto de constante revisión por parte de la comunidad académica. Las cifras exactas son difíciles de determinar. Los cálculos cuentan con la dificultad añadida de que, la ciudad, que en 1939 tenía una población de 642.000 habitantes, estaba en el momento del bombardeo atestada con cerca de 200.000 refugiados y miles de soldados heridos.[1]

El nacionalismo alemán defiende la cifra del cuarto de millón de muertos, como en el artículo de Thomas Brehl, político y cofundador de la organización Kampfbund Deutscher Sozialisten.[1] Esta es una cantidad superior inclusive a las de otros bombardeos aliados contra ciudades del Eje, como Tokio (100.000 muertos) o el Bombardeo de Hamburgo (Operación Gomorra) de casi 40.000 muertos.

Primeras estimaciones

Las primeras informaciones que se publicaron en los medios, se hacían eco de cantidades de seis cifras. El periódico sueco Svenska Morgenbladet apuntaba el 17 de febrero de 1945 “por encima de los 100.000″ y el 27 de febrero a “cerca de los 200.000″ muertos. En 1948, el Comité Internacional de la Cruz Roja mencionaba 275.000 cuerpos “identificados” en la región de Dresde. En 1951, Axel Rodenberger hablaba de entre 350.000 y 400.000 muertos. F.J.P. Veale escribió en 1955 en Advance to Barbarism que el número estaba entre los 300.000 y los 500.000. El británico David Irving calculó en 1963, en su libro “La destrucción de Dresde”, entre 135.000 y 250.000; Hans Dollinger en 1973, 250.000; y Rolf Hochhuth en 1974, 202.000.

El Süddeutsche Zeitung hablaba en 1975 de 135.000 y Die Welt de “250.000 o incluso 400.000″ fallecidos.[1] El antiguo oficial del alto mando de Dresde Eberhard Matthes afirmaba ya entrada la década de los 90 que el 30 de abril de 1945 tuvo lugar en su presencia una conversación telefónica con Adolf Hitler a petición de este, en la que se informó al Führer de 3.500 cadáveres identificados, 50.000 identificables y 168.000 inidentificables.

Lápida conmemorativa en el cementerio Heidefriedhof. Dice:”Wieviele starben? Wer kennt die Zahl?/An deinen Wunden sieht man die Qual/der Namenlosen die hier verbrannt/im Hoellenfeuer aus Menschenhand.” (“¿Cuántos murieron? ¿Quién conoce el número?/En tus heridas se ve el sufrimiento/de los sin nombre que aquí murieron calcinados/en el fuego infernal creado por la mano del hombre.”)

Debate histórico

Consecuencias para el desenlace de la Guerra por parte de los Aliados

Entre algunos aliados occientales, los area bombings nocturnos en los últimos meses de la guerra eran controvertidos. Sobre todo tras los bombardeos de febrero de Dresde, los dirigentes militares de EEUU pidieron a los británicos que cesaran este tipo de ataques. La Royal Air Force, sin embargo, había sido específicamente equipada y entrenada para los bombardeos de superficie.

El 28 de marzo de 1945, Winston Churchill tomó en consideración la suspensión de los ataques contra las ciudades alemanas y se distanció de ellos redactando un telegrama dirigido al General Ismay y a los jefes del estado mayor británico que no llegó a enviar:

“Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero propósito de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado… La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los aliados en lo referente a bombardeos. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibó la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionantes que éstos puedan parecer.[1][1][1]

Pero en el telegrama que finalmente sí envió, Churchill hacía hincapié en que seguir destruyendo zonas residenciales y similares era contrario a los intereses de Gran Bretaña tras la guerra.[1]

Asi, Churchill reconocía que eran concientes que bombardeaban zonas civiles.

Propaganda

El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por “los fascistas alemanes”. Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de “únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar”.

Desde 1949, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Como si Alemania Oriental fuese de pertencia soviética…

Carnicería

La revista Das Reich (“El Imperio”) el 4 de marzo de 1945 en el artículo “Der Tod von Dresden” (“La muerte de Dresde”) afirma: “En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg.”

Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el bombardeo moral (moral bombing) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.

Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los bombardeos por zonas (area bombings). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.

La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon algunos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.

Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela Slaughterhouse Five (literalmente Matadero Cinco), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.

El historiador Jörg Friedrich, en su libro El incendio (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.

Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo –igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades-. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades.

También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro Among the Dead Cities (Entre las Ciudades Muertas) llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.

El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su “bombardero”, aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área…

Conmemoraciones

Religiosas

El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Iglesia de la Cruz y tocaron las campanas. Desde entonces, cada 13 de febrero se tocan las campanas de todas las iglesias de Dresde, aproximadamente a las diez menos cuarto de la noche, que fue cuando entonces sonaron las alarmas aéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una sinfonía de campanas en la cual intervinieron todas las campanas de Dresde.

Ya inmediatamente después del final de la guerra, la congregación anglicana de Coventry (Inglaterra), se puso en contacto con Dresde. En 1956 comenzó la cooperación entre ambas ciudades. En 2002 los invitados de Coventry visitaron a sus compañeros de Dresde, bajo el lema “Construir puentes – Vivir la reconcilicación”. La reunión tuvo lugar en Dresde, en las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990.

Mientras tanto, se reconstruye a su estado original, con la ayuda de importantes aportaciones de fondos procedentes sobre todo de asociaciones británicas y alemanas, cuyo objetivo es la reconciliación.

Políticas

Ya desde 1946 hubo en Dresde (antes que en otras ciudades alemanas) actos políticos conmemorativos, con regularidad. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales.

En primer lugar, se habló de una “devastación de Dresde provocada conscientemente por los criminales fascistas…”, y se declaró que “la debilidad política del pueblo alemán tiene la culpa de esta guerra…” Según instrucciones de la administración militar soviética, había que evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos.

Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue cada vez más utilizado propagandísticamente contra los Aliados occidentales. En un recuerdo oficial de toda la RDA para los muertos de Dresde, se retiró la cuestión de la culpabilidad de los alemanes. Según las declaraciones más destacadas de los políticos, no había en Dresde ningún objetivo militar, y por tanto los bombardeos no sólo no habrían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. De vez en cuando se decía incluso que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Además, por primera vez se volvió a emplear la expresión acuñada por Goebbels de “los aerogángsters angloamericanos”.

En 1990 David Irving se encontró durante un acto en Dresde con 500 participantes que estaban de acuerdo con él. Por el contrario Helmut Schnatz, durante la presentación de su libro que critica la leyenda de los vuelos rasantes, fue molestado por habitantes furiosos de Dresde furiosos.

Nacionalistas y marxistas

Pancarta del partido nacionalista NPD, en la cual se lee “¡Nunca más el terror de las bombas!”, el 13 de febrero de 2005 en Dresde.

Contramanifestación en febrero de 2006 con banderas soviéticas, estadounidenses, británicas e israelíes a favor del criminal bombardeo. La pancarta azul dice: “Todo lo bueno viene de arriba”, en referencia a las bombas arrojadas por los aviones aliados.

Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de nacionalistas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unas decenas de jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya varios cientos, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.

En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema “Honor a las víctimas del bombardeo terrorista”, en la que participaron unas 500 personas, entre ellas Franz Schönhuber, Horst Mahler y Gerd Sudholt.

Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania), que se presentó como siendo un frente popular de derechas. El 13 de febrero de 2005, unos 6500 nacionalistas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.

Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales del nacionalismo en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para ponerse en contacto a diversos grupos. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos nacionalistas legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.

Las marchas siempre son utilizadas como propaganda mediante pancartas y discursos en que se habla del holocausto de los bombardeos. Se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos especialmente inhumanos y crueles.

Contra esto protestan algunos grupos de marxistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de antialemanes con lemas como “Los culpables alemanes no son víctimas”, “Ninguna lágrima por Dresde” o “Bombardero Harris, hazlo otra vez”. Celebran así, el bombardeo de Dresde.

El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la “Marcha Fúnebre” a la que había convocado una “Alianza activa contra el olvido” formada por el JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el principal partido nacionalista de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una “Semana Activa” para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad “en los restos de los ataques”.

A causa del temor por el aumento del nacionalismo, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche.

Crimen de guerra

El ataque a Dresde ha entrado en la historia como el bombardeo más atroz que jamás haya sido llevado a cabo. Las cifras de muertos no desciende de 250 mil personas. Fue la horrenda magnitud de esta masacre lo que inhibió a los aliados de enjuiciar a los alemanes por haber organizado el “Blitz” sobre Londres. Sin embargo no les pareció así a los soviéticos quienes, en Núremberg, durante el nefasto proceso contra los jerarcas alemanes, demandaron que se acusase a Hermann Goering de haber realizado el bombardeo en Londres. El argumento soviético decía: “Los ataques alemanes fueron la obra de criminales de guerra nazis, quienes hicieron llover la muerte sobre trabajadores inocentes y sobre sus mujeres y niños. Los ataques aliados, por el contrario, fueron llevados a cabo por las fuerzas vengadoras de la democracia a los efectos de hacer salir a las bestias fascistas de sus madrigueras y erradicar al imperialismo y al nazismo“.

De esta manera los soviéticos “justificaban” la mundialmente conocida: masacre de Dresde.

Tapa del libro de David Irving

Artículo de opinión

(Prólogo de Joaquín Bochaca del libro “La destrucción de Dresde. El verdadero holocausto”, de David Irving)

Es un lugar común, de ámbito y vigencia prácticamente universal, que cuando se alude a grandes desastres sufridos por las poblaciones civiles en el transcurso de la II Guerra Mundial, inmediatamente, en el subconsciente de la gran mayoría de las gentes, se recuerdan los nombres de las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que fueron blancos inocentes, gratuitos y estúpidos de las bombas atómicas que mandó lanzar sobre ellas el presidente americano Harry Salomon Schippe Truman (Ver: Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki).

Desgraciadamente, los devastadores efectos de los dos criminales bombardeos sobre aquellas ciudades japonesas fueron superados, de una sola tacada, por uno de los personajes más injustamente prestigiosos de la Historia moderna: el Honorable Sir Winston Churchill, que ordenó el bombardeo de Dresde.

En aquella hermosa ciudad de Sajonia, antaño denominada “la Florencia del Norte”, el día 13 de febrero de 1945, los aviones Aliados, ingleses y norteamericanos, bombardearon repetidamente la ciudad hasta destruirla por completo. No contentos con ello, el siguiente día, 14 de febrero, los cazas descendieron para ametrallar todo lo que aún se movía; ni los animales del zoológico se libraron de la vesania de los “Cruzados de la Democracia”.

Según los cálculos del Jefe de la Policía de la ciudad, hubieron más de un cuarto de millón de muertos, es decir, casi unos cincuenta mil más que en las dos ciudades japonesas víctimas del bombardeo nuclear. Esa cifra fue confirmada por el escritor inglés F. J. P. Veale. En cualquier caso, se hizo muy difícil evaluar el número de muertos ya que, aparte de los civiles —mujeres, ancianos y niños que residían en la ciudad—, no se podrá calcular nunca con cierta exactitud el número de decesos, pues entre los que murieron calcinados hubieron muchísimos civiles recién llegados de los territorios del Este de Alemania que huían ante el avance del Ejército Rojo que cruzaba en esos días las fronteras del Reich a sangre y fuego (Ver: Expulsión de alemanes tras la Segunda Guerra Mundial). Dresde era una ciudad sin ningún objetivo militar digno de mencionar, ni ninguna industria importante que ni remotamente pudiera utilizarse para fines bélicos. Era, prácticamente, una ciudad-hospital, y —por así decirlo— una base de tránsito para el transporte de prisioneros (de hecho fallecieron en el bombardeo cientos de aviadores británicos y norteamericanos que trabajaban en la ciudad) y de civiles evacuados que buscaban refugio en la ciudad ante el avance de las tropas soviéticas.

En realidad, el caso de Dresde sólo es único por su magnitud. Hubo centenares, miles de bombardeos que —aunque calificados por la propaganda bélica británica de “strategical bombing” — no tenían otro objetivo que tratar de minar la moral de la población alemana y forzar, de manera particularmente torticera, la rendición del III Reich.

En el libro que tienes en tus manos, lector amigo, podrás ver, en facsímil, el documento secreto, desclasificado recientemente, dirigido por el General Ismay, de la R.A.F., al Primer Ministro Churchill, desaconsejándole, por inútil, costoso e inhumano, el llamado bombardeo estratégico, que otros ingleses, como el Comodoro del Aire, MacLean y el citado historiador F.J.P. Veale, calificaron de bombardeos terroristas.

Churchill fue desmentido por sus propios subordinados militares. Y lo más grave, es que la excusa de que el bombardeo de Dresde había sido solicitado por los soviéticos para facilitar su progresión en territorio alemán también fue desmentida por los propios servicios del “Viejo Tío Joe”, como llamaban Churchill y su compadre Roosevelt al sanguinario Zar Rojo Stalin.

Bibliografía

  • Addison, Paul; Crang, Jeremy A. (2006). Firestorm: The Bombing of Dresden (en inglés). Pimlico.
  • Angell, Joseph W. (1953). Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden (documento clasificado como secreto hasta 1978) (en inglés). USAF Historical Division Research Studies Institute Air University.
  • Länderrat des Amerikanischen Besatzungsgebiets. Statistisches Handbuch von Deutschland: 1928–1944, 1949 edición (en alemán). (se puede consultar digitalizado en: Statistisches Handbuch von Deutschland 1928 – 1944 (en alemán). Universidad de Colonia.)
  • Longmate, Norman (1983). The Bombers (en inglés). Hutchins & Co.
  • McKee, Alexander (1982). Dresden 1945: The Devil’s Tinderbox (en inglés). Souvenir Press.
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  • Taylor, Frederick. Dresden: Tuesday 13 February 1945, 2005 edición (en inglés), Londres: Bloombsbury.

Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos

Videos

Fuente: metapedia.org

Nota de URANIA:  El número de muertos del bombardeo de Dresde, ordenado por Winston Churchill han sido

revisados y redicidos.   Las víctimas del inútil bombardeo de la ciudad de Leipzig, al final de la Guerra, fueron entre 20 mil y 25 mil, según una reciente Comisión Histórica. La mayoría (2/3) eran adultos, entre 18 y 79; más mujeres que hombres. Menores de 18 y mayores de 70, eran cerca de un 10%.  Minimizando las cifras de las víctimas, se trata de evitar que Dresde no se convierta en un símbolo del genocidio cometido contra la población civil. No sólo han sido prohibidas las manifestaciones de lo que llaman “elementos de extrema derecha”, sino que además es ilegal establecer comparaciones sobre las cifras de muertos en la guerra con el fin de “crear odio entre los pueblos”.  Pese a esta prohibición este año participaron miles de manifestantes que denunciaban el “holocausto del bombardeo”, aunque no pudieron llegar al centro de Dresde, tomado por 5000 policías y unos diez mil “antifascistas”, los cuales, años atras, gritaban: “todo lo que cae del cielo es bueno” y “Harris, vuelve otra vez”. Arriba, una  “pintada” en un muro, la cifra 300.000  está  sobreescrita con la palabra “antifa” que, como es sabido es el nombre que usan los contramanifestantes que en toda Europa se destacan por sus actos de gamberrismo político.  Dado que las cifras de muertos en Dresde siguen disminuyendo cada año… vale decir que no les dejan descansar en paz.  Sin embargo, un comentarista  en la página weg de la citada comisión histórica dió las cifras de habitantes que habia respectivamente en 1939 y 1945 en ciudades como Dresde, Leipzig y Chemnitz.

el 3 de septiembre de 1939 empezó el final…?

14 de marzo de 2010

No suele decirse públicamente que con la guerra de 1939-1945  se agudizó la decadencia de Occidente, de la que ya  dió noticia el famoso y por desgracia poco leido libro de Oswald Spengler… Sin embargo, hemos encontrado un  artículo ( que aclara ciertos hechos que merecen ser conocidos),  que copiamos de http://www.id-press.eu :
1 de septiembre, ¿aniversario de qué?, Gabriele Adinolfi
01 de septiembre de 2009 – Categoría EFEMéRIDES

Mentiras de hace setenta años y mistificaciones de hoy.

Danzing era una ciudad alemana con estatuto espacial puesta bajo control polaco. Alentados por los anglo-franceses, los polacos empezaron a masacrar a la población civil alemana con una intensidad cada vez mayor.

Provocando y exasperando a los alemanes, intentaban hacerles caer en una trampa, pues estaban seguros de poder derrotarlos fácilmente y así para poder anexionarse Prusia oriental.
Después de miles y miles de advertencias, el 1 de septiembre, Alemania acudió en socorro de Danzing y sus ciudadanos alemanes. Cuarenta y ocho horas después Francia y el Reino Unido declararon la Guerra a Alemania para salvaguardar la integridad territorial de Polonia (aunque Danzing no era polaca). No hicieron lo mismo contra la URSS que había atacado a Polonia por el Este. Luego la salvaguardia de la integridad territorial polaca no tenía nada que ver con la guerra.

Alemania intentó por todos los medios de evitar que el conflicto degenerase y de llegar a un acuerdo de paz con Londres, que siempre le fue rechazado.

Aunque los alemanes que caían prisioneros de los polacos eran masacrados de modo horrible, Hitler rechazó la idea de bombardear Varsovia llena de civiles y retrasó las operaciones militares tres semanas. Su magnanimidad no tuvo efecto.

De: « Quel domani che ci appartenne », ediciones Barbarossa, Milán settembre 2005

Naturalmente hoy nos dicen que el 1 de septiembre empezó la Segunda Guerra Mundial (pero no es cierto, fue el día 3), que ésta fue declarada por Alemania (pero no es cierto fue declarada por Francia y Reino Unido a Alemania) y que sucedió porque Alemania invadió Polonia (pero tampoco es cierto, Alemania acudió en defensa de una población masacrada cotidianamente en una ciudad alemana que sólo el infame Tratado de Versalles había dejado fuera de su control).

Luego están los tópicos sobre la voluntad hitleriana de conquistar el mundo. Propaganda de cuatro pesetas “made in Chaplin” y obviamente sostenida por los instigadores reales de la guerra y por los usureros que llevan la muerte y la devastación para imponer el sistema internacional vigente fundado en el Crimen Organizado con la servil complicidad de las oligarquías de todo género y naturaleza

http://www.id-press.eu

los “nazis” no eran fascistas

6 de marzo de 2010

De una vez por todas convendría llamar a las cosas por su nombre. Es sabido que los nacional-socialistas del III Reich

nunca se consideraron a sí mismos “fascistas”. Los únicos “fascistas” que ha habido son los militantes del Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini, cuya  última fotografía  (en la que aparece junto a Clara Petacci) , tomada tras su asesinato, publicamos a continuación:

Estas consideraciones me vienen sugeridas porque recientemente, en los programas de televisión de Inter-Economia y de Libertad Digital (que se pueden ver en España mediante TDT) han aparecido publicados mensajes SMS ,enviados por

espectadores anónimos, en los que se califica  de “nazi” al “presidente del Gobierno de España”, es decir,  a ZP, y al gobierno de Cuba, es decir, a los hermanos Castro, de “fascista”.  También es sabido que algunos “demócratas” creen ofender al presidente “bolivarioano” de Venezuela llamándole “fascista”….

Esta evidente muestra de desinformación por parte de mucha gente es lo que me hace pensar que es muy conveniente tener idea de lo que realmente fue el Fascismo histórico. Por ello reproduzco del excelente blog  llamado “filosofia crítica” el siguiente artículo:

“Yo amo a los que para hundirse en su ocaso y sacrificarse, no buscan una razón detrás de las estrellas, sino que se ofrecen a la tierra para que ésta pertenezca algún día al superhombre”.(Nietzsche)

¿Cómo? ¿Creyó el fascismo en unos ideales, en unos principios éticos, en unas normas morales por las que millones de hombres entregaron sus vidas? Esta afirmación puede parecer un escándalo y no tiene nada que ver con la cuestión teórica de si dichos ideales han de ser considerados, o no, válidos en sí mismos. Conviene subrayarlo: el sacrificio nunca convalida lógicamente aquéllo en lo que cree el individuo o el grupo. En cambio, sí acredita que dicha creencia es subjetivamente experimentada como válida de forma sincera y comprometida hasta sus últimas consecuencias por quienes la reivindican. La validez lógica de los ideales debe poder fundamentarse en otro plano de la existencia, a saber, el de la filosofía teórica. Que, como decimos, unos hombres hayan dado sus vidas por  una determinada ideología no la fundamenta, pero tampoco la refuta. Nuestra intención en el presente post es doble. Por una parte, ver las cosas, algo poco habitual, desde la perspectiva ética de los fascistas. Por otra, analizar, de manera preliminar, hasta qué punto los ideales fascistas pudieron tener sentido y fundamento a pesar de las apariencias actuales, muy condicionadas por medio siglo de propaganda antifascista. A nuestro entender, el planteamiento fascista ostentaba, como poco, un sentido racional comunicable argumentalmente. Podemos compartir o no, dicha postura, pero en cualquier caso se puede sostener que la misma nunca fue una mera locura.

Uno de los argumentos que se utiliza para diferenciar al comunismo del fascismo consiste en sostener que los ideales comunistas no se pueden confundir, por ejemplo, con las “repugnantes ideas” racistas de los nazis. El comunismo, se afirma, luchaba por una sociedad más justa, en la que ya no hubieran opresores y oprimidos, una sociedad igualitaria donde todos los hombres pudieran ser “felices” realizando al mismo tiempo sus “potencialidades” creativas. El fascismo, por el contrario, partía en dos a la humanidad, elevaba a los ciudadanos de algunos pueblos a la categoría seres superiores, elegidos para vivir en una especie de “sociedad perfecta”, y degradaba otros al rango de seres inferiores, destinados a la extinción. Los crímenes del fascismo, sean cuales fueren, serían así siempre más condenables que los del comunismo, porque éste,  en el fondo, representaría supuestamente la desviación casi accidental de un ideal intrínsecamente correcto, asumible por cualquier “persona normal” en una sociedad democrática. Aquéllo que se cuestiona del comunismo no son, en suma, los ideales, sino sólo los métodos (violentos). Un ejemplo claro de este tipo de falacia es el de ETA: los terroristas pueden reintegrarse cuando quieran a la sociedad liberal, siempre y cuando renuncien a seguir matando gente en nombre de su bello ideario marxista-leninista. Para el fascista, en cambio, las cosas son bien distintas: aunque no haya matado a nadie, aunque se limite, incluso, a reivindicar los derechos humanos (conozco el caso por mi experiencia personal en las cárceles), la etiqueta de “fascista” servirá para sentenciar su muerte civil.Cualesquiera que sean los métodos del fascismo, sus ideales resultarían inasumibles per nadie que esté en su sano juicio o se conciba a sí mismo simplemente como una “persona decente” (véase el soldado Ryan). O crees en la “alegría”, en la “felicidad”, el “bienestar”, etc., o ya eres sospechoso de herejía humanista. ¿Quién, sino un demonio, negaría todo eso que constituye el sustento axiológico de la existencia humana?

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas y vamos a demostrarlo. Basta echar una ojeada a la ideología del comunismo moderno, que es el marxismo, para darse cuenta que éste también condena al dolor y a la muerte a una gran parte de la humanidad, la cual, de forma necesaria, debe perecer para que “al final de la historia” un grupo de privilegiados disfruten de todos los placeres en una sociedad plenamente materialista. Aquí se plantean dos cuestiones:

a/ las etapas históricas por las que, según el marxismo, la sociedad debe pasar de forma necesaria para culminar en el denominado “modo de producción comunista”, es decir, en la realización de una utopía de carácter puramente material, hedonista y eudemonista (placer y felicidad como valores supremos).
b/ la exigencia ética de sacrificio y dolor que se impone a otras personas para que tal sociedad sin sacrificio ni dolor llegue a realizarse algún día.
Por lo que respecta a la primera cuestión, quisiera recordar aquí un texto de Marx en el que critica un programa político de su tiempo por el hecho de condenar el trabajo infantil. Este revelador fragmento pone en evidencia el despiadado esquema de exterminio que subyace de forma ineluctable a los “bonitos” ideales comunistas. En efecto, Marx considera que el trabajo infantil es necesario para el pleno desarrollo de la sociedad capitalista, cuya plena madurez constituye el requisito para dar el paso a la siguiente etapa de la evolución histórica (el “progreso”), a saber, el socialismo y, finalmente, el comunismo. Marx se sorprende de que no le hayan entendido algunos bondadosos humanistas de su época: el capitalismo, para Marx, debe existir igual que era menester que existiera el “modo de producción esclavista” en la antigüedad. Los esclavos que se rebelaron contra Roma estaban equivocados, porque su ideal era puramente romántico, representaba ese “buenismo” inconsecuente con el que se intenta justificar propagandísticamente el comunismo ante las masas pero que Marx, de forma brutal, rechaza y condena en sus textos teóricos más esotéricos:

“‘Prohibición del trabajo infantil’. Aquí era absolutamente necesario señalar el límite de edad. La prohibición general del trabajo infantil es incompatible con la existencia de una gran industria y, por tanto, un piadoso deseo, pero nada más. El poner en práctica esta prohibición -suponiendo que fuese factible- sería reaccionario” (K. Marx, “Crítica del programa de Gotha”, versión española revisada y ajustada a la revisión rusa de 1953, Madrid, Ricardo Aguilera Editor, 1968, p. 42. El texto original de Marx en alemán es del año 1875).

Marx muestra su desprecio por el derecho y las pautas de conducta éticas en otro texto donde, como ya he dicho en mi ensayo “¿Qué significa ser de izqueirdas? (II), eleva la anécdota anterior a categoría general de actuación revolucionaria ideológicamente sancionada:

“mostrar que era un crimen intentar, por un lado, imponer otra vez en nuestro Partido, como si se tratara de dogmas, ideas que en un período tuvieron algún significado pero que hoy son obsoleto desecho verbal, mientras, por otro lado, volvemos a pervertir la perspectiva realista, que tanto esfuerzo costó instilar en el Partido y que hoy ha encontrado en él su espacio, con el absurdo ideológico sobre derecho y otras basuras, tan comunes entre los demócratas y entre los socialistas franceses” (K. Marx, citado por Johathan Glover, “Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX”, Madrid, Cátedra, p. 351).

Esta “perspectiva realista” a la que apela Marx es la que llevará a algunos socialistas, como Mussolini, a fundar el fascismo. Porque, en efecto, las contradicciones éticas en las que incurre el marxismo son flagrantes. Desde una posición materialista no se le puede pedir a nadie que se sacrifique por el futuro de la humanidad. La construcción del modo de producción comunista supone, no sólo que una parte de esa misma humanidad ha de ser explotada por los capitalistas y los esclavistas, sino que, además, se le reclama al trabajador que adopte pautas de conducta heroicas, no materialistas, idealistas, a fin de ver realizado un modelo utópico que, por su parte, pondrá fin a todo idealismo, a todo heroísmo, etc., en beneficio del simple “bienestar”. Los pensadores prefascistas y fascistas se preguntaban qué diferencia podía haber entre ser explotado por un capitalista contemporáneo y ser instrumentalizado de facto por los futuros beneficiarios de la revolución, para los que quienes han muerto por ellos son meras cosas que les resultaron muy útiles y gracias a las cuales pudieron ser “felices”. Para los fascistas resultaba claro que lo superior no puede estar al servicio de lo inferior y que el hombre heroico e idealista debía ser considerado moralmente más valioso que el hombre materialista. Los socialistas que han leído a Nietzsche después de Marx no pueden sino experimentar auténtica repugnancia hacia las proclamas que, en nombre de la “felicidad del mayor número”, de la justicia y hasta del “amor”, incitan a la violencia revolucionaria, al exterminio del adversario político y, en definitiva, a un baño de sangre que se legitima a basa de retórica kitsch sobre “bellos ideales” comunistas de paz universal.

El fascismo invertirá los términos: el héroe no puede ser utilizado como un medio en provecho del hombre-masa materialista, el afortunado parásito del final de la historia, al contrario, el héroe es, frente a la masa, un fin en sí mismo, porque representa la más alta expresión de la humanidad hasta ahora conocida. Si el héroe se sacrifica por algo, será por un ser que le trascienda en la escala ética y esa figura no se corresponde ni con Dios (ideario de la derecha) ni con el energúmeno consumista actual que Nietzsche califica anticipadamente de último hombre, sino con el Übermensch. Esta palabra alemana se traduce habitualmente por “superhombre”, pero en realidad hay que entender el Übermensch no como un vulgar “superman”, sino como la figura mítica que encarna el salto evolutivo de la especie humana hacia otra de más alto rango ético en la que las potencialidades espirituales del hombre se hayan desarrollado al máximo.

(continuará)

Publicado por Jaume Farrerons en 8:03 AM

las ideas claras de Carl Schmitt

25 de febrero de 2010

URANIA copia de círculo  identitario Nietzsche el siguiente texto:

Los antagonismos religiosos y étnicos pueden convertirse en antagonismos políticos

«Todo antagonismo u oposición religiosa, moral, económica, étnica o de cualquier clase se transforma en oposición política en cuanto gana la fuerza suficiente como para agrupar de un modo efectivo a los hombres en amigos y enemigos. Lo político no estriba en la lucha misma; ésta posee a su vez sus propias leyes técnicas, psicológicas y militares. Lo político está, como decíamos, en una conducta determinada por esta posibilidad real, en la clara comprensión de la propia situación y de su manera de estar determinada por ello, así como en el cometido de distinguir correctamente entre amigos y enemigos. Una comunidad religiosa que haga la guerra como tal, bien contra miembros de otras comunidades religiosas, bien en general, es, más allá de una comunidad religiosa, también una unidad política. Sería también una magnitud política con sólo que ejerciese de un modo meramente negativo alguna influencia sobre ese proceso decisivo, si estuviese por ejemplo en condiciones de evitar guerras por medio de la correspondiente prohibición a sus seguidores, esto es, si poseyese la autoridad necesaria para negar efectivamente la condición de enemigo de un determinado adversario».
El concepto de lo político. Carl Schmitt. Alianza, Madrid, 2009, pág. 67.
____

Estos conceptos desarrollados aquí echan por tierra todo argumento musulmán en defensa de su práctica religiosa en Europa. Para una comunidad religiosa que es capaz de agrupar a los hombres en amigos y enemigos, en función de su pertenencia o no a su confesión, el utilizar las eventuales leyes de libertad de culto para hacerse aparecer como no ofensiva, no es sino parte de su lucha (1).

Aquel que le sigue en esta postura o bien es un ingenuo o bien un traidor.
En este sentido, un gobierno que no distingue adecuadamente entre amigos y enemigos del estado que gobierna, o es inservible en cuanto gobierno o forma parte del enemigo. En ambos casos es lícito derribarlo, no siendo una opción digna para el pueblo el mantenerlo. Hagamos uso aquí de conceptos schmittianos para explicar esto mejor. Un gobierno que no es capaz de hacer respetar la legalidad constituida en un asunto de suma importancia es un gobierno que reconoce tácitamente que la situación no es de normalidad. Relacionado con esto está el hecho de que, precisamente, el estado demoliberal, si por algo se caracteriza, es por no afrontar los problemas, por la indecisión permanente. El momento actual es excepcional, o se acerca a esa situación. La situación, que afecta al fundamento mismo del estado y de la nación, no está prevista en el ordenamiento constitucional. Éste no prevé la colonización del estado por masas inmigrantes y no existen normas para resolver esta eventualidad. Las leyes de extranjería (que, de todas formas, no están pensadas para la situación actual) no se cumplen y los inmigrantes están como tal y, de hecho, al margen de la ley. Los conflictos entre inmigrantes y nativos van in crescendo. En muchos lugares de Europa no reina la paz interior, condición sine qua non del estado de derecho, y la agrupación en amigos y enemigos según este vector (nativos/inmigrantes) va, poco a poco, perfilándose. Tal será la situación excepcional. Es el momento de la decisión, que señala, al mismo tiempo, quien es el soberano en el momento de excepción. La voluntad de poder de esta instancia soberana decidida (y, por definición, extrajurídica) es la que generará, si triunfa, un orden normativo nuevo y muy alejado de toda práctica liberal.
Por lo que hace a la última parte de este fragmento reproducido nos preguntamos retóricamente, ¿de qué modo una particular lectura de ciertos postulados del cristianismo está facilitando la invasión al retardar o impedir que al enemigo (musulmanes) se le reconozca como tal? (2). Respecto a las ideologías “progres”, emparentadas todas ellas con la nueva religión secular de los derechos humanos, tampoco caben dudas acerca de su colaboración de distintas maneras con el enemigo. De entre éstas son el feminismo y la ideología multiculturalista las más perjudiciales. El feminismo actúa fomentando el odio a la familia, desplomando la natalidad de los nativos (que son los tributarios de esta ideología perniciosa) y detrayendo futuros miembros a la comunidad nacional y creando así un vacío que a los invasores les va a resultar sencillo ocupar. Además, establece un mundo ginecocrático, donde los valores viriles y guerreros decaen. De la ideología multicultural mucho hemos hablado ya en otras ocasiones. Digamos simplemente que presenta como natural y aún positivo este estado de cosas sin precedentes, donde un supuesto derecho a inmigrar es considerado como absoluto y, sin duda, muy por encima de cualquier consideración hacia la soberanía popular.

(1) Viene bien recordar que los inmigrantes/colonos musulmanes instalados en España ya han creado un partido político musulmán (si bien abierto al pacto con inmigrantes/colonos de otras nacionalidades).

(2) Recordemas la escandalosa posición pro-musulmana de las autoridades católicas suizas ante el resultado del referéndum contra la minaretización de Suiza.
Publicado por León Riente en 2/15/2010 11:37:00 PM 2 comentarios
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Nota de URANIA:
Seguidamente reproducimos de Círculo Identitario Nietzsche dos comentarios que se publicaron a continuación del post de arriba:

2 comentarios:

julio dijo…

quizas el primer conocedor de la
realidad tal cual es (y no como querrian algunos imaginar)
es HERAKLITO…

Es genial su idea de que todo el universo, todo lo que existe está
en perpetuo polemos…

conflicto, guerra, contradiccion, etc,
eso explicara mejor que siempre ha habidy y siempre habrá “guerra”..

pues equivale a VIDA…

entonces la PAZ equivale a muerte,

reposo absoluto, encefalograma plano, muerte de los cementerios…

Estoy divagando…por supuesto.

Mi pregunta es:

¿Fue Heráclito precursor de
Carl Schmitt?

saludos

19 de febrero de 2010 20:28

León Riente dijo…

Saludos Julio.

Me interesa aclarar muy bien que además de los musulmanes, de los que “todo” el mundo habla (ya me gustaría que todo el mundo hablara de ellos), existen una serie de pueblos que también están empeñados en colonizarnos: amerindios, negros africanos, mestizos caribeños, etc.

Hay mucho por ahí que sólo combate contra los musulmanes “porque no se integran”. Un gran error. Precisamente los musulmanes al no integrarse (los que no se integran porque desgraciadamente hay otros que sí lo hacen) nos hacen un doble favor: 1) poner más de manifiesto que decir “inmigración” es utilizar un eufemismo para hablar de invasión/colonización/destrucción de nuestro pueblo; 2) si no se integran no se mezclan biológicamente tanto con los españoles como otro tipo de invasores (caso de los amerindios), no corrompiendo así nuestra estirpe.

Si he utilizado el caso de los invasores musulmanes en este artículo es porque es el que mejor se adapta como ejemplo a la teorización de Scmitt.

2ª Nota de URANIA: En IRANIA se publica un interesante trabajo titulado “Carl Schmitt, católico”

DRESDE: 300.000 alemanes quemados vivos

20 de febrero de 2010

Fue un militar británico, el comandante Harris, quien avisó a Winston Churchill de que el plan que se preparaba de arrasar la ciudad de Dresde,en febrero de 1945,  cuanda Alemania ya prácticamente estaba derrotada, era inútil -desde el punto de vista bélico-, por cuanto la ciudad estaba poblada principalmente por centenares de miles de refugiados –mujeres y niños– que huían del Este, ante el avance del Ejército Rojo….  No obstante, se decidió bombardear la ciudad con el fin de aterrorizar y exterminar a la población civil.

Hoy, 65 años después de aquel genocidio -del que no se habla– en Dresde, con la complacencia de las autoridades “alemanas”, 10.000 “izquiedistas” formarón una barrera humana para impedir que “5000 neonazis”, como los llama la prensa, rindieran homenaje a las víctimas en nombre de la dignidad del pueblo alemán. Así están las cosas en Europa.

De este acontecimiento se ocupa el blog jrania, del cual reproducimos lo siguiente:

La noche del 13 al 14 de febrero de 1945, a las 23.13 h., los aliados occidentales desencadenaron la mayor atrocidad en su directriz estratégica de exterminio aéreo de la población germana. El objetivo fue esta vez la bellísima localidad sajona de Dresde, repleta de refugiados que huían del Este, donde el Ejército Rojo ya había dado muestras de lo que significaba en realidad la supuesta “cruzada antifascista en defensa de los derechos humanos y de la civilización”, con millones de víctimas civiles. En Dresde se  trataba de quemar vivos a unos 160.000 ancianos, mujeres y niños acampados en las calles, además de  los 640.000 habitantes de la ciudad. Dresde carecía de toda importancia militar y además Alemania estaba ya completamente derrotada por esas fechas. La masacre no tiene justificación. Sólo puede explicarse como consumación de una política de exterminio diseñada por judíos estadounidenses y que empezó a ponerse en práctica ya en 1941 con el  plan del Bomber Command británico de asesinar mediante incineración a 15 millones de civiles alemanes. Por las mismas fechas, las autoridades alemanas planeaban trasladar a los judíos a Madagascar, es decir, a la sazón no tenían intención de exterminarlos. Más tarde, ante los cadáveres quemados de centenares de miles de personas inocentes, en algunos casos sus propios familiares, cuya horrible muerte no podrían ya olvidar, los nazis que custodiaban los campos de concentración perderían todo escrúpulo moral con respecto a los judíos. El mayor ejemplo de inhumanidad se lo dieron a los ciudadanos del Tercer Reich los demócratas y progresistas, aliados del tirano Stalin. Dresde es sólo el símbolo de lo que representó una de las líneas de actuación en el proyecto de genocidio contra los alemanes, a saber, la mal llamada “guerra aérea” en forma de “bombardeo moral”. En el presente post pretendemos demostrar que todos los tópicos con que se ha pretendido justificar las atrocidades de los aviadores británicos ocultan la realidad de una voluntad genocida que queda perfectamente reflejada en Dresde, carnicería gratuita e inútil carente de la más mínima coartada técnico-militar, jurídica o política. Sólo una mente criminal puede agazaparse detrás de un hecho histórico como el bombardeo de Dresde, pero también de todas las actuaciones pseudo militares similares que precedieron y siguieron a ésta. No nos engañemos ya más: se trataba de matar al máximo número de alemanes que fuera posible: por tierra los comunistas rusos, como auténticas hordas de violadores y asesinos, se encargaban de ello a destajo y con placer; por aire eran los aliados occidentales quienes mostraban el significado de la palabra “democracia” frente a la “barbarie” nazi. Más tarde, y ya en tiempo de paz, vendrían las hambrunas organizadas contra los prisioneros de guerra y los civiles de la nación vencida a efectos de conseguir su empequeñecimiento demográfico. La ofensiva aérea representó, por tanto, sólo el primer recurso en la implementación del “plan Kaufmann” Germany must perish, ideado por el judío Theodore N. Kaufmann antes de que empezara el holocausto y culminado en 1945 por otro judío: el banquero neoyorkino Henry Morgenthau.

(continuará)

VIVA LA MUERTE !

14 de enero de 2010


En una sociedad materialista, escépticamente cobarde, que se niega a mirar de frente a la muerte, como lo que es (el final de todo, para los ateos; el principio de una vida nueva, para los creyentes), existe todavía  una  brigada, un grupo de hombres valientes que se declaran ser “novios de la muerte” y que osan gritar, como desafío ante un a sociedad mezquina que se aferra a la vida terrena a costa de cualquier valor superior, “¡VIVA LA MUERTE!.

La famósa anécdota en la que el fundador de la Legión Española –y además estudioso del código de honor japonés, el bushido– gritó:  “¡Mueran los intelectuales traidores!” ¡Viva la muerte!”  hay  que interpretarla en el contexto febril de un alzamiento nacional, civil, militar y patriótico, contra un régimen que suponía ser la ruina de la Hispania forjada por la civilización cristiana y romana.  Ese grito escandaloso y subversivo para los pazcuatos y pacifistas ha sido después tergiversado y malinterpretado como  un  “¡Muera la Inteligencia!” y un “¡Viva la muerte!” absurdos o irracionales.

Para comprender el espíritu de este cuerpo militar que subsiste –diriamos que de milagro, dado  el servilismo ideológico anticristiano del Régimen político encarnado hoy en un melifluo individuo con cejas puntiagudas –

me parecen muy elocuentes las siguientes fotografías, tomadas de un blog católico, crux et gladius:

Del citado blog Crux et Gladius reproducimos algunos párrafos que explican cómo nació en el año 1928 la vinculación entre la Legión y el Cristo de la Buena Muerte:

Nadie entiende el Cristo de la Buena Muerte sin La Legión, y los legionarios sin la presencia de su sagrado protector en la noche del Jueves Santo mientras entonan con devoción ‘El Novio de la Muerte’.

Desde 1928, La Legión es una pieza clave más de la Congregación. Con motivo de una visita de los mandos del recién creado Tercio de Extranjeros procedentes de la guerra de África, existe un acercamiento de aquellos militares con los directivos de Mena, provocando una petición para que el Cristo de la Buena Muerte fuese protector de La Legión. Esta solicitud fue muy bien recibida en el seno de la cofradía y su junta de gobierno, y las tropas militares comienzan su participación en la procesión.

Cada Semana Santa varias escuadras se turnan continuamente para velar por la buena muerte de Jesucristo montando guardia de Domingo de Ramos a Miércoles Santo, a la que asisten miles de malagueños y visitantes que no quieren perderse esta guardia legionaria.

En el año 2000 el entonces arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, aprobó el decreto de nombramiento de protector oficial de La Legión española al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, siendo general jefe de Brigada de La Legión ‘Rey Alfonso XIII’, Enrique Gomáriz de Roble. De esta manera, se unían los lazos de la vinculación de manera oficial definitivamente.

Nota de URANIA:  Es notoria la vinculación entre la cruz cristiana  y la espada, es decir, el espíritu representado — para defender la Cristiandad–  por los cruzados, las órdenes militares, los caballeros templarios, los caballeros teutónicos, etc… incluso, hasta el siglo XX, cuando en la segunda guerra mundial, los voluntarios europeos –entre ellos la División Azul– combatieron y murieron en el llamado Frente del Este.

Los enemigos de la Cruz siguen intentando erradicarla y borrarla de la faz de Europa. Para ello no dudan en importar e imponer la Media Luna y los minaretes musulmanes… No es una casualidad que en el bando perdedor en 1945 una de las medallas más prestigiosas era la Cruz de Hierro. Por fortuna la Cristiandad, aunque muy debilitada y casi eclipsada, sobrevive en la actualidad, incluso en Rusia, donde desde 1917 a 1989  existió un régimen político oficialmente ateísta.

Addenda para entendidos en  medallas y armas de guerra:  La primera Cruz de Hierro es del año 1914 y la segunda es del año 1939.  El fusil de asalto alemán es el sturmgewehr 44 y el rifle soviético es el  ak47.


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